jueves 19 de noviembre de 2009

Nada que contar


El fin de semana de cuatro días ha sido fantástico, tuve visita en casa y no nos separamos ni un minuto. Podría vivir así siempre, pero eso no es realista. En el mundo real hay que trabajar, las ciudades están separadas por kilómetros y las obligaciones y la rutina influyen en el estado de ánimo.
He tenido tiempo en esos días para ver la televisión, visitar Granada y la Alhambra, salir de marcha, comer y cenar fuera, pasear por la playa de noche con Rocco, ir a la playa de día, y disfrutar del cuerpo a cuerpo, la suavidad de la piel, el aroma corporal, y la calidez de estar acompañado. Después de todos esos excesos (gastronómicos, económicos) y la falta de estudio, me he volcado de lleno en los libros, aprovechando que estoy de vacaciones.
Llevo dos días y medio que apenas he salido de casa, solo para pasear a Rocco e ir al gimnasio, el resto del tiempo encerrado disfrutando de no tener prisa, molestado por las llamadas de teléfono de las compañías que quieren venderte ADSL, por el butanero que todos los días quiere traerte la bombona, el correo comercial..., se me había olvidado lo que es estar en casa mañana y tarde.
La asignatura de Lengua Moderna (Inglés) me está sirviendo para fijar conocimientos aprendidos por el uso, y para ampliar vocabulario. Comunicación Oral y Escrita I me gusta bastante, aunque la mayor parte de lo que hasta ahora he visto ya lo he estudiado en asignaturas de otros años. Por una parte es más fácil, pues solo tengo que repasar conocimientos, por otra más aburrida porque ya me suena todo y no me aporta nada nuevo (de momento). Textos Literarios del Siglo de Oro me está gustando, la pega es que tiene un material enorme y en los primeros temas me impaciento porque parece que nunca se acabará. Lo bueno es que esa sensación ya la viví con Literatura Medieval, y sé que luego va saliendo. Ahora mismo estoy de lleno con las Poesías de Garcilaso de la Vega, y creo que lo voy a disfrutar mucho, aunque preferiría estar leyendo alguna novela.
El lunes decidí no pensar, no buscar etiquetas, en resumidas cuentas, no ser yo, y dejarme llevar, total, si no tienes nada, nada tienes que perder. No sé a dónde me llevará el dejarme llevar por la corriente, pero al menos me está permitiendo concentrarme en los estudios sin estar pendiente a la pantalla del ordenador o al móvil.
Mientras, estoy acabando con la primera temporada de Gossip Girl, pues me pongo un par de capítulos o tres cada noche durante la cena y posterior digestión. Sé que es una serie que muestra un mundo despiadado entre adolescentes y muy superficial, pero me sirve de catarsis. Apenas he conectado con el mundo, más allá de los informativos a la hora de almorzar, y sobre todo a través del Facebook, que me sirve para seguir teniendo conciencia de qué están haciendo los demás.
No sé ni por qué escribo esto, no me gusta escribir aquí cuando no tengo algo que decir, pero ya ha pasado una semana y es hora de actualizar. Creo que mañana me echaré a las calles para volver a tener ganas de estar en casa.

lunes 9 de noviembre de 2009

Get together



Continuando con mi propósito de traducir canciones de Madonna, que me sirve para repasar y al mismo tiempo adquirir algo de vocabulario, hoy me he entretenido en ésta. En el gimnasio estaba escuchando el Confessions on a dance floor y, hoy, esta canción cobró un nuevo significado.





GET TOGETHER

todo es una ilusión
hay demasiada confusión
dentro, dentro, dentro de tu corazón
encuentra, encuentra, encuentra el secreto
gira, gira, gira tu cabeza alrededor
cariño podemos hacerlo
podemos hacerlo bien
¿crees en el amor a primera vista?
si es una ilusión, no me importa
¿crees que puedo hacerte sentir mejor?
demasiada confusión
ven conmigo
¿podemos volver?
de verdad quiero estar contigo
venga, déjalo todo y vente conmigo
espero que tú sientas lo mismo
busqué durante toda mi vida
para encontrar el secreto
pero lo único que hice fue abrir los ojos
cariño, podemos hacerlo
podemos hacerlo bien
¿crees que podemos cambiar el futuro?
¿crees que puedo hacerte sentir mejor?
¿podemos volvemos?
de verdad quiero estar contigo
venga, dejalo todo y vente conmigo
espero que tú sientas lo mismo
¿podemos volvemos?
de verdad quiero estar contigo
todo es una ilusión,
hay demasiado confusión
yo te haré que te sientas mejor
si el principio es amargo
más dulce será el final
¿crees en el amor a primera vista?
si es una ilusión no me importa

domingo 8 de noviembre de 2009

De cómo aprendí a leer y a escribir



Siempre me gustó leer, ya desde pequeñito, antes de escolarizarme, tomaba los tebeos de mis hermanos mayores y remedaba a mi madre, que leía con la manía de mover los labios. Yo pensaba que eso era leer, así que me dedicaba a ver los dibujos del tebeo y a mover los labios sin darme cuenta que había algo que me perdía, una transmisión de mensajes que sustituía con la imaginación.
Los comienzos de mi aprendizaje de la lengua escrita fueron rígidos, era otra época más estricta, lo que peor llevaba era escribir entre dos líneas, esa estructura tan firme en la que tenía que encorsetar mi escritura me impedía disfrutar del aprendizaje, pues estaba más preocupado de dar forma e insertar correctamente lo escrito, que de aprender a enlazar letras que remitían a sonidos del lenguaje.
La lectura me resultó mucho más fácil, cuando veía una letra inmediatamente escuchaba en el interior de mi cabeza un sonido, y poco a poco aprendí a enlazarlos hasta que un día ante un letrero escuché en mi interior una voz que me susurraba una palabra: Málaga. A partir de entonces iba por la calle y no podía parar de leer los rótulos que acompasaban mis paseos, lo que al principio alegró a mis familiares, acabó cansándoles tanto como a mi, pero por mucho que intentaba entretener mi pensamiento en otra actividad, siempre acababa componiendo palabras, aunque ya con esa edad había aprendido a interiorizar mi pensamiento, a veces era recomendable no verbalizar todo lo que se nos pasa por la cabeza.
Hubo en mi infancia un día que marcó un antes y un después de mi historia personal, y no fue el día que me compraron los tan anhelados patines, fue el día en que comprendí el significado de la palabra infinito. Mi padre contribuyó económicamente con la Biblioteca Municipal, y como agradecimiento le proporcionaron el carné de socio. El día en que entré por primera vez tuve varios sentimientos encontrados, de la euforia al ver tantos volúmenes apilados en unas estanterías que alcanzaban el techo pasé a la tristeza de la constatación de que sería imposible leérmelos todos, era una tarea infinita, no tendría tiempo para hacerlo ni aunque viviera dos vidas. Pero decidí no perder tiempo y ponerme manos a la obra, el primer libro que leí fue La Isla del Tesoro. Quizá ese título haya contribuido a fomentar mi hábito de lectura, o puede que de antemano estuviera predispuesto a dejarme llevar por las narraciones, pero eso ya nunca lo sabré.

