31 diciembre 2009

¡FELIZ 2010!


Último día del año, fecha perfecta para hacer repaso y balance del mismo, y para marcar los objetivos del siguiente, una año más difícil de teclear, porque hay que abandonar la costumbre de esos dos ceros seguidos que llevamos nueve años tecleando.
El año pasado por estas fechas estaba en casa en una reclusión voluntaria en un momento de saturación de marchas, ex-parejas e incipiente amistad que se quedó en un intento. En aquel momento me marqué seguir con el blog, recién estrenado, me compré la cámara y me propuse trabajar en la fotografía.
Revisando lo ocurrido en el año que se acaba, constato que seguí escribiendo en el blog con diferente frecuencia: después de un inicio apasionado, una continuidad sin pautas, llegué a encontrarle un hueco en mi vida, como a todo lo importante.
A la fotografía le dediqué tiempo, hice mis prácticas y ahora estoy inmerso en el ilimitado mundo del photoshop, aprendiendo a usarlo al tiempo que sigo aprendiendo la técnica de fotografía, y todo muy poco a poco y de una forma autodidacta, ya las plazas estaban completas en el curso en el que pretendía matricularme.
En el año que acaba no puedo quejarme de la suerte, he conocido personas interesantes, y aunque no hayan cuajado en una pareja estable, en los períodos de tiempo que he compartido con ellos me he volcado en cada uno y he tenido lo más parecido a una relación.
Durante el año 2008 no quería tener pareja, la complicada ruptura estaba muy reciente, sin embargo, en 2009 puse de mi parte todo lo que pude para buscar una relación, una vez dejé atrás el sentimiento de fracaso propio de una ruptura. No se fraguó ninguna pero al menos no huí de ello.
En el 2010 pretendo posicionarme en un equilibrio basado en la seguridad que da tener una vida bien construida, llena de cosas apasionantes, que me permita seguir desarrollando cierta creatividad, pero con espacios en blanco en mi agenda para poder disfrutar de los amigos y de aquella persona que pueda entrar en mi vida. Porque como le dije a Ut, para enamorarse también hay que estar predispuesto, tener los ojos abiertos (como me dijo Luis Tomás) intentando que mi miopía no me impida ver con claridad para no perderme una oportunidad.
Mi intención para el 2010 es conocer gente de mi misma ciudad, la mayoría de mis amigos viven a 30 km y esa distancia aparentemente corta me inmoviliza muchas veces para compartir con ellos tiempo durante la semana, siempre con el acecho del gimnasio, cosas de casa, irme a la cama a mi hora. Echo de menos tener un círculo de amigos cercano, personas a quienes poder llamar para quedar para un café, un paseo, patinar, o cualquier otra actividad sin que suponga planear con días de antelación, e invertir hora y media en coche entre idas, vueltas y aparcamiento. Quiero creer que en una ciudad con 50.000 habitantes debe haber al menos una o dos personas con las que pueda tener algo en común y poder construir una amistad. Sé que no ayuda mucho mi actitud, no soy de los que hablan con cualquiera, más por timidez que por falta de ganas, así que eso es algo en lo que también tengo que trabajar, ser más abierto para conocer gente.

PROPÓSITOS PARA EL AÑO NUEVO
  • Dejar de fumar, creo que ya va llegando el momento, y la modificación de la ley puede que lo facilite (además de los parches que voy a salir a comprar en cuanto termine con esto).
  • Volver al gimnasio (llevo más de un mes sin ir entre la bronquitis, la navidad...)
  • Flexibilizarme (aún más) y dejarme llevar por el día a día sin marcarme tanto esquema (aunque para ello lo incluya en el esquema de propósitos de año nuevo, jajaja).
  • Doblegar mi timidez obligándome a relacionarme más, buscando actividades que me permitan conocer gente.
  • Ser más dinámico, no permitir que mi casa, y en especial el sofá, me abstraiga tanto que me aísle del mundo que veo a través del ventanal.
  • Conseguir un aumento de sueldo, que ya va siendo hora de que en el trabajo me valoren con algo más que con la palmadita en la espalda.

26 diciembre 2009

Venga, vale, Feliz Navidad a todos...


