Mostrando entradas con la etiqueta vivencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vivencias. Mostrar todas las entradas

07 agosto 2009

Primer día de vacaciones


Se acabó la luna llena, ahora es de día y la presencia de ese ojo que parece mirarme y juzgarme ha desaparecido. Ahora me río de ella y de la inquietud que me provoca, del caos que consigue instaurar en mi por espacio de unas horas, en el que pone patas arriba lo que tanto trabajo me cuesta conseguir.
Hoy es mi primer día de vacaciones, tengo por delante un montón de días en blanco como las páginas de un diario recién empezado; tenía escrita una historia bonita, lejana, pero por cuestiones que no vienen al caso, esa historia acabó "desescribiéndose" (como en aquel videoclip de Bjork). Ahora vuelve a instalarse en mi el equilibrio que me facilita el día a día, así que esta mañana me he levantado tarde, sobre las 10, he hecho el desayuno habitual que me hace sentir lleno de energía, he tomado las dos tazas de café de las que tanto disfruto en los fines de semana, y me he ido al gimnasio para poder tener la tarde libre y disfrutar de la playa.
Como suelo ir al gimnasio por la tarde, en el horario de mañana todos son caras nuevas, y he decidido que hay mas tíos buenos por la mañana que por la tarde. Aunque creo que algunas de esas caras (y cuerpos) no son autóctonos, seguramente son turistas que no pueden pasarse sin entrenar la semana o las dos semanas que estén de vacaciones.
Ahora a prepararme la comida, pasta y pollo a la plancha, gazpacho hecho por mi (por fin he aprendido a prepararlo, y es tan fácil que quiero hacerlo todos los días) para buscar dentro de un rato a JC que es el único que queda por aquí, ya que la mayoría están fuera, de viaje, poniéndome los dientes largos y subiendo fotografías de sus "maravillosas" vacaciones a través del Facebook. ¡Quién me mandaría a mi crearme un perfil en esa web!

11 julio 2009

Orgullo gay ¿fiesta o reivindicación?


El fin de semana pasado viví por primera vez la experiencia del Orgullo Gay en Madrid, siempre había querido ir pero por unas cosas u otras nunca lo había hecho (en realidad es porque hay que planearlo con anticipación para tener alojamiento y billetes, y cada vez me cuesta más planificar con mucha antelación).
Juan Carlos lo planeó por mi y yo me dejé llevar, compró los billetes con la tarifa económica y organizó el alojamiento en casa de sus amigos, me ha cogido el punto y sabe que conmigo lo mejor es darme el proyecto desarrollado y no aceptar un no por respuesta.
El viernes me levanté con la emoción del niño que va a la feria y se va a montar en todas las atracciones, ya en el AVE no podíamos parar de hablar, y al llegar a casa de nuestro anfitrión el tiempo justo para una ducha y salir a cenar.
Después de la cena nos zambullimos en el mar de personas que rodeaban la Plaza Vazquez de Mella, imposible caminar por allí, nos fuimos a la Plaza del Rey. Nos encontramos con un montón de "delegaciones" de Málaga, y fuimos charlando con unos y otros. Esa noche acabamos desayunando un bocadillo de jamón serrano, y hablando con unas chicas canarias que acababan de llegar para la manifestación.
La manifestación fue el momento culminante del fin de semana, la vimos en la Puerta de Alcalá, desde donde partían todas las carrozas, poco a poco nos fuimos juntando amigos de Málaga y otros que viven en Madrid, mucha cerveza y muchos cuerpos semidesnudos a nuestro alrededor. El colorido, la libertad, el buen rollo, las ganas de pasarlo bien, todo eso se reflejaba en la actitud de las miles de personas que nos rodeaban. Cada conocido llegaba con algún amigo que era presentado en sociedad, nos hacíamos fotos, bailábamos al son de cada carroza, intentábamos encontrar famosos entre el público o participantes de las carrozas, y hasta Torremolinos tenía su propio destacamento en forma de carroza llena de tíos conocidos.
Este año se reivindicaba la lucha contra la homofobia en la escuela, pidiendo una escuela laica, el principio de la manifestación tenía su pancarta con políticos conocidos para dar ese toque de formalidad a la lucha por la igualdad y la libertad.
Para mi supuso la primera vez que una reivindicación no estaba envuelta en caras serias y silencio, por el contrario, se desprendía felicidad y risas, ruido y música. El homosexual siempre ha tenido que sacar los pies del plato para intentar vivir su vida de una forma plena, la diferencia siempre asusta a las masas, y creo que también en la forma de reivindicar el colectivo homosexual escoge su forma de hacerlo. Algunos creen que esta forma de reivindicar desacredita el objetivo, personalmente, tras haberlo experimentado, creo que en absoluto ocurre eso. Hay homosexuales de todo tipo, es un "colectivo" en el que cabe de todo, precisamente por haber sido incomprendido a lo largo de la historia, una vez se ha hecho visible, permite englobar a todo tipo de personas, tanto los que están, como los que no están, pues los derechos reivindicados, cuando son conseguidos, son aplicados a todos en general, incluso a los detractores de este tipo de actos. Y con eso es con lo que me quedo, que todo el mundo tiene cabida, los heterosexuales abiertos de mente, los homosexuales estereotipados, los homosexuales que huyen del estereotipo, los que no se consideran incluidos en el colectivo, y los heterosexuales que respetan la igualdad.
Le decía a Juan Carlos que se ha convertido en una especie de fiesta laica en la que participan mucha gente independientemente de su orientación, para mi podría convertirse en mi particular peregrinación, como los rocieros, pero sin el halo de religiosidad.

13 junio 2009

En la orilla


Camino al atardecer por la orilla de mi alma, pequeñas olas lamen mis pies, no puedo evitar girar mi cabeza para ver lo que ha quedado atrás, pero no tengo miedo a convertirme en una estatua de sal.
Hormigas recorren mi orilla, estelas de huellas que longitudinalmente dibujan tramos de tiempo.
Muy a lo lejos veo la orilla lisa, virgen, sin marcas, sin pisadas, sin piedras ni deshechos marinos.
A menor distancia comienzo a ver huellas, esparcidas aquí y allá, que solo han dado un par de pasos sobre ella.
A medio camino veo pisadas que recorren un gran tramo de esta orilla, sobre la que han permanecido muchos pasos, casi todos en línea recta, con alguna curva, algún desvarío, y que han ayudado a construir esta playa en la que me encuentro.
Algunas huellas son profundas, se hunden en la árena húmeda excavando grandes huecos que difícilmente podrán rellenarse. Entre éstas, las hay que recorren un gran tramo, otras solo unos metros, pero siguen siendo igual de profundas.
Otras son leves, casi no se aprecian, ya han sido borradas por el paso del tiempo y la erosión, o están a punto de desaparecer.
Hileras de pisadas que se suceden unas a otras sin simultanearse, entremezcladas con espacios en blanco, tramos de tiempo vacíos. Giro mi cabeza hacia adelante, sigo caminando entre las olas, unos metros por delante bajo la mirada y leo un nombre escrito en la orilla.
Levanto la vista al frente y por delante la arena está recién lavada por las olas, sin una marca, sin una huella, sin una pisada, preparada para ser horadada por nuevos andares.

