19 noviembre 2009

Nada que contar


El fin de semana de cuatro días ha sido fantástico, tuve visita en casa y no nos separamos ni un minuto. Podría vivir así siempre, pero eso no es realista. En el mundo real hay que trabajar, las ciudades están separadas por kilómetros y las obligaciones y la rutina influyen en el estado de ánimo.
He tenido tiempo en esos días para ver la televisión, visitar Granada y la Alhambra, salir de marcha, comer y cenar fuera, pasear por la playa de noche con Rocco, ir a la playa de día, y disfrutar del cuerpo a cuerpo, la suavidad de la piel, el aroma corporal, y la calidez de estar acompañado. Después de todos esos excesos (gastronómicos, económicos) y la falta de estudio, me he volcado de lleno en los libros, aprovechando que estoy de vacaciones.
Llevo dos días y medio que apenas he salido de casa, solo para pasear a Rocco e ir al gimnasio, el resto del tiempo encerrado disfrutando de no tener prisa, molestado por las llamadas de teléfono de las compañías que quieren venderte ADSL, por el butanero que todos los días quiere traerte la bombona, el correo comercial..., se me había olvidado lo que es estar en casa mañana y tarde.
La asignatura de Lengua Moderna (Inglés) me está sirviendo para fijar conocimientos aprendidos por el uso, y para ampliar vocabulario. Comunicación Oral y Escrita I me gusta bastante, aunque la mayor parte de lo que hasta ahora he visto ya lo he estudiado en asignaturas de otros años. Por una parte es más fácil, pues solo tengo que repasar conocimientos, por otra más aburrida porque ya me suena todo y no me aporta nada nuevo (de momento). Textos Literarios del Siglo de Oro me está gustando, la pega es que tiene un material enorme y en los primeros temas me impaciento porque parece que nunca se acabará. Lo bueno es que esa sensación ya la viví con Literatura Medieval, y sé que luego va saliendo. Ahora mismo estoy de lleno con las Poesías de Garcilaso de la Vega, y creo que lo voy a disfrutar mucho, aunque preferiría estar leyendo alguna novela.
El lunes decidí no pensar, no buscar etiquetas, en resumidas cuentas, no ser yo, y dejarme llevar, total, si no tienes nada, nada tienes que perder. No sé a dónde me llevará el dejarme llevar por la corriente, pero al menos me está permitiendo concentrarme en los estudios sin estar pendiente a la pantalla del ordenador o al móvil.
Mientras, estoy acabando con la primera temporada de Gossip Girl, pues me pongo un par de capítulos o tres cada noche durante la cena y posterior digestión. Sé que es una serie que muestra un mundo despiadado entre adolescentes y muy superficial, pero me sirve de catarsis. Apenas he conectado con el mundo, más allá de los informativos a la hora de almorzar, y sobre todo a través del Facebook, que me sirve para seguir teniendo conciencia de qué están haciendo los demás.
No sé ni por qué escribo esto, no me gusta escribir aquí cuando no tengo algo que decir, pero ya ha pasado una semana y es hora de actualizar. Creo que mañana me echaré a las calles para volver a tener ganas de estar en casa.

09 noviembre 2009

Get together



Continuando con mi propósito de traducir canciones de Madonna, que me sirve para repasar y al mismo tiempo adquirir algo de vocabulario, hoy me he entretenido en ésta. En el gimnasio estaba escuchando el Confessions on a dance floor y, hoy, esta canción cobró un nuevo significado.





GET TOGETHER

todo es una ilusión
hay demasiada confusión
dentro, dentro, dentro de tu corazón
encuentra, encuentra, encuentra el secreto
gira, gira, gira tu cabeza alrededor
cariño podemos hacerlo
podemos hacerlo bien
¿crees en el amor a primera vista?
si es una ilusión, no me importa
¿crees que puedo hacerte sentir mejor?
demasiada confusión
ven conmigo
¿podemos volver?
de verdad quiero estar contigo
venga, déjalo todo y vente conmigo
espero que tú sientas lo mismo
busqué durante toda mi vida
para encontrar el secreto
pero lo único que hice fue abrir los ojos
cariño, podemos hacerlo
podemos hacerlo bien
¿crees que podemos cambiar el futuro?
¿crees que puedo hacerte sentir mejor?
¿podemos volvemos?
de verdad quiero estar contigo
venga, dejalo todo y vente conmigo
espero que tú sientas lo mismo
¿podemos volvemos?
de verdad quiero estar contigo
todo es una ilusión,
hay demasiado confusión
yo te haré que te sientas mejor
si el principio es amargo
más dulce será el final
¿crees en el amor a primera vista?
si es una ilusión no me importa