Extraído de mi primera prueba de evaluación a distancia.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Renovarse o morir

Como ya habrá notado quien conozca este blog, hoy inauguramos nueva imagen. Después de once meses manteniendo el mismo perfil con que se creó este blog, con muchas prisas y sin ninguna experiencia en el medio, iba siendo hora de invertir algunos minutos a darle un cambio de rumbo, si no al contenido, al menos sí al aspecto de la página.
Adriano, como es una persona de extremos, ha decidido pasar del blanco virginal al negro más luctuoso, sin recorrer los grises que pueda haber en un punto intermedio que para él no existe. Es época de cambios, sí, otra vez, hay que cambiar porque sin el cambio acabamos acomodándonos, esa es la naturaleza humana.
El hombre primitivo dejó de ser nómada para convertirse en sedentario, seguramente a medida que fue desarrollando el intelecto, y gracias a ello (o por desgracia), el mundo que conocemos se ha estructurado tal y como todos podemos ver.
Adriano no quiere que esta tribuna, que una vez fundó para recoger recuerdos y compartirlos con el mundo, se mantenga estática, se anquilose, se convierta en la rutina de relatar experiencias reales o inventadas, propias o ajenas, y ha decidido empezar por lo más fácil: cambiar su look, su vestimenta, el envoltorio de lo que realmente importa. Como aquellas personas que un día deciden empezar con el gimnasio y el primer paso que dan, antes incluso de abonar la matrícula, es el de entrar a una tienda a proveerse de ropa deportiva para lo que será su nueva andadura. Hacer deporte o no es algo que el tiempo dirá, pero sin el atuendo apropiado seguramente no se alcanzará el objetivo exitosamente.
Adriano está (otra vez) en un punto de inflexión, al final del verano se relajó, dejó de entrenar y abandonó la dieta (como ocurre cada año en la misma época), pues sabe que la operación bikini comienza en noviembre, y en septiembre hay que hacer un descanso para poder retomar la campaña veraniega con mucha fuerza de voluntad. Después de mucha bollería, hamburguesas francesas del VIP´S, cantidades ingentes de helados y alguna que otra pizza, ya está preparado para volver a encorsetarse en la dieta que le hace lucir palmito por la blogosfera, y ha comenzado a entrenar (sin necesidad de ir de tiendas).
También ha decidido seguir trabajando en su mente, retoma los estudios con pocas ganas y sin ninguna obsesión, pero dejándose encandilar por libros que rezuman conocimiento, y de los cuales va extrayendo de a poco entendimiento aplicable tanto a esta faceta blogger como a cualquier otra que desarrolle o pretenda desarrollar.
Quizá tenga poco tiempo para escribir, pero tampoco escribía demasiado últimamente, por lo que no habrá una diferencia perceptible; aún así, tratará de seguir recogiendo piezas perdidas de promiscuos puzzles y seguir construyendo la amalgama en la que se ha convertido el contenido de este blog.
Esperamos que sea de su agrado.

sábado 31 de octubre de 2009

Express Yourself



Me regalaron el último cd de Madonna, Celebration, lo reproduje mientras conducía y me encontré con esta canción que hacía mucho tiempo que no escuchaba. Han pasado 21 años pero sigue tan vigente como antes.

Ey chicas
¿creéis en el amor?
Porque yo tengo algo que decir al respecto, y es más o menos esto:
"No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real

No necesitas anillos de diamantes o de oro de 18 kilates
coches chulos que van muy rápido, sabes que no duran
lo que necesitas es una mano grande y fuerte
que te eleve a lo más alto
que te haga sentir como una reina en su trono
que te quiera tanto que no te vengas abajo
no te vendrás abajo

No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real

Las rosas de tallo largo son el camino a tu corazón pero
él tiene que empezar por tu cabeza
las sábanas de seda son muy románticas, pero qué pasa cuando no estais en la cama
te mereces lo mejor de la vida
así que si no es el momento apropiado, sigue adelante
el segundo plato nunca es suficiente
te va mucho mejor sola

No te conformes con ser segundo plato,
Pon a tu amor a prueba, sabes que tienes que hacerlo
Haz que él exprese lo que siente y quizás
entonces sepas que vuestro amor es real
exprésate
tienes que hacer que él te lo diga
así que si lo quieres ahora mismo
haz que te muestre cómo
decirte lo que siente
esté preparado o no

Y cuando te hayas ido quizás él se arrepienta
que piense en el amor que una vez tuvo
que intente continuar

pero no lo conseguirá
volverá de rodillas
a decírtelo
tienes que hacer que él
te lo diga."

jueves 22 de octubre de 2009

Vuelta al cole


Al final me he decidido, he retomado los estudios que abandoné cuando me tomé un año sabático (que al final se convirtió en dos) en una época en la que no podía concentrarme en estudiar.
Comencé Filología Hispánica y, ahora que vuelvo, resulta que está en extinción, por lo que me he pasado al Grado en Legua y Literatura Españolas, digo yo que será más o menos lo mismo que la licenciatura, pero como yo estudio por placer y no con fines laborales, pues me da igual, cualquiera sabe si terminaré la carrera dentro de 15 años.
Soy estudiante de la Uned, la Universidad nacional a Distancia, y ahora que acaba de empezar el curso me he visto inmerso en la vorágine de bajarme las guías de estudio, ver los temarios, encontrar la bibliografía básica, empezar con los cursos virtuales y, por último, empezar a estudiar. Sólo con preparar la logística ya estoy agotado, pero sé que con constancia, poco a poco voy adquiriendo los conocimientos, y eso se refleja en las evaluaciones.
La verdad es que me está viniendo muy bien poner a trabajar el cerebro porque notaba que últimamente, de no utilizarlo, se me esfumaban los pensamientos, no conseguía retenerlos, y ya para qué hablar de los títulos de libros, películas o canciones, se me hacía una laguna mental que me impedía rescatar la información de mi cerebro.
Se nota que eso de dedicarme más al cuerpo que a la mente pasa factura. Pero ocurre lo mismo desde el lado opuesto, ha sido empezar a estudiar y ya he ido faltando al gimnasio, a la dieta, a todo en lo que he invertido mi tiempo libre durante estos dos años de soltería, y poco a poco el espejo comienza a delatarlo. No sé si algún día conseguiré encontrar el equilibrio, pero en esta nueva etapa de estudiante me he propuesto no abandonar mi vida social recluyéndome en casa entre los libros. He decidido que intentaré sacar las asignaturas que pueda, pero divirtiéndome tanto entre los libros como entre los amigos, y que me debe importar menos la nota final que el conseguir quitarme asignaturas sin para ello sacrificar mis cafés o salidas con mis amigos.
Además, hay que añadir mis continuos fines de semana en Madrid, en los que seguramente no toque el temario más que en el viaje de ida y vuelta, porque no me voy a ir allí para recluirme estudiando en lugar de pasar tiempo con mi churri. De todas formas, creo que eso de que sea una relación a distancia me va a venir bien, ya que entre semana me permitirá ocupar mi tiempo libre (y mi mente) en los estudios, y poder aprovechar los fines de semana divirtiéndome en el frío madrileño.
Esa es mi intención, habrá que ver si lo consigo, pero al menos lo intentaré.