17 mayo 2009

QUEDA INAUGURADA LA TEMPORADA CABOPINO 2009


Hoy es el 45 aniversario de bodas de mis padres, fruto de la cual nacimos 4 hijos. Siguen juntos pese a las dificultades de la vida.
Cuando tuve mi primera relación sólida, pensé que aquél sería el hombre de mi vida, pero 7 años después aquello se acabó, y supe que nunca tendría lo que se llama "el hombre de mi vida". Descubrí que las relaciones son ciclos temporales en los que dos personas se encuentran y comienzan a girar en la misma órbita, pero que en algún momento alguno cambia de órbita y el otro se queda solo en el universo, girando sobre si mismo para mantenerse en equilibrio.
Hoy, también, hace 6 años que inicié mi última relación, nos encontramos en esta playa en la que estoy tumbado tomando el sol y escribiendo, y empezamos una charla que nos llevó a unir nuestros labios en un beso que duró 4 años. La noche anterior salí con el nerviosismo provocado por la esperanza de encontrármelo, y finalmente fue así. Lo malo (en ese momento) fue que ya estaba ocupado, pero yo, pacientemente, pedí mi turno, que me llegó al día siguiente. Empezamos tímidamente, sin querer poner nombres y etiquetas a lo que vivíamos, pero pronto se convirtió en una relación de amor. Creí ver una señal en que iniciáramos una relación en la fecha del aniversario de mis padres, al igual que creí ver otra cuando supe que sus padres se casaron el día de mi nacimiento. Números, las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero esta memoria traicionera me asalta de repente jugándome malas pasadas.
Hace 2 años que se acabó y, a veces, me pregunto cómo sería mi vida si hoy estuviéramos cumpliendo 6 años de relación. La respuesta es bastante sencilla: seguiríamos viviendo una historia descafeínada, malograda por el paso del tiempo y la rutina.
Y yo, en particular, no hubiera sufrido las varias evoluciones que me han cambiado en estos 24 meses. Seguiría secuestrado por esa involución en la que me refugié en los últimos meses en pareja, sintiéndome distanciado de la sociedad, con la percepción de que no había en ella nada que me interesase.
En cambio, en lugar de ello, me abrí al mundo, me preocupé de crear un tejido social, exploré en mi sexualidad, viví un montón de emociones nuevas, y me sentí más seguro de mi mismo. Y lo que es más importante, reforcé mi carácter, y valientemente me enfrenté a la soledad. Le eché un pulso que terminó en tablas: no la vencí, pero ella a mi tampoco.
No estoy pasando por mi mejor momento personal, los ha habido mejores, pero no estoy mal, estoy contento con la vida que me he ido construyendo, y sé que aún, solo he puesto los cimientos, vendrán muchas más cosas a decorar este nuevo edificio.
Playa de Cabopino, oyendo a Amaral.

ESCAPADA A BARCELONA


Nada más llegar, camino a casa a dejar la maleta, me envuelve el olor del salitre, es sábado muy temprano y la carretera está desierta. Pasamos por la vía subterránea junto a la costa, y por arriba voy viendo pedazos de esculturas que decoran la ciudad, llenas de colorido, fiel reflejo del gusto artístico de esta tierra.
Los primeros pasos los hago por el Paseo de Gracia, incursión entre el turisteo y escaparates de firmas, no puedo evitar pararme ante ellos y acariciar con mis ojos objetos de deseo que no voy a adquirir. Nos adentramos en el Raval, sus calles están llenas de imágenes algo decadentes, pero el colorido en las ropas y en las pieles rezuma pluralidad en equilibrio.
Almuerzo en un restaurante moderno, menú de mediodía a 17.50 Euros, una rica ensalada y carne que de poco hecha parece un carpaccio (nos lo habían avisado) pero sabrosa. Seguimos el paseo y nos adentramos por la Ciutat Vella, la máquina del tiempo nos pare en el mismo centro del medioevo, callejuelas estrechas, paredes cargadas de historias y sociedades, cada rincón es una fotografía, entre todo, muchos turistas para recordarnos que estamos en el siglo XXI.
Entre tanto paseo, Joan comparte conmigo un montón de vivencias, y yo le relato muchas historias que parecen inconexas, pero pieza a pieza conforman el puzzle del Adriano en el que hoy me he convertido.
Café en un bar en cuyo interior hay un teatro, y el camarero confunde a Joan por un guiri, con lo que a él le molesta... Regresamos a casa con la intención de salir, pero tras mi siesta en el sofá, cenamos, y la conversación se va alargando hasta que nos damos cuenta de que es absurdo salir, mejor estar descansado para el domingo.
El domingo vamos a Sant Pol de Mar, un pueblecito costero al que vamos en moto y disfrutamos de un domingo soleado y cálido. El pueblo es de postal, paseamos por sus calles, atravesamos las vías del tren que en esa costa discurre junto a la playa, tiene un toque novecentista que me encanta. Almorzamos en un restaurante en primera línea de playa, una casa antigua restaurada, muy bien restaurada, y cuando subo al baño disfruto de suelos de mosaicos y una escalera que es idéntica a la que tiene mi abuela en su casa.
De vuelta a Barcelona nos paseamos por alrededor de la torre Acbar, rodeados de edificios nuevos, altos, de cristal, paisajes urbanos que son un placer para la vista, y obras de arte aquitectónicas.
Acabamos en el Plata, en el Eixample (gayxample) tomando un par de copas, hablando y riéndonos, un cierre muy divertido para un buen día.
El lunes visité la exposición de Caixa Forum, solo por el edificio merece la pena visitarlo, pero además había varias exposiciones muy interesantes. Después, horas pateando la ciudad y retratándola, dejándome llevar por la misma ciudad que iba guiándome los pasos, como si intuyera cuales eran mis objetivos turísticos. Gente alrededor de todo tipo, una mezcla de colores, tendencias y actitudes muy enriquecedora. Joan dice que la moda ahora mismo es lanzar al aire un puñado de prendas, y vestirte con aquello que te caiga encima, sin tener en cuenta la coordinación de colores o estampados, y yo le doy la razón.
A la tarde me encuentro con él para ver Los abrazos rotos, y disfruto de la película, pues es un homenaje a mi peli favorita de Almodóvar "Mujeres al borde...". Joan disfruta de la peli y de ver cómo disfruto de la peli, sabía que me iba a encantar, y se ríe a mi lado de mis risas provocadas por el lenguaje gestual de Mariola Fuentes y Blanca Portillo. Penélope está estupenda en la peli, por mucho que digan, es una buena actriz, hace tiempo que se ganó para mi ese título.
El martes por la mañana me entretengo entre las calles y me siento en El Central a tomar un café, es una cafetería librería que Joan me mostró como uno de sus sitios favoritos de Barcelona, y ya se ha convertido también en uno de los míos. Comemos juntos y me pasea por Mont Juic, vemos los paisajes en varios miradores y me lleva a otra librería cafetería a merendar, antes de tomar el vuelo de vuelta.
Ha sido una escapada fantástica, una ciudad acogedora para mi, pues tiene una luz muy parecida a la de Málaga, y el Mediterráneo a sus pies me hace sentirme en casa. La compañía de Joan ha sido la esencia de mi bienestar allí, un cuidador nato que se anticipa a las necesidades o deseos, una buena persona que además escribe poesía aunque no use la métrica. Su blog, Contracciones de ciudad, está lleno de imágenes y evocaciones, que él logra transmitir magistralmente.
Espero volver pronto por allí, bona tarda Joan, un petó moll fort.

