30 marzo 2010

En la Nada oscura y fría

Aparece de la nada, proviene de esa maraña de información entremezclada en conexiones invisibles que une cualquier casa con otra en cualquier parte del mundo, una nebulosa oscura de parecida textura a la Nada de La Historia Interminable. Esa Nada que contamina todo convirtiéndolo en otro algo parecido pero diferente, desmineralizando la naturaleza primigenia de los objetos y convirtiéndola en otro similar contagiado de la posibilidad de pertenecer a una red pública accesible para expertos muy expertos.
Es simple, solo una frase: "Gracias por aceptar mi invitación". El virus ya ha sido infiltrado, permanece de forma latente sin mostrar síntoma alguno, tardará alrededor de tres meses en comenzar a desarrollar la enfermedad.
El catalizador fue un status, muy simple, en forma de telegrama, le hizo gracia y le comentó por primera vez. Se encontró con una respuesta que no había previsto, una declaración de intenciones que dejaba claro que la invitación tenía un trasfondo más profundo.
A partir de ese momento aparecieron los síntomas, tenues al principio, reforzándose a medida que pasaban los días.
Una tarde se lo encontró entre el maremágnum de conversaciones que pueblan la Nada oscura y fría que se esconde tras la pantalla. Los síntomas dieron paso a la enfermedad que se agravaba a medida que su perfume se gravaba en las terminaciones nerviosas de su olfato, que su sabor se metía en su memoria, y que su tacto se adhería a su piel como una funda perfecta.
Entendió que a partir de ese momento lo pasaría mal, muy mal, pero no podía doblegarse al destino.

20 marzo 2010

Charla en la elíptica


Gimnasio, sábado a las 12:00 del mediodía.
-Hay que tener ganas de meterse en la elíptica una hora entera un sábado por la mañana.
-Pues sí, pero habrá que hacer algo para bajar el michelín, que el verano está a la vuelta de la esquina. Sé que aún me da tiempo a estar en forma para el verano, en las fotos de los años anteriores estaba estupendo, pero en esta época siempre me da el pánico de que llegue el verano y no verme bien.
-Sí, claro, siempre parece que se te ha echado el tiempo encima.
-A veces me pregunto si tanto sacrificio merece la pena, porque nos tiramos meses currándonoslo en el gimnasio, haciendo dieta, para pasar unos días en la playa y lucir palmito. Luego me recuerdo que lo hago para verme bien todo el año, no es sólo cuestión del verano.
-Es cierto, pero creo que los gays sois muy exigentes, en la playa vais con el último modelo de bañador y el cuerpo diez, y queréis que todos a vuestro alrededor estén igual de bien.
-Es verdad, en el mundo gay hay que estar muy bien para poder relacionarte con la elite y, sinceramente, nadie quiere pertenecer al club de los pringados. No te imaginas el dolor de espalda que provoca mantener la pose durante horas para que se te vea medianamente bien. De la toalla a la orilla no se te ocurra echar a correr no vaya a moverse esa parte de tu cuerpo sobre la que no quieres atraer la atención. Con el tiempo aprendes a caminar sobre brasas con cara protocoloria mientras saludas a unos y otros, sin querer mirar atrás para no ver cómo vas dejando capas de piel de las plantas de los pies. Cuando llega el momento del paseo acabas caminando con un ojo en la orilla para no clavarte ninguna piedra, y otro a la gente que te vas encontrando para fichar al chulo más buenorro de la playa, o para esquivar la vista de aquél a quien no quieres ni saludar. Es todo un arte no te creas.
-Lo dicho, es un mundo muy exigente y competitivo.

05 marzo 2010

03 marzo 2010

02 marzo 2010