Sin darme cuenta ha pasado más de un mes desde que escribí aquí por última vez. Los días pasan rápido, la vida cambia más rápido aún y a veces uno solo puede concentrarse en el esfuerzo de seguir el ritmo que le marcan, con la lengua fuera, como en una carrera de obstáculos.
Este blog ha cumplido un año en este tiempo que he estado alejado y ni siquiera lo he celebrado, aunque por otro lado es lo normal, yo no celebro mis cumpleaños tampoco ¿por qué iba a celebrarlo mi blog?
Estos días han pasado cosas, no sé si recordaré todo lo que ha pasado pero haré una especie de balance de lo que ha venido ocurriendo. Para empezar, mi historia conexión Málaga-Madrid acabó, y como eso ya es pasado, no me voy a entretener en ello.
Para celebrar mi recién estrenada soltería, volví a colgar fotos en las páginas de contacto, e incluso me creé un perfil nuevo en una página que suena un poco cursi, pero de la que me han hablado bastante bien.
En esta vuelta decidí cambiar un poco el estilo de mis perfiles, y en lugar de enseñar carne, he preferido enseñar primeros planos de mi para atraer a un tipo de público diferente. No hay nada mejor que irse una temporada para hacer una entrada triunfal, ocurre lo mismo con la noche y la juerga, en cuanto desapareces unos meses la gente se olvida de ti, y luego vuelves como una persona nueva, captas la atención de los asiduos, tanto en las páginas como en los bares.
También volví al messenger, y estaba abarrotado de contactos que he ido acumulando a lo largo de estos años, para mi la lista de contactos es como la cartera de clientes de una empresa, o de un relaciones públicas, tiene un valor incalculable. Desde la primera conexión retomé una lista de gente que tenía agregada aún pendiente por conocer.
Como decía, tuve un regreso triunfal, conocí a un tío en la primera semana con el que tuve una cita de café, y días más tarde se convirtió en una noche de sexo, y del bueno. Incluso hubo alguna sorpresa agradable, y posibilidad de repetir. Acabé pasando la noche en su casa y he de decir que me encantó concluir la noche de esa forma.
Posteriormente, tuve otra cita de café con un contacto al que le tenía ganas desde hace más de un año, y parece que él también me las tiene, buena charla, morbo, solo hay que sincronizar agendas, lo cual ocurrirá después de las fiestas.
Hablando de las fiestas, este año decidí que no iba a pasar la nochebuena solo en casa, me fui a cenar con mis padres y fue una experiencia realmente agradable, hacía muchos años que no la pasaba con ellos y me sentí muy bien, con mi madre mimándome y charlando con mi padre, contándome batallitas de su juventud.
Es curioso, pero en un día como el de Navidad en lugar de estar rodeado de amigos y familiares, solo he tenido contacto con el mundo virtual, alguna llamada de tipos recién conocidos virtualmente y charlas de messenger. En días así creo que mi mundo ha vuelto a cambiar y ya no encajo en la estructura que tenía hace unos meses, no hay otra explicación. Mis familiares tienen sus vidas ya construidas, al igual que mis amigos, y como me he esforzado en mantener mi independencia, el resultado es este, que nadie me tiene en cuenta en días así. Para mi no es un problema, la verdad, ya me he ido haciendo fuerte a lo largo de estos últimos años, como preparación para lo que vendría y, ahora que ha llegado, estoy preparado para afrontarlo. Una independencia que a veces no sé como utilizarla, pero que siempre me aporta experiencias vitales.
El fin de semana anterior lo pasé en Madrid, iba con amigos y, dejando aparte el frío que pasé, fue muy divertido. El viernes noche me encontré en Ohm a Juan Carlos, a quien no veía desde el Orgullo, y me pasé con él la mitad de la noche. A última hora conocí a un chaval con pinta de búlgaro o polaco, que resultó ser madrileño, y que se vino conmigo al hotel. Pasamos horas disfrutando del sexo y de la charla, un chaval joven muy divertido con quien tuve una buena conexión. Quizás repitamos en el futuro.
El cierre del fin de semana fue la nevada que cayó del domingo al lunes, al despertarme me asomé a la ventana y al ver la nieve en la calle no pude reprimir irme a la calle a hacer algunas fotos y colgarlas en facebook. Fue una experiencia muy bonita, nunca me había nevado en una zona urbana, y la ciudad se ponía un disfraz blanco que coordinaba muy bien con la época del año. Creo que una navidad con nieve seguramente realzará el espíritu navideño a quien aún le quede algo. A mi no me hizo efecto.

19 noviembre 2009

Nada que contar


El fin de semana de cuatro días ha sido fantástico, tuve visita en casa y no nos separamos ni un minuto. Podría vivir así siempre, pero eso no es realista. En el mundo real hay que trabajar, las ciudades están separadas por kilómetros y las obligaciones y la rutina influyen en el estado de ánimo.
He tenido tiempo en esos días para ver la televisión, visitar Granada y la Alhambra, salir de marcha, comer y cenar fuera, pasear por la playa de noche con Rocco, ir a la playa de día, y disfrutar del cuerpo a cuerpo, la suavidad de la piel, el aroma corporal, y la calidez de estar acompañado. Después de todos esos excesos (gastronómicos, económicos) y la falta de estudio, me he volcado de lleno en los libros, aprovechando que estoy de vacaciones.
Llevo dos días y medio que apenas he salido de casa, solo para pasear a Rocco e ir al gimnasio, el resto del tiempo encerrado disfrutando de no tener prisa, molestado por las llamadas de teléfono de las compañías que quieren venderte ADSL, por el butanero que todos los días quiere traerte la bombona, el correo comercial..., se me había olvidado lo que es estar en casa mañana y tarde.
La asignatura de Lengua Moderna (Inglés) me está sirviendo para fijar conocimientos aprendidos por el uso, y para ampliar vocabulario. Comunicación Oral y Escrita I me gusta bastante, aunque la mayor parte de lo que hasta ahora he visto ya lo he estudiado en asignaturas de otros años. Por una parte es más fácil, pues solo tengo que repasar conocimientos, por otra más aburrida porque ya me suena todo y no me aporta nada nuevo (de momento). Textos Literarios del Siglo de Oro me está gustando, la pega es que tiene un material enorme y en los primeros temas me impaciento porque parece que nunca se acabará. Lo bueno es que esa sensación ya la viví con Literatura Medieval, y sé que luego va saliendo. Ahora mismo estoy de lleno con las Poesías de Garcilaso de la Vega, y creo que lo voy a disfrutar mucho, aunque preferiría estar leyendo alguna novela.
El lunes decidí no pensar, no buscar etiquetas, en resumidas cuentas, no ser yo, y dejarme llevar, total, si no tienes nada, nada tienes que perder. No sé a dónde me llevará el dejarme llevar por la corriente, pero al menos me está permitiendo concentrarme en los estudios sin estar pendiente a la pantalla del ordenador o al móvil.
Mientras, estoy acabando con la primera temporada de Gossip Girl, pues me pongo un par de capítulos o tres cada noche durante la cena y posterior digestión. Sé que es una serie que muestra un mundo despiadado entre adolescentes y muy superficial, pero me sirve de catarsis. Apenas he conectado con el mundo, más allá de los informativos a la hora de almorzar, y sobre todo a través del Facebook, que me sirve para seguir teniendo conciencia de qué están haciendo los demás.
No sé ni por qué escribo esto, no me gusta escribir aquí cuando no tengo algo que decir, pero ya ha pasado una semana y es hora de actualizar. Creo que mañana me echaré a las calles para volver a tener ganas de estar en casa.

