25 mayo 2009

Una fría tarde suiza


Él llega a la playa, camina por ella con su amigo buscando una parcelita donde extender sus toallas dispuestos a pasar un día extra de sol, un día con el que no contaba. Encuentra un espacio junto a un chico cuya cara le resulta familiar, donde finalmente acampan. Si va a estar unas cuantas horas en la playa siempre es mejor tener unas buenas vistas.
Tras la aplicación de la protección solar intenta relajarse, pero se da cuenta de que no lo consigue, sus ojos no pueden evitar posarse en su vecino de parcela, recuerda que lo ha visto antes, mucho antes, en esa misma playa, y siempre con la misma mirada de observador desconfiado, en actitud altiva.
El chico observado saca una manzana de su mochila y se la come a bocados, desde su posición puede oírlos, ¡crac!, suenan a fruta fresca y dientes fuertes. Se vuelve boacabajo, esforzándose en relajarse, una deliciosa sensación de morriña le envuelve y se va durmiendo en un sueño poco profundo, que le permite de vez en cuando abrir los ojos para constatar que el objeto de sus miradas sigue a su lado.
Entre sueños nota que su vecino se aplica protección solar en los hombros y en la parte de la espalda a la que consigue llegar, dejando un pegote de crema en el centro, piensa que le gustaría tener la decisión para levantarse y ofrecerse a aplicarle la crema en la espalda. Incluso se imagina la frase: "el domingo pasado me quemé la espalda por no tener quién me aplicara la crema, no me gustaría que te pasara a ti, ¿te ayudo?"
Finalmente, no se lanza, el otro termina de aplicarse su crema como puede y la deja, y él vuelve a su ensoñación y a robarle imágenes furtivas al compañero de sol.
Un rato más tarde, el otro se levanta y se mete en el mar, él no puede evitar espabilarse para disfrutar de todo su esplendor, y lo ve de pie, de espaldas entrando al agua. Piensa que tiene que ser muy valiente para meterse en un agua tan fría. A la vuelta, sigue disfrutando descaradamente de la silueta del chico, ahora con el bañador húmedo y la tela pegada a sus contornos, insinuando los volúmenes de deseo.
Al tumbarse, el chico extiende los brazos y los sacude repetidamente, y él se pregunta qué función tendrá ese gesto, pues no parece que se haya manchado de arena, y tampoco que quiera sacudirse las gotas de agua salada. Es algo que vuelve a repetir a lo largo de la tarde.
Después, el chico retoma el libro que tenía aparcado en la toalla, y lo lee tumbado bocaabajo con el bolígrafo en la mano, o en los labios según el momento, pero se fija en que tiene otro boli clavado en la arena, con la punta hacia arriba, algo que le desconcierta. Desde esa perspectiva no puede evitar como una tibia erección se apodera de él al ver cómo el bañador de su vecino queda justo por debajo de la cintura, mostrando el comienzo de su trasero, un culo redondo y apetecible, envuelto en un bañador celeste, tipo brasileño. Se imagina a si mismo acariciándolo, y esa evocación no le ayuda mucho con el problema de la erección, por lo que decide darse la vuelta poniéndose bocabajo.
En un momento se levanta, va hacia la orilla y toca el agua con los pies, está demasiado fría, sería incapaz de zambullirse, pero se da la vuelta y vuelve a mirar descaradamente a su vecino, éste, por una vez, le mantiene la mirada, una mirada intensa, quizás por no llevar las gafas que ha dejado en la toalla y que le impide ver con nitidez, pero esta vez no rehuye al contacto visual. Mantienen la mirada por unos segundos, él piensa que podría sonreírle para intentar romper el hielo y reunir valor para acercarse, pero finalmente desiste, no se ve invitado a hacerlo.
Más tarde, su compañero de sol empieza a recoger sus cosas, saca de su bolsa un llavero de Avis con las llaves del coche, lo que le hace pensar que es de alquiler, guarda su ropa interior en la mochila, con lo que sabe que no va a tener la suerte de verlo cambiar su bañador por la ropa interior. Se ajusta unas bermudas azul marino, clásicas, que le realzan el trasero que no ha podido dejar de mirar en toda la tarde, recoge su toalla y sus cosas y se va. Él se queda con la esperanza de que de tanto mirarlo, al menos le haga un gesto de despedida, pero tampoco, eso no ocurre, y se recrimina a si mismo ser tan tímido como para no acercarse e intentar conocer a ese chico misterioso que de cuando en cuando, a lo largo de los últimos años, ha aparecido en la playa y que no habla con nadie, ni nadie lo conoce.
Quizás otro día sea capaz de reunir el valor para presentarse, pero hoy no ha podido ser. ¿O quizás si? Quién sabe lo que deparan las casualidades.

17 mayo 2009

QUEDA INAUGURADA LA TEMPORADA CABOPINO 2009


Hoy es el 45 aniversario de bodas de mis padres, fruto de la cual nacimos 4 hijos. Siguen juntos pese a las dificultades de la vida.
Cuando tuve mi primera relación sólida, pensé que aquél sería el hombre de mi vida, pero 7 años después aquello se acabó, y supe que nunca tendría lo que se llama "el hombre de mi vida". Descubrí que las relaciones son ciclos temporales en los que dos personas se encuentran y comienzan a girar en la misma órbita, pero que en algún momento alguno cambia de órbita y el otro se queda solo en el universo, girando sobre si mismo para mantenerse en equilibrio.
Hoy, también, hace 6 años que inicié mi última relación, nos encontramos en esta playa en la que estoy tumbado tomando el sol y escribiendo, y empezamos una charla que nos llevó a unir nuestros labios en un beso que duró 4 años. La noche anterior salí con el nerviosismo provocado por la esperanza de encontrármelo, y finalmente fue así. Lo malo (en ese momento) fue que ya estaba ocupado, pero yo, pacientemente, pedí mi turno, que me llegó al día siguiente. Empezamos tímidamente, sin querer poner nombres y etiquetas a lo que vivíamos, pero pronto se convirtió en una relación de amor. Creí ver una señal en que iniciáramos una relación en la fecha del aniversario de mis padres, al igual que creí ver otra cuando supe que sus padres se casaron el día de mi nacimiento. Números, las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero esta memoria traicionera me asalta de repente jugándome malas pasadas.
Hace 2 años que se acabó y, a veces, me pregunto cómo sería mi vida si hoy estuviéramos cumpliendo 6 años de relación. La respuesta es bastante sencilla: seguiríamos viviendo una historia descafeínada, malograda por el paso del tiempo y la rutina.
Y yo, en particular, no hubiera sufrido las varias evoluciones que me han cambiado en estos 24 meses. Seguiría secuestrado por esa involución en la que me refugié en los últimos meses en pareja, sintiéndome distanciado de la sociedad, con la percepción de que no había en ella nada que me interesase.
En cambio, en lugar de ello, me abrí al mundo, me preocupé de crear un tejido social, exploré en mi sexualidad, viví un montón de emociones nuevas, y me sentí más seguro de mi mismo. Y lo que es más importante, reforcé mi carácter, y valientemente me enfrenté a la soledad. Le eché un pulso que terminó en tablas: no la vencí, pero ella a mi tampoco.
No estoy pasando por mi mejor momento personal, los ha habido mejores, pero no estoy mal, estoy contento con la vida que me he ido construyendo, y sé que aún, solo he puesto los cimientos, vendrán muchas más cosas a decorar este nuevo edificio.
Playa de Cabopino, oyendo a Amaral.