08 noviembre 2009

De cómo aprendí a leer y a escribir



Siempre me gustó leer, ya desde pequeñito, antes de escolarizarme, tomaba los tebeos de mis hermanos mayores y remedaba a mi madre, que leía con la manía de mover los labios. Yo pensaba que eso era leer, así que me dedicaba a ver los dibujos del tebeo y a mover los labios sin darme cuenta que había algo que me perdía, una transmisión de mensajes que sustituía con la imaginación.
Los comienzos de mi aprendizaje de la lengua escrita fueron rígidos, era otra época más estricta, lo que peor llevaba era escribir entre dos líneas, esa estructura tan firme en la que tenía que encorsetar mi escritura me impedía disfrutar del aprendizaje, pues estaba más preocupado de dar forma e insertar correctamente lo escrito, que de aprender a enlazar letras que remitían a sonidos del lenguaje.
La lectura me resultó mucho más fácil, cuando veía una letra inmediatamente escuchaba en el interior de mi cabeza un sonido, y poco a poco aprendí a enlazarlos hasta que un día ante un letrero escuché en mi interior una voz que me susurraba una palabra: Málaga. A partir de entonces iba por la calle y no podía parar de leer los rótulos que acompasaban mis paseos, lo que al principio alegró a mis familiares, acabó cansándoles tanto como a mi, pero por mucho que intentaba entretener mi pensamiento en otra actividad, siempre acababa componiendo palabras, aunque ya con esa edad había aprendido a interiorizar mi pensamiento, a veces era recomendable no verbalizar todo lo que se nos pasa por la cabeza.
Hubo en mi infancia un día que marcó un antes y un después de mi historia personal, y no fue el día que me compraron los tan anhelados patines, fue el día en que comprendí el significado de la palabra infinito. Mi padre contribuyó económicamente con la Biblioteca Municipal, y como agradecimiento le proporcionaron el carné de socio. El día en que entré por primera vez tuve varios sentimientos encontrados, de la euforia al ver tantos volúmenes apilados en unas estanterías que alcanzaban el techo pasé a la tristeza de la constatación de que sería imposible leérmelos todos, era una tarea infinita, no tendría tiempo para hacerlo ni aunque viviera dos vidas. Pero decidí no perder tiempo y ponerme manos a la obra, el primer libro que leí fue La Isla del Tesoro. Quizá ese título haya contribuido a fomentar mi hábito de lectura, o puede que de antemano estuviera predispuesto a dejarme llevar por las narraciones, pero eso ya nunca lo sabré.

Extraído de mi primera prueba de evaluación a distancia.

04 noviembre 2009

Renovarse o morir

Como ya habrá notado quien conozca este blog, hoy inauguramos nueva imagen. Después de once meses manteniendo el mismo perfil con que se creó este blog, con muchas prisas y sin ninguna experiencia en el medio, iba siendo hora de invertir algunos minutos a darle un cambio de rumbo, si no al contenido, al menos sí al aspecto de la página.
Adriano, como es una persona de extremos, ha decidido pasar del blanco virginal al negro más luctuoso, sin recorrer los grises que pueda haber en un punto intermedio que para él no existe. Es época de cambios, sí, otra vez, hay que cambiar porque sin el cambio acabamos acomodándonos, esa es la naturaleza humana.
El hombre primitivo dejó de ser nómada para convertirse en sedentario, seguramente a medida que fue desarrollando el intelecto, y gracias a ello (o por desgracia), el mundo que conocemos se ha estructurado tal y como todos podemos ver.
Adriano no quiere que esta tribuna, que una vez fundó para recoger recuerdos y compartirlos con el mundo, se mantenga estática, se anquilose, se convierta en la rutina de relatar experiencias reales o inventadas, propias o ajenas, y ha decidido empezar por lo más fácil: cambiar su look, su vestimenta, el envoltorio de lo que realmente importa. Como aquellas personas que un día deciden empezar con el gimnasio y el primer paso que dan, antes incluso de abonar la matrícula, es el de entrar a una tienda a proveerse de ropa deportiva para lo que será su nueva andadura. Hacer deporte o no es algo que el tiempo dirá, pero sin el atuendo apropiado seguramente no se alcanzará el objetivo exitosamente.
Adriano está (otra vez) en un punto de inflexión, al final del verano se relajó, dejó de entrenar y abandonó la dieta (como ocurre cada año en la misma época), pues sabe que la operación bikini comienza en noviembre, y en septiembre hay que hacer un descanso para poder retomar la campaña veraniega con mucha fuerza de voluntad. Después de mucha bollería, hamburguesas francesas del VIP´S, cantidades ingentes de helados y alguna que otra pizza, ya está preparado para volver a encorsetarse en la dieta que le hace lucir palmito por la blogosfera, y ha comenzado a entrenar (sin necesidad de ir de tiendas).
También ha decidido seguir trabajando en su mente, retoma los estudios con pocas ganas y sin ninguna obsesión, pero dejándose encandilar por libros que rezuman conocimiento, y de los cuales va extrayendo de a poco entendimiento aplicable tanto a esta faceta blogger como a cualquier otra que desarrolle o pretenda desarrollar.
Quizá tenga poco tiempo para escribir, pero tampoco escribía demasiado últimamente, por lo que no habrá una diferencia perceptible; aún así, tratará de seguir recogiendo piezas perdidas de promiscuos puzzles y seguir construyendo la amalgama en la que se ha convertido el contenido de este blog.
Esperamos que sea de su agrado.

31 octubre 2009

Express Yourself



Me regalaron el último cd de Madonna, Celebration, lo reproduje mientras conducía y me encontré con esta canción que hacía mucho tiempo que no escuchaba. Han pasado 21 años pero sigue tan vigente como antes.