09 noviembre 2009

Get together



Continuando con mi propósito de traducir canciones de Madonna, que me sirve para repasar y al mismo tiempo adquirir algo de vocabulario, hoy me he entretenido en ésta. En el gimnasio estaba escuchando el Confessions on a dance floor y, hoy, esta canción cobró un nuevo significado.





GET TOGETHER

todo es una ilusión
hay demasiada confusión
dentro, dentro, dentro de tu corazón
encuentra, encuentra, encuentra el secreto
gira, gira, gira tu cabeza alrededor
cariño podemos hacerlo
podemos hacerlo bien
¿crees en el amor a primera vista?
si es una ilusión, no me importa
¿crees que puedo hacerte sentir mejor?
demasiada confusión
ven conmigo
¿podemos volver?
de verdad quiero estar contigo
venga, déjalo todo y vente conmigo
espero que tú sientas lo mismo
busqué durante toda mi vida
para encontrar el secreto
pero lo único que hice fue abrir los ojos
cariño, podemos hacerlo
podemos hacerlo bien
¿crees que podemos cambiar el futuro?
¿crees que puedo hacerte sentir mejor?
¿podemos volvemos?
de verdad quiero estar contigo
venga, dejalo todo y vente conmigo
espero que tú sientas lo mismo
¿podemos volvemos?
de verdad quiero estar contigo
todo es una ilusión,
hay demasiado confusión
yo te haré que te sientas mejor
si el principio es amargo
más dulce será el final
¿crees en el amor a primera vista?
si es una ilusión no me importa

08 noviembre 2009

De cómo aprendí a leer y a escribir



Siempre me gustó leer, ya desde pequeñito, antes de escolarizarme, tomaba los tebeos de mis hermanos mayores y remedaba a mi madre, que leía con la manía de mover los labios. Yo pensaba que eso era leer, así que me dedicaba a ver los dibujos del tebeo y a mover los labios sin darme cuenta que había algo que me perdía, una transmisión de mensajes que sustituía con la imaginación.
Los comienzos de mi aprendizaje de la lengua escrita fueron rígidos, era otra época más estricta, lo que peor llevaba era escribir entre dos líneas, esa estructura tan firme en la que tenía que encorsetar mi escritura me impedía disfrutar del aprendizaje, pues estaba más preocupado de dar forma e insertar correctamente lo escrito, que de aprender a enlazar letras que remitían a sonidos del lenguaje.
La lectura me resultó mucho más fácil, cuando veía una letra inmediatamente escuchaba en el interior de mi cabeza un sonido, y poco a poco aprendí a enlazarlos hasta que un día ante un letrero escuché en mi interior una voz que me susurraba una palabra: Málaga. A partir de entonces iba por la calle y no podía parar de leer los rótulos que acompasaban mis paseos, lo que al principio alegró a mis familiares, acabó cansándoles tanto como a mi, pero por mucho que intentaba entretener mi pensamiento en otra actividad, siempre acababa componiendo palabras, aunque ya con esa edad había aprendido a interiorizar mi pensamiento, a veces era recomendable no verbalizar todo lo que se nos pasa por la cabeza.
Hubo en mi infancia un día que marcó un antes y un después de mi historia personal, y no fue el día que me compraron los tan anhelados patines, fue el día en que comprendí el significado de la palabra infinito. Mi padre contribuyó económicamente con la Biblioteca Municipal, y como agradecimiento le proporcionaron el carné de socio. El día en que entré por primera vez tuve varios sentimientos encontrados, de la euforia al ver tantos volúmenes apilados en unas estanterías que alcanzaban el techo pasé a la tristeza de la constatación de que sería imposible leérmelos todos, era una tarea infinita, no tendría tiempo para hacerlo ni aunque viviera dos vidas. Pero decidí no perder tiempo y ponerme manos a la obra, el primer libro que leí fue La Isla del Tesoro. Quizá ese título haya contribuido a fomentar mi hábito de lectura, o puede que de antemano estuviera predispuesto a dejarme llevar por las narraciones, pero eso ya nunca lo sabré.

Extraído de mi primera prueba de evaluación a distancia.