ESCAPADA A BARCELONA


Nada más llegar, camino a casa a dejar la maleta, me envuelve el olor del salitre, es sábado muy temprano y la carretera está desierta. Pasamos por la vía subterránea junto a la costa, y por arriba voy viendo pedazos de esculturas que decoran la ciudad, llenas de colorido, fiel reflejo del gusto artístico de esta tierra.
Los primeros pasos los hago por el Paseo de Gracia, incursión entre el turisteo y escaparates de firmas, no puedo evitar pararme ante ellos y acariciar con mis ojos objetos de deseo que no voy a adquirir. Nos adentramos en el Raval, sus calles están llenas de imágenes algo decadentes, pero el colorido en las ropas y en las pieles rezuma pluralidad en equilibrio.
Almuerzo en un restaurante moderno, menú de mediodía a 17.50 Euros, una rica ensalada y carne que de poco hecha parece un carpaccio (nos lo habían avisado) pero sabrosa. Seguimos el paseo y nos adentramos por la Ciutat Vella, la máquina del tiempo nos pare en el mismo centro del medioevo, callejuelas estrechas, paredes cargadas de historias y sociedades, cada rincón es una fotografía, entre todo, muchos turistas para recordarnos que estamos en el siglo XXI.
Entre tanto paseo, Joan comparte conmigo un montón de vivencias, y yo le relato muchas historias que parecen inconexas, pero pieza a pieza conforman el puzzle del Adriano en el que hoy me he convertido.
Café en un bar en cuyo interior hay un teatro, y el camarero confunde a Joan por un guiri, con lo que a él le molesta... Regresamos a casa con la intención de salir, pero tras mi siesta en el sofá, cenamos, y la conversación se va alargando hasta que nos damos cuenta de que es absurdo salir, mejor estar descansado para el domingo.
El domingo vamos a Sant Pol de Mar, un pueblecito costero al que vamos en moto y disfrutamos de un domingo soleado y cálido. El pueblo es de postal, paseamos por sus calles, atravesamos las vías del tren que en esa costa discurre junto a la playa, tiene un toque novecentista que me encanta. Almorzamos en un restaurante en primera línea de playa, una casa antigua restaurada, muy bien restaurada, y cuando subo al baño disfruto de suelos de mosaicos y una escalera que es idéntica a la que tiene mi abuela en su casa.
De vuelta a Barcelona nos paseamos por alrededor de la torre Acbar, rodeados de edificios nuevos, altos, de cristal, paisajes urbanos que son un placer para la vista, y obras de arte aquitectónicas.
Acabamos en el Plata, en el Eixample (gayxample) tomando un par de copas, hablando y riéndonos, un cierre muy divertido para un buen día.
El lunes visité la exposición de Caixa Forum, solo por el edificio merece la pena visitarlo, pero además había varias exposiciones muy interesantes. Después, horas pateando la ciudad y retratándola, dejándome llevar por la misma ciudad que iba guiándome los pasos, como si intuyera cuales eran mis objetivos turísticos. Gente alrededor de todo tipo, una mezcla de colores, tendencias y actitudes muy enriquecedora. Joan dice que la moda ahora mismo es lanzar al aire un puñado de prendas, y vestirte con aquello que te caiga encima, sin tener en cuenta la coordinación de colores o estampados, y yo le doy la razón.
A la tarde me encuentro con él para ver Los abrazos rotos, y disfruto de la película, pues es un homenaje a mi peli favorita de Almodóvar "Mujeres al borde...". Joan disfruta de la peli y de ver cómo disfruto de la peli, sabía que me iba a encantar, y se ríe a mi lado de mis risas provocadas por el lenguaje gestual de Mariola Fuentes y Blanca Portillo. Penélope está estupenda en la peli, por mucho que digan, es una buena actriz, hace tiempo que se ganó para mi ese título.
El martes por la mañana me entretengo entre las calles y me siento en El Central a tomar un café, es una cafetería librería que Joan me mostró como uno de sus sitios favoritos de Barcelona, y ya se ha convertido también en uno de los míos. Comemos juntos y me pasea por Mont Juic, vemos los paisajes en varios miradores y me lleva a otra librería cafetería a merendar, antes de tomar el vuelo de vuelta.
Ha sido una escapada fantástica, una ciudad acogedora para mi, pues tiene una luz muy parecida a la de Málaga, y el Mediterráneo a sus pies me hace sentirme en casa. La compañía de Joan ha sido la esencia de mi bienestar allí, un cuidador nato que se anticipa a las necesidades o deseos, una buena persona que además escribe poesía aunque no use la métrica. Su blog, Contracciones de ciudad, está lleno de imágenes y evocaciones, que él logra transmitir magistralmente.
Espero volver pronto por allí, bona tarda Joan, un petó moll fort.




12 mayo 2009

HORÓSCOPO DEL DÍA


Esta mañana le echo un vistazo al periódico, directamente busco el horóscopo y ¡sorpresa!
CANCER: Tu pretendida libertad no es más que la negación de tus necesidades emocionales.
Y se me escapa en voz alta: ¡Cuéntame algo que no sepa!
A partir de ahí empiezo a pensar en mi vida y me hago la pregunta de rigor: ¿Qué busco? Me voy contestando poco a poco, y voy desgranando los recuerdos de los últimos dos años. No busco una relación porque es ponerme a imaginarme teniendo pareja y me pongo nervioso, me entran los sudores y me da el ataque de asma. Reconozco que hay días en los que me gustaría tener alguien con quien compartir momentos, planear vacaciones, de quien recibir atención, y con quien poder practicar sexo con la cotidianeidad del cuerpo conocido y la tranquilidad de no pensar en las ETS.
Después me pregunto si esa intranquilidad que me produce la idea de tener pareja tiene que ver con mi última ruptura, y me gustaría pensar que no es así, no quiero que esa relación influya en mi vida ni de forma negativa ni positiva, preferiría que ese recuerdo me resulte neutro, ni fú ni fa. Y lo que menos me gustaría es que inconscientemente esté cargando de culpas ajenas a personas futuras, pues yo siempre he considerado que tengo un fuerte sentido de la justicia, y eso no encajaría.
Pensando pensando, llego a la conclusión de que me he acomodado a conocer gente nueva continuamente, a conocer muchas vidas diferentes, historias nuevas que me aportan cantidad de información y de puntos de vista, con quienes intercambio respectivas filosofías de vida, y también sexo, claro. El sexo ocasional que produce el morbo de lo desconocido, y un empezar cada día sin un plan, dejándome llevar por lo que el destino me va poniendo por el camino.
Llegados a este punto, habiendo iniciado este análisis como consecuencia de mi horóscopo del día, me vuelvo a preguntar: ¿amor o sexo? Ya sé que el amor incluye sexo, pero también sé por experiencia que la sexualidad en pareja se va relajando y perdiendo intensidad, por algo dicen por ahí: "Follas menos que un casado". Ahí es donde entra en juego la sensación de caducidad del tiempo, porque yo quiero disfrutar plenamente de mi sexualidad, pero sé que voy teniendo una edad que probablemente me permitirá jugar al "aqui te pillo aqui te mato" unos cuantos años más (pocos, supongo), por lo que me veo empujado a aprovechar cada ocasión que se me otorgue, bastantes años he pasado en pareja a lo largo de mi vida (y siendo fiel).
Cotte seguramente verá un desequilibrio psicológico en lo que me da vueltas a la cabeza, Antonio dirá que tengo una patología psiquiátrica, Fernando dirá que me gusta que me den caña (como me dijo el viernes pasado), Joan me dirá que todo es questión de querer, Paco dirá que no era el momento oportuno (cuestión de timing)...
No sé lo que ocurrirá en el futuro, pero intento hacer hoy lo que me va surgiendo y apeteciendo en cada momento, y creo que es lo único que me permite ser auténtico de verdad.