sábado 17 de octubre de 2009

Ágora


Ayer fui a verla predispuesto a que me gustara, lo reconozco, porque soy un admirador del director desde que me cautivó con Tesis, por ser capaz de crear una película tan bien hecha, careciendo de experiencia.
La película pone de manifiesto que después de muchos siglos nuestra sociedad ha avanzado poco, porque podremos tener teléfonos móviles de última generación, hacer turismo espacial, pero aún existen conflictos a causa del fanatismo religioso, y todavía no se ha erradicado la discriminación hacia la mujer. Aunque por suerte se está trabajando en ambas cosas, creo que nuestra sociedad no saldrá de la Prehistoria hasta que la fe deje de ser excusa para librar guerras, las personas sean tratadas como iguales en la teoría y en la práctica, y deje de existir el Tercer Mundo porque sólo exista el mundo, sin ese adjetivo que parece un yugo.
Me ha gustado mucho constatar que una producción española ha recreado tan creíblemente la antigüedad clásica y, sobre todo, que su forma se haya apartado del tipo de recreación hollywoodiense, en el que todo tiene un filtro de belleza (tipo Cleopatra) para proponer una imagen más real, una Hipatia que aparenta tener la cara lavada dada su condición de filosófa y, por tanto, estar menos preocupada de su imagen que del pensamiento.
Hacía muchos meses que no iba al cine, pero ha sido la mejor forma de volver a los buenos hábitos.

lunes 12 de octubre de 2009

Stairs day


A través de esta fotografía tomada en Caixaforum de Madrid me sumo a la invitación de Stultifer, del Blog Donde nadie me ve, a participar en ese día que probablemente se convierta en una cita anual.
Stultifer, estoy seguro de que el día 13 de octubre de 2009 se convertirá en el día oficial de las escaleras, y que miles de blogs de los que flotan en la blogosfera se sumarán a esa iniciativa, colgando otras tantas escaleras de todo el mundo palpable (no virtual).


miércoles 30 de septiembre de 2009

La Loca de Mierda



He descubierto esta serie de cortos episodios protagonizados por una argentina de ojos grandes y expresivos que me han hecho partirme de risa.
La serie se llama La Loca de Mierda, en esta página se pude ver hasta el episodio 9, lo colgaron en Facebook y no pude reprimirme de ver los 9 episodios del tirón (son muy cortos).
Os dejo con el que más me gustó, por lo real que es la situación: soledad en un largo fin de semana de puente, y no poder resistirse a llamar al ex.
"Te sentís invadido, un poco invadido si, un poco, un poco invadido sí..." jajajaja.
Garchar: follar.

Como no consigo insertar el capítulo, mejor os dejo el enlace:
http://www.mtvla.com/especiales/lalocademierda/post.jhtml?cid=1620761

La Hermana, Sándor Márai


Llegué a él por recomendación de Antonio, este verano en la playa me vio leyendo el libro de Murakami y me dijo que podría gustarme Márai. No me sonaba de nada y creía que era un escritor estilo Coelho, tomé nota en mi móvil del nombre y el título. Fui el viernes a la biblioteca, retomando ese sano (y económico) hábito y tomé prestados tres libros. Mientras andaba por los pasillos sin saber qué leer consulté mis notas en el móvil, donde guardo títulos de libros, pelis, nombres de escritores, y recuperé la recomendación de un mes atrás.
Busqué los títulos del escritor y había varios de sus libros, entre ellos éste que me recomendó Antonio.
Comencé a leerlo con poco interés, creyendo que sería complicado de leer o que estaría lleno de un vocabulario ampuloso e inexcrutable para mi, pero me sorprendió la sencillez de los términos y lo comprensible que era. Salvando las distancias, algunos pasajes me recordaron a La Montaña Mágica, de Thomas Mann.
En lugar de contar aquí un resumen de lo que se dice en el libro, prefiero que quien se interese se acerque a él y decida. Lo único que puedo decir es que la mayor parte del tiempo se habla de la enfermedad, de cómo uno se enfrenta a ella, y cómo tiene (la mayoría de las veces) la medicina necesaria para curarse, es decir, cuestión de voluntad de curación.
No lo recomiendo a nadie que esté pasando por un momento de enfermedad, pues esa atmósfera se transmite tan bien que uno llega a sentirse enfermo leyéndolo. Preferible es curarse antes de comenzar con la lectura, pero una vez leído seguro que será de ayuda en una hipotética enfermedad o convalecencia.
Podría parafrasear un montón de párrafos, pero me quedo con uno:
"El hombre está más predispuesto al dolor que a la alegría".

domingo 27 de septiembre de 2009

Caminito que el tiempo ha borrado...


Tenía muchos nervios, por un lado ya habían pasado dos semanas desde su partida, y la ausencia iba haciendo mella, a pesar de los correos y alguna que otra llamada; por otro, un viaje de este tipo, solo, de Málaga a Frankfurt, de Frankfurt a Buenos Aires, y de Buenos Aires a Mar del Plata, en total casi 24 horas de viaje, se iba a convertir en el viaje más largo hecho por mi. A eso sumaba que no era un simple viaje turístico, era algo más, un viaje directo a sus raíces, a su pasado, a su familia y amigos, quería que ese país me gustara tanto como él, y que su entorno me fuera tan cercano como el mío propio.
La maleta era grande, llevaba ropa para quince días y algunos regalos para su familia, no iba a presentarme allí con las manos vacías, seguro que con algún que otro detalle me podía ganar el cariño de su familia más fácilmente, y seguro que él lo iba a valorar (yo lo hubiera hecho).
Mi hermana me llevaba al aeropuerto, por el camino mi sobrino (que se había empeñado en acompañarnos) se mareó como era habitual en él cada vez que salía a la autovía, y yo lo entendía porque de pequeño era igual, aún no había salido de Fuengirola y el mareo ya me había hecho vomitar. Eso hizo que llegáramos con el tiempo ajustado, algo que odio, me gusta llegar con tiempo de sobra por si hay algún imprevisto, nunca se sabe que puede pasar, y más en algo tan importante para mi como era aquel viaje.
Facturé, pasé por el control que era mucho menos rígido en aquel momento, y cuando llegué a la puerta de embarque ya habían entrado la mayoría. Tres horas de vuelo hacia el norte, para después deshacerlos viajando hacia el sur, era un poco absurdo, pero me salía mucho más barato Lufthansa que Iberia, quién sabe por qué.
En Frankfurt el aeropuerto me pareció muy gris, antipático, pero no me caló esa impresión, mi estado de ánimo estaba muy alto como para que me afectaran las horas de avión en soledad, o un aeropuerto muy grande, con poca luz y poco atractivo.
Las doce horas de vuelo hacia Buenos Aires no fueron tan incómodas como había pensado, me dio tiempo a ver las pelis, a dormir unas cuantas horas en un sueño ligero que me permitía tener conciencia de lo que pasaba a mi alrededor, e incluso a entablar conversación con la señora que me tocó en la butaca de al lado, unas horas antes de aterrizar. Era argentina, vivía en Barcelona y estaba nerviosa con el reencuentro con los suyos. Le conté que iba a conocer a mi familia política y que tenía mucha ilusión por conocer su país, que ya sentía como mi patria adoptiva. Me recomendó algunos sitios de Buenos Aires y nos despedimos a la salida.
Cuando aterrizamos era por la mañana, hice la cola de inmigración con la sonrisa de oreja a oreja, me parecía imposible que después de tantos años escuchando historias de su vida en Argentina iba a tener la oportunidad de conocer su país y recorrer los escenarios de sus relatos. La funcionaria que me atendió en inmigración me dio la mejor bienvenida que podía darme, me sonrió y me dijo que era un placer atender a alguien que transmitiera tanta felicidad, me selló mi pasaporte y me deseó una feliz estancia en su país. Ese recibimiento avivó mi predisposición a amar ese país tanto como al ciudadano con el que convivía.
En el aeropuerto tenía al menos tres o cuatro horas de espera hasta que saliera el autobús que me llevaría a Mar del Plata, donde él me estaba esperando. Lo primero que hice fue cambiar mis euros por pesos y, para hacer tiempo, me senté a tomarme un café.
Mis sentidos estaban alerta, pendientes de todo lo que había a mi alrededor. A través del ventanal se abría un cielo celeste que mareaba, la sala estaba bañada por una luz intensa, brillante, pero no tan deslumbrante como para dificultar mi visión. Era una luz como la que se utiliza en fotografía para realzar los objetos o las facciones. Era enero, pero allí era verano, el calor me envolvía en una abrazo cálido que parecía haber enviado él en su lugar, muy agradable tras unos días de frío navideño. El olor de aquel lugar era especial, lo reconocí cuando volví años más tarde. Me envolvía un aroma difícil de describir, entre sus notas podía reconocer el bosque, la madera, la tierra, como si al planeta le hubieran quitado una capa dejándolo en carne viva. Además, tenía un toque dulce como la cocina de una madre después de cocinar un bizcocho.
En la mesa de al lado una chica recién llegada de España contaba a sus familiares cómo era su vida aquí, tenía ese tono característico de la fonética argentina, más grave, como si la voz les saliera desde un punto más profundo. Además del acento que tanto me gusta, en su vocabulario utilizan ciertas palabras que aquí dejaron de usarse hace tiempo, lo que les da un halo de sofisticación.
Pedí mi café, me lo trajeron con el habitual vasito de agua, junto con las facturas que tantas ganas tenía de probar, unas medias lunas recién hechas, muy esponjosas, cuya cobertura brillaba reflejando la cantidad de calorías que contenían. No me importó, desde que leí Kamchatka y tuve que intuir el significado de factura en aquél contexto, estaba deseando probarlas.
Horas más tarde el empleado de Tienda León comenzó a llamar a los pasajeros por sus nombres, y cuando cantó el mío leí en sus caras la misma palabra: GALLEGO. Y es que mi nombre y apellidos son tan castizos que provocaron alguna sonrisa en los presentes.