04 noviembre 2009

Renovarse o morir

Como ya habrá notado quien conozca este blog, hoy inauguramos nueva imagen. Después de once meses manteniendo el mismo perfil con que se creó este blog, con muchas prisas y sin ninguna experiencia en el medio, iba siendo hora de invertir algunos minutos a darle un cambio de rumbo, si no al contenido, al menos sí al aspecto de la página.
Adriano, como es una persona de extremos, ha decidido pasar del blanco virginal al negro más luctuoso, sin recorrer los grises que pueda haber en un punto intermedio que para él no existe. Es época de cambios, sí, otra vez, hay que cambiar porque sin el cambio acabamos acomodándonos, esa es la naturaleza humana.
El hombre primitivo dejó de ser nómada para convertirse en sedentario, seguramente a medida que fue desarrollando el intelecto, y gracias a ello (o por desgracia), el mundo que conocemos se ha estructurado tal y como todos podemos ver.
Adriano no quiere que esta tribuna, que una vez fundó para recoger recuerdos y compartirlos con el mundo, se mantenga estática, se anquilose, se convierta en la rutina de relatar experiencias reales o inventadas, propias o ajenas, y ha decidido empezar por lo más fácil: cambiar su look, su vestimenta, el envoltorio de lo que realmente importa. Como aquellas personas que un día deciden empezar con el gimnasio y el primer paso que dan, antes incluso de abonar la matrícula, es el de entrar a una tienda a proveerse de ropa deportiva para lo que será su nueva andadura. Hacer deporte o no es algo que el tiempo dirá, pero sin el atuendo apropiado seguramente no se alcanzará el objetivo exitosamente.
Adriano está (otra vez) en un punto de inflexión, al final del verano se relajó, dejó de entrenar y abandonó la dieta (como ocurre cada año en la misma época), pues sabe que la operación bikini comienza en noviembre, y en septiembre hay que hacer un descanso para poder retomar la campaña veraniega con mucha fuerza de voluntad. Después de mucha bollería, hamburguesas francesas del VIP´S, cantidades ingentes de helados y alguna que otra pizza, ya está preparado para volver a encorsetarse en la dieta que le hace lucir palmito por la blogosfera, y ha comenzado a entrenar (sin necesidad de ir de tiendas).
También ha decidido seguir trabajando en su mente, retoma los estudios con pocas ganas y sin ninguna obsesión, pero dejándose encandilar por libros que rezuman conocimiento, y de los cuales va extrayendo de a poco entendimiento aplicable tanto a esta faceta blogger como a cualquier otra que desarrolle o pretenda desarrollar.
Quizá tenga poco tiempo para escribir, pero tampoco escribía demasiado últimamente, por lo que no habrá una diferencia perceptible; aún así, tratará de seguir recogiendo piezas perdidas de promiscuos puzzles y seguir construyendo la amalgama en la que se ha convertido el contenido de este blog.
Esperamos que sea de su agrado.

31 octubre 2009

Express Yourself



Me regalaron el último cd de Madonna, Celebration, lo reproduje mientras conducía y me encontré con esta canción que hacía mucho tiempo que no escuchaba. Han pasado 21 años pero sigue tan vigente como antes.

Ey chicas
¿creéis en el amor?
Porque yo tengo algo que decir al respecto, y es más o menos esto:
"No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real

No necesitas anillos de diamantes o de oro de 18 kilates
coches chulos que van muy rápido, sabes que no duran
lo que necesitas es una mano grande y fuerte
que te eleve a lo más alto
que te haga sentir como una reina en su trono
que te quiera tanto que no te vengas abajo
no te vendrás abajo

No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real

Las rosas de tallo largo son el camino a tu corazón pero
él tiene que empezar por tu cabeza
las sábanas de seda son muy románticas, pero qué pasa cuando no estais en la cama
te mereces lo mejor de la vida
así que si no es el momento apropiado, sigue adelante
el segundo plato nunca es suficiente
te va mucho mejor sola

No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real
exprésate
tienes que hacer que él te lo diga
así que si lo quieres ahora mismo
haz que te muestre cómo
decirte lo que siente
esté preparado o no

Y cuando te hayas ido quizás él se arrepienta
que piense en el amor que una vez tuvo
que intente continuar

pero no lo conseguirá
volverá de rodillas
a decírtelo
tienes que hacer que él
te lo diga."

22 octubre 2009

Vuelta al cole


Al final me he decidido, he retomado los estudios que abandoné cuando me tomé un año sabático (que al final se convirtió en dos) en una época en la que no podía concentrarme en estudiar.
Comencé Filología Hispánica y, ahora que vuelvo, resulta que está en extinción, por lo que me he pasado al Grado en Legua y Literatura Españolas, digo yo que será más o menos lo mismo que la licenciatura, pero como yo estudio por placer y no con fines laborales, pues me da igual, cualquiera sabe si terminaré la carrera dentro de 15 años.
Soy estudiante de la Uned, la Universidad nacional a Distancia, y ahora que acaba de empezar el curso me he visto inmerso en la vorágine de bajarme las guías de estudio, ver los temarios, encontrar la bibliografía básica, empezar con los cursos virtuales y, por último, empezar a estudiar. Sólo con preparar la logística ya estoy agotado, pero sé que con constancia, poco a poco voy adquiriendo los conocimientos, y eso se refleja en las evaluaciones.
La verdad es que me está viniendo muy bien poner a trabajar el cerebro porque notaba que últimamente, de no utilizarlo, se me esfumaban los pensamientos, no conseguía retenerlos, y ya para qué hablar de los títulos de libros, películas o canciones, se me hacía una laguna mental que me impedía rescatar la información de mi cerebro.
Se nota que eso de dedicarme más al cuerpo que a la mente pasa factura. Pero ocurre lo mismo desde el lado opuesto, ha sido empezar a estudiar y ya he ido faltando al gimnasio, a la dieta, a todo en lo que he invertido mi tiempo libre durante estos dos años de soltería, y poco a poco el espejo comienza a delatarlo. No sé si algún día conseguiré encontrar el equilibrio, pero en esta nueva etapa de estudiante me he propuesto no abandonar mi vida social recluyéndome en casa entre los libros. He decidido que intentaré sacar las asignaturas que pueda, pero divirtiéndome tanto entre los libros como entre los amigos, y que me debe importar menos la nota final que el conseguir quitarme asignaturas sin para ello sacrificar mis cafés o salidas con mis amigos.
Además, hay que añadir mis continuos fines de semana en Madrid, en los que seguramente no toque el temario más que en el viaje de ida y vuelta, porque no me voy a ir allí para recluirme estudiando en lugar de pasar tiempo con mi churri. De todas formas, creo que eso de que sea una relación a distancia me va a venir bien, ya que entre semana me permitirá ocupar mi tiempo libre (y mi mente) en los estudios, y poder aprovechar los fines de semana divirtiéndome en el frío madrileño.
Esa es mi intención, habrá que ver si lo consigo, pero al menos lo intentaré.