Ey chicas
¿creéis en el amor?
Porque yo tengo algo que decir al respecto, y es más o menos esto:
"No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real

No necesitas anillos de diamantes o de oro de 18 kilates
coches chulos que van muy rápido, sabes que no duran
lo que necesitas es una mano grande y fuerte
que te eleve a lo más alto
que te haga sentir como una reina en su trono
que te quiera tanto que no te vengas abajo
no te vendrás abajo

No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real

Las rosas de tallo largo son el camino a tu corazón pero
él tiene que empezar por tu cabeza
las sábanas de seda son muy románticas, pero qué pasa cuando no estais en la cama
te mereces lo mejor de la vida
así que si no es el momento apropiado, sigue adelante
el segundo plato nunca es suficiente
te va mucho mejor sola

No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real
exprésate
tienes que hacer que él te lo diga
así que si lo quieres ahora mismo
haz que te muestre cómo
decirte lo que siente
esté preparado o no

Y cuando te hayas ido quizás él se arrepienta
que piense en el amor que una vez tuvo
que intente continuar

pero no lo conseguirá
volverá de rodillas
a decírtelo
tienes que hacer que él
te lo diga."

22 octubre 2009

Vuelta al cole


Al final me he decidido, he retomado los estudios que abandoné cuando me tomé un año sabático (que al final se convirtió en dos) en una época en la que no podía concentrarme en estudiar.
Comencé Filología Hispánica y, ahora que vuelvo, resulta que está en extinción, por lo que me he pasado al Grado en Legua y Literatura Españolas, digo yo que será más o menos lo mismo que la licenciatura, pero como yo estudio por placer y no con fines laborales, pues me da igual, cualquiera sabe si terminaré la carrera dentro de 15 años.
Soy estudiante de la Uned, la Universidad nacional a Distancia, y ahora que acaba de empezar el curso me he visto inmerso en la vorágine de bajarme las guías de estudio, ver los temarios, encontrar la bibliografía básica, empezar con los cursos virtuales y, por último, empezar a estudiar. Sólo con preparar la logística ya estoy agotado, pero sé que con constancia, poco a poco voy adquiriendo los conocimientos, y eso se refleja en las evaluaciones.
La verdad es que me está viniendo muy bien poner a trabajar el cerebro porque notaba que últimamente, de no utilizarlo, se me esfumaban los pensamientos, no conseguía retenerlos, y ya para qué hablar de los títulos de libros, películas o canciones, se me hacía una laguna mental que me impedía rescatar la información de mi cerebro.
Se nota que eso de dedicarme más al cuerpo que a la mente pasa factura. Pero ocurre lo mismo desde el lado opuesto, ha sido empezar a estudiar y ya he ido faltando al gimnasio, a la dieta, a todo en lo que he invertido mi tiempo libre durante estos dos años de soltería, y poco a poco el espejo comienza a delatarlo. No sé si algún día conseguiré encontrar el equilibrio, pero en esta nueva etapa de estudiante me he propuesto no abandonar mi vida social recluyéndome en casa entre los libros. He decidido que intentaré sacar las asignaturas que pueda, pero divirtiéndome tanto entre los libros como entre los amigos, y que me debe importar menos la nota final que el conseguir quitarme asignaturas sin para ello sacrificar mis cafés o salidas con mis amigos.
Además, hay que añadir mis continuos fines de semana en Madrid, en los que seguramente no toque el temario más que en el viaje de ida y vuelta, porque no me voy a ir allí para recluirme estudiando en lugar de pasar tiempo con mi churri. De todas formas, creo que eso de que sea una relación a distancia me va a venir bien, ya que entre semana me permitirá ocupar mi tiempo libre (y mi mente) en los estudios, y poder aprovechar los fines de semana divirtiéndome en el frío madrileño.
Esa es mi intención, habrá que ver si lo consigo, pero al menos lo intentaré.


17 octubre 2009

Ágora


Ayer fui a verla predispuesto a que me gustara, lo reconozco, porque soy un admirador del director desde que me cautivó con Tesis, por ser capaz de crear una película tan bien hecha, careciendo de experiencia.
La película pone de manifiesto que después de muchos siglos nuestra sociedad ha avanzado poco, porque podremos tener teléfonos móviles de última generación, hacer turismo espacial, pero aún existen conflictos a causa del fanatismo religioso, y todavía no se ha erradicado la discriminación hacia la mujer. Aunque por suerte se está trabajando en ambas cosas, creo que nuestra sociedad no saldrá de la Prehistoria hasta que la fe deje de ser excusa para librar guerras, las personas sean tratadas como iguales en la teoría y en la práctica, y deje de existir el Tercer Mundo porque sólo exista el mundo, sin ese adjetivo que parece un yugo.
Me ha gustado mucho constatar que una producción española ha recreado tan creíblemente la antigüedad clásica y, sobre todo, que su forma se haya apartado del tipo de recreación hollywoodiense, en el que todo tiene un filtro de belleza (tipo Cleopatra) para proponer una imagen más real, una Hipatia que aparenta tener la cara lavada dada su condición de filosófa y, por tanto, estar menos preocupada de su imagen que del pensamiento.
Hacía muchos meses que no iba al cine, pero ha sido la mejor forma de volver a los buenos hábitos.

12 octubre 2009

Stairs day


A través de esta fotografía tomada en Caixaforum de Madrid me sumo a la invitación de Stultifer, del Blog Donde nadie me ve, a participar en ese día que probablemente se convierta en una cita anual.
Stultifer, estoy seguro de que el día 13 de octubre de 2009 se convertirá en el día oficial de las escaleras, y que miles de blogs de los que flotan en la blogosfera se sumarán a esa iniciativa, colgando otras tantas escaleras de todo el mundo palpable (no virtual).