25 abril 2009

Mi café con Edu Boxer


Salgo de la oficina con mis compañeros a tomar el café de rigor, si te quedas la media hora de descanso tienes que trabajar, si no, tienes que irte fuera, esa son las cosas absurdas de esta organización para la que trabajo. En lugar de escoger si reduzco mi jornada la media hora del desayuno porque lo hago en casa, me obligan a ir a una cafetería a sentarme durante media hora a escuchar historias que a veces me saturan y aburren.
Al llegar a la cafetería la mesa habitual está ocupada, nos sentamos, mi sitio queda a espaldas del local, lo que me impide ver al público de rutina: ese ancianito que siempre aparece con la bufanda a pesar de que ya va haciendo calor, esa señora que se sienta sola con el periódico y un cuaderno y no para de hablar y reírse sola, los empleados de la empresa de ascensores entre los que hay uno que todas las mañanas me alegra la vista. Hoy me lo pierdo, y me pierdo también las vistas al ventanal por el que veo pasar a la gente, diariamente desfilan las mismas personas, aunque hace tiempo que no veo al chico moderno con el que cada día nos cruzábamos la mirada, y al que esperaba todos los días ver pasar imaginándome que un día se sentaba a la mesa conmigo.
Al levantarme para pagar me doy la vuelta y veo en la mesa que tenía justo detrás de mi una cara que me llama la atención; en un segundo mi memoria hace una escaneo rápido para intentar localizar esa cara de entre el archivo enorme que tengo (tengo muy buena memoria visual), porque sé que, aunque conocida, no corresponde al entorno en el que me encuentro. Moreno, con unos ojos azul oscuro que se posan en mi, y en ese mismo instante caigo en la cuenta de que es Edu Boxer, al mirarme me da la impresión de que nota que le he reconocido, aún así, no se ve afectado por mi mirada que dura un segundo de más, y me voy a pagar.

Voy al cuarto de baño, y un minuto después noto que él me ha seguido y se me acerca por detrás diciéndome al oído: "tú ya me conoces, ahora me toca a mi conocerte..." y me empieza a tocar sobre la ropa. Yo me dejo hacer, y empieza a abrirme los botones del vaquero, dejándolos caer, luego hace lo mismo con los suyos, y yo, mientras, estoy paralizado por la sorpresa.


Regreso a la oficina disfrutando de las casualidades de la vida, ¿cuántas veces me puede pasar que en la mesa de al lado, en la cafetería junto a la oficina a la que voy todos los días, me encuentre con uno de mis actores porno favoritos?, y eso teniendo en cuenta que trabajo en una pequeña ciudad, y estoy siempre metido en una oficina en la que nunca pasa nada; hay pequeñas cosas en la vida que hacen que ésta merezca la pena, y hoy, martes 21 de abril, precisamente en el día de su cumpleaños, comparto café con Edu Boxer, el actor de Bookleroos, de Muscle Up, Parashooter y otras tantas tan buenas. (Ay pillines, vosotros también las conoceis todas, ¿eh?). Hoy es un día especial.


02 abril 2009

Y LLEGÓ LA PRIMAVERA


Llegó la primavera y en lugar de deshacer el hielo que me envolvía se produjo una nueva glaciación, mis sentimientos se adormecieron en un no sentir que me recordaba a los efectos secundarios del tratamiento para la rinitis alérgica. Por eso enmudecí, no pensaba, no tenía nada que compartir.
Hoy he visitado a mi compañera de trabajo que se ha convertido en mi amiga, está de baja por maternidad y, aunque ya había conocido a su bebé porque lo trajo a la oficina, no había tenido ocasión de charlar con ella a solas, y de ponernos al día de los acontecimientos de los últimos meses. Su hija, Alejandra, lleva casi cuatro meses en este mundo, un mundo difícil al que tendrá que enfrentarse, pero viéndola, parece imposible que le puedan pasar cosas malas.
Me invitó a almorzar en su casa, con su marido, era la primera vez que entraba en su intimidad, en palabras si que había entrado antes, pero en la realidad de su casa aún no. Me recibió con la niña en los brazos, yo llegaba con su marido, el cual se apresuró a terminar la comida, y nos sentamos a comer. Presencié una estampa familiar que, aunque no es nueva para mi porque tengo sobrinos y otros amigos con hijos, me hizo sentir parte de esa familia.
Después de comer, él se fue al trabajo y nos quedamos ella y yo solos, con la niña, y me contó toda la experiencia de lo que fue el parto, los primeros días, y cómo su mundo está envuelto de perfume de bebé. Ella está feliz, exhultante, sigue siendo la misma, pero transmite un sentimiento amoroso que contagia.
Yo compartí con ella los capítulos de mi vida que se había perdido en todos estos meses, un pequeño resumen de muchas sensaciones, una especie de balance de mi mismo.
Cuando me despedí de ella horas más tarde, conduciendo mi coche, sentí la emoción de saber que formo parte de su vida, tan distinta a la mía, y tan auténticas ambas. Siento que ese adormecimiento en el que me encontraba ha desaparecido de golpe.
Me gustaría decirle a él que uno no escoge de quién se enamora. Estos días he pensado que quizás tenga un bloqueo emocional que me impide dejarme llevar cuando conozco a alguien que merece la pena. Ya me ha pasado antes y no creo que sea casualidad, por mucho que uno intente que las experiencias pasadas no te marquen, hay veces que dejan una huella imborrable que condicionan tu modo de actuar. Si fuera tan fácil que las cosas salieran como uno quiere quizás no sería tan intensa la sensación de enamoramiento. Pero no es así, uno no escoge de quién se enamora, solo puede intentarlo con la esperanza de que si no sale como debería, al menos queden aquellos momentos de intimidad como el recuerdo bonito de lo que podría haber sido.

04 marzo 2009

LA SIESTA


Algunos días ni siquiera lo siento, parece que queda atrás esa vida anterior y me siento cómodo en esta otra vida que poco a poco, y con mucho esfuerzo, me he ido construyendo.
Otros, todavía me enfado contigo por escoger el otro camino, aquél que se separaba del mío. La melancolía me visita por sorpresa, y me hace revivir episodios de mi pasado. Es difícil olvidar nuestras siestas, cuando llegaba a casa y te veía durmiendo en nuestra cama, en la que yo me metía abrazándote, dándote un beso casto y paternal para no despertarte, y así, mecido por tu respiración, me iba durmiendo, con la certeza de encontrarte al despertar. Luego, me despertaba antes que tú, y me iba a la cocina a preparar café, el mío solo, con poca azúcar, el tuyo con leche y mucho azúcar, en aquella taza desportillada que tu mamá te trajo de Disney y que te acompañó en los 12.ooo km que recorriste para llegar hasta aquí.