25 abril 2009

Mi café con Edu Boxer


Salgo de la oficina con mis compañeros a tomar el café de rigor, si te quedas la media hora de descanso tienes que trabajar, si no, tienes que irte fuera, esa son las cosas absurdas de esta organización para la que trabajo. En lugar de escoger si reduzco mi jornada la media hora del desayuno porque lo hago en casa, me obligan a ir a una cafetería a sentarme durante media hora a escuchar historias que a veces me saturan y aburren.
Al llegar a la cafetería la mesa habitual está ocupada, nos sentamos, mi sitio queda a espaldas del local, lo que me impide ver al público de rutina: ese ancianito que siempre aparece con la bufanda a pesar de que ya va haciendo calor, esa señora que se sienta sola con el periódico y un cuaderno y no para de hablar y reírse sola, los empleados de la empresa de ascensores entre los que hay uno que todas las mañanas me alegra la vista. Hoy me lo pierdo, y me pierdo también las vistas al ventanal por el que veo pasar a la gente, diariamente desfilan las mismas personas, aunque hace tiempo que no veo al chico moderno con el que cada día nos cruzábamos la mirada, y al que esperaba todos los días ver pasar imaginándome que un día se sentaba a la mesa conmigo.
Al levantarme para pagar me doy la vuelta y veo en la mesa que tenía justo detrás de mi una cara que me llama la atención; en un segundo mi memoria hace una escaneo rápido para intentar localizar esa cara de entre el archivo enorme que tengo (tengo muy buena memoria visual), porque sé que, aunque conocida, no corresponde al entorno en el que me encuentro. Moreno, con unos ojos azul oscuro que se posan en mi, y en ese mismo instante caigo en la cuenta de que es Edu Boxer, al mirarme me da la impresión de que nota que le he reconocido, aún así, no se ve afectado por mi mirada que dura un segundo de más, y me voy a pagar.

Voy al cuarto de baño, y un minuto después noto que él me ha seguido y se me acerca por detrás diciéndome al oído: "tú ya me conoces, ahora me toca a mi conocerte..." y me empieza a tocar sobre la ropa. Yo me dejo hacer, y empieza a abrirme los botones del vaquero, dejándolos caer, luego hace lo mismo con los suyos, y yo, mientras, estoy paralizado por la sorpresa.


Regreso a la oficina disfrutando de las casualidades de la vida, ¿cuántas veces me puede pasar que en la mesa de al lado, en la cafetería junto a la oficina a la que voy todos los días, me encuentre con uno de mis actores porno favoritos?, y eso teniendo en cuenta que trabajo en una pequeña ciudad, y estoy siempre metido en una oficina en la que nunca pasa nada; hay pequeñas cosas en la vida que hacen que ésta merezca la pena, y hoy, martes 21 de abril, precisamente en el día de su cumpleaños, comparto café con Edu Boxer, el actor de Bookleroos, de Muscle Up, Parashooter y otras tantas tan buenas. (Ay pillines, vosotros también las conoceis todas, ¿eh?). Hoy es un día especial.


18 abril 2009

MI NIÑA DITA


Llevaba uno meses viviendo con Rafa a mis 21 años, recién emancipado me encapriché de tener perro, ya tenía la idea completa: sería una hembra de cocker spaniel, negra, y se llamaría Dita. A través de anuncios del periódico contactamos con unos vendedores en un pueblo de los alrededores, fuimos a comprarla Rafa (había decidido regalármela), Raúl y yo. Cuando vi la camada no tuve ninguna duda, me miró a los ojos con una mirada mezcla de curiosidad, bondad, alegría y la escogí de entre todos los cachorritos.
De camino a casa ella bautizó a Raúl, que la llevaba en brazos, ya que habíamos decidido que él fuera su padrino, haciéndose su primer pipí. Los primeros tiempos la alimentaba con papilla de 5 cereales de Nestle, como no podía bañarla ni sacarla a la calle hasta terminar con las vacunas, siempre la envolvía un aroma dulce de cachorro y papillas. Terminada la fase vacunación le dimos el primer baño, aún lo tengo grabado en vídeo, no le gustaba mucho el agua, y lloraba como si la estuvieran apaleando, pero como soy un sargento en cuanto a la educación se refiere, no tuvo más remedio que claudicar. Me enamoré de ella, no podía pasar mas de un puñado de horas sin verla, en algunos descansos del trabajo corría a casa para cerciorarme de que estaba bien, abría la puerta y ella venía a saludarme moviendo su culillo y yo respiraba tranquilo. Salía de marcha y no paraba de mirar el reloj, con ansiedad de regresar para estar con ella.
Desde su primer paseo me premió con un pipi en la calle, pues siempre había sido muy despierta, y en unos días ya estaba educada a hacer sus necesidades en la calle, hicera frío o calor, lluvia o viento, ella y yo salíamos de paseo, aunque solo fuera una salida higiénica. Sabía que mientras no la sacara a paseo se aguantaría, y no me relajaba hasta que la hubiera paseado.
Se casó felizmente con Byron, que era el cocker spaniel de Rafa, un perro elegante lleno de rizos, con aire aristocrático, pero ella nunca estuvo realmente enamorada. En realidad se enamoró del perro más feo de la ubanización, la podías ver subida a la terraza mirando hacia el jardín comunitario donde pulgui (el perro feo y comunitario) se sentaba a adorarla. En un descuido se fugó y le fue infiel a su marido, pero éste nunca se lo tuvo en cuenta. Después la cubrió como imponiendo sus derechos maritales, de cuyo fruto nacieron 5 cachorritos tan preciosos como ella. Aún tengo cerca dos de sus hijos.
Vivió mi primera separación, mi segunda soltería, luego mi segundo matrimonio, con Jorge se llevaba estupendamente, pues él es un enamorado de los animales, jugaba mucho con ella y la entrenaba en saltos y otros menesteres.
Vivió mi segunda separación y mi tercera soltería, los cambios de casa, mis épocas de hibernación y las de salidas continuas. Por muy buen plan que me surgiera, yo siempre volvía a casa, porque sabía que ella estaba allí, aguantándose y esperándome a que la sacara de paseo.
En mis vacaciones se iba con la abuela, no había cosa que le gustara más, pues ella la malcriaba dándole comida fuera de horas, y tapitas de york que a ella tanto le gustaba. Aún así, cuando la recogía no tenía ningún reparo en volverse conmigo, sabía que con la abuela eran vacaciones temporales, pero que su hogar estaba a mi lado.
Vivió mi tercera separación, recuerdo que la primera vez que Fernando entró en casa y la vio se puso a acariciarla, diciéndole "pero que linda que sos", y claro, ella sucumbió a esas palabras, le pasó como a su amo, no pudimos remediar enamorarnos como tontos. Esos años él se encargaba la mayoría de las veces del baño, de secarla y peinarla. ¡Quien no iba a adorar al chulazo que te dedica tiempo, te dice cosas lindas y te pone guapo!
Dicen que los perros se acaban pareciendo a sus amos, pero yo creo que es al revés, que sus amos toman cosas de sus perros, y casi podía ver reflejada en mi mirada la mirada de ella.
En cada mala época que pasaba estaba ella allí para estar a mi lado, y con solo cogerla en brazos y estrecharla me invadía una sensación de bienestar, de consuelo. En invierno me encantaba tumbarme en el sofá, subirla encima de mi y echarnos la siesta disfrutando del calorcillo que ella desprendía, sobre todo cuando me ponía bocaabajo y ella sobre mi espalda.
El fin de semana pasado la noté rara, estaba hinchada, y después de hacerle una ecografía me dijeron que no podían hacer nada por ella, a sus 15 años ya no podían intervenirla, que decidiera yo el momento de aplicarle la eutanasia. Siempre he apoyado la eutanasia, creo que hay que vivir con dignidad, y morir de igual forma. He necesitado unos días, y he presenciado un deterioro rápido, que me iba rompiendo por dentro, todo el día atento para saber si hacía sus necesidades, si comía o bebía, si caminaba o no, si se tambaleaba y perdía el equilibrio.
Lo difícil es escoger el momento, pues si todavía le quedan ganas de vivir no arrebatárselas, ni esperar a cuando ya esté sufriendo. Esta noche no ha dormido apenas, se la notaba incómoda sentada, tumbada, iba de acá para allá sin acabar de descansar, y esta mañana supe que era el momento adecuado. Ya no se tenía en pie, se caía, su mirada reflejaba la tristeza de una vida sin sentido, un cansancio de sufrimiento, y llamé a la veterinaria. Si esperaba al lunes iba a prolongar un fin de semana de sufrimientos, y tenía que hacerlo por ella, se lo debía a ella.
Salimos al último paseo, movía su cola con la antigua alegría, pero apenas podía caminar y se le doblaban las patitas. Aparqué junto a la clínica, y ya no quiso andar más, la tomé en brazos y entré, la veterinaria me saludó pero ya no pude hablar. Primero le puso el sedante, y me dejó a solas con ella, se fue durmiendo en mis brazos, mientras yo le cubría la cara de besos, ella tenía que sentir que no estaba sola, que su papá le acompañaba hasta el último instante, y así se fue durmiendo. Luego le pusieron la otra inyección, un líquido de color rojo que fue entrando poco a poco y que yo no podía evitar mirar, mientras le sujetaba la cabeza y la miraba a los ojos como antaño. Se durmió en un sueño enterno, dulce, reparador.
Por más que intentaba prepararme,no hay forma, pero al menos he tenido una semana para despedirme de ella. Duele, duele mucho, esta casa hoy está vacía, en cada rincón hay un recuerdo de ella, húmedo de mis lágrimas.