30 septiembre 2009

La Loca de Mierda



He descubierto esta serie de cortos episodios protagonizados por una argentina de ojos grandes y expresivos que me han hecho partirme de risa.
La serie se llama La Loca de Mierda, en esta página se pude ver hasta el episodio 9, lo colgaron en Facebook y no pude reprimirme de ver los 9 episodios del tirón (son muy cortos).
Os dejo con el que más me gustó, por lo real que es la situación: soledad en un largo fin de semana de puente, y no poder resistirse a llamar al ex.
"Te sentís invadido, un poco invadido si, un poco, un poco invadido sí..." jajajaja.
Garchar: follar.

Como no consigo insertar el capítulo, mejor os dejo el enlace:
http://www.mtvla.com/especiales/lalocademierda/post.jhtml?cid=1620761

La Hermana, Sándor Márai


Llegué a él por recomendación de Antonio, este verano en la playa me vio leyendo el libro de Murakami y me dijo que podría gustarme Márai. No me sonaba de nada y creía que era un escritor estilo Coelho, tomé nota en mi móvil del nombre y el título. Fui el viernes a la biblioteca, retomando ese sano (y económico) hábito y tomé prestados tres libros. Mientras andaba por los pasillos sin saber qué leer consulté mis notas en el móvil, donde guardo títulos de libros, pelis, nombres de escritores, y recuperé la recomendación de un mes atrás.
Busqué los títulos del escritor y había varios de sus libros, entre ellos éste que me recomendó Antonio.
Comencé a leerlo con poco interés, creyendo que sería complicado de leer o que estaría lleno de un vocabulario ampuloso e inexcrutable para mi, pero me sorprendió la sencillez de los términos y lo comprensible que era. Salvando las distancias, algunos pasajes me recordaron a La Montaña Mágica, de Thomas Mann.
En lugar de contar aquí un resumen de lo que se dice en el libro, prefiero que quien se interese se acerque a él y decida. Lo único que puedo decir es que la mayor parte del tiempo se habla de la enfermedad, de cómo uno se enfrenta a ella, y cómo tiene (la mayoría de las veces) la medicina necesaria para curarse, es decir, cuestión de voluntad de curación.
No lo recomiendo a nadie que esté pasando por un momento de enfermedad, pues esa atmósfera se transmite tan bien que uno llega a sentirse enfermo leyéndolo. Preferible es curarse antes de comenzar con la lectura, pero una vez leído seguro que será de ayuda en una hipotética enfermedad o convalecencia.
Podría parafrasear un montón de párrafos, pero me quedo con uno:
"El hombre está más predispuesto al dolor que a la alegría".

27 septiembre 2009

Caminito que el tiempo ha borrado...


Tenía muchos nervios, por un lado ya habían pasado dos semanas desde su partida, y la ausencia iba haciendo mella, a pesar de los correos y alguna que otra llamada; por otro, un viaje de este tipo, solo, de Málaga a Frankfurt, de Frankfurt a Buenos Aires, y de Buenos Aires a Mar del Plata, en total casi 24 horas de viaje, se iba a convertir en el viaje más largo hecho por mi. A eso sumaba que no era un simple viaje turístico, era algo más, un viaje directo a sus raíces, a su pasado, a su familia y amigos, quería que ese país me gustara tanto como él, y que su entorno me fuera tan cercano como el mío propio.
La maleta era grande, llevaba ropa para quince días y algunos regalos para su familia, no iba a presentarme allí con las manos vacías, seguro que con algún que otro detalle me podía ganar el cariño de su familia más fácilmente, y seguro que él lo iba a valorar (yo lo hubiera hecho).
Mi hermana me llevaba al aeropuerto, por el camino mi sobrino (que se había empeñado en acompañarnos) se mareó como era habitual en él cada vez que salía a la autovía, y yo lo entendía porque de pequeño era igual, aún no había salido de Fuengirola y el mareo ya me había hecho vomitar. Eso hizo que llegáramos con el tiempo ajustado, algo que odio, me gusta llegar con tiempo de sobra por si hay algún imprevisto, nunca se sabe que puede pasar, y más en algo tan importante para mi como era aquel viaje.
Facturé, pasé por el control que era mucho menos rígido en aquel momento, y cuando llegué a la puerta de embarque ya habían entrado la mayoría. Tres horas de vuelo hacia el norte, para después deshacerlos viajando hacia el sur, era un poco absurdo, pero me salía mucho más barato Lufthansa que Iberia, quién sabe por qué.
En Frankfurt el aeropuerto me pareció muy gris, antipático, pero no me caló esa impresión, mi estado de ánimo estaba muy alto como para que me afectaran las horas de avión en soledad, o un aeropuerto muy grande, con poca luz y poco atractivo.
Las doce horas de vuelo hacia Buenos Aires no fueron tan incómodas como había pensado, me dio tiempo a ver las pelis, a dormir unas cuantas horas en un sueño ligero que me permitía tener conciencia de lo que pasaba a mi alrededor, e incluso a entablar conversación con la señora que me tocó en la butaca de al lado, unas horas antes de aterrizar. Era argentina, vivía en Barcelona y estaba nerviosa con el reencuentro con los suyos. Le conté que iba a conocer a mi familia política y que tenía mucha ilusión por conocer su país, que ya sentía como mi patria adoptiva. Me recomendó algunos sitios de Buenos Aires y nos despedimos a la salida.
Cuando aterrizamos era por la mañana, hice la cola de inmigración con la sonrisa de oreja a oreja, me parecía imposible que después de tantos años escuchando historias de su vida en Argentina iba a tener la oportunidad de conocer su país y recorrer los escenarios de sus relatos. La funcionaria que me atendió en inmigración me dio la mejor bienvenida que podía darme, me sonrió y me dijo que era un placer atender a alguien que transmitiera tanta felicidad, me selló mi pasaporte y me deseó una feliz estancia en su país. Ese recibimiento avivó mi predisposición a amar ese país tanto como al ciudadano con el que convivía.
En el aeropuerto tenía al menos tres o cuatro horas de espera hasta que saliera el autobús que me llevaría a Mar del Plata, donde él me estaba esperando. Lo primero que hice fue cambiar mis euros por pesos y, para hacer tiempo, me senté a tomarme un café.
Mis sentidos estaban alerta, pendientes de todo lo que había a mi alrededor. A través del ventanal se abría un cielo celeste que mareaba, la sala estaba bañada por una luz intensa, brillante, pero no tan deslumbrante como para dificultar mi visión. Era una luz como la que se utiliza en fotografía para realzar los objetos o las facciones. Era enero, pero allí era verano, el calor me envolvía en una abrazo cálido que parecía haber enviado él en su lugar, muy agradable tras unos días de frío navideño. El olor de aquel lugar era especial, lo reconocí cuando volví años más tarde. Me envolvía un aroma difícil de describir, entre sus notas podía reconocer el bosque, la madera, la tierra, como si al planeta le hubieran quitado una capa dejándolo en carne viva. Además, tenía un toque dulce como la cocina de una madre después de cocinar un bizcocho.
En la mesa de al lado una chica recién llegada de España contaba a sus familiares cómo era su vida aquí, tenía ese tono característico de la fonética argentina, más grave, como si la voz les saliera desde un punto más profundo. Además del acento que tanto me gusta, en su vocabulario utilizan ciertas palabras que aquí dejaron de usarse hace tiempo, lo que les da un halo de sofisticación.
Pedí mi café, me lo trajeron con el habitual vasito de agua, junto con las facturas que tantas ganas tenía de probar, unas medias lunas recién hechas, muy esponjosas, cuya cobertura brillaba reflejando la cantidad de calorías que contenían. No me importó, desde que leí Kamchatka y tuve que intuir el significado de factura en aquél contexto, estaba deseando probarlas.
Horas más tarde el empleado de Tienda León comenzó a llamar a los pasajeros por sus nombres, y cuando cantó el mío leí en sus caras la misma palabra: GALLEGO. Y es que mi nombre y apellidos son tan castizos que provocaron alguna sonrisa en los presentes.


