
La búsqueda de vivienda es una de las inversiones más importantes en la vida de una persona, por lo que requiere un estudio minucioso antes de tomar una decisión, pues ésta se va a llevar una gran parte de los ingresos, y aunque no sea para toda la vida, supondrá un largo período de tiempo.
Uno tiene que hacer una lista de prioridades cuando se lanza a la búsqueda de la candidatura perfecta, debiendo construir esa lista de requisitos desde la base de una decisión objetiva, tomando distancia de los sentimientos que una candidatra atractiva pueda provocar, y hacer muchas visitas, no hay que quedarse con la primera opción.
Es importante decidir la orientación de la vivienda, hay quien prefiere sol por la mañana, yo personalmente lo prefiero después de comer, para después echar la siesta. También habrá que decidir si la vivienda incluye aparcamiento, porque no hay nada mejor que meter tu vehículo en tu propio espacio sabiendo que nadie más lo va a usar, yo huyo de la multipropiedad, y mejor si se puede abrir la puerta con solo pulsar un botón, así ahorras tiempo y esfuerzo en conseguir la dichosa apertura.
El diseño exterior puede ser una baza importante, pero no es prioritaria para mi, porque el paso del tiempo todo lo estropea, los adornos que inicialmente decoraban la arquitectura al devenir del tiempo lo afean, y necesitan ser remozados eventualmente para que no se pierda la memoria de lo que el edificio fue en su día.
La distribución hay que tenerla en cuenta, no es lo mismo una vivienda segmentada en varios ambientes, que una vivienda diáfana, en la que se vea todo a simple vista pero esto también es cuestión de gustos. Me decanto por las que se aprecian de un vistazo, sin tener que ir recorriéndola espacio a espacio.
Alegrarse la vista al despertar por la mañana tiene su precio, y puede ser bastante alto, pero si uno se lo puede permitir, no debe escatimar, porque esas vistas matinales son las que acompañarán nuestro despertar vespertino. No me gustaría sobresaltarme cada mañana al abrir los ojos y contemplar unas vistas poco agraciadas.
Hay que ser consecuente con lo que uno se puede permitir, porque está bien aspirar a lo máximo, pero nuestras circunstancias personales pueden limitarnos. Me encantaría tener un ático con vistas a Central Park, pero sé que está totalmente fuera de mi alcance, por lo que mejor quedarse con un apartamento que pueda financiar con mi hipoteca, que meterme en ese ático deseado sabiendo que seré el huesped por un par de noches a lo sumo. Prefiero no vivir por encima de mis posibilidades.
Una buena candidatura deberá estar bien equipada, tener todo lo necesario para vivir, que sea fresca en verano, cálida en invierno, que tenga su puerta blindada contra terceros, que la cocina tenga de todo, y no le falte la caldera o algún fuego. Estaría bien que la vivienda tuviera posibilidades, para ir evolucionando a lo largo de la vida, pudiendo ser ampliada según las necesidades, o que admita diferentes estilos de decoracion según las tendencias. Si la vivienda no fuera nueva, hay que cerciorarse de que todas sus canalizaciones están en perfecto estado de uso, que no tenga pérdidas para evitar problemas con los vecinos, y que su sistema eléctrico funcione correctamente, con el voltaje correcto para evitar incendios.
Por último, lo mejor sería poder probarla antes de comprar, porque digo yo que si te pruebas los zapatos antes de comprarlos, y solo te los pones en los pies... ¿por qué no probar esa candidatura antes de adquirirla, para constatar si las energías que la habitan te hacen sentir bien?
Igual que con las parejas.
Uno tiene que hacer una lista de prioridades cuando se lanza a la búsqueda de la candidatura perfecta, debiendo construir esa lista de requisitos desde la base de una decisión objetiva, tomando distancia de los sentimientos que una candidatra atractiva pueda provocar, y hacer muchas visitas, no hay que quedarse con la primera opción.
Es importante decidir la orientación de la vivienda, hay quien prefiere sol por la mañana, yo personalmente lo prefiero después de comer, para después echar la siesta. También habrá que decidir si la vivienda incluye aparcamiento, porque no hay nada mejor que meter tu vehículo en tu propio espacio sabiendo que nadie más lo va a usar, yo huyo de la multipropiedad, y mejor si se puede abrir la puerta con solo pulsar un botón, así ahorras tiempo y esfuerzo en conseguir la dichosa apertura.
El diseño exterior puede ser una baza importante, pero no es prioritaria para mi, porque el paso del tiempo todo lo estropea, los adornos que inicialmente decoraban la arquitectura al devenir del tiempo lo afean, y necesitan ser remozados eventualmente para que no se pierda la memoria de lo que el edificio fue en su día.
La distribución hay que tenerla en cuenta, no es lo mismo una vivienda segmentada en varios ambientes, que una vivienda diáfana, en la que se vea todo a simple vista pero esto también es cuestión de gustos. Me decanto por las que se aprecian de un vistazo, sin tener que ir recorriéndola espacio a espacio.
Alegrarse la vista al despertar por la mañana tiene su precio, y puede ser bastante alto, pero si uno se lo puede permitir, no debe escatimar, porque esas vistas matinales son las que acompañarán nuestro despertar vespertino. No me gustaría sobresaltarme cada mañana al abrir los ojos y contemplar unas vistas poco agraciadas.
Hay que ser consecuente con lo que uno se puede permitir, porque está bien aspirar a lo máximo, pero nuestras circunstancias personales pueden limitarnos. Me encantaría tener un ático con vistas a Central Park, pero sé que está totalmente fuera de mi alcance, por lo que mejor quedarse con un apartamento que pueda financiar con mi hipoteca, que meterme en ese ático deseado sabiendo que seré el huesped por un par de noches a lo sumo. Prefiero no vivir por encima de mis posibilidades.
Una buena candidatura deberá estar bien equipada, tener todo lo necesario para vivir, que sea fresca en verano, cálida en invierno, que tenga su puerta blindada contra terceros, que la cocina tenga de todo, y no le falte la caldera o algún fuego. Estaría bien que la vivienda tuviera posibilidades, para ir evolucionando a lo largo de la vida, pudiendo ser ampliada según las necesidades, o que admita diferentes estilos de decoracion según las tendencias. Si la vivienda no fuera nueva, hay que cerciorarse de que todas sus canalizaciones están en perfecto estado de uso, que no tenga pérdidas para evitar problemas con los vecinos, y que su sistema eléctrico funcione correctamente, con el voltaje correcto para evitar incendios.
Por último, lo mejor sería poder probarla antes de comprar, porque digo yo que si te pruebas los zapatos antes de comprarlos, y solo te los pones en los pies... ¿por qué no probar esa candidatura antes de adquirirla, para constatar si las energías que la habitan te hacen sentir bien?
Igual que con las parejas.