11 abril 2009

DIFERENCIACIÓN



Jueves Santo, quedo con Mayte para salir por Torremolinos. Primera parada en Men´s para saludar a un amigo en común y estando allí siento como cruzo el umbral del tiempo y me instalo en un bar de ambiente de los años 80: pelis porno, una media de edad de 60 años, y cuarto oscuro donde se entretienen aquellos a los que por desgracia les tocó vivir una homosexualidad escondida, compuesta de sexo furtivo y ocasional.
Nos vamos al Planet, un bar de chicas donde los tios tenemos que pagar 5 euros para entrar, consumición obligada, pero merecía la pena, a ver si Mayte conocía alguna chica estupenda. El bar lleno de chicas jóvenes, muchas guapas, y nos tomamos unas copas riéndonos mientras suena una especie de regueton, lo que me sorprende es que conozco alguna canción (¿en qué vida he escuchado yo regueton?).
Nos vamos a Parthenon, quieren hacerle pagar a ella 10 euros por entrar, pero si esto siempre esta lleno de amigas de gays, ¿qué pasa esta noche? Cuando estábamos por irnos a otro sitio nos dejaron pasar, saludo a algunos conocidos, ignoro a otros, te encuentras personas con energía negativa a las que evitar. No está completamente lleno pero se está cómodo.
Volvemos al Mens y esperamos a que el colega de Mayte termine de currar, nos tomamos otra copa y Mayte tiene que bajar al baño. A la vuelta el encargado le pide que la próxima vez que vaya al baño se lo diga para que use otro aseo, el de empleados, que está más limpio (y tiene toallitas), porque una mujer junto al cuarto oscuro espanta a los clientes, y me los imagino como las palomas en la plaza cuando suena un ruido, todas echando a volar...
Volvemos a Parthenon y Mayte se empieza a sentir mal, tantas copas pasan factura, nos vamos a la calle y me siento frente a la puerta del bar a esperar a que se le pase el malestar. Parezco de nuevo un adolescente, y me doy cuenta de que la clave para ligar es convertirte en el último cartucho. Todo aquel que sale con intención de regresar a casa, me mira, sigue caminando y vuelve a mirarme. A esa hora, después de toda la noche descartando, no nos queda nada más a lo que agarrarnos que a la última cara que te encuentras, es decir, a mi. La próxima vez que salga de marchita me sentaré frente a la puerta a partir de las cinco y media, seguro que ligo más.
De vuelta al coche me encuentro a Mode que quiere regresar con nosotros, como no bebe alcohol conduce él, regresamos a casa sanos, salvos, y solos, pero muy divertidos.

04 abril 2009

UN AMOUR A TAIRE (UN AMOR POR OCULTAR)



Título original: Un amour a taire
Año: 2005
País: Francia
Director: Christian Faure

Acabo de ver esta película que me recomendó JC, aunque he necesitado meses para estar suficientemente preparado para afrontar la historia que se cuenta.
El Holocausto Nazi también se ensañó con la población homosexual, a nadie le es ajeno el triángulo invertido color rosa con el que etiquetaban a los gays. Éstos eran trasladados a campos de trabajo donde se les intentaban "reeducar", y a los que se negaban a ello se les trasladaban a campos de concentración en los que ensayaban "tratamientos" para convertirlos en personas "normales", dignas de esa super raza que se pretendía depurar.
La historia está bien ambientada en la época, el tratamiento que se le da es impecable, pues no intenta aprovechar la sensiblería, y tampoco se recrea en la violencia nazi, aunque haya escenas que son necesarias para trasladarnos la idea de lo que ocurrió.
Es bueno que nos recuerden de vez en cuando que ser diferente ha costado muchos sufrimientos a generaciones anteriores, y esa es la herencia que hemos recibidos aquellos que tenemos la suerte de vivir en un mundo libre. Sé que aún queda mucho por hacer para conseguir la igualdad en la mente de la sociedad, y también sé que aún ocurren cosas como las relatadas en la película en algunos lugares de este planeta, en esta misma época.
Nos gusta etiquetarlo todo pero esas etiquetas que usamos para categorizar el mundo han sido muy crueles hacia los objetos etiquetados: judío, homosexual, etc., llegará el día en que sólo haya una etiqueta: persona.