21 septiembre 2009

La barra de equilibrio



De vuelta otra vez, cada fin de semana ocurre lo mismo: llego a Madrid lleno de ilusión, disfruto de recorrer la ciudad solo, a la espera de que salgas del trabajo. Luego pasamos el finde juntos, el tiempo vuela, los minutos son segundos, las horas minutos.
Y de nuevo me encuentro en el asiento pensando en ti, intentando inventarme un próximo encuentro. A medida que el tren se aleja, parece que se erige entre tú y yo una distancia no solo física, también emocional. La intimidad que recuperamos en cada encuentro vuelve a esfumarse, sustituida por conversaciones telefónicas llenas de silencios tuyos, y llenas de verborrea incontenible mía, que intenta disimular la falta de comunicación.
Me hace mucha ilusión hablar contigo, más bien es una necesidad básica: oir tu voz, analizarla, encontrar en el tono una vibración especial que me diga lo que tus palabras no dicen. Busco en ellas la constatación de que realmente sientes algo por mi.
Y no es fácil, tus actos hablan más que tus palabras, de hecho son casi lo único que me hablan de sentimientos.
Y ese silencio tuyo amordaza mis palabras, intentando evitar un desequilibrio de sentimientos entre ambos.
Y esa mordaza amuerma mis sentimientos, porque no quieren arriesgarse a saltar sin la red de seguridad.
Me siento un saltimbanqui sin la barra de equilibrio, a punto de salir a hacer su número; y piensa que será el último.
Luego me digo que es muy pronto, apenas ha pasado un mes y una semana, pero ya se me olvidó qué hacía y quién era antes de conocerte.
Cada fin de semana que pasamos juntos es un nuevo capítulo de nuestra historia que se escribe, en cada capítulo hay una de cal y otra de arena. La cal para mi son los espacios en blanco donde deberían haber palabras que hablen de sentimientos; la arena son todo esos actos que los demuestran.
Y sigo sin saber qué hacer, si salir a escena, o esperar a que me entregues la barra de equilibrio.


En el AVE, de regreso a casa.