lunes 21 de septiembre de 2009

La barra de equilibrio



De vuelta otra vez, cada fin de semana ocurre lo mismo: llego a Madrid lleno de ilusión, disfruto de recorrer la ciudad solo, a la espera de que salgas del trabajo. Luego pasamos el finde juntos, el tiempo vuela, los minutos son segundos, las horas minutos.
Y de nuevo me encuentro en el asiento pensando en ti, intentando inventarme un próximo encuentro. A medida que el tren se aleja, parece que se erige entre tú y yo una distancia no solo física, también emocional. La intimidad que recuperamos en cada encuentro vuelve a esfumarse, sustituida por conversaciones telefónicas llenas de silencios tuyos, y llenas de verborrea incontenible mía, que intenta disimular la falta de comunicación.
Me hace mucha ilusión hablar contigo, más bien es una necesidad básica: oir tu voz, analizarla, encontrar en el tono una vibración especial que me diga lo que tus palabras no dicen. Busco en ellas la constatación de que realmente sientes algo por mi.
Y no es fácil, tus actos hablan más que tus palabras, de hecho son casi lo único que me hablan de sentimientos.
Y ese silencio tuyo amordaza mis palabras, intentando evitar un desequilibrio de sentimientos entre ambos.
Y esa mordaza amuerma mis sentimientos, porque no quieren arriesgarse a saltar sin la red de seguridad.
Me siento un saltimbanqui sin la barra de equilibrio, a punto de salir a hacer su número; y piensa que será el último.
Luego me digo que es muy pronto, apenas ha pasado un mes y una semana, pero ya se me olvidó qué hacía y quién era antes de conocerte.
Cada fin de semana que pasamos juntos es un nuevo capítulo de nuestra historia que se escribe, en cada capítulo hay una de cal y otra de arena. La cal para mi son los espacios en blanco donde deberían haber palabras que hablen de sentimientos; la arena son todo esos actos que los demuestran.
Y sigo sin saber qué hacer, si salir a escena, o esperar a que me entregues la barra de equilibrio.


En el AVE, de regreso a casa.

sábado 29 de agosto de 2009

Bendita tu mirada


La insistencia de tu mirada desde la distancia, con ese punto de timidez, en esa cara de francés.
El saludo desde lejos para meterte corriendo en el coche, como un adolescente al que le sale un instante de arrojo, para inmediatamente seguirle un momento de pudor.
Una tarde entera de miradas sin que nos atreviéramos a iniciar una conversación.
Mi momento de lucidez al irme a solas a la orilla a buscar piedras, y encontrar un corazón blanco.
Tu valentía de venir con el teléfono en tu mano temblorosa para pedirme mi número.
Que no me llamaras a pesar de haberte dado el número correcto.
Encontrarnos en el bar y apenas pararte conmigo un par de minutos.
Provocar en mi la necesidad de querer seguir conociendo más de ti.
Compartir contigo esa noche de tu cumpleaños.
Probar el sabor de tus besos y no poder prescindir de ellos.
Hacerme sentir que no hay nadie más alrededor cuando tu mirada se posa en mi.
Despertarme a tu lado y no querer volver a dormir solo.
Cenar frente a ti en la terraza de un restaurante y olvidarme del menú.
Oir las letras de las canciones que te gustan, y sentir que estaban escritas para cantar mis sentimientos.
La triste despedida y convencerme para que me fuera contigo.
El viaje en coche en el que no paramos de besarnos y acariciarnos, sabiendo que esa ampliación era un regalo.
Visitar tu mundo, tu entorno, la esencia de ti mismo.
Los días juntos sin separarnos ni un minuto, noches de copas, música y amigos, mañanas de abrazos y sueños, tardes de hamaca y caricias.
La despedida verdadera, y tus continuas llamadas de teléfono.
El regalo de unos nuevos días de vacaciones.

miércoles 26 de agosto de 2009

Perooooo


Conduzco de madrugada camino al trabajo, la carretera está tranquila, los altavoces propagan unos sonidos nuevos para mi, una nueva estación de radio a la que me estoy aficionando para así poder evocar tu recuerdo.
Al llegar a mi destino recorro las calles en busca de aparcamiento, visitando los lugares en los que tú y yo nos fuimos conociendo, y así paso por delante del árbol en el que nos refugiamos en busca de intimidad; mientras, enfrente el día comenzaba, la frutera estornudaba mientras montaba la terraza, y era testigo de nuestras primeras caricias.
Sigo mi búsqueda y me encuentro con el aparcamiento reservado de la empresa de electricidad en el que aquella noche aparqué, y junto al que, al acompañarme al coche, volvimos a entrelazarnos en una reminiscencia de mi época de juventud. Yo no entendía por qué no venías a casa, me decías que no podías dejar a tus amigos, y aunque tus besos decían lo contrario, a mi me sonaba a excusa. Aquellos besos y abrazos me supieron a cielo, porque tu mirada me quemaba, y me encendía con la explosión que tienes dibujada en tu iris. Esa noche te dije que al día siguiente no tomaría la iniciativa, que quedaba en tus manos.
Por fin aparco mi coche, y desando los pasos que tú y yo dimos la siguiente noche, aquella en que tomaste la iniciativa, acompañándome a casa tras la que no nos separamos en diez días, días en los que los fuimos destilando sentimientos que bebimos a tragos largos, y que nos supo a poco.
Ahora camino por la calle, paso por delante de tu portal sabiendo que ya no estas, PERO tu presencia me acompaña y me entibia las noches frescas de final de agosto.