17 octubre 2009

Ágora


Ayer fui a verla predispuesto a que me gustara, lo reconozco, porque soy un admirador del director desde que me cautivó con Tesis, por ser capaz de crear una película tan bien hecha, careciendo de experiencia.
La película pone de manifiesto que después de muchos siglos nuestra sociedad ha avanzado poco, porque podremos tener teléfonos móviles de última generación, hacer turismo espacial, pero aún existen conflictos a causa del fanatismo religioso, y todavía no se ha erradicado la discriminación hacia la mujer. Aunque por suerte se está trabajando en ambas cosas, creo que nuestra sociedad no saldrá de la Prehistoria hasta que la fe deje de ser excusa para librar guerras, las personas sean tratadas como iguales en la teoría y en la práctica, y deje de existir el Tercer Mundo porque sólo exista el mundo, sin ese adjetivo que parece un yugo.
Me ha gustado mucho constatar que una producción española ha recreado tan creíblemente la antigüedad clásica y, sobre todo, que su forma se haya apartado del tipo de recreación hollywoodiense, en el que todo tiene un filtro de belleza (tipo Cleopatra) para proponer una imagen más real, una Hipatia que aparenta tener la cara lavada dada su condición de filosófa y, por tanto, estar menos preocupada de su imagen que del pensamiento.
Hacía muchos meses que no iba al cine, pero ha sido la mejor forma de volver a los buenos hábitos.

12 octubre 2009

Stairs day


A través de esta fotografía tomada en Caixaforum de Madrid me sumo a la invitación de Stultifer, del Blog Donde nadie me ve, a participar en ese día que probablemente se convierta en una cita anual.
Stultifer, estoy seguro de que el día 13 de octubre de 2009 se convertirá en el día oficial de las escaleras, y que miles de blogs de los que flotan en la blogosfera se sumarán a esa iniciativa, colgando otras tantas escaleras de todo el mundo palpable (no virtual).


30 septiembre 2009

La Loca de Mierda



He descubierto esta serie de cortos episodios protagonizados por una argentina de ojos grandes y expresivos que me han hecho partirme de risa.
La serie se llama La Loca de Mierda, en esta página se pude ver hasta el episodio 9, lo colgaron en Facebook y no pude reprimirme de ver los 9 episodios del tirón (son muy cortos).
Os dejo con el que más me gustó, por lo real que es la situación: soledad en un largo fin de semana de puente, y no poder resistirse a llamar al ex.
"Te sentís invadido, un poco invadido si, un poco, un poco invadido sí..." jajajaja.
Garchar: follar.

Como no consigo insertar el capítulo, mejor os dejo el enlace:
http://www.mtvla.com/especiales/lalocademierda/post.jhtml?cid=1620761

La Hermana, Sándor Márai


Llegué a él por recomendación de Antonio, este verano en la playa me vio leyendo el libro de Murakami y me dijo que podría gustarme Márai. No me sonaba de nada y creía que era un escritor estilo Coelho, tomé nota en mi móvil del nombre y el título. Fui el viernes a la biblioteca, retomando ese sano (y económico) hábito y tomé prestados tres libros. Mientras andaba por los pasillos sin saber qué leer consulté mis notas en el móvil, donde guardo títulos de libros, pelis, nombres de escritores, y recuperé la recomendación de un mes atrás.
Busqué los títulos del escritor y había varios de sus libros, entre ellos éste que me recomendó Antonio.
Comencé a leerlo con poco interés, creyendo que sería complicado de leer o que estaría lleno de un vocabulario ampuloso e inexcrutable para mi, pero me sorprendió la sencillez de los términos y lo comprensible que era. Salvando las distancias, algunos pasajes me recordaron a La Montaña Mágica, de Thomas Mann.
En lugar de contar aquí un resumen de lo que se dice en el libro, prefiero que quien se interese se acerque a él y decida. Lo único que puedo decir es que la mayor parte del tiempo se habla de la enfermedad, de cómo uno se enfrenta a ella, y cómo tiene (la mayoría de las veces) la medicina necesaria para curarse, es decir, cuestión de voluntad de curación.
No lo recomiendo a nadie que esté pasando por un momento de enfermedad, pues esa atmósfera se transmite tan bien que uno llega a sentirse enfermo leyéndolo. Preferible es curarse antes de comenzar con la lectura, pero una vez leído seguro que será de ayuda en una hipotética enfermedad o convalecencia.
Podría parafrasear un montón de párrafos, pero me quedo con uno:
"El hombre está más predispuesto al dolor que a la alegría".

27 septiembre 2009

Caminito que el tiempo ha borrado...


