16 enero 2010

Asustando a las gaviotas


Acabo de ver Mapa de los sonidos de Tokyo, y creo que Coixet aún no ha podido superar Mi vida sin mi. Una película muy visual que a mi me ha resultado lenta, la historia en sí tampoco me ha parecido interesante, creo que lo mejor de la peli es darme una vuelta por la ciudad de Tokyo, que tanto conozco en mi imaginación a través de las novelas de Murakami.
En algún momento, y no sé por qué me ha recordado a un día de hace casi siete años, festivo para mi, en el que un amigo iba a cocinar su especialidad en mi casa; antes de que llegara había estado tomando el sol en la terraza con mis vecinos, y cuando llegó lo recibimos en nuestros minibañadores, parecíamos un video de Wham.
Después de comer se reunió con nosotros el chico al que estaba conociendo, y me sentí un poco avergonzado. Me avergonzaba de que mis amigos pudieran avergonzarse de él, pues cuando llegó directamente del trabajo venía con un pantalón de chándal feo, y todo él estaba sucio de pasarse toda la mañana limpiando (era su trabajo).
Era la primera vez que me enfrentaba a las diferencias sociales desde una posición superior: nosotros unos tíos acomodados con unos trabajos estables (administrativos, profesores...), él un inmigrante recién llegado (todavía ilegal) que limpiaba para ganarse la vida. Me preocupaba que nuestra situación acomodada pudiera hacerle sentir incómodo, o que mis amigos le hicieran avergonzarse de su situación. Me sorprende que su situación no me importara en absoluto; siendo honestos, todos soñamos con que nuestra pareja tenga solvencia, un trabajo interesante, en definitiva, que el halo de sus logros nos cobije y nos haga olvidar nuestros fracasos. En el caso de aquel chico, tenía que verlo desde el ángulo opuesto, desde el otro lado del espejo, iba a ser yo el que ofreciera esa estabilidad y apoyo a mi futura pareja.
Lo veo aún sentado en una tarde de finales de mayo, un día caluroso que adelantaba un mes el verano. La cinturilla del feo pantalón de chándal se apretaba a una cintura perfecta a la que no le sobraba ni un gramo, dejando al aire el comienzo del corte inguinal; un vello castaño tirando a rubio, que cubría su abdomen dejando ver los pliegues de unos abdominales bonitos por naturaleza, no por esfuerzo, se arrebolaban alrededor de un ombligo redondo cuyo saliente, una bolita rosácea, dejaba intuir una antigua hernia. Su pecho era plano, con una aureola pequeña, con un pezón apenas dibujado, su cuello largo, y sus facciones marcadas. A través de unos labios que siempre llevaba húmedos, dejaba entrever unos dientes blancos, cuyos frontales estaban separados por un hueco. Unos ojos color miel, con un regusto verdoso brillaban cuando sonreía, no paraban de moverse, confesando la incomodidad que la reunión le causaba, sabiendo que siempre era así al principio, cuando se están construyendo nuevas amistades. Su pelo estaba crecido excepto por la parte del flequillo, por todos lados se asomaban picos de mechones, con algún que otro rizo, en un cabello castaño claro, que enmarcaban una cara joven con gran necesidad afectiva. Ese día todo salió bien, y con esta descripción es normal que acabáramos viviendo juntos.
Llevo sin escribir todo lo que llevamos de año, y es que últimamente he estado cambiando rutinas. Dejé de fumar tal y como me había propuesto, y no había intentado escribir porque sabía que iba a echar de menos mis caladas cuando no consigo encontrar una palabra determinada, o un sentido en especial. Esa parte romántica de fumar y escribir es algo a lo que aún me tenía que enfrentar, así que he necesitado cierto tiempo para fortalecerme.
Volví al gimnasio y aún estoy lleno de agujetas por todo el cuerpo, pero solo con empezar a entrenar me siento mejor conmigo mismo, mi cuerpo responde pronto, y me hace sentir que ya estoy en camino de volver a mi estado habitual. Desde que dejé de fumar también me siento más deportista, porque hacer deporte y fumar parece algo incompatible, desde que lo dejé me siento más coherente potenciando actividades saludables.
Estos días me he refugiado en casa, en mi habitual etapa de hibernación de esta época del año, no me apetece salir, no me apetece conocer gente, solo quiero estar calentito en casa, con Rocco (al que veis en la foto asustando a las gaviotas), viendo películas o series de tv (estoy enganchdo a Dexter); el sábado pasado, como hizo sol, me llevé a Rocco a la playa y estuve usándolo de modelo fotográfico. Tengo muy abandonada la fotografía, esta noche he soñado que estaba haciendo fotos y la cámara no respondía a las órdenes, como si no supiera utilizarla. Deben ser los remordimientos por no trabajar en ello.