viernes 7 de agosto de 2009

Primer día de vacaciones


Se acabó la luna llena, ahora es de día y la presencia de ese ojo que parece mirarme y juzgarme ha desaparecido. Ahora me río de ella y de la inquietud que me provoca, del caos que consigue instaurar en mi por espacio de unas horas, en el que pone patas arriba lo que tanto trabajo me cuesta conseguir.
Hoy es mi primer día de vacaciones, tengo por delante un montón de días en blanco como las páginas de un diario recién empezado; tenía escrita una historia bonita, lejana, pero por cuestiones que no vienen al caso, esa historia acabó "desescribiéndose" (como en aquel videoclip de Bjork). Ahora vuelve a instalarse en mi el equilibrio que me facilita el día a día, así que esta mañana me he levantado tarde, sobre las 10, he hecho el desayuno habitual que me hace sentir lleno de energía, he tomado las dos tazas de café de las que tanto disfruto en los fines de semana, y me he ido al gimnasio para poder tener la tarde libre y disfrutar de la playa.
Como suelo ir al gimnasio por la tarde, en el horario de mañana todos son caras nuevas, y he decidido que hay mas tíos buenos por la mañana que por la tarde. Aunque creo que algunas de esas caras (y cuerpos) no son autóctonos, seguramente son turistas que no pueden pasarse sin entrenar la semana o las dos semanas que estén de vacaciones.
Ahora a prepararme la comida, pasta y pollo a la plancha, gazpacho hecho por mi (por fin he aprendido a prepararlo, y es tan fácil que quiero hacerlo todos los días) para buscar dentro de un rato a JC que es el único que queda por aquí, ya que la mayoría están fuera, de viaje, poniéndome los dientes largos y subiendo fotografías de sus "maravillosas" vacaciones a través del Facebook. ¡Quién me mandaría a mi crearme un perfil en esa web!

Reflejos de la luna llena



Al mirar mi imagen en el espejo, normalmente me quedo con lo superficial: si tengo bien colocado el pelo, aunque ya no pueda usar gomina; si tengo bolsas bajo los ojos o los tengo hinchados; constato que la longitud de mi barba sea la correcta; compruebo que mis orificios nasales están libres de obstáculos; que mi dentadura no delate mi almuerzo, o que no queden restos del dentífrico alrededor de mi boca.
Pero hoy no me quedo en la superficie, hoy ahondo un poco más, y me asomo a mi interior a través de las ventanas; mi mirada ha cambiado, ya no tiene aquel brillo ni la curiosidad de antes, ya no transmite aquella bondad que yo tanto odiaba. Todo eso ha sido sustituido por una mirada inexpresiva, rígida, agnóstica; no es que ya no tenga curiosidad, sigue existiendo, solo que esa curiosidad dura muy poco, se apaga, y necesita encontrar muchas fuentes diferentes para permanecer. Antes quería saberlo todo de todas las cosas, ahora solo quiero saber un poco de algo, necesito cambiar con frecuencia y redigirir esa curiosidad hacia otro ámbito u objeto. Mi mirada se ha vuelto como la de un androide, falta de emociones, vidriosa, sin alma. Alrededor de los ojos se han ido construyendo telas de araña, un entramado de líneas que delatan muchas risas pasadas, risas que me achicaban los ojos y me los rasgaban, ojos de mongol. Ahora siguen achicándose con la risa, pero ocurre cada vez con menos frecuencia. ¿Acaso la madurez mata el sentido del humor?
Mi frente, antes tan tersa, y que apenas existía pues el nacimiento del pelo se acercaba a mis cejas, ahora es ancha, horadada de surcos horizontales que revelan tantas cuestiones que me he planteado a lo largo de la vida, por la costumbre alzar las cejas cada vez que no entendía algo. Mis cejas, que se elevaban con cada cuestión como movidas por un resorte, ahora se unen en el centro, en una permanente expresión de no haber entendido nada, dándome un aire de enojo crónico.
A cada lado de mi nariz me recorre una línea que acaba enmarcando mis labios, como si fueran corchetes de una fórmula matématica, sólo queda despejar la incógnita: ¿volverán a ser besados?
Mi mandíbula cuadrada se ha vuelto aún más cuadrada y angulosa, la cara se ha vuelto más ancha, intercambiando el antiguo toque algo sofisticado por uno más duro, más rudo. Recuerdo que antes la mandíbula inferior solía caer un poco cada vez que una imagen producía en mi una emoción, ahora se mantiene contraída en un gesto perenne de tensión.
En el fondo no me disgustan los cambios, la expresión de inocencia de los veintitantos ha mudado a la expresión de dureza de los treinta y muchos, pero lo único que me disgusta es la pérdida de la curiosidad e inocencia.
Serán los reflejos de tantas lunas llenas en mi rostro.

lunes 3 de agosto de 2009

Secret diary of a call girl



Estos últimos días he vuelto a recuperar el viejo y sano hábito de ver series de televisión. He sido un gran seguidor de la serie Friends, y posteriormente Sex and the city, pero ahora que tengo que ocupar mis noches en algo que me evite comerme el tarro (rún rún y rún rún) he acabado viendo una serie de televisión británica que me está gustando mucho. No es la típica serie en la que todo es diversión, frases ingeniosas sobre vidas cotidianas, sino el diario de una prostituta en Londres.
En la primera temporada se presenta al personaje principal, una chica fría y calculadora que nos relata su forma de vida. Ya en la segunda temporada se incluyen personajes con los que la protagonista se acaba relacionándose provocando un cambio en su actitud calculadora, transformándola en una persona que empatiza con los demás. Quizás no tenga unos diálogos para recordar, pero se puede aprender mucho de sexo y de costumbres sexuales.
La chica es guapísima, pero los dos personajes masculinos (Ben y Alex) están tremendos.