Tenía muchos nervios, por un lado ya habían pasado dos semanas desde su partida, y la ausencia iba haciendo mella, a pesar de los correos y alguna que otra llamada; por otro, un viaje de este tipo, solo, de Málaga a Frankfurt, de Frankfurt a Buenos Aires, y de Buenos Aires a Mar del Plata, en total casi 24 horas de viaje, se iba a convertir en el viaje más largo hecho por mi. A eso sumaba que no era un simple viaje turístico, era algo más, un viaje directo a sus raíces, a su pasado, a su familia y amigos, quería que ese país me gustara tanto como él, y que su entorno me fuera tan cercano como el mío propio.
La maleta era grande, llevaba ropa para quince días y algunos regalos para su familia, no iba a presentarme allí con las manos vacías, seguro que con algún que otro detalle me podía ganar el cariño de su familia más fácilmente, y seguro que él lo iba a valorar (yo lo hubiera hecho).
Mi hermana me llevaba al aeropuerto, por el camino mi sobrino (que se había empeñado en acompañarnos) se mareó como era habitual en él cada vez que salía a la autovía, y yo lo entendía porque de pequeño era igual, aún no había salido de Fuengirola y el mareo ya me había hecho vomitar. Eso hizo que llegáramos con el tiempo ajustado, algo que odio, me gusta llegar con tiempo de sobra por si hay algún imprevisto, nunca se sabe que puede pasar, y más en algo tan importante para mi como era aquel viaje.
Facturé, pasé por el control que era mucho menos rígido en aquel momento, y cuando llegué a la puerta de embarque ya habían entrado la mayoría. Tres horas de vuelo hacia el norte, para después deshacerlos viajando hacia el sur, era un poco absurdo, pero me salía mucho más barato Lufthansa que Iberia, quién sabe por qué.
En Frankfurt el aeropuerto me pareció muy gris, antipático, pero no me caló esa impresión, mi estado de ánimo estaba muy alto como para que me afectaran las horas de avión en soledad, o un aeropuerto muy grande, con poca luz y poco atractivo.
Las doce horas de vuelo hacia Buenos Aires no fueron tan incómodas como había pensado, me dio tiempo a ver las pelis, a dormir unas cuantas horas en un sueño ligero que me permitía tener conciencia de lo que pasaba a mi alrededor, e incluso a entablar conversación con la señora que me tocó en la butaca de al lado, unas horas antes de aterrizar. Era argentina, vivía en Barcelona y estaba nerviosa con el reencuentro con los suyos. Le conté que iba a conocer a mi familia política y que tenía mucha ilusión por conocer su país, que ya sentía como mi patria adoptiva. Me recomendó algunos sitios de Buenos Aires y nos despedimos a la salida.
Cuando aterrizamos era por la mañana, hice la cola de inmigración con la sonrisa de oreja a oreja, me parecía imposible que después de tantos años escuchando historias de su vida en Argentina iba a tener la oportunidad de conocer su país y recorrer los escenarios de sus relatos. La funcionaria que me atendió en inmigración me dio la mejor bienvenida que podía darme, me sonrió y me dijo que era un placer atender a alguien que transmitiera tanta felicidad, me selló mi pasaporte y me deseó una feliz estancia en su país. Ese recibimiento avivó mi predisposición a amar ese país tanto como al ciudadano con el que convivía.
En el aeropuerto tenía al menos tres o cuatro horas de espera hasta que saliera el autobús que me llevaría a Mar del Plata, donde él me estaba esperando. Lo primero que hice fue cambiar mis euros por pesos y, para hacer tiempo, me senté a tomarme un café.
Mis sentidos estaban alerta, pendientes de todo lo que había a mi alrededor. A través del ventanal se abría un cielo celeste que mareaba, la sala estaba bañada por una luz intensa, brillante, pero no tan deslumbrante como para dificultar mi visión. Era una luz como la que se utiliza en fotografía para realzar los objetos o las facciones. Era enero, pero allí era verano, el calor me envolvía en una abrazo cálido que parecía haber enviado él en su lugar, muy agradable tras unos días de frío navideño. El olor de aquel lugar era especial, lo reconocí cuando volví años más tarde. Me envolvía un aroma difícil de describir, entre sus notas podía reconocer el bosque, la madera, la tierra, como si al planeta le hubieran quitado una capa dejándolo en carne viva. Además, tenía un toque dulce como la cocina de una madre después de cocinar un bizcocho.
En la mesa de al lado una chica recién llegada de España contaba a sus familiares cómo era su vida aquí, tenía ese tono característico de la fonética argentina, más grave, como si la voz les saliera desde un punto más profundo. Además del acento que tanto me gusta, en su vocabulario utilizan ciertas palabras que aquí dejaron de usarse hace tiempo, lo que les da un halo de sofisticación.
Pedí mi café, me lo trajeron con el habitual vasito de agua, junto con las facturas que tantas ganas tenía de probar, unas medias lunas recién hechas, muy esponjosas, cuya cobertura brillaba reflejando la cantidad de calorías que contenían. No me importó, desde que leí Kamchatka y tuve que intuir el significado de factura en aquél contexto, estaba deseando probarlas.
Horas más tarde el empleado de Tienda León comenzó a llamar a los pasajeros por sus nombres, y cuando cantó el mío leí en sus caras la misma palabra: GALLEGO. Y es que mi nombre y apellidos son tan castizos que provocaron alguna sonrisa en los presentes.