9 comentarios:

silver´smoon dijo...

Ole por tu fuerza de voluntad para dejar de fumar, Ole por cuidarte en el gym y llevar una vida más saludable y sobre todo Ole y Ole por empezar tan pronto a cumplir tus propósitos, eres un ejemplo a seguir, sí señor.

Espero ponerme manos a la obra yo también uffff

Besitos

Ut dijo...

La descripción de tu compañero de entonces ha sido tan precisa que parece que le estoy viéndo. Me encanta como escribes.

Al igual que silver´smoon me alegra que hayas puesto empeño en cumplir los propósitos que te marcasta para el 2010 y has empezado con los dos mas importantes, los relacionados con la salud. Muy bien!!!! Qué tal llevas el dejar de fumar? está siendo muy duro?

La foto es buenísima, bonito perro!!!

Un beso

Ut

Stultifer dijo...

Coixet no me agrada ni con su apellido. Todos somos muy clasistas y de entrada apartamos lo diferente o lo desconocido de nuestro lado. Con un poco de paciencia se descubren verdaderos tesoros.

theodore dijo...

Con la peli de Coixet las opiniones están encontradísimas. A mí me gustó y me esperaba lo peor después de todo lo que había leido y oido. Es una "moderna de manual", pero sus historias me encantan. Y tu post me encanta, cómo has ido hilando todo en tan breve espacio y la descripción sociosensual del muchacho y el entorno. Qué guapo, ¿no?

Pero lo mejor-lo mejor, la imagen "whamiana", jajaja. Buenísimo.

Ah, y la foto (y el título de la entrada)

Terrified seagull Kisses.

Anónimo dijo...

escribe a diario por favor... te necesitamos

Petrus dijo...

Enhorabuena por haber dejado de fumar. Si se me permite el consejo, no vuelva a coger un cigarro nunca, bajo ninguna circunstancia.
Saludos

2soles dijo...

Coixet y yo... como que no nos tragamos... en esta última cinta me quedé atónito de lo que estaba viendo y estaba cansado a los diez minutos de los tiempos muertos, del plano descriptivo y de imágenes de relleno.

En cuanto a tí... grandes momentos te esperan, es cuestión de la hibernación... luego llegará el calorcito y las ganas de quitarte la ropa y acudirán los golosos a intentar hacerte preso aunque sea un instante, y no tendrás que hacer nada para que las cosas cambien.

Adrianos dijo...

enohrabuena por dejar de fumar y retomar el gimnasio... a ver si me inspiro en ti y sigo tu ejemplo.
La historia me ha encantado... tiene una fuerza narrativa casi cinematografica... seguro que Coixet podría haber hecho una buena película basada en este relato :-)

Argax dijo...

En fin la coixet pues úlimamente no es que haya estado muy lúcida pero bueno, al menos se deja ver y si a ti te ha permitido disfrutar con una visual de lo que conocías por novela pue eso que te has llevado.

Entiendo lo que comentas sobre las diferencias sociales en la pareja, para mí un tema del que no se habla mucho y que está en la base de una relación.

De lo de dejar de fumar, pues joder, qu bien, yo lo voy a intentar dentro de poco, lo tengo firmado en una servilleta, ;)

Un abrazo