sábado 1 de agosto de 2009

Ménage à trois



Hussein en el coche, camino de Tarifa:
- Unas amigas me preguntaron el otro día "¿conoces alguna pareja gay que no sea abierta?".
- En la pregunta se esconde un juicio - dije yo.
Ese tipo de pregunta está muy de moda entre los homófilos, que se suponen que son abiertos de mente, respetuosos con la sexualidad del de al lado, pero que en el fondo, y sin que ellos mismos lo sepan, esconden un prejuicio velado hacia el gay de esta época en la que vivimos.
- Pues yo le hubiera contestado que si, que las mías propias, aquellas que he vivido en el pasado; y además, les hubiera preguntado si conocen alguna pareja heterosexual de nuestra edad que lleven juntos más de 5 años, y que realmente sean fieles.
-No se me ocurrió decirles eso, pero me hubiera gustado caer en ello.
Resulta que ahora que la visibilidad es más aceptada, la sociedad va a dar una vuelta de tuerca, y parece pretender que la relación entre gays emule a las relaciones heterosexuales, pero no las heterosexuales reales, sino las que muestran como modélicas.
Parece que la prostitución femenina es cosa de solteros o divorciados, cuando yo creo que precisamente son los que menos necesitan recurrir al pago a cambio de sexo, ya que no tienen nada que esconder. Ojo, no voy a ser yo quien juzque ni a las prostitutas ni a sus clientes, para mi, mientras unos y otros hagan por decisión propia, no tengo nada que objetar.
La sociedad ve bien, hasta cierto punto, que dos personas del mismo sexo se quieran y quieran estar juntos, pero si a eso le añadimos un extra... eso es harina de otro costal. Pues yo creo que, igual que se han necesitado siglos para llegar a cierta "normalización" con el hecho gay, harán falta otros cuantos para llegar a la normalización de las parejas estables, es decir, a que sea admitido abiertamente el hecho de que cada miembro de la misma tenga sexo fuera de la relación, o que ambos incluyan a un tercero (o más).
Nuestra sociedad proviene de una forma de vida marcada por un catolicismo que solo justificaba el sexo desde la perspectiva de la procreación, y siempre amparado por el sacramento del matrimonio. Es normal que tantos siglos dejen un rastro en las mentes, y cualquier esquema diferente a este resulte extraño o anormal. Pero se olvidan aquellos que han practicado el sacramento del matrimonio varias cosas: por un lado, no todos los ciudadanos de este país son católicos (por suerte); y por otro, que el hecho de casarse, no implica que los miembros de la pareja no tengan sus escarceos amorosos (o sexuales) al margen del matrimonio, de forma clandestina.
El ser gay en un mundo hetero tiene muchas dificultades, antes más, claro, pero algo positivo que tiene es que tu entorno social tiende a compartir contigo aquellas cosas que les preocupa y que no encuentran con quien hablar sin sentirse por ello juzgados: el marido de tu prima que desea a su cuñada, y que necesita hablarlo con alguien sabiendo que tú no vas a juzgarle por el hecho en sí mismo, sino que vas a intentar ayudarle a aclararse las ideas; la amiga que te utiliza de tapadera (como eres inofensivo...) para tener un encuentro con alguien que ha conocido por messenger, en un momento de dudas, y que necesita llevarlo a cabo para reforzar su matrimonio o constatar que no hay que nada que salvar.
Por tanto, el hecho de ser comprensivo con aquel que tienes delante contándote sus problemas, hace que tengas la posibilidad a asomarte a muchas intimidades, que luego no cuadran con esas preguntas malintencionadas y cargadas de prejuicios.
Yo, aunque no lo practique de momento, creo que nuestra sociedad irá cambiando hasta un modelo de pareja diferente al actual. Creo que el ser humano llegará a comprender un día que el sexo está hipervalorado en el sentido de la fidelidad, que es solo una forma más de utilizar nuestros cuerpos y disfrutar de ellos, diferenciando sexo y sentimientos. Porque el hecho de estar enamorado no significa que no puedas desear otros cuerpos, y que este deseo sea puntual de un momento, si no se le diese tanto valor al sexo y la fidelidad, no existirían la mayoría de los conflictos de pareja. Por otro lado, creo que una cosa es la infidelidad sexual y otra la infidelidad sentimental. Yo, que he sufrido ambas, sé que es mucho más dura la infidelidad sentimental, es decir, cuando la persona que se supone que te quiere ha cambiado y sus sentimientos están dirigidos a otra persona, que la infidelidad sexual, que es la mera satisfacción de un deseo sexual que no conlleva ningún efecto sentimental secundario. Y lo he sufrido porque esos actos han sido efectuados a mis espaldas, de una forma velada, como una forma de engaño. Estoy seguro de que hubiese sido muy diferente si se hubiese hablado sobre ello y se hubiesen acordado las mismas reglas para ambas partes, que es lo que al fin y al cabo creo que es más justo, y lo que menos daño puede hacer.

miércoles 29 de julio de 2009

Abismos


No recuerdo cómo he llegado hasta aquí, ni lo que lo ha motivado, pero sé que tengo que seguir adelante, moverme, no me puedo quedar parado, aunque lo que me pide el cuerpo es dejarme caer en cualquier sitio, da igual la postura y la incomodidad, solo dejarme caer.
La luna me permite ver lo que tengo a pocos metros, corriendo hacia ella intento evitar hacer círculos, camino tambaleante entre plantas, troncos, arbustos, algunos me rozan las piernas, otros la cara, en algunas ocasiones consigo esquivar el golpe de una rama baja agachando la cabeza, pero la luz es tan tenue que difícilmente me alcanza para intentar no caerme con los obstáculos.
Nunca me ha gustado el bosque de noche, me atemoriza, no sé orientarme en él y me siento vulnerable, pero no tengo más remedio que seguir adelante sin saber dónde estoy ni a dónde me dirijo.
Sólo sé que estoy huyendo, huyendo de los ruídos de ramas quebrándose que oigo detrás de mi, hay alguien siguiéndome, observándome, quizás jugando conmigo mientras me ve intentar escapar de no sé qué situación.
No consigo mantener el ritmo de la respiración, y sé que eso es lo primordial para poder seguir adelante, por eso intento controlarla sin demasiados resultados. De pronto oigo el crujir de las ramas unos metros detrás de mi, me paro para intentar localizar el sitio exacto, y lo único que consigo oir en el silencio de la noche es el sonido de animales cuyos nombres desconozco, parece como si se estuvieran riendo de mi al verme tan torpe en su mundo cotidiano.
Grito, pregunto quién está ahí, qué es lo que quiere, contesta un silencio de ultratumba, los animales se han puesto de acuerdo para acallar sus risas.
Reanudo mi carrera, vuelvo a coger el ritmo y la respiración, sigo esquivando obstáculos en el suelo y en el aire, esas ramas que me arañan la cara, los hombros y el cuello. De pronto siento que el suelo desaparece bajo mis pies, y me agarro a un tronco que encuentro a mi lado, un pie me cuelga en el aire, la otra pierna aún se apoya en la tierra, flexionada, arañada por las piedras de alrededor.
Miro hacia abajo, solo un abismo de oscuridad es lo que me ofrece esta luna, y pienso un segundo dejarme caer por el abismo, el cansancio hace mella y sé que esa sería una salida fácil. Difícil decisión, dejarme caer y no pensar más, aferrarme más fuerte al tronco y seguir huyendo de aquello que me persigue, sin saber a dónde dirigirme...

martes 28 de julio de 2009

Sombras que se ciernen sobre mi


LA DEL MUNDO



Y LA MÍA PROPIA
Soy una sombra andando por este mundo,
me atravieso en el camino que recorre
la luz del sol al posarse sobre él.
Si intentas asirme solo hay aire,
si te acercas me esfumo como el humo.

sábado 25 de julio de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres



Acabo de terminar este libro, es la trilogía de la temporada, Millenium 1; no suelo comprar Best Sellers, no me gusta apoyar lo comercial, lo que la masa decide comprar solo porque suena mucho aunque no lleguen ni a leerlo, para leer ese tipo de libros recurro a la Biblioteca Municipal, que de todas formas lo va a adquirir. Para invertir mi dinero prefiero hacerlo en títulos de autores poco conocidos o que están comenzando, como una forma de apoyar esa "industria", contribuyendo con mi granito de arena.
Pero llevaba cierto tiempo sin leer, con pocas ganas, poco tiempo o una mezcla de ambas cosas, y cuando tuve un rato libre, sentí la necesidad de tener un libro entre las manos. Había soñado con ese libro (seguramente a causa de oir hablar de él hasta en la sopa), y como en ese momento tenía más necesidad de engancharme a un libro que de promocionar la literatura de "minorías", me fui a un centro comercial (ni siquiera a una librería) y lo compré.
Empecé a leerlo como forma de ahuyentar un momento de aburrimiento, y acabó enganchándome tanto que lo terminé a las tantas de la noche de un día laborable, sabiendo que me pasaría factura a la hora de levantarme. Me dio igual, estaba enganchado y tenía que llegar hasta el final de la historia, me costara lo que me costara.
Solo puedo decir que lo he disfrutado mucho, puede que al principio no se le vea mucho color, pero poco a poco va tomando cuerpo, rapidez, y la intriga te hace deslizarte por las páginas a toda velocidad.
Supongo que dentro de poco me iré a por el segundo de la trilogía, o esperaré a que en la Biblioteca Municipal lo adquieran.

sábado 11 de julio de 2009

Orgullo gay ¿fiesta o reivindicación?