Cuando ya estaba servido el café en la bandeja, con las galletas que te gustaba mojar en él, yo me acercaba sigilosamente, y vestía tu cara de besos tenues, para que regresaras al mundo consciente poco a poco, tenías tan mal despertar. Siempre la misma pregunta: "gordo, ya son las 5, ¿te traigo el café a la cama o te levantas?" Y tú contestabas con la lengua aún de trapo: "mmmm, no mmmm, me... levan...to". Y yo te esperaba en el salón a donde llegabas con la cara de niño recién levantado, el pelo revuelto, los ojos pegados. Tu aliento era denso, y yo disfrutaba de él acercándome a tus labios y absorbiéndolo, como intentando arrancarte una parte de ti, una parte de tu espíritu. Comías despacio, muy despacio, se te caían los trozos de galletas, y se te derramaba el café, ¡siempre fuiste tan torpe! Y así, despacito, volvías a la consciencia plena, para empezar la tarde a la que le quedaba poco de luz.
Ya no tomo café por la tarde, aunque sigo echándome la siesta, solo y en el sofá.


Evocación en una tarde de diciembre 2008, después de la siesta.

16 febrero 2009

SAN VALENTIN SEVILLANO


El viernes por la tarde me recoge JC, nos acompañan Lizz Wright y Bel Canto, por fin tenemos unas horas para charlar, últimamente nos vemos poco. Desde la carretera en el horizonte se disfruta de un bonito atardecer, y paramos en un bar de carretera a tomar un café. En ese momento de intimidad nos contamos cómo conocimos a nuestros respectivos amores del pasado. Tantas horas de conversación y aún no habíamos compartido esos hitos tan importantes de nuestras historias personales.
Llegamos a casa de la China, nos reciben achispados porque ya han tomado la tarta de cumpleaños y han caído varias botellas de cava. Nos tomamos una copa y vamos a casa de Sardi a descargar el equipaje, JC le da su regalo de San Valentín: una bolsa de naranjas y mandarinas de su campo, buenísimas.
Cenamos en el Diablito, ensalada y unas pizzas riquísimas, unas cervezas y amigas de Sardi (a sus amigas no nos las comemos, obviamente). Del República nos vamos a Utopía, donde conocemos a Rafa y Dan, un sevillano y un estadounidense que son pareja y viven en Sevilla. Sardi se va a dormir y JC y yo nos vamos al Barón, Hercúles Mítico y Man to Man. Acabamos en Ítaca, hasta las tantas, cargados de cervezas y risas. Qué gusto no ver caras conocidas, así si me apetece salir de marcha. Las 6 de la madrugada y me voy a casa solo, con ganas de pillar la cama.
El sábado me levanto y ya está de vuelta JC, tras desayunar nos vamos a dar una vuelta antes de que nos recojan para ir a una venta en Coria, y por el camino voy haciendo fotos a cualquier cosa que me llame la atención: convierto a Sardi en un fantasma, veo una pintada anarquista contra la crisis. En un mercado me envuelve el perfume de mi infancia, de cuando acompañaba a mi madre a comprar, está en obras y resulta extraño ver los puestos de flores junto al pescado, en un raro contraste de imágenes y olores.
Pepa nos recoge y nos perdemos en un barrio intentado encontrar a su marido. De camino a Coria Sardi se queja porque no quiere ir a cualquier lugar en el campo sin vistas al campo, ella prefiere quedarse en Manhattan, no le gusta ir a Brooklyn. Comemos un arroz con pato y otro con faisán (¿eso se come?), la China sopla las velas y nos reímos en la sobremesa. Pablo nos cuenta como conoció a Pepa: los portales de internet a veces tienen un resultado muy positivo.
De vuelta a Manhattan vamos al Chile, pero JC y yo preferimos patear la ciudad, ya es hora de movernos un poco. Vamos de un puente a otro y por el camino atrapo momentos ajenos, le robo a esa ciudad algunos reflejos y llegamos a mi calle: Adriano.
En el centro nos pilla un rojo atardecer entre una exposición de esculturas en la calle. En la Campana compro una caja de bombones para Sardi, ese día tenía que tener su regalo de San Valentín, ya que en Sevilla no hay heterosexuales, buenorros, solteros e inteligentes.
JC se echa una siesta y Sardi nos llama "venid al pimiento", siguen de juerga y vamos a tomarnos unas tapas. Cuando llegamos están contentas, pero nos ponemos a nivel rápidamente. El camarero flirtea con JC, y él se divierte. Aparecen Rafa y Dan y nos reímos haciéndonos fotos temáticas, la cara de Dan sorprendido es de Óscar (por lo de americano, la mía sería para un Goya).
Nos quedamos solos JC y yo, y empezamos el recorrido nocturno de la noche anterior. Ya nos encontramos con caras conocidas, y nos reconocen, en dos fines de semana ya me conocería a la mayoría de solteros fiesteros. A última hora me quedo solo en la pista de la discoteca, no puedo irme a dormir porque aún mi nivel etílico es alto. La música es rayante y a mi alrededor no hay nadie conocido, ni nadie que me apetezca conocer. En el guardarropa han perdido mi chaqueta, afortunadamente después de una larga búsqueda aparece, se había caído de la percha y estaba en el montón de chaquetas sin numerar. Las 7 de la mañana y yo solo pienso en comerme unos churros con chocolate, pero no encuentro ningún lugar abierto ¿en Sevilla la gente no desayuna?
Domingo de resaca en la calle, al solecito entro en trance, Amelia, la hija de la China pinta un cohete espacial (para mi especial) en el que dibuja a todos menos a mi, ella se ha dado cuenta de que yo ya estoy en órbita, para ser tan pequeña tiene mucha intuición.
De vuelta a casa de Sardi grabamos un videoclip con la canción Eden de Hooverphonic, y nos descojonamos (ella se desovaria) de la risa, no quiero ni ver cuando cuelgue el resultado en su blog. Al recoger el coche, los vándalos han roto el parabrisas del coche de JC, no hay ningún sitio abierto para cambiarlo, la opción es quedarnos hasta el lunes (pero no podemos, hay que trabajar) o intentar regresar con dificultad de visión por las grietas, que es lo que finalmente hacemos. JC está flipando con los reflejos y destellos que las luces producen en la luna resquebrajada, pero en los Montes de Málaga comienza a chispear y la cosa se pone fea, porque no podemos usar el limpiaparabrisas. Se me quita el sueño de golpe, pero llegamos sanos y salvos, mis perros me dan la bienvenida y es hora de meterme en la cama, tengo que recuperar horas de sueño.
¡Qué gusto disfrutar de lo que los amigos ofrecen! Sardi, gracias por compartirte con nosotros, tu casa y tus amigos.