Una frase de la película del personaje gay dirigiéndose a su hermano al descubrir su homosexualidad: "¿Has escogido tú el azul de tus ojos?"


02 abril 2009

Y LLEGÓ LA PRIMAVERA


Llegó la primavera y en lugar de deshacer el hielo que me envolvía se produjo una nueva glaciación, mis sentimientos se adormecieron en un no sentir que me recordaba a los efectos secundarios del tratamiento para la rinitis alérgica. Por eso enmudecí, no pensaba, no tenía nada que compartir.
Hoy he visitado a mi compañera de trabajo que se ha convertido en mi amiga, está de baja por maternidad y, aunque ya había conocido a su bebé porque lo trajo a la oficina, no había tenido ocasión de charlar con ella a solas, y de ponernos al día de los acontecimientos de los últimos meses. Su hija, Alejandra, lleva casi cuatro meses en este mundo, un mundo difícil al que tendrá que enfrentarse, pero viéndola, parece imposible que le puedan pasar cosas malas.
Me invitó a almorzar en su casa, con su marido, era la primera vez que entraba en su intimidad, en palabras si que había entrado antes, pero en la realidad de su casa aún no. Me recibió con la niña en los brazos, yo llegaba con su marido, el cual se apresuró a terminar la comida, y nos sentamos a comer. Presencié una estampa familiar que, aunque no es nueva para mi porque tengo sobrinos y otros amigos con hijos, me hizo sentir parte de esa familia.
Después de comer, él se fue al trabajo y nos quedamos ella y yo solos, con la niña, y me contó toda la experiencia de lo que fue el parto, los primeros días, y cómo su mundo está envuelto de perfume de bebé. Ella está feliz, exhultante, sigue siendo la misma, pero transmite un sentimiento amoroso que contagia.
Yo compartí con ella los capítulos de mi vida que se había perdido en todos estos meses, un pequeño resumen de muchas sensaciones, una especie de balance de mi mismo.
Cuando me despedí de ella horas más tarde, conduciendo mi coche, sentí la emoción de saber que formo parte de su vida, tan distinta a la mía, y tan auténticas ambas. Siento que ese adormecimiento en el que me encontraba ha desaparecido de golpe.
Me gustaría decirle a él que uno no escoge de quién se enamora. Estos días he pensado que quizás tenga un bloqueo emocional que me impide dejarme llevar cuando conozco a alguien que merece la pena. Ya me ha pasado antes y no creo que sea casualidad, por mucho que uno intente que las experiencias pasadas no te marquen, hay veces que dejan una huella imborrable que condicionan tu modo de actuar. Si fuera tan fácil que las cosas salieran como uno quiere quizás no sería tan intensa la sensación de enamoramiento. Pero no es así, uno no escoge de quién se enamora, solo puede intentarlo con la esperanza de que si no sale como debería, al menos queden aquellos momentos de intimidad como el recuerdo bonito de lo que podría haber sido.

19 marzo 2009

EN AMERICA, de Susan Sontag



[El otro día me enteré de algo muy interesante, Bogdan. Según Henryk, hasta hace poco la nostalgia se consideraba una enfermedad grave, a veces fatal. Se consideraba que el otoño era la estación más peligrosa, y la profesión militar vulnerable de una manera especial. Prácticamente cualquier cosa, una carta de amor, un cuadro, una canción, una cucharada de las sabrosas gachas que uno tomaba en la infancia, unas pocas sílabas de la región natal oídas en la calle, podía provocar el inicio de la enfermedad. Los historiales que él ha leído han sido publicados en revistas médicas francesas, pero parece improbable que sólo los franceses puedieran morirse por su apego al pasado. Convinimos en que los polacos deben de haber sido incluso más susceptibles a esa enfermedad, de la misma manera que los americanos han destacado por su capacidad de liberarse del pasado.]

10 marzo 2009

LA NOCHE DEL ORÁCULO


Acabo de leer La noche del oráculo, últimamente me ha dado por leer a Paul Auster, y por suerte en mi biblioteca hay un montón de títulos que aún me quedan por descubrir. Su prosa es limpia, cuidada, se entiende muy fácilmente, sin oscuridades ni opacidades, pero no resulta simplona, sino más bien lo contrario. Este libro está escrito en una actualidad reciente, pero ambientado en los años 80, cuando aún no habían móviles, ni faxes. Trata de un escritor que ha sufrido un accidente que lo ha llevado a las puertas de la muerte, del que se va recuperando lentamente, y que le ha impedido escribir en una larga temporada. De casualidad encuentra el Palacio del Papel, donde compra un cuaderno de tapas azules procedente de una fábrica de Portugal ya clausurada en el que empieza a escribir una historia que se entremezcla con la suya real. Es una historia que contiene en su interior otra, como las muñecas rusas, y el cuaderno parece tomar las riendas de su vida, llegando a un callejón sin salida tanto en la historia que escribe como en la suya propia.
La semana pasada me costó mucho escribir, mi cuaderno de tapas rojas parecía no querer que violara la pureza de sus páginas, y mi vida parecía también haber llegado a una encrucijada. En días atrás he vuelto a escribir, poco, pero algo es algo, quizás es el símbolo de que estoy dejando atrás esa asechanza.

09 marzo 2009

LA EXPLOSIÓN DE UN AMANECER


Salgo de la oficina y ficho en el reloj que marca la diferencia entre el bien y el mal, recorro los 500 metros que me separan de la cafetería y, al llegar, los camareros están tan nsimismados en sus quehaceres que no me tienen en cuenta, me siento invisible, espero unos segundos y como no me ven, alzo la voz para saludarles, así empienzan a preparar mi café. Escojo la mesa de la esquina, la más apartada, saco de mi bolsa el cuaderno y escribo:
"Esta mañana, mientras conducía por la autovía que recorre la costa me quitó la respiraación la visión de una amanecer casi primaveral. Hace pocos días que el amanecer me encuentra conduciendo en la carretera, hasta hace dos semanas me encontraba ya en mi puesto de trabajo, por lo que me los perdía diariamente. Pero hoy, mientras conducía, el sol estaba saliendo en el horizonte que divide el mar del cielo, era como una explosión volcánica, en el centro de ese horizonte se elevaban unos rayos que coincidían con una masa de nubes, un lienzo algondonoso que dejaba trazos aquí y allá, y que tomaban color rosado y grisáceo, dependiendo de la densidad de éstas.
Algo más adelante en el camino, la carretera sube a la montaña y arroja las vistas que recorren toda la bahía de Málaga, adentrándose en el mar, sobre cuyas montañas flotaba una excrecencia de nubes que aparentaban ser los brazos del cuerpo que el sol iluminaba, adoptaban los mismos colores que fulguraban en el horizonte, pero con distintas tonalidades. Ese amanecer me hubiera gustado retratarlo, porque ahora sé que no todos los días comienzan de la misma forma, algunos tienen una belleza más sosegada, otros como hoy, son bellos e impactantes amaneceres.
Mientras escribo te recuerdo, quizás estemos compartiendo un café a cierta distancia, pero eso no impide que mantengamos una conversación con la fuerza de la imaginación. Te miro. Te pregunto y me respondes, te hablo y me escuchas. Nos hacemos mutua compañía en esa afición común por la soledad".
Miro el reloj, es la hora de volver, recojo mis cosas, pago el café y abandono la cafetería, por el camino los pájaros cantan para que mi paseo sea más agradable.