29 agosto 2009

Bendita tu mirada


La insistencia de tu mirada desde la distancia, con ese punto de timidez, en esa cara de francés.
El saludo desde lejos para meterte corriendo en el coche, como un adolescente al que le sale un instante de arrojo, para inmediatamente seguirle un momento de pudor.
Una tarde entera de miradas sin que nos atreviéramos a iniciar una conversación.
Mi momento de lucidez al irme a solas a la orilla a buscar piedras, y encontrar un corazón blanco.
Tu valentía de venir con el teléfono en tu mano temblorosa para pedirme mi número.
Que no me llamaras a pesar de haberte dado el número correcto.
Encontrarnos en el bar y apenas pararte conmigo un par de minutos.
Provocar en mi la necesidad de querer seguir conociendo más de ti.
Compartir contigo esa noche de tu cumpleaños.
Probar el sabor de tus besos y no poder prescindir de ellos.
Hacerme sentir que no hay nadie más alrededor cuando tu mirada se posa en mi.
Despertarme a tu lado y no querer volver a dormir solo.
Cenar frente a ti en la terraza de un restaurante y olvidarme del menú.
Oir las letras de las canciones que te gustan, y sentir que estaban escritas para cantar mis sentimientos.
La triste despedida y convencerme para que me fuera contigo.
El viaje en coche en el que no paramos de besarnos y acariciarnos, sabiendo que esa ampliación era un regalo.
Visitar tu mundo, tu entorno, la esencia de ti mismo.
Los días juntos sin separarnos ni un minuto, noches de copas, música y amigos, mañanas de abrazos y sueños, tardes de hamaca y caricias.
La despedida verdadera, y tus continuas llamadas de teléfono.
El regalo de unos nuevos días de vacaciones.

26 agosto 2009

Perooooo


Conduzco de madrugada camino al trabajo, la carretera está tranquila, los altavoces propagan unos sonidos nuevos para mi, una nueva estación de radio a la que me estoy aficionando para así poder evocar tu recuerdo.
Al llegar a mi destino recorro las calles en busca de aparcamiento, visitando los lugares en los que tú y yo nos fuimos conociendo, y así paso por delante del árbol en el que nos refugiamos en busca de intimidad; mientras, enfrente el día comenzaba, la frutera estornudaba mientras montaba la terraza, y era testigo de nuestras primeras caricias.
Sigo mi búsqueda y me encuentro con el aparcamiento reservado de la empresa de electricidad en el que aquella noche aparqué, y junto al que, al acompañarme al coche, volvimos a entrelazarnos en una reminiscencia de mi época de juventud. Yo no entendía por qué no venías a casa, me decías que no podías dejar a tus amigos, y aunque tus besos decían lo contrario, a mi me sonaba a excusa. Aquellos besos y abrazos me supieron a cielo, porque tu mirada me quemaba, y me encendía con la explosión que tienes dibujada en tu iris. Esa noche te dije que al día siguiente no tomaría la iniciativa, que quedaba en tus manos.
Por fin aparco mi coche, y desando los pasos que tú y yo dimos la siguiente noche, aquella en que tomaste la iniciativa, acompañándome a casa tras la que no nos separamos en diez días, días en los que los fuimos destilando sentimientos que bebimos a tragos largos, y que nos supo a poco.
Ahora camino por la calle, paso por delante de tu portal sabiendo que ya no estas, PERO tu presencia me acompaña y me entibia las noches frescas de final de agosto.

07 agosto 2009

Primer día de vacaciones


Se acabó la luna llena, ahora es de día y la presencia de ese ojo que parece mirarme y juzgarme ha desaparecido. Ahora me río de ella y de la inquietud que me provoca, del caos que consigue instaurar en mi por espacio de unas horas, en el que pone patas arriba lo que tanto trabajo me cuesta conseguir.
Hoy es mi primer día de vacaciones, tengo por delante un montón de días en blanco como las páginas de un diario recién empezado; tenía escrita una historia bonita, lejana, pero por cuestiones que no vienen al caso, esa historia acabó "desescribiéndose" (como en aquel videoclip de Bjork). Ahora vuelve a instalarse en mi el equilibrio que me facilita el día a día, así que esta mañana me he levantado tarde, sobre las 10, he hecho el desayuno habitual que me hace sentir lleno de energía, he tomado las dos tazas de café de las que tanto disfruto en los fines de semana, y me he ido al gimnasio para poder tener la tarde libre y disfrutar de la playa.
Como suelo ir al gimnasio por la tarde, en el horario de mañana todos son caras nuevas, y he decidido que hay mas tíos buenos por la mañana que por la tarde. Aunque creo que algunas de esas caras (y cuerpos) no son autóctonos, seguramente son turistas que no pueden pasarse sin entrenar la semana o las dos semanas que estén de vacaciones.
Ahora a prepararme la comida, pasta y pollo a la plancha, gazpacho hecho por mi (por fin he aprendido a prepararlo, y es tan fácil que quiero hacerlo todos los días) para buscar dentro de un rato a JC que es el único que queda por aquí, ya que la mayoría están fuera, de viaje, poniéndome los dientes largos y subiendo fotografías de sus "maravillosas" vacaciones a través del Facebook. ¡Quién me mandaría a mi crearme un perfil en esa web!