07 febrero 2009

EL FUTURO NO ESTÁ ESCRITO



Cada mañana el mismo ritual, después de aparcar el coche siempre me quedan unos minutos para empezar a trabajar, así que me voy dando un paseo hasta mi oficina. Me gusta caminar sintiendo el frío en la cara, y notar mi cuerpo abrigado bajo las capas de ropa, mientras escucho música. Es muy temprano, aún no son las siete y media, es noche cerrada y la ciudad duerme.
Me cruzo con personas aquí y allá, todas abrigadas con bufandas, abrigos con los cuellos alzados, cuerpos encogidos por el frío, caras que reflejan el sueño de haber sido expulsadas de sus respectivas camas antes de lo que quisieran, ojos acostumbrándose a la escasez de luz. Todos tienen en común el paso rápido al caminar, para no llegar tarde al trabajo.
Tengo toda la jornada por delante que puede estar llena de expectativas, todo está por escribir, y dependerá de mi, exclusivamente de mi, el que al final del día, tras un balance, el resultado final sea positivo. Ya no planifico el futuro a largo plazo, a semanas o meses vista, mi futuro inmediato es el ahora, el mediodía o la tarde, no planeo más allá. Antes lo planeaba todo, desde la ropa del día siguiente, el ocio del próximo fin de semana, el viaje de noviembre en enero, e incluso las próximas navidades. La vida te enseña que los planes no sirven para nada, que de aquello que planees nada saldrá tal como imaginaste o diseñaste.
El cambio de perspectiva no ha sido fácil, he tenido que recurrir a la técnica que usé para dejar de fumar, no pensar en que mañana no voy a fumar, sino enfocarme en que hoy no voy a fumar, mañana ya veré. Si miraba la vida pensando en que no volvería a fumar nunca, la fuerza de voluntad flaqueaba, y la necesidad apremiaba. Si pensaba que sólo tenía que esforzarme en ese único día, me iba a la cama contento por no haber caído. Al día siguiente me despertaba con las fuerzas renovadas, dispuesto a enfrentarme a otro día sin fumar. Poco a poco, dejé de pensar en los cigarrillos, y de igual forma he dejado de pensar en el futuro.
Ya estoy cerca de mi oficina, en la plaza unos pájaros juegan, o se pelean o inician una danza de cortejo, no sé muy bien lo que hacen, pero me paro a observarlos y minutos después desaparecen, cuando llego al trabajo no sé si lo he visto o lo he imaginado.

03 febrero 2009

BLOG DEL DÍA


En la noche de ayer, a las 0:45, se hizo público el prestigioso galardón al mejor blog del día, concedido por Stultifer en NO SIN MI CAMARA, que recayó en el blog LA MEMORIA DE ADRIANO. A las 12 horas de hoy nos ponemos en contacto con el afortunado galardonado, el cual declara no tener conocimiento de tan deseado premio.
La entrega de dicho galardón fue efectuada en la tarde de hoy, en un multitudinario y emotivo acto al que Adriano asisitió vistiendo smoking de Hugo Boss, camisa de Dior, y zapatos negros de Caramelo. Tras la entrega, estas fueron sus palabras: "Quiero agradecer este preciado premio, tan deseado por todos en ese mundo virtual que es la Blogosfera, y que me llena de orgullo y emoción a partes iguales. En este momento dulce, quiero recordar a quienes han sido promotores de que este sueño se haya hecho realidad; en primer lugar, agradecer a Cotte, del blog Cotte.blogspot.com, su empeño en hacer de mi una persona creativa, animándome a sacar a la luz todo aquello que moría por contar; a Fernando, que siempre me apoyó en mi camino solitario de la escritura, regalándome mi primer cuaderno, mis plumas estilográficas, y aquel fantástico portátil; a Raangul, del blog A la chita callando, gracias al cual entré en contacto con este medio que tan maravillosos momentos me ha proporcionado (ya lo dice el saber popular: tiran más dos tetas, que dos carretas); a David, que me regaló mi cuaderno rojo de Moleskine, en el que vengo desarrollando ideas que posteriormente plasmo en el blog; a los millones y millones de lectores que vienen siguiéndome en este ya largo recorrido (dos meses) desde todos los rincones del planeta, y parte de la galaxia conocida; y finalmente, quiero agradecer a quien me otorga tan ansiado premio, Stultifer, que me ha animado a seguir, y a quien en agradecimiento le regalo mi última escalera".

Tras recibir su premio, tuvo que ser ayudado por Stultifer a colocarlo en la correspondiente estantería, como si de un mueble de IKEA se tratara: el archivo jüklund lo pegas en el gadget akländ. Tras la entrega, la fiesta de celebración siguió en los salones del conocido hotel Rich de Málaga.

Max
Jefe de sección de Cultura, del periódico 20 cm.

28 enero 2009

REBELDÍA

Hoy no me ha dado la gana de ir al gimnasio, me he levantado rebelde. Esta mañana, al despertarme escogí unos vaqueros grises y gastados, con un jersey negro y mis botas favoritas de esta temporada (las que me regaló mi hermana como regalo prenavideño), nada formal ni elegante. Al mirarme al espejo vi el remolino que la almohada había construído en mi pelo, y decidí no luchar contra él en una pugna perdida de antemano (además, el remolino me daba cierto toque infantil).

Al llegar a la oficina me puse a ojear/hojear (tanto da, de ojos ojear, y de hojas hojear) el pasado, es decir, los periódicos gratuitos de ayer, esos que cada día voy recolectando, solo para leer el horóscopo, y saber lo que no va a ocurrirme (no dan una). Entró el compañero que cada día viene a darme la lata y lo ignoré, a veces hay que ser tajante.
Durante la mañana decidí robarle al curro un rato para escribir un post, quería hacer una continuación de Un viernes cualquiera, y me puse a teclear. El lugar no era el más inspirador, porque no hay ni un compañero que me provoque el más mínimo interés (también es mala suerte que seamos unos 40 entre hombres y mujeres, y no haya ni un solo tío que me despierte la líbido), pero algo escribí, luego lo repasaré por si se puede salvar algo.
Al salir, en lugar de caminar deprisa hacia el coche, me fui dando un paseo tranquilo, escuchando música, y observando como el viento hacía a las nubes deslizarse. Una nube grande cubrió la ciudad, y cuando el viento la arrastró la luz volvió a brillar con mucha intensidad, como si una mano divina (divina de dios, no de monísima) hubiera dado al interruptor.
Comida familiar, se debatían temas que no vienen al caso, y como siempre tuve que ser la voz discordante, pero alguien tendrá que decir lo que realmente piensa, y no lo que los otros quieren escuchar.
Al volver a casa me tiro al sofá a escribir este insulso post, y decido que no voy a ir al gimnasio, hoy me rebelo contra todas las obligaciones que me marco, y voy a dedicar la tarde a disfrutar de mis blogs favoritos. Consecuencia de esta rebeldía ha sido comprarme en la pastelería de abajo una caña y un donut, ambos rellenos de chocolate. La excusa: mi cuerpo me pide azúcar. La realidad: me toca los c...... la dieta.