El fin de semana pasado viví por primera vez la experiencia del Orgullo Gay en Madrid, siempre había querido ir pero por unas cosas u otras nunca lo había hecho (en realidad es porque hay que planearlo con anticipación para tener alojamiento y billetes, y cada vez me cuesta más planificar con mucha antelación).
Juan Carlos lo planeó por mi y yo me dejé llevar, compró los billetes con la tarifa económica y organizó el alojamiento en casa de sus amigos, me ha cogido el punto y sabe que conmigo lo mejor es darme el proyecto desarrollado y no aceptar un no por respuesta.
El viernes me levanté con la emoción del niño que va a la feria y se va a montar en todas las atracciones, ya en el AVE no podíamos parar de hablar, y al llegar a casa de nuestro anfitrión el tiempo justo para una ducha y salir a cenar.
Después de la cena nos zambullimos en el mar de personas que rodeaban la Plaza Vazquez de Mella, imposible caminar por allí, nos fuimos a la Plaza del Rey. Nos encontramos con un montón de "delegaciones" de Málaga, y fuimos charlando con unos y otros. Esa noche acabamos desayunando un bocadillo de jamón serrano, y hablando con unas chicas canarias que acababan de llegar para la manifestación.
La manifestación fue el momento culminante del fin de semana, la vimos en la Puerta de Alcalá, desde donde partían todas las carrozas, poco a poco nos fuimos juntando amigos de Málaga y otros que viven en Madrid, mucha cerveza y muchos cuerpos semidesnudos a nuestro alrededor. El colorido, la libertad, el buen rollo, las ganas de pasarlo bien, todo eso se reflejaba en la actitud de las miles de personas que nos rodeaban. Cada conocido llegaba con algún amigo que era presentado en sociedad, nos hacíamos fotos, bailábamos al son de cada carroza, intentábamos encontrar famosos entre el público o participantes de las carrozas, y hasta Torremolinos tenía su propio destacamento en forma de carroza llena de tíos conocidos.
Este año se reivindicaba la lucha contra la homofobia en la escuela, pidiendo una escuela laica, el principio de la manifestación tenía su pancarta con políticos conocidos para dar ese toque de formalidad a la lucha por la igualdad y la libertad.
Para mi supuso la primera vez que una reivindicación no estaba envuelta en caras serias y silencio, por el contrario, se desprendía felicidad y risas, ruido y música. El homosexual siempre ha tenido que sacar los pies del plato para intentar vivir su vida de una forma plena, la diferencia siempre asusta a las masas, y creo que también en la forma de reivindicar el colectivo homosexual escoge su forma de hacerlo. Algunos creen que esta forma de reivindicar desacredita el objetivo, personalmente, tras haberlo experimentado, creo que en absoluto ocurre eso. Hay homosexuales de todo tipo, es un "colectivo" en el que cabe de todo, precisamente por haber sido incomprendido a lo largo de la historia, una vez se ha hecho visible, permite englobar a todo tipo de personas, tanto los que están, como los que no están, pues los derechos reivindicados, cuando son conseguidos, son aplicados a todos en general, incluso a los detractores de este tipo de actos. Y con eso es con lo que me quedo, que todo el mundo tiene cabida, los heterosexuales abiertos de mente, los homosexuales estereotipados, los homosexuales que huyen del estereotipo, los que no se consideran incluidos en el colectivo, y los heterosexuales que respetan la igualdad.
Le decía a Juan Carlos que se ha convertido en una especie de fiesta laica en la que participan mucha gente independientemente de su orientación, para mi podría convertirse en mi particular peregrinación, como los rocieros, pero sin el halo de religiosidad.

lunes 29 de junio de 2009

El salto del ángel.
























Julián envía un e-mail en contestación al de Juan, es bastante escueto:
"Ha sido un placer conocerte este fin de semana. No es común que dos personas, desde el minuto cero, se entiendan tan bien, que haya buena comunicación, tanta atracción, y que el sexo sea tan placentero. Es una pena que no vivas aquí".
Ese es el punto de partida, a partir de ese momento Juan tira ese muro que se ha creado como forma de protegerse, y se lanza a la piscina de cabeza, desde un trampolín alto dando una pirueta antes de entrar al agua.
"Te mando fotos mías para que no se te olvide mi cara, a mi me pasa que tengo una memoria visual a muy corto plazo".
Días más tarde, Julián recibe una llamada en su móvil desde un número internacional:
-¿Hola?
-Hola, ¿qué tal? Soy Juan, me apetecia escucharte.
Inician una conversación de una hora, que se repite a lo largo de los días. En esas horas de conversación van asomando tímidamente las cartas de póker, y poco a poco se vuelve un juego más descarado.
Empiezan a planear un nuevo encuentro, Juan le propone visitar a Julián para su cumpleaños, un mes más tarde. Necesita la confirmación. Julián aprovecha el sábado por la mañana para llamarlo dándole la confirmación que Juan necesita. Vuelven a conversar por más de una hora, y en esas conversaciones cada uno transmite al otro como es su vida, su día a día, sus respectivas cotidianeidades. Juan recibe esa llamada como un impulso, la llamada potencia esa sensación de seguir conociendo al otro, y el otro se siente especial por conseguir el interés de Juan hasta el punto de que viaje 2.266 km para verlo solo un fin de semana, el de su cumpleaños.
Queda un mes por delante, en el cual mantendrán el contacto a través de Skype, sustituyendoo la factura telefónica por videoconferencias eternas, en las que ambos empiezan a desnudarse interior y exteriormente. Julián visita virtualmente el hogar de Juan, éste comparte sus libros, sus objetos de decoración que ha ido adquirendo en sus frecuentes viajes por Asia, muestra su ropa interior, sus bañadores, incluso el armario profesional, trabaja en la central de una empresa multinacional a la que acude con trajes sobrios, con un toque moderno, camisas de color liso y corbatas lisas o rayadas, imagen que a Julián le resulta muy sugerente, sexy.
La pantalla del portátil se convierte en la ventana de comunicación entre ambos mundos, tan diferentes y parecidos a la vez.
Aprenden a mirar a la cámara cuando se transmiten el cariño que ya ha comenzado a emerger, es algo recíproco, aprenden a hacer zoom cuando hablan de sentimientos, a reír delante de un ojo que todo lo capta, y construyen un ritual diario de llamarse para desearse las buenas noches, conversaciones que siempre se alargan irremediablemente.
Los días van pasando y se acerca la fecha del reencuentro.