Reflejos de la luna llena



Al mirar mi imagen en el espejo, normalmente me quedo con lo superficial: si tengo bien colocado el pelo, aunque ya no pueda usar gomina; si tengo bolsas bajo los ojos o los tengo hinchados; constato que la longitud de mi barba sea la correcta; compruebo que mis orificios nasales están libres de obstáculos; que mi dentadura no delate mi almuerzo, o que no queden restos del dentífrico alrededor de mi boca.
Pero hoy no me quedo en la superficie, hoy ahondo un poco más, y me asomo a mi interior a través de las ventanas; mi mirada ha cambiado, ya no tiene aquel brillo ni la curiosidad de antes, ya no transmite aquella bondad que yo tanto odiaba. Todo eso ha sido sustituido por una mirada inexpresiva, rígida, agnóstica; no es que ya no tenga curiosidad, sigue existiendo, solo que esa curiosidad dura muy poco, se apaga, y necesita encontrar muchas fuentes diferentes para permanecer. Antes quería saberlo todo de todas las cosas, ahora solo quiero saber un poco de algo, necesito cambiar con frecuencia y redigirir esa curiosidad hacia otro ámbito u objeto. Mi mirada se ha vuelto como la de un androide, falta de emociones, vidriosa, sin alma. Alrededor de los ojos se han ido construyendo telas de araña, un entramado de líneas que delatan muchas risas pasadas, risas que me achicaban los ojos y me los rasgaban, ojos de mongol. Ahora siguen achicándose con la risa, pero ocurre cada vez con menos frecuencia. ¿Acaso la madurez mata el sentido del humor?
Mi frente, antes tan tersa, y que apenas existía pues el nacimiento del pelo se acercaba a mis cejas, ahora es ancha, horadada de surcos horizontales que revelan tantas cuestiones que me he planteado a lo largo de la vida, por la costumbre alzar las cejas cada vez que no entendía algo. Mis cejas, que se elevaban con cada cuestión como movidas por un resorte, ahora se unen en el centro, en una permanente expresión de no haber entendido nada, dándome un aire de enojo crónico.
A cada lado de mi nariz me recorre una línea que acaba enmarcando mis labios, como si fueran corchetes de una fórmula matématica, sólo queda despejar la incógnita: ¿volverán a ser besados?
Mi mandíbula cuadrada se ha vuelto aún más cuadrada y angulosa, la cara se ha vuelto más ancha, intercambiando el antiguo toque algo sofisticado por uno más duro, más rudo. Recuerdo que antes la mandíbula inferior solía caer un poco cada vez que una imagen producía en mi una emoción, ahora se mantiene contraída en un gesto perenne de tensión.
En el fondo no me disgustan los cambios, la expresión de inocencia de los veintitantos ha mudado a la expresión de dureza de los treinta y muchos, pero lo único que me disgusta es la pérdida de la curiosidad e inocencia.
Serán los reflejos de tantas lunas llenas en mi rostro.

03 agosto 2009

Secret diary of a call girl



Estos últimos días he vuelto a recuperar el viejo y sano hábito de ver series de televisión. He sido un gran seguidor de la serie Friends, y posteriormente Sex and the city, pero ahora que tengo que ocupar mis noches en algo que me evite comerme el tarro (rún rún y rún rún) he acabado viendo una serie de televisión británica que me está gustando mucho. No es la típica serie en la que todo es diversión, frases ingeniosas sobre vidas cotidianas, sino el diario de una prostituta en Londres.
En la primera temporada se presenta al personaje principal, una chica fría y calculadora que nos relata su forma de vida. Ya en la segunda temporada se incluyen personajes con los que la protagonista se acaba relacionándose provocando un cambio en su actitud calculadora, transformándola en una persona que empatiza con los demás. Quizás no tenga unos diálogos para recordar, pero se puede aprender mucho de sexo y de costumbres sexuales.
La chica es guapísima, pero los dos personajes masculinos (Ben y Alex) están tremendos.