25 enero 2009

LA ERA DE LA COMUNICACION


El año pasado me adentré en el misterioso mundo de los portales de contacto, y como en todos los campos, tuve que ir aprendiendo los códigos, las formas de relacionarse en ese espacio. Tenía un perfil creado del año la nana, de mi soltería anterior, pero en aquella época aún me daba un no sé qué poner fotos mías en una página así. Me parecía un riesgo que cualquiera pudiera verte, y saber que estabas buscando aquello que estuvieras buscando.
El año pasado parece que ese miedo había desaparecido, o quizás el constatar que ya no funciona el contacto persona a persona en los bares me hizo perder el miedo, si no hay otra forma de relacionarse, pues uno tiene que hacer lo que tenga que hacer. Y si se trata de modas, con más razón, no quiero ser un looser de las películas americanas.
De entrada, analicé qué es lo que buscaba, y al principio lo tenía claro, buscaba conocer gente, divertirme, y si además me tocaba una pareja en la lotería, pues mejor. Puse fotos muy vestido, con la ropa más formal que tenía, recuerdo una hecha en un viaje a Roma, dentro de una cafetería elegante, vistiendo un jersey cuello uve, de lo más formal. Me hice otra a propósito para el perfil, en la que aparecía sentado en mi sillón de lectura (ese que compré con mucha ilusión, pero que nunca he usado de incómodo que es; Ikea puede tener un bonito diseño, pero lo que se dice cómodo... no es) con un libro de Ian Gibson que estaba leyendo, en plan intelectual, intentando mostrar que todos no buscábamos sexo a saco y carne al peso.
Cuando vi que la cosa no terminaba de funcionar, porque o no recibía mensajes, o los perfiles que se interesaban por mi no me interesaban a mi, fui readaptando el perfil. En el campo de lo que busco, en el que tenía amistad y pareja, empecé a añadir sexo con uno, sexo con pareja, y todas las demás opciones que hubiera, preferia descartar yo en un momento dado, a que me descartaran a mi de entrada. De igual forma, mis fotos fueron cambiando, empecé a aparecer con una ropa más informal, algó más ceñida (los efectos de mi vuelta al gimnasio iban manifestándose), y empecé a recibir mensajes de perfiles más interesantes.
Llegó el momento de quedar en persona, mi fisiología me lo pedía, y además, para eso estaba invirtiéndole horas a ese medio. La primera cita es dura, no estás aún acostumbrado, no sabes qué contar, piensas que si hablas mucho el otro va a pensar que eres un charlatán, y si hablas poco que eres hosco. Eso es lo que piensas antes de tener esa persona delante, después, te da igual, porque la imagen que te habías hecho a raíz de un par de fotos no tiene nada que ver con la realidad, viendo a esa persona desde diferentes ángulos, en movimiento, oyendo su voz, y su forma de desenvolverse. Igual que hay expertos en anatomía, en reconocimiento de voz, te vuelves un experto en identificar retoques de photoshop, o recortes para no mostrar aquello que no vende.
Y ya, cuando empiezas a analizar las fotos con tus amigos, los cuales también están tan metidos como tú en ese mundo, te oyes decir cosas como: si no enseña más abajo del pecho, por algo será; esa postura no es muy masculina que digamos; si no le veo el calzado no me puedo fiar de sus gustos estéticos; si dice tipo de cuerpo medio, es que no ha ido al gimnasio en su vida; si en el tamaño del pene dice medio, es que la tiene pequeña (no sé yo qué sistema de medida usa la gente últimamente, pero seguro que no es el sistema métrico internacional).
Y un día, mucho tiempo después, cuando entras a tu perfil, ves que tienes fotos de primeros planos, con poca ropa, o más bien en bañador tipo speedo (lo siento, me pierden esos bañadores, y si imagino la marca que queda debajo, me pongo palote), y te preguntas ¿cómo he llegado yo aquí?
Dejaré para otro día el relato de algunas de mis experiencias personales, si no se va a hacer muy largo, pero hay una reciente que no puedo pasar por alto. En noviembre me fui a Sevilla con JC, y nos quedamos en casa de sardi, con la que echamos muy buenos ratos. Conocí a un amigo de un amigo, con el que cenamos y nos fuimos de marcha. La verdad es que a mi me puso mucho, me gustó, y no solo físicamente. Conversando, llegamos al tema perfiles, y ni corto ni perezoso, se sacó su Iphone del bolsillo y me pidió el nombre de mi perfil para visitarlo, cosa que hizo inmediatamente, delante de mi. Parece que ya no nos fiamos de la realidad, necesitamos ver a esa persona en sus fotos con poca ropa, y conocer de antemano el rol, tamaño, gustos sexuales. Ni que decir tiene que cuando regresé a casa hice lo mismo, usando el historial de mi perfil, ya que no tengo Iphone.

23 enero 2009

EVASIÓN


A veces la realidad me parece tan vulgar o tan antipática que necesito evadirme de ella, hay quienes utilizan sustancias químicas, y quienes utilizamos la imaginación. En mi caso, suelo meterme en un libro e imaginarme todo aquello que se relata en él, o también suelo ponerme música y voy desgranando línea por línea los sentimientos y vivencias que en ella se cuentan.
Me he vuelto tan adicto a ello, que ya no me sale caminar por la calle sin envolverme en una música que aderece el paseo, o conducir sin una banda sonora que entretenga el trayecto. Lo primero que hago al salir de casa, antes de montarme en el ascensor, es buscar en mi Ipod con qué musica quiero empezar el día, porque sé que de ello depende el estado de ánimo que me acompañará toda la jornada.
Esta tarde he ido al Mercadona de mi distrito, si, pienso que los Mercadonas están puestos por distritos al igual que los centros de salud, y que dependiendo de tu domicilio te corresponde uno u otro. Es tan así que cada vez que me he mudado he cambiado de Mercadona, y me ha dado miedo volver al anterior por si al llegar a caja no quisieran cobrarme por no corresponder a mi nuevo domicilio.
Antes de entrar al supermercado me pongo a Roisin Murphy, necesitaba darle a ese momento compra de cebollas, pimientos, y huevos, un toque de sofisticación, ya que no me puedo permitir comprar en el supermercado de Hipercor. Entonces voy recorriendo los pasillos, aislado de la música ambiental, sintiéndome que soy diferente al resto, y que mi diferencia reside en mi elección de la música, me rebelo contra la música de Bisbal que vomitan los altavoces y la sustituyo por mi Roisin. La pobre debe de estar afónica de tanto que la hago trabajar.
Y me voy sintiendo ajeno a lo que me rodea, como si fuera un mero espectador de lo que a mi alrededor ocurre, tomo distancia de todo y analizo lo que llevan los carros de los demás, si contienen unas grandes dosis de grasas saturadas, o por el contrario están llenos de productos light, si es una pareja hetero, o es un hombre solo. La sociedad española ha cambiado mucho en los últimos años, se constata simplemente con el hecho de ver hombres solos haciendo la compra, cuando hace unos años eso sería impensable.
Compruebo la lista de la compra que hice esta mañana en un descanso del trabajo, porque mi memoria ya no da para mucho, y veo que al final lo tengo todo excepto las salchichas de pollo (light, por supuesto).
Cuando llego a caja, sintiéndome tranquilo porque en mi DNI pone la dirección que corresponde al distrito de este Mercadona, saludo a Rosa, la cajera que ya se va haciendo cotidiana en mi vida, y que me pregunta por mis vacaciones, o busca a mi alrededor la compañía que perdí hace tiempo. Y sonriendo me dice: "¿Has visto cómo me han dejado en la peluquería?, me han puesto como a la Madonna". Yo me sonrío y le contesto que sí, que está muy guapa (realmente lo está, con el estilo de Madonna en Hung up), y que me gusta mucho su nuevo estilo. Y vuelvo a sentirme integrado en esta sociedad de la que a veces huyo.

21 enero 2009

MI PENDRIVE ES MCGYVER.