08 marzo 2009

UN VIERNES CUALQUIERA (4)


Jose se despierta en su cama, entra luz por las rendijas de la persiana, y decide quedarse un rato más antes de levantarse. Está feliz, exhultante, piensa en Miguel y una oleada de pasión le recorre desde la punta de los pies. Hace un recorrido por los últimos años de su vida, desde que abandonó la adolescencia y se asentó en su vida de adulto.
Pasó la adolescencia en el muro que separaba su barrio del descampado junto a las vías del tren, esas vías dividían la zona oeste de la ciudad en dos, y constituían una incisión que separaban ambas partes de la ciudad, como su propia vida: la pública, esa que mostraba a la familia y amigos, y la íntima, esa a la que sólo accedía él mismo. Cuando se relacionaba con sus amigos actuaba como todos los demás, las mismas gracias, el mismo pavo, los mismos comentarios de machito, pero cuando estaba a solas se permitía a sí mismo pensar en su profesor de lengua, por el que sentía una atracción irrefrenable. No había ningún código escrito de qué podía y qué no podía mostrar a los demás, pero existía un sentido común que desde pequeño le hacía saber que sus intereses no concordaban con lo que los demás veían como "normal", y temía perder la amistad con su pandilla si se mostraba transparente. Parecía como si en los genes, junto al responsable de de la orientación sexual, se incorporara otro de serie que se encargara del sentido común. Se disgustaba consigo mismo por no compartir con sus colegas y hermanos todo lo que pasaba por su cabeza, pero sentía que esa información podría abrir una brecha entre él y sus seres queridos, y que éstos no comprenderían su particular forma de sentir. No quería sufrir el aislamiento, como esa parte de la ciudad en la que vivía con respecto a la de enfrente, separada por unas vías de tren que divisaba desde su ventana. Con los años habían construído puentes peatonales para comunicar ambas zonas, y es lo que él hizo, fue construyendo puentes de intimidad con aquellas personas de su entorno que le parecían más preparadas para recibir toda esa información.


No fue algo premeditado, sino que se vio obligado a hacerlo. Una noche salió por un pub, el Torero, era un local en el que se mezclaba el ambiente gay con un ambiente hetero filogay, y en aquella primera noche, a la que se enfrentó con los nervios típicos del acercamiento al mundo gay, pero con muchísima curiosidad al mismo tiempo, conoció al primer chico del que se enamoraría, y con el que disfrutaría de la sexualidad tanto tiempo anhelada. Siempre había conseguido evitar cualquier intento de emparejamiento con alguna chica del grupo, había tenido que ser bastante delicado para, por un lado no herir orgullos, y por otro para no sembrar la semilla de una idea a la que le tenía miedo.
Ese chico era el camarero del local, con él aprendió a besar, a compartir la sexualidad con un igual, a explorar en el sexo. Fue una relación tórrida y pasional, que desembocó en su salida del armario. Su familia, ante tantas ausencias de Jose, se empezó a plantear que estuviera metido en problemas, y para evitar que ésta se hiciera una idea equivocada, tuvo que afrontar la verdad, y decirles que tenía pareja, y que ésta era un chico. Tras una temporada dura, en la que tuvo que explicar quién era realmente, y cómo sentía, la familia fue asumiendo la realidad, y aceptándola. Fue una época de lágrimas, explicaciones, juicios, muy dura, pero desmbocó en la felicidad de poder ser él mismo, ser transparente, dejar atrás las mentiras, y encontrar en su familia un apoyo incondicional que le enorgulleció e intensificó ese sentimiento de apego a los suyos.
Tras dejar atrás aquella relación unos meses antes, se sentía preparado para iniciar una nueva relación con Miguel, teniendo ya una base de conocimientos previa, y disfrutando de poder integrar a su nueva pareja dentro del entorno familiar y de amistades, otorgándole el papel que le correspondía.
Se hace tarde, Jose se levanta para empezar con sus quehaceres diarios.

05 marzo 2009

CARTA A UN AMIGO


Querido Juan,
hoy me vas a permitir que me tome la confianza de decirte muchas cosas que me han venido rondando por la cabeza en estos meses, y que en alguna ocasión te he insinuado. Hace ya más de un año y medio que cambió tu vida, y sé que no ha sido fácil acostumbrarte a ello. A ti, los cambios te resultan mucho más difíciles que al resto de la gente que conocemos, tienes ese absurdo apego al pasado y a las vivencias, te cuesta mucho dejar atrás lo vivido y comenzar de nuevo, pero esta vida está en continuo cambio, y cuanto antes lo asumas, más fácil te resultará seguir adelante. Nada es para siempre, todo es efímero, lo importante son los momentos, y el recuerdo que de ellos permanece en nosotros, me gusta atesorarlos y repasarlos de vez en cuando, porque cuando lo hago revivo esos instantes me hicieron feliz, y vuelvo a serlo por un tiempo. Pero tampoco es bueno vivir en ellos, hay saber cuando ha llegado el momento de pasar página.
¿De qué tienes miedo? Crees que estás llegando a una edad en la que te quedan menos opciones para reconstruir las piezas de un puzzle deshecho, pero te equivocas, porque por suerte, nos ha tocado vivir una generación de libertad, y eso implica que a medida que vayan pasando los años, nuestro entorno seguirá cumpliéndolos igual que nosotros, por lo que siempre habrá posibilidades de no estar solo, ya sea acompañado de amigos o de pareja, sin olvidar a la familia, que por suerte la tienes siempre a tu lado.
Será el azar, o quizás has puesto mucho de tu parte para construirte un mundo en el que estás bien acompañado, tienes unos amigos de verdad, que llevan contigo muchos años y que conocen por lo que has pasado a lo largo de tu vida, eso debería darte seguridad en tu caminar diario, porque no todo el mundo tiene esa ventaja. A veces las acciones del pasado pasan factura, otras, como es tu caso, arrojan un saldo positivo, y esa abundancia que tienes debe servirte para que esos cambios te resulten menos dolorosos. Hay que saber apoyarse en ellos, y no tener pudor a la hora de pedir ayuda, yo, si pagas bien, me alquilo como amigo.
Has conseguido dominar el miedo a la soledad, le has dado la vuelta, y esa soledad que tanto temías no solo se ha reconciliado contigo, sino que te ha servido para volver a encontrarte, volver a ser tú en esencia, ese tú que conozco de siempre, y al que hace tiempo que le había perdido la pista, creo que te pareces más al Juan de los 18 años que al de los 34. Volver a encontrarse con uno mismo, volver a ser consciente de quién eres y qué quieres es una oportunidad que no siempre se consigue, porque no todo el mundo tiene la opciónde volver a regenerarse, volver a analizarse, y hacer aquello que nos gusta en lugar de hacer aquello a lo que nos hemos acostumbrado. Esos cambios, aunque dolorosos, también tienen una parte buena, que es volver a reconducir tus intereses a aquello que siempre te ha gustado, y que a veces, por la rutina, por no darte cuenta, o por complacer al de enfrente, acabas poniendo en segundo plano hasta que lo olvidas.
Sé que estás conociendo a alguien, es demasiado pronto para pensar con vistas al futuro, pero tienes que darte la oportunidad, porque ya va siendo hora. Ni siquiera Charlotte, la de Sexo en Nueva York, necesita tanto tiempo para dejar atrás una relación, su teoría es que uno necesita la mitad del tiempo que ha estado en pareja para olvidarse de ella, así que tú ya estás llegando a ese punto.
No tengas miedo a que te hagan daño, ya te lo han hecho y has salido de ello, sí, algunas noches de insomnio, muchas ilusiones rotas, pero al final todo pasa. Por tanto, date la oportunidad a ti mismo de que alguien consiga volver a enamorarte, porque sabes que ese es tu estado ideal, que eres mejor persona cuando estás enamorado, porque eres capaz de hacer por esa persona más de lo que harías por ti mismo. Que es mucho más joven que tú, bueno, pues mejor para ti, al fin y al cabo, te durará más tiempo con un aspecto lozano. Que no quieres volver a vivir cosas que ya has vivido, pues mira, la vida se repite, se emula a si misma, porque no hay nada más aparte de trabajar, dormir, comer, disfrutar de los amigos y familia, enamorarte y compartir tu vida con alguien, esas son las herramientas que tenemos para rellenar esos espacios de tiempo que la vida nos brinda, sin decirnos si van a ser muchos o pocos, así que intenta llenar el máximo espacio posible de cosas buenas, porque los huecos que te queden en blanco no vas a poder volver atrás para rellenarlos.
Espero que no te moleste lo que he querido decirte desde hace tiempo, pero es más fácil ver las cosas desde fuera, y los amigos estamos para decirlas, tanto las buenas como las malas.
Un abrazo.