21 septiembre 2009

La barra de equilibrio



De vuelta otra vez, cada fin de semana ocurre lo mismo: llego a Madrid lleno de ilusión, disfruto de recorrer la ciudad solo, a la espera de que salgas del trabajo. Luego pasamos el finde juntos, el tiempo vuela, los minutos son segundos, las horas minutos.
Y de nuevo me encuentro en el asiento pensando en ti, intentando inventarme un próximo encuentro. A medida que el tren se aleja, parece que se erige entre tú y yo una distancia no solo física, también emocional. La intimidad que recuperamos en cada encuentro vuelve a esfumarse, sustituida por conversaciones telefónicas llenas de silencios tuyos, y llenas de verborrea incontenible mía, que intenta disimular la falta de comunicación.
Me hace mucha ilusión hablar contigo, más bien es una necesidad básica: oir tu voz, analizarla, encontrar en el tono una vibración especial que me diga lo que tus palabras no dicen. Busco en ellas la constatación de que realmente sientes algo por mi.
Y no es fácil, tus actos hablan más que tus palabras, de hecho son casi lo único que me hablan de sentimientos.
Y ese silencio tuyo amordaza mis palabras, intentando evitar un desequilibrio de sentimientos entre ambos.
Y esa mordaza amuerma mis sentimientos, porque no quieren arriesgarse a saltar sin la red de seguridad.
Me siento un saltimbanqui sin la barra de equilibrio, a punto de salir a hacer su número; y piensa que será el último.
Luego me digo que es muy pronto, apenas ha pasado un mes y una semana, pero ya se me olvidó qué hacía y quién era antes de conocerte.
Cada fin de semana que pasamos juntos es un nuevo capítulo de nuestra historia que se escribe, en cada capítulo hay una de cal y otra de arena. La cal para mi son los espacios en blanco donde deberían haber palabras que hablen de sentimientos; la arena son todo esos actos que los demuestran.
Y sigo sin saber qué hacer, si salir a escena, o esperar a que me entregues la barra de equilibrio.


En el AVE, de regreso a casa.

29 agosto 2009

Bendita tu mirada


La insistencia de tu mirada desde la distancia, con ese punto de timidez, en esa cara de francés.
El saludo desde lejos para meterte corriendo en el coche, como un adolescente al que le sale un instante de arrojo, para inmediatamente seguirle un momento de pudor.
Una tarde entera de miradas sin que nos atreviéramos a iniciar una conversación.
Mi momento de lucidez al irme a solas a la orilla a buscar piedras, y encontrar un corazón blanco.
Tu valentía de venir con el teléfono en tu mano temblorosa para pedirme mi número.
Que no me llamaras a pesar de haberte dado el número correcto.
Encontrarnos en el bar y apenas pararte conmigo un par de minutos.
Provocar en mi la necesidad de querer seguir conociendo más de ti.
Compartir contigo esa noche de tu cumpleaños.
Probar el sabor de tus besos y no poder prescindir de ellos.
Hacerme sentir que no hay nadie más alrededor cuando tu mirada se posa en mi.
Despertarme a tu lado y no querer volver a dormir solo.
Cenar frente a ti en la terraza de un restaurante y olvidarme del menú.
Oir las letras de las canciones que te gustan, y sentir que estaban escritas para cantar mis sentimientos.
La triste despedida y convencerme para que me fuera contigo.
El viaje en coche en el que no paramos de besarnos y acariciarnos, sabiendo que esa ampliación era un regalo.
Visitar tu mundo, tu entorno, la esencia de ti mismo.
Los días juntos sin separarnos ni un minuto, noches de copas, música y amigos, mañanas de abrazos y sueños, tardes de hamaca y caricias.
La despedida verdadera, y tus continuas llamadas de teléfono.
El regalo de unos nuevos días de vacaciones.

26 agosto 2009

Perooooo


Conduzco de madrugada camino al trabajo, la carretera está tranquila, los altavoces propagan unos sonidos nuevos para mi, una nueva estación de radio a la que me estoy aficionando para así poder evocar tu recuerdo.
Al llegar a mi destino recorro las calles en busca de aparcamiento, visitando los lugares en los que tú y yo nos fuimos conociendo, y así paso por delante del árbol en el que nos refugiamos en busca de intimidad; mientras, enfrente el día comenzaba, la frutera estornudaba mientras montaba la terraza, y era testigo de nuestras primeras caricias.
Sigo mi búsqueda y me encuentro con el aparcamiento reservado de la empresa de electricidad en el que aquella noche aparqué, y junto al que, al acompañarme al coche, volvimos a entrelazarnos en una reminiscencia de mi época de juventud. Yo no entendía por qué no venías a casa, me decías que no podías dejar a tus amigos, y aunque tus besos decían lo contrario, a mi me sonaba a excusa. Aquellos besos y abrazos me supieron a cielo, porque tu mirada me quemaba, y me encendía con la explosión que tienes dibujada en tu iris. Esa noche te dije que al día siguiente no tomaría la iniciativa, que quedaba en tus manos.
Por fin aparco mi coche, y desando los pasos que tú y yo dimos la siguiente noche, aquella en que tomaste la iniciativa, acompañándome a casa tras la que no nos separamos en diez días, días en los que los fuimos destilando sentimientos que bebimos a tragos largos, y que nos supo a poco.
Ahora camino por la calle, paso por delante de tu portal sabiendo que ya no estas, PERO tu presencia me acompaña y me entibia las noches frescas de final de agosto.