Mi pendrive es Mcgyver, ayer me lo encontré dentro de la lavadora. No sé cómo llegó allí, supongo que estaría dentro de mis vaqueros, pero no recuerdo cómo llegó a mis vaqueros. Cuando lo vi supuse que me había quedado sin él, pues había sufrido 40 grados de lavado, y un centrifugado de 1000 rpm, no hay quien sobreviva a un lavado de este tipo, excepto mis vaqueros. Por si acaso lo dejé al aire, esperando a que se terminara de secar para comprobar lo peor. Hoy lo conecto y resulta que funciona perfectamente, y además el contenido no ha sufrido daño alguno. Tenía unas fotos que se ven perfectamente, en las que los motivos fotografiados no aparecen ni mojados ni llenos de espuma.
Digo yo que eso será una señal, pues llevo un año y medio metido en una lavadora, sufriendo ahora el frío, ahora el calor, y alguien dándome vueltas y vueltas parar llegar al final del programa. Pues resulta que ayer, casualmente, también se acabó el progama de lavado para mi, y tengo la impresión de que alguien me ha abierto la puerta de la lavadora, y me ha sacado de ella, poniéndome a airear. Si hay esperanzas para el pendrive, digo yo que también las habrá para mi. Lo dicho, mi pendrive es Mcgyver.

19 enero 2009

LLUVIA


Ya me había avisado Ulises desde su blog que iba a llover. A él le gusta contemplar las nubes, y últimamente me ha dado por mirar el paisaje y dejarme llevar por las formas que éstas van adoptando, sus densidades, sus tonalidades. Hoy él hubiera querido ser el dios del tiempo para hacer que en Málaga cayera una buena tromba, y quizás lo haya conseguido.
Me voy a pasear al frío de la noche, me relaja y me apacigua toda la tensión del día, de no haber dormido bien. Uno no siempre puede controlar lo que siente, ni lo que otros le hacen sentir, y muchas cosas se van sumando y sumando, llegando un momento en el que no puedes procesar tanto, no puedes evitar que ese cúmulo de sensaciones atenace tu garganta y te impida respirar, con un nudo en el pecho que a lo largo del día se hace más prieto.
Ando por la avenida, los coches pasan rápido a mi alrededor, sus luces me deslumbran pero me gusta sentir la velocidad con que pasan a mi lado. No los oigo porque voy escuchando un álbum antiguo de Dido, No Angel, ya que mi afición a su último álbum me ha hecho bucear en su discografía, y apreciar su música, que es atemporal. Cuenta muchas historias que describen mis vivencias, parece haberlas compuesto y cantarlas para mi. Últimamente no paro de escuchar White Flag, e intento oírla desde el otro lado del espejo, pues es la canción que me cantaría a mi mismo desde los labios de otro.
Empiezan a caer gotas tímidas, que van dejando sus pequeñas huellas en el asfalto, en la acera, y se me pasa por la cabeza darme la vuelta y volver a casa. Decido seguir adelante, el frío húmedo quizás me aclare las ideas, y me despeje la mente. Me cruzo por la calle con personas a las que observo, todo el mundo camina rápidamente, con caras de cansancio, de desconfianza, pues la noche se va cerrando y la lluvia empieza a caer con más intensidad.
Gordos goterones van mojándome el cabello, la cara, las manos, y me van recorriendo hilillos de agua fría por el cuello hacia abajo, humedeciendo mi ropa. El abrigo que llevo es impermeable pero el interior comienza a absorber el agua que entra por el cuello. Toda mi energía es negativa, está revuelta y oscura, pero empiezo a notar como esa lluvia la va lavando y limpiando, y una sensación de renacer, de que todo va a salir bien, de que aún me queda capacidad, voluntad y optimismo para seguir adelante me empieza a envolver.
Termina el álbum, y con mi energía recién limpia vuelvo a casa.

18 enero 2009

UN BUEN DÍA DE PATINES Y BICICLETAS

Después del gimnasio me llamó Andrew para que me fuera con él y Gerardo a pasar el día en Málaga. Gerardo vive en el Limonar, en un entorno preciosista, que remite a una Málaga novecentista, de arquitectura señorial y lujosa, pero a la vez sencilla y cercana. El plan era un paseo en bici a lo largo del Paseo Marítimo, y como yo no tengo bici (aún) iría con mis patines. Cargué el coche con los patines, la cámara, como le dije a Gerardo en cuanto descargué en su casa mis cosas: he venido con todos los juguetes de los Reyes Magos.
Tanto tiempo sin patinar, estuve a punto de matarme por las calles del barrio antes de llegar al paseo marítimo, pues no notaba las pendientes hasta que estaba lanzado por ellas, y lo peor, las rampas antideslizantes de cada esquina, en patines se convierten en una trampa mortal.
Una vez en el paseo marítimo, todo cambió, el suelo plano, mucho espacio para moverte y muchos tios buenorros haciendo deporte con los que me cruzaba, así no hay quien mantenga el equilibrio (el físico, para no caerme, y el emocional, para no caer a los pies de alguno). Un día soleado pero no caluroso, perfecto para tomar unas cuantas fotos y conseguir unas buenas agujetas en las piernas. Después de unas horas en patines ya no sentía dolor, en realidad, ya no sentía nada, de botas para abajo.
Después del paseo, unas cervecitas en un bar del Palo, a pie de playa, consiguieron hacerme replantear el significado de la felicidad, se puede ser feliz con tan poco: una buena compañía, un día hermoso, una cerveza fresquita.
Comida en casa de Gerardo, un puchero de los que te levantan la moral (y yo ya la tenía alta) y un rato de sofá y ordenador; lo que no ha conseguido Cotte lo va a conseguir Gerardo: que me pase de PC a Mac.

14 enero 2009


Suena el despertador, las 6:15, ufff, qué sueño, primera sensación: las agujetas de las piernas me acribillan. Estoy todo húmedo, he debido de sudar toda la noche, qué frío al levantarme con la ropa mojada. Visita al baño, abluciones matinales, me visto (qué coño me pongo hoy), desayuno rápido, como los pavos, bowl de cereales, tortilla, tostadas y té, agh, no me entra tanta comida, pero ya he ganado dos kilos y no se notan en la cintura del pantalón, ¡bien!
Paseo los perros, vaya mierda de frío, ¿cuando volverá a ser la Costa del Sol? Subo al coche, conecto el Ipod, se me cae de las manos, de tan frías que las tengo se vuelven torpes, salgo a la autovía, acelero, sobrepaso el límite de velocidad, pero es que si no llegaré tarde, ¿dónde voy a aparcar?, he tenido suerte, un espacio libre cerca de la oficina, llego a la oficina y ficho (parezco 007, con el lector de huellas, pero la pantalla plana para cuándo), cojo mi llave, la de la oficina contigua para desconectar la alarma, la desconecto, entro en mi oficina, conecto la calefacción, me siento, enciendo el ordenador... Ufff! las siete y media y mi umbral de estréss ha sido desbordado, solo me queda toda la jornada para relajarme...
Al menos tengo almuerzco con compañía, después de casi un mes ya va siendo hora de que dé señales de vida, salgo del trabajo, camino rápido hasta el cajero (con qué pago el almuerzo sino), desando el camino de vuelta al coche, conecto el Ipod, esta vez no se me cae, mis manos no están heladas, coduzco hasta el paseo marítimo, encuentro el sitio y me encuentro con él, me da el regalo de Navidad, me conoce bien, me gusta el regalo, nos sentamos a la mesa en una terraza, por fin hay un poco de sol, le escucho mientras absorbo la energía del sol, me cuenta cosas, le cuento cosas, nos miramos a los ojos, nos reímos, nos callamos (poco), tardamos en despedirnos, vuelvo al coche, regreso a casa, me cambio y me voy al gimnasio, entreno pectoral, sudo, me sube la temperatura, veo a los demás, saludo a alguno, termino, lleno el tanque de gasolina, me equivoco de surtidor, viene la empleada de la gasolinera y me dice que me equivoco de surtidor, agarro el correcto, lleno el tanque, llego a casa, la ordeno un poco, paseo los perros, me pongo una porno, me masturbo, me meto en la ducha, me pongo el pijama, hago la cena, devoro la cena, recojo la cocina, me conecto, leo unos blogs, leo unos posts, contesto alguno, cuelgo alguno, me tumbo en el sofa oyendo a Lizz Wright, escribo esto.
Estoy preparado para dormir
PD: Al menos las nubes me tranquilizan de tanto estrés.