01 agosto 2009

Ménage à trois



Hussein en el coche, camino de Tarifa:
- Unas amigas me preguntaron el otro día "¿conoces alguna pareja gay que no sea abierta?".
- En la pregunta se esconde un juicio - dije yo.
Ese tipo de pregunta está muy de moda entre los homófilos, que se suponen que son abiertos de mente, respetuosos con la sexualidad del de al lado, pero que en el fondo, y sin que ellos mismos lo sepan, esconden un prejuicio velado hacia el gay de esta época en la que vivimos.
- Pues yo le hubiera contestado que si, que las mías propias, aquellas que he vivido en el pasado; y además, les hubiera preguntado si conocen alguna pareja heterosexual de nuestra edad que lleven juntos más de 5 años, y que realmente sean fieles.
-No se me ocurrió decirles eso, pero me hubiera gustado caer en ello.
Resulta que ahora que la visibilidad es más aceptada, la sociedad va a dar una vuelta de tuerca, y parece pretender que la relación entre gays emule a las relaciones heterosexuales, pero no las heterosexuales reales, sino las que muestran como modélicas.
Parece que la prostitución femenina es cosa de solteros o divorciados, cuando yo creo que precisamente son los que menos necesitan recurrir al pago a cambio de sexo, ya que no tienen nada que esconder. Ojo, no voy a ser yo quien juzque ni a las prostitutas ni a sus clientes, para mi, mientras unos y otros hagan por decisión propia, no tengo nada que objetar.
La sociedad ve bien, hasta cierto punto, que dos personas del mismo sexo se quieran y quieran estar juntos, pero si a eso le añadimos un extra... eso es harina de otro costal. Pues yo creo que, igual que se han necesitado siglos para llegar a cierta "normalización" con el hecho gay, harán falta otros cuantos para llegar a la normalización de las parejas estables, es decir, a que sea admitido abiertamente el hecho de que cada miembro de la misma tenga sexo fuera de la relación, o que ambos incluyan a un tercero (o más).
Nuestra sociedad proviene de una forma de vida marcada por un catolicismo que solo justificaba el sexo desde la perspectiva de la procreación, y siempre amparado por el sacramento del matrimonio. Es normal que tantos siglos dejen un rastro en las mentes, y cualquier esquema diferente a este resulte extraño o anormal. Pero se olvidan aquellos que han practicado el sacramento del matrimonio varias cosas: por un lado, no todos los ciudadanos de este país son católicos (por suerte); y por otro, que el hecho de casarse, no implica que los miembros de la pareja no tengan sus escarceos amorosos (o sexuales) al margen del matrimonio, de forma clandestina.
El ser gay en un mundo hetero tiene muchas dificultades, antes más, claro, pero algo positivo que tiene es que tu entorno social tiende a compartir contigo aquellas cosas que les preocupa y que no encuentran con quien hablar sin sentirse por ello juzgados: el marido de tu prima que desea a su cuñada, y que necesita hablarlo con alguien sabiendo que tú no vas a juzgarle por el hecho en sí mismo, sino que vas a intentar ayudarle a aclararse las ideas; la amiga que te utiliza de tapadera (como eres inofensivo...) para tener un encuentro con alguien que ha conocido por messenger, en un momento de dudas, y que necesita llevarlo a cabo para reforzar su matrimonio o constatar que no hay que nada que salvar.
Por tanto, el hecho de ser comprensivo con aquel que tienes delante contándote sus problemas, hace que tengas la posibilidad a asomarte a muchas intimidades, que luego no cuadran con esas preguntas malintencionadas y cargadas de prejuicios.
Yo, aunque no lo practique de momento, creo que nuestra sociedad irá cambiando hasta un modelo de pareja diferente al actual. Creo que el ser humano llegará a comprender un día que el sexo está hipervalorado en el sentido de la fidelidad, que es solo una forma más de utilizar nuestros cuerpos y disfrutar de ellos, diferenciando sexo y sentimientos. Porque el hecho de estar enamorado no significa que no puedas desear otros cuerpos, y que este deseo sea puntual de un momento, si no se le diese tanto valor al sexo y la fidelidad, no existirían la mayoría de los conflictos de pareja. Por otro lado, creo que una cosa es la infidelidad sexual y otra la infidelidad sentimental. Yo, que he sufrido ambas, sé que es mucho más dura la infidelidad sentimental, es decir, cuando la persona que se supone que te quiere ha cambiado y sus sentimientos están dirigidos a otra persona, que la infidelidad sexual, que es la mera satisfacción de un deseo sexual que no conlleva ningún efecto sentimental secundario. Y lo he sufrido porque esos actos han sido efectuados a mis espaldas, de una forma velada, como una forma de engaño. Estoy seguro de que hubiese sido muy diferente si se hubiese hablado sobre ello y se hubiesen acordado las mismas reglas para ambas partes, que es lo que al fin y al cabo creo que es más justo, y lo que menos daño puede hacer.

29 julio 2009

Abismos


No recuerdo cómo he llegado hasta aquí, ni lo que lo ha motivado, pero sé que tengo que seguir adelante, moverme, no me puedo quedar parado, aunque lo que me pide el cuerpo es dejarme caer en cualquier sitio, da igual la postura y la incomodidad, solo dejarme caer.
La luna me permite ver lo que tengo a pocos metros, corriendo hacia ella intento evitar hacer círculos, camino tambaleante entre plantas, troncos, arbustos, algunos me rozan las piernas, otros la cara, en algunas ocasiones consigo esquivar el golpe de una rama baja agachando la cabeza, pero la luz es tan tenue que difícilmente me alcanza para intentar no caerme con los obstáculos.
Nunca me ha gustado el bosque de noche, me atemoriza, no sé orientarme en él y me siento vulnerable, pero no tengo más remedio que seguir adelante sin saber dónde estoy ni a dónde me dirijo.
Sólo sé que estoy huyendo, huyendo de los ruídos de ramas quebrándose que oigo detrás de mi, hay alguien siguiéndome, observándome, quizás jugando conmigo mientras me ve intentar escapar de no sé qué situación.
No consigo mantener el ritmo de la respiración, y sé que eso es lo primordial para poder seguir adelante, por eso intento controlarla sin demasiados resultados. De pronto oigo el crujir de las ramas unos metros detrás de mi, me paro para intentar localizar el sitio exacto, y lo único que consigo oir en el silencio de la noche es el sonido de animales cuyos nombres desconozco, parece como si se estuvieran riendo de mi al verme tan torpe en su mundo cotidiano.
Grito, pregunto quién está ahí, qué es lo que quiere, contesta un silencio de ultratumba, los animales se han puesto de acuerdo para acallar sus risas.
Reanudo mi carrera, vuelvo a coger el ritmo y la respiración, sigo esquivando obstáculos en el suelo y en el aire, esas ramas que me arañan la cara, los hombros y el cuello. De pronto siento que el suelo desaparece bajo mis pies, y me agarro a un tronco que encuentro a mi lado, un pie me cuelga en el aire, la otra pierna aún se apoya en la tierra, flexionada, arañada por las piedras de alrededor.
Miro hacia abajo, solo un abismo de oscuridad es lo que me ofrece esta luna, y pienso un segundo dejarme caer por el abismo, el cansancio hace mella y sé que esa sería una salida fácil. Difícil decisión, dejarme caer y no pensar más, aferrarme más fuerte al tronco y seguir huyendo de aquello que me persigue, sin saber a dónde dirigirme...

28 julio 2009

Sombras que se ciernen sobre mi


LA DEL MUNDO



Y LA MÍA PROPIA
Soy una sombra andando por este mundo,
me atravieso en el camino que recorre
la luz del sol al posarse sobre él.
Si intentas asirme solo hay aire,
si te acercas me esfumo como el humo.