07 agosto 2009

Primer día de vacaciones


Se acabó la luna llena, ahora es de día y la presencia de ese ojo que parece mirarme y juzgarme ha desaparecido. Ahora me río de ella y de la inquietud que me provoca, del caos que consigue instaurar en mi por espacio de unas horas, en el que pone patas arriba lo que tanto trabajo me cuesta conseguir.
Hoy es mi primer día de vacaciones, tengo por delante un montón de días en blanco como las páginas de un diario recién empezado; tenía escrita una historia bonita, lejana, pero por cuestiones que no vienen al caso, esa historia acabó "desescribiéndose" (como en aquel videoclip de Bjork). Ahora vuelve a instalarse en mi el equilibrio que me facilita el día a día, así que esta mañana me he levantado tarde, sobre las 10, he hecho el desayuno habitual que me hace sentir lleno de energía, he tomado las dos tazas de café de las que tanto disfruto en los fines de semana, y me he ido al gimnasio para poder tener la tarde libre y disfrutar de la playa.
Como suelo ir al gimnasio por la tarde, en el horario de mañana todos son caras nuevas, y he decidido que hay mas tíos buenos por la mañana que por la tarde. Aunque creo que algunas de esas caras (y cuerpos) no son autóctonos, seguramente son turistas que no pueden pasarse sin entrenar la semana o las dos semanas que estén de vacaciones.
Ahora a prepararme la comida, pasta y pollo a la plancha, gazpacho hecho por mi (por fin he aprendido a prepararlo, y es tan fácil que quiero hacerlo todos los días) para buscar dentro de un rato a JC que es el único que queda por aquí, ya que la mayoría están fuera, de viaje, poniéndome los dientes largos y subiendo fotografías de sus "maravillosas" vacaciones a través del Facebook. ¡Quién me mandaría a mi crearme un perfil en esa web!

Reflejos de la luna llena



Al mirar mi imagen en el espejo, normalmente me quedo con lo superficial: si tengo bien colocado el pelo, aunque ya no pueda usar gomina; si tengo bolsas bajo los ojos o los tengo hinchados; constato que la longitud de mi barba sea la correcta; compruebo que mis orificios nasales están libres de obstáculos; que mi dentadura no delate mi almuerzo, o que no queden restos del dentífrico alrededor de mi boca.
Pero hoy no me quedo en la superficie, hoy ahondo un poco más, y me asomo a mi interior a través de las ventanas; mi mirada ha cambiado, ya no tiene aquel brillo ni la curiosidad de antes, ya no transmite aquella bondad que yo tanto odiaba. Todo eso ha sido sustituido por una mirada inexpresiva, rígida, agnóstica; no es que ya no tenga curiosidad, sigue existiendo, solo que esa curiosidad dura muy poco, se apaga, y necesita encontrar muchas fuentes diferentes para permanecer. Antes quería saberlo todo de todas las cosas, ahora solo quiero saber un poco de algo, necesito cambiar con frecuencia y redigirir esa curiosidad hacia otro ámbito u objeto. Mi mirada se ha vuelto como la de un androide, falta de emociones, vidriosa, sin alma. Alrededor de los ojos se han ido construyendo telas de araña, un entramado de líneas que delatan muchas risas pasadas, risas que me achicaban los ojos y me los rasgaban, ojos de mongol. Ahora siguen achicándose con la risa, pero ocurre cada vez con menos frecuencia. ¿Acaso la madurez mata el sentido del humor?
Mi frente, antes tan tersa, y que apenas existía pues el nacimiento del pelo se acercaba a mis cejas, ahora es ancha, horadada de surcos horizontales que revelan tantas cuestiones que me he planteado a lo largo de la vida, por la costumbre alzar las cejas cada vez que no entendía algo. Mis cejas, que se elevaban con cada cuestión como movidas por un resorte, ahora se unen en el centro, en una permanente expresión de no haber entendido nada, dándome un aire de enojo crónico.
A cada lado de mi nariz me recorre una línea que acaba enmarcando mis labios, como si fueran corchetes de una fórmula matématica, sólo queda despejar la incógnita: ¿volverán a ser besados?
Mi mandíbula cuadrada se ha vuelto aún más cuadrada y angulosa, la cara se ha vuelto más ancha, intercambiando el antiguo toque algo sofisticado por uno más duro, más rudo. Recuerdo que antes la mandíbula inferior solía caer un poco cada vez que una imagen producía en mi una emoción, ahora se mantiene contraída en un gesto perenne de tensión.
En el fondo no me disgustan los cambios, la expresión de inocencia de los veintitantos ha mudado a la expresión de dureza de los treinta y muchos, pero lo único que me disgusta es la pérdida de la curiosidad e inocencia.
Serán los reflejos de tantas lunas llenas en mi rostro.

03 agosto 2009

Secret diary of a call girl



Estos últimos días he vuelto a recuperar el viejo y sano hábito de ver series de televisión. He sido un gran seguidor de la serie Friends, y posteriormente Sex and the city, pero ahora que tengo que ocupar mis noches en algo que me evite comerme el tarro (rún rún y rún rún) he acabado viendo una serie de televisión británica que me está gustando mucho. No es la típica serie en la que todo es diversión, frases ingeniosas sobre vidas cotidianas, sino el diario de una prostituta en Londres.
En la primera temporada se presenta al personaje principal, una chica fría y calculadora que nos relata su forma de vida. Ya en la segunda temporada se incluyen personajes con los que la protagonista se acaba relacionándose provocando un cambio en su actitud calculadora, transformándola en una persona que empatiza con los demás. Quizás no tenga unos diálogos para recordar, pero se puede aprender mucho de sexo y de costumbres sexuales.
La chica es guapísima, pero los dos personajes masculinos (Ben y Alex) están tremendos.