08 enero 2009

MALETAS Y MALETAS


He oído en las noticias que la industria pornográfica está sufriendo también los efectos de los cambios en la economía (no quiero seguir ahondando en la herida, y usar esa palabra que antes se usaba solamente en el terreno conyugal, y que ahora aparece en cada una de las noticias, comentarios, viajes de ascensor). Y pensando, pensando, llego a la conclusión de que la tensión y el miedo económico está dejando huellas también en las camas de la sociedad. Seguro que si publicaran una hipotética encuesta, el share de la líbido de los españoles, éste indicaría que ha bajado en un porcentaje alto.
Charlando con mi compañera de trabajo, que está casada y tiene dos hijos, me cuenta que ahora se hacen unas reuniones del tipo tupperware, a la que ella llama meriendas de la maleta roja. La cosa consiste en que una chica cede su casa para reunirse, las demás llevan algo para merendar: un bizcocho, una tarta, unas torrijas, unos churros con chocolate (esto lo añado yo porque me gusta más), y aparece la chica de la maleta roja. En lugar de sacar de ella todo tipo de recipientes para la cocina, de diferentes formas y tamaños, aptos para el microondas, de esos que se van acumulando en el interior de los armarios de la cocina, lo que se cuece (por seguir en el terreno culinario) tiene poco que ver con la alimentación. Bueno, en realidad sí tiene que ver.
En esas reuniones lo que se presenta al público asistente son juguetes y complementos, para sorprender y potenciar la sexualidad de la pareja. De la maleta van saliendo objetos con forma de penes de diferentes colores, tamaños, densidades, rugosidades, con vibración, sin vibración, anatómicamente más conseguidos, menos conseguidos... También se muestran varios tipos de cremas, aceites de masajes, que pueden "animar" y estimular esa líbido que hoy en día se encuentra por los suelos, sin obviar los tangas comestibles, y demás lencería sexy. Después de un recorrido por todos los juguetes que contiene esa maleta, se ha llegado a la conclusión por parte de mis compañeros (uno no se pronuncia, pues perdería la objetividad necesaria para este blog) de que el objeto que se lleva la palma es un huevo de plástico (con forma de huevo de gallina, no tengáis demasiada imaginación) que se introduce en la mujer y cuya vibración controla su pareja con un mando a distancia. Por lo visto, el no va más es usarlo fuera de casa, por ejemplo, durante la cena en un restaurante, con lo que al llegar a casa hay fuegos artificiales.
Y digo yo: ¿para cuando reuniones estilo tupperware pero con la maleta "rosa"?

06 enero 2009

CONVERSACIÓN DE MESSENGER


GUAPO DE CARA dice:
¿Cómo sabes si le gustas a alguien?
ADRIANO dice:
¿Me lo preguntas a mi? Si mi vida sentimental es un desastre
GUAPO DE CARA dice:
Al menos tienes vida sentimental
ADRIANO dice: Sabes que le gustas a alguien cuando, al mirarte a los ojos, percibes en él una profundidad especial, cuando ves que sus pupilas se dilatan aunque haya suficiente luz. Empieza por el principio, ¿hay alguien que te gusta, pero no sabes si es recíproco?
GUAPO DE CARA dice: La historia es así: nos hemos conocido y hemos follado varias veces, pero está aquí por trabajo, y en unos meses se irá.
ADRIANO: Primero plantéate qué quieres tú. Pensaba que no querías una relación, sino concer gente sin compromisos.
GUAPO DE CARA dice: Yo no he dicho eso, me dejo llevar por las circunstancias, y ver cómo fluyen las cosas.
ADRIANO dice: Pero qué le has mostrado a él, ¿posibilidad de relación, o sexo sin ataduras?
GUAPO DE CARA dice: Dentro de mi frialdad, con él me he mostrado cariñoso.
ADRIANO dice: ¿Y cómo se comporta él?
GUAPO DE CARA dice: Fuego de noche... nieve de día.
ADRIANO dice: Es complicado. Si habéis repetido es que os gustáis, pero quizás se muestra frío porque no quiere involucrarse, sabiendo que es algo temporal.
GUAPO DE CARA dice: ¿Por qué es tan difícil todo?
ADRIANO dice: Porque todos tenemos miedo a sufrir, y desde esa perspectiva, no queremos dejarnos llevar, y que luego nos hagan daño.
GUAPO DE CARA dice: ¿Siempre hay que sufrir tanto?
ADRIANO dice: La vida está compuesta de sufrimiento y disfrute, y no siempre al 50 %.
GUAPO DE CARA dice: Yo nunca he tenido la suerte de enamorarme y ser correspondido.
ADRIANO dice: Creo que el mejor sentimiento en la vida es el enamoramiento, prefiero estar enamorado aunque no sea correspondido, que no sentir nada. Cuando me enamoero, me siento vivo, cuando no siento nada por nadie, estoy muerto por dentro. Me gustaría mucho que te enamoraras y fueras correspondido, porque es lo mejor que se puede sentir en este mundo. Yo lo he sentido en más de una ocasión. Pero es verdad que ocurre pocas veces, por eso mismo es algo mágico, no estamos predispuestos a enamorarnos de cualquiera, ni cualquiera de nosotros.
GUAPO DE CARA dice: No sé si hablarlo con él, porque entonces seguro que algo cambiaría.
ADRIANO dice: Es cierto, algo cambiaría. También puedes dejarte llevar, disfrutar de los momentos compartidos, y cuando se acerque la hora de irse enfocar la situación. Si no podemos cambiar las cosas, sí que podemos disfrutar de los momentos que pueda compartir, aunque luego te resulte difícil. No hay que tener miedo, aunque duela, no mata. Yo intento hacer todo aquello que me da miedo, porque si vence el temor, cada vez se van sumando más cosas que me dan miedo, y al final acabo paralizado por el pánico.
GUAPO DE CARA dice: Estoy de acuerdo con eso.
ADRIANO dice: Todos somos Dorothy, caminando por el sendero de adoquines amarillos, acompañados por el espantapájaros, el león y el hombre de hojalata, que en este caso son nuestros alter ego. Queremos inteligencia para que la cabeza se imponga sobre el corazón, queremos valor cuando encontramos a alguien que merezca la pena, y queremos un corazón cuando ese miedo nos vuelve fríos.
GUAPO DE CARA DICE: "Somewhere over the rainbow"...