04 marzo 2009

LA SIESTA


Algunos días ni siquiera lo siento, parece que queda atrás esa vida anterior y me siento cómodo en esta otra vida que poco a poco, y con mucho esfuerzo, me he ido construyendo.
Otros, todavía me enfado contigo por escoger el otro camino, aquél que se separaba del mío. La melancolía me visita por sorpresa, y me hace revivir episodios de mi pasado. Es difícil olvidar nuestras siestas, cuando llegaba a casa y te veía durmiendo en nuestra cama, en la que yo me metía abrazándote, dándote un beso casto y paternal para no despertarte, y así, mecido por tu respiración, me iba durmiendo, con la certeza de encontrarte al despertar. Luego, me despertaba antes que tú, y me iba a la cocina a preparar café, el mío solo, con poca azúcar, el tuyo con leche y mucho azúcar, en aquella taza desportillada que tu mamá te trajo de Disney y que te acompañó en los 12.ooo km que recorriste para llegar hasta aquí.


Cuando ya estaba servido el café en la bandeja, con las galletas que te gustaba mojar en él, yo me acercaba sigilosamente, y vestía tu cara de besos tenues, para que regresaras al mundo consciente poco a poco, tenías tan mal despertar. Siempre la misma pregunta: "gordo, ya son las 5, ¿te traigo el café a la cama o te levantas?" Y tú contestabas con la lengua aún de trapo: "mmmm, no mmmm, me... levan...to". Y yo te esperaba en el salón a donde llegabas con la cara de niño recién levantado, el pelo revuelto, los ojos pegados. Tu aliento era denso, y yo disfrutaba de él acercándome a tus labios y absorbiéndolo, como intentando arrancarte una parte de ti, una parte de tu espíritu. Comías despacio, muy despacio, se te caían los trozos de galletas, y se te derramaba el café, ¡siempre fuiste tan torpe! Y así, despacito, volvías a la consciencia plena, para empezar la tarde a la que le quedaba poco de luz.
Ya no tomo café por la tarde, aunque sigo echándome la siesta, solo y en el sofá.


Evocación en una tarde de diciembre 2008, después de la siesta.

28 febrero 2009

MATRIMONIO ENTRE ESTULTIFER Y THIAGO


Ayer tenía el día libre, porque la fiesta de hoy (día de Andalucía) me la pasan al viernes, dado que yo no trabajo en fin de semana, así de chula es mi empresa, y por eso me gusta. Decidí invertir bien mi día de descanso extra, y me fui a Málaga a pasar el día con Cotte. Llegué a las 13:00, y pasé por delante de un mercado que está congelado en el tiempo, es exactamente igual a todos los que conocí de pequeño, y no pude evitar entrar. Los puestos aún con su mármol blanco, inmaculado, pero gastado por el paso de los años, donde se exponían los diferentes tipos de pescados, cabezas colgando, cuerpos abiertos, el aroma que envolvía el lugar era como el que retiene mi memoria, denso, mezcla de muerte marina y fruta fresca. Como me dio hambre me compré una supermanzana que me fui comiendo por la calle, y la gente con la que me cruzaba me miraba, no sé si le parecía extraño que comiera por la calle una manzana (quizás lesparecería más normal que me comiera una palmera de chocolate, y lo hubiera preferido, claro, pero el verano acecha) o me miraban con apetito (me refiero a la manzana, no a mi). Paseando por la Alameda hice fotos a los árboles que le dan sombra en verano, son enormes, no sé si serán centenarios, pero cuando los miras con detalle te das cuenta de lo hermosa que es la naturaleza. Llegué a la Plaza de la Marina, en cuyas escaleras había unos skaters practicando saltos, así que decidí practicar con la velocidad de obturación de mi cámara sacándoles fotos, y de camino unir a Stultifer y a Thiago en un matrimonio indisoluble.



Más adelante me adentré en el Parque del Oeste, había florecillas blancas con filos violetas que dulcificaban un paraje verde uniforme, y se las veía giradas buscando el sol, casi me quedo un rato para verlas moverse.
Después me dirigí a la puerta de Correos donde había quedado con Cotte para ir a comer y mientras lo esperaba decidí que el tema del día (a fotografiar) sería el color amarillo. Empecé a ver los anuncios de los autobuses nuevos, las motos, los coches, los semáforos, todo era amarillo ayer, hasta el casco con el que apareció el novio de Cotte era amarillo.
Comimos en un restaurante vegetariano chino (cuántos conceptos englobados en el mismo local) regentado por una china muy graciosa que hablaba español con acento muy andaluz entremezclado con la fonética china. Ella no paraba de decirnos "tú come más", parecía una madre preocupada por los hijos.



Después del café nos quedamos a solas Cotte y yo, y pasamos toda la tarde de café, paseo y vuelta a una cafetería charlando, necesitábamos ponernos al día de los últimos meses, porque aunque habíamos hablado por teléfono, siempre nos faltaba tiempo para ahondar en los temas, y profundizar en todo aquello que nos preocupa, o de lo que disfrutamos. Él está encantando con la carrera que está estudiando (y con la vida que lleva con su pareja) y está adquiriendo tantos conocimientos que me da respuesta a un montón de preguntas no formuladas. A medida que han ido pasando los cursos académicos ha desarrollado la capacidad de escuchar, reflexionar y llegar a conclusiones, esa que siempre había tenido, pero mejorándola con una base de conocimientos científicos.
La conclusión a la que hemos llegado después de toda una tarde de charlas, es que nos pasamos toda la vida buscando la estabilidad, y ésta solo llega con la muerte. Lo que deberíamos hacer es encontrar lo positivo del dinamismo, porque en la naturaleza no existe la estabilidad, igual que tampoco existe el ángulo recto.

Post escrito en el tren de regreso a Fuengirola.

26 febrero 2009

HOMBRE GAY SOLTERO BUSCA


La búsqueda de vivienda es una de las inversiones más importantes en la vida de una persona, por lo que requiere un estudio minucioso antes de tomar una decisión, pues ésta se va a llevar una gran parte de los ingresos, y aunque no sea para toda la vida, supondrá un largo período de tiempo.
Uno tiene que hacer una lista de prioridades cuando se lanza a la búsqueda de la candidatura perfecta, debiendo construir esa lista de requisitos desde la base de una decisión objetiva, tomando distancia de los sentimientos que una candidatra atractiva pueda provocar, y hacer muchas visitas, no hay que quedarse con la primera opción.
Es importante decidir la orientación de la vivienda, hay quien prefiere sol por la mañana, yo personalmente lo prefiero después de comer, para después echar la siesta. También habrá que decidir si la vivienda incluye aparcamiento, porque no hay nada mejor que meter tu vehículo en tu propio espacio sabiendo que nadie más lo va a usar, yo huyo de la multipropiedad, y mejor si se puede abrir la puerta con solo pulsar un botón, así ahorras tiempo y esfuerzo en conseguir la dichosa apertura.
El diseño exterior puede ser una baza importante, pero no es prioritaria para mi, porque el paso del tiempo todo lo estropea, los adornos que inicialmente decoraban la arquitectura al devenir del tiempo lo afean, y necesitan ser remozados eventualmente para que no se pierda la memoria de lo que el edificio fue en su día.
La distribución hay que tenerla en cuenta, no es lo mismo una vivienda segmentada en varios ambientes, que una vivienda diáfana, en la que se vea todo a simple vista pero esto también es cuestión de gustos. Me decanto por las que se aprecian de un vistazo, sin tener que ir recorriéndola espacio a espacio.
Alegrarse la vista al despertar por la mañana tiene su precio, y puede ser bastante alto, pero si uno se lo puede permitir, no debe escatimar, porque esas vistas matinales son las que acompañarán nuestro despertar vespertino. No me gustaría sobresaltarme cada mañana al abrir los ojos y contemplar unas vistas poco agraciadas.
Hay que ser consecuente con lo que uno se puede permitir, porque está bien aspirar a lo máximo, pero nuestras circunstancias personales pueden limitarnos. Me encantaría tener un ático con vistas a Central Park, pero sé que está totalmente fuera de mi alcance, por lo que mejor quedarse con un apartamento que pueda financiar con mi hipoteca, que meterme en ese ático deseado sabiendo que seré el huesped por un par de noches a lo sumo. Prefiero no vivir por encima de mis posibilidades.
Una buena candidatura deberá estar bien equipada, tener todo lo necesario para vivir, que sea fresca en verano, cálida en invierno, que tenga su puerta blindada contra terceros, que la cocina tenga de todo, y no le falte la caldera o algún fuego. Estaría bien que la vivienda tuviera posibilidades, para ir evolucionando a lo largo de la vida, pudiendo ser ampliada según las necesidades, o que admita diferentes estilos de decoracion según las tendencias. Si la vivienda no fuera nueva, hay que cerciorarse de que todas sus canalizaciones están en perfecto estado de uso, que no tenga pérdidas para evitar problemas con los vecinos, y que su sistema eléctrico funcione correctamente, con el voltaje correcto para evitar incendios.
Por último, lo mejor sería poder probarla antes de comprar, porque digo yo que si te pruebas los zapatos antes de comprarlos, y solo te los pones en los pies... ¿por qué no probar esa candidatura antes de adquirirla, para constatar si las energías que la habitan te hacen sentir bien?
Igual que con las parejas.

23 febrero 2009

MI AMIGO INVISIBLE


Hoy volvía del gimnasio con mi amigo invisible, con el que suelo entrenar. Creo que aún no he contado aquí que tengo un amigo invisible, me acompaña al gimnasio, a veces hemos salido de marcha juntos, también ha venido conmigo de vacaciones, y la mayor parte del tiempo hablamos en inglés. Yo no sé por qué será que nos ponemos a charlar y acabamos en un spanglish que ni pa ti ni pa mi, un poco de aquí y un poco de allá, ora un "ya tá tú ahí", ora un "are you there already". La cuestión es que mi amigo invisible tiene un poco de mal carácter, siempre anda quejándose por todo, tiene una fobia espantosa contra la gente gorda y fea, y yo no paro de decirle que todo el mundo no puede ser tan perfecto como él, con sus ojos azules y su pelo rubio, su estatura por encima de la media y su culo bien plantado. Pero me ha salido un amigo invisible opuesto totalmente a mi, resulta que no le gusta que el vecindario se haya llenado de marroquíes, de gente de color (negros, vamos), de señoras con el culo gordo y gritonas, y adolescentes que ya no lo son tanto pero que se reúnen en una esquina a compartir el porro de la tarde.
A mi me revienta que un miembro de una minoría como él (porque mi amigo invisible también es gay) sea xenófobo (¿puede existir una minoría menor que la suya, invisible y gay?) , yo que siempre he tenido una especial empatía con aquellos miembros de cualquier minoría (claro, para algo pertenezco yo a una también), y ahora resulta que me lo tengo que comer dentro de casa. Es un decir, porque lo mismo está en casa, que en el coche, que en el gimnasio, como solo lo puedo ver cuando él decide manisfestarse...
La cuestión es que hoy, de regreso del gimnasio, íbamos en coche (¡viva el ejercicio!) y delante de nosotros se para una moto en medio de la calzada, el conductor parecía estar buscándose algo entre todos los bolsillos, y al echarlo de menos se paró en seco. Consiguiente frenazo nuestro, y comentario de mi amigo: "No tiene otro sitio donde parar, y encima es gordo y feo, fucking hell! " Sorprendido por su reacción le digo que parece que tiene mucha ira acumulada contra el mundo, y le suelto la perorata: "Tienes ira acumulada porque te equivocas al fijar tu mirada, la pones en lo negativo de la sociedad (que hay mucho) en lugar de enfocarla en las cosas positivas y bonitas de este mundo y de esta sociedad como la sonrisa de un niño, un atardecer de fuego, una polla grande y gorda... Esto.... mmmm, ¿lo he dicho o lo he pensado?" Y mi amigo invisible me contesta: "lo has dicho, pero tienes toda la razón, you are totally right, mate, there is nothing better than a big and thick cock".

22 febrero 2009

NOCHE


Te imaginaba oscura, fría, envuelta en un olor rancio, ansiosa y egoísta, deseosa de quedarte con todo lo que se cruzaba a tu paso.

Siempre te rehuí, te tenía miedo, sólo imaginarte me recorría un escalofrío por la espalda.

Un día me encontraste por fin, no pude escabullirme, me alcanzaste y me hiciste tuyo. Una vez poseído por ti, no tengo frío ni miedo, no hay hambre ni sufrimiento.

Tu caricia me reconforta, tu abrazo lo busco, tu beso me emociona.

Buenas noches, soledad.