domingo 14 de junio de 2009

Invisible en el gimnasio


Últimamente mi amigo invisible me visita poco, pero entiendo que está en un momento dulce de su vida, conoció a un chico con el que ha iniciado una relación, y a todos nos pasa que en el comienzo de las relaciones nos volcamos en ella, y queremos pasar todo el tiempo posible junto al objeto de nuestro ardor.
A mi me alegra mucho ver que está feliz y contento, le hacía falta algo así después de una temporada de traspiés. El hecho de ser invisible no quita para que sea una persona que necesita tener alguien a su lado, pues es de los que les gusta vivir en una relación, y estando soltero se siente perdido.
Solo coincidimos con la rutina del entrenamiento que, por suerte, no ha abandonado. Por suerte para mi, porque así no entreno solo, y por suerte para su pareja, que disfrutará de los resultados del entrenamiento.
De vez en cuando le llamo al orden diciéndole que hay que simultanear el tener una relación, con mantener las amistades, pues la vida se compone de una serie de pilares, y los amigos son uno de los pilares que mejor nos sustentan. Él me escucha, pone la misma cara que yo pondría intentando leer un libro en arameo, y luego sigue con la conversación que corresponda. Como sé que de donde no hay no se puede sacar, no se lo tengo en cuenta, pero me quedo muy a gusto después de decírselo.
El otro día, en el gimnasio, estábamos entrenando triceps en la polea, como son pocas, cuando la pillamos libre la acaparamos para hacer todos los ejercicios de ese día, antes de perder el turno. Siempre hay alguien que viene a preguntar cuánto nos queda para dejarla libre. Ese día se nos acercó Jesús, un chico que suele hablar con nosotros, y me pregunta por mi dieta y programa de entrenamiento, para contrastar con lo que él hace. Un día, hablando, mencionó el hecho de que tiene un hijo, yo sabía que tenía novia, pero no que era padre, y entre ejercicio y ejercicio me enseñó la foto del niño que llevaba en el móvil. Cuando lo vi no pude evitar decirle que era muy guapetón (realmente lo era) y me hizo gracia darme cuenta de como cambia uno depende de con quien hable. Al tio hetero del gimnasio le dije que su hijo era muy guapetón, cuando a mis compañeras de trabajo, cuando me enseñan las fotos de sus hijos les digo que sus hijos son "monísimos". Quiero pensar que cambio mi registro dependiendo de con quien hable, y que eso, como decía mi profe, es tener cultura y educación: adaptar tu vocabulario al receptor con el que te comuniques.
Jesús se acercó con la intención de saber cuánto nos quedaba en la polea, pero en vez de preguntar eso, lo que dijo fue:
- Pregúntame algo (a modo de saludo).
A mi amigo invisible, como le pilló desprevenido la pregunta no se le ocurrió otra cosa que contestar con una broma que solo él y yo, y cualquier rubia de película americana entendería:
- ¿Qué shampoo usas?
En ese momento nos dio el ataque de risa a ambos, mientras Jesús ponía la cara de hetero que no se entera de la broma, pero que sabe que nos estamos riendo con él. Desconcertado, decidió hacer como si no hubiera escuchado la pregunta, e ir a lo suyo.

sábado 13 de junio de 2009

En la orilla


Camino al atardecer por la orilla de mi alma, pequeñas olas lamen mis pies, no puedo evitar girar mi cabeza para ver lo que ha quedado atrás, pero no tengo miedo a convertirme en una estatua de sal.
Hormigas recorren mi orilla, estelas de huellas que longitudinalmente dibujan tramos de tiempo.
Muy a lo lejos veo la orilla lisa, virgen, sin marcas, sin pisadas, sin piedras ni deshechos marinos.
A menor distancia comienzo a ver huellas, esparcidas aquí y allá, que solo han dado un par de pasos sobre ella.
A medio camino veo pisadas que recorren un gran tramo de esta orilla, sobre la que han permanecido muchos pasos, casi todos en línea recta, con alguna curva, algún desvarío, y que han ayudado a construir esta playa en la que me encuentro.
Algunas huellas son profundas, se hunden en la árena húmeda excavando grandes huecos que difícilmente podrán rellenarse. Entre éstas, las hay que recorren un gran tramo, otras solo unos metros, pero siguen siendo igual de profundas.
Otras son leves, casi no se aprecian, ya han sido borradas por el paso del tiempo y la erosión, o están a punto de desaparecer.
Hileras de pisadas que se suceden unas a otras sin simultanearse, entremezcladas con espacios en blanco, tramos de tiempo vacíos. Giro mi cabeza hacia adelante, sigo caminando entre las olas, unos metros por delante bajo la mirada y leo un nombre escrito en la orilla.
Levanto la vista al frente y por delante la arena está recién lavada por las olas, sin una marca, sin una huella, sin una pisada, preparada para ser horadada por nuevos andares.

domingo 7 de junio de 2009

Una cálida noche malagueña


La noche de esa fría tarde suiza acaba saliendo, no es habitual que salga un viernes, y aún menos que lo haga por Málaga, pero está invitado al cumpleaños de un amigo y le apetece salir de la rutina. Se viste con un polo gastado, vaqueros y sus deportivas más nuevas, llega a Reinas cuando el local está aún medio vacío, se encuentra con Alejandro, el chico del cumpleaños y lo felicita, 22 añitos, ¡que yogurín!, pero un tío muy atractivo con la cabeza muy bien amueblada. Se alegra de haberle presentado a Diego, tienen una incipiente relación recién estrenada, y parece que encajan bien, piensa que quizás tenga más facilidad para buscar pareja a los demás que para si mismo.
Se pide una cerveza y mientras charla animadamente ve pasar una figura conocida, es el chico de la playa, ¡qué raro!, lo ubicaba en Marbella en lugar de Málaga, viste una camisa y tejanos negros, y zapatos (ese detalle le despista, últimamente no se suelen ver zapatos en locales de copas) y regresa la inquietud de esa tarde, pues el chico se sitúa justo enfrente de él.
Durante la conversación lo pierde de vista, pero unos minutos más tarde el chico regresa con una copa, ahora no lleva la camisa, sino una camiseta lisa blanca, cuello uve, muy ceñida, que le marca la bonita figura que tiene. Nuestro protagonista no puede evitar seguir mirándolo, decide que esa noche no va a perder la ocasión de acercarse, y mientras ese pensamiento le cruza la cabeza ve que el chico le mira y le sonríe, con una sonrisa amplia y franca, como diciendo : "tú eres el chico de la playa de hoy, te he reconocido".
Acaba la conversación en la que se encontraba, espera unos minutos y se dirige al chico sin pensar, sin preparar una frase, es lo mejor, como lo piense acabará cagándola, no está muy ducho en eso de entrar a la gente:
- Hola, ¿te has quemado la espalda? Qué difícil es poner protección en la espalda, podías haberme pedido ayuda.
- No, he tenido cuidado y no me he quemado, pero ¿cómo te iba a pedir ayuda si no te conozco?
- Es cierto, me llamo Julián, ¿y tú?
- Yo me llamo Juan-y alarga la mano para estrechársela en lugar de los convencionales besos.
Unos minutos más tarde ya sabe que el chico nació en Madrid, lleva siete años viviendo en Suiza y está de puente en Málaga, donde reside su familia. Julián pensaba acercarse un momento a conocerlo, y regresar junto a sus amigos, pero ve a Juan predispuesto a la conversación y prefiere no interrumpirla, sus amigos entenderán las circunstancias, pues ya les había contado que había visto a ese chico en la playa y se había quedado colgado de él, aunque éste no le mostró interés.
Después de un buen rato de animada conversación le propone acercarse al grupo de sus amigos, Juan acepta y le presenta a los más allegados, a los que saluda estrechando la mano, algo que les desconcierta por lo poco habitual del saludo entre chicos gays en un local de ambiente. Pide una cocacola para Juan y su segunda cerveza, bailan un poco al ritmo de la música y siguen la conversación. Una hora después, a Julián le gustaría irse con Juan a casa, al preguntarle si quiere ir a otro sitio el otro contesta que lo que quiere es estar con Julián, así, a gusto. A Julián le desconcierta esta contestación pues no está acostumbrado a esa naturalidad, lleva tiempo jugando al juego de la seducción y entre los códigos no está el mostrar interés abiertamente, y aún menos que ese interés no esté centrado en la práctica sexual exclusivamente. Se da cuenta de que tiene que bajar el ritmo, que este chico no quiere prisas, y que quizás ni siquiera sea sexo lo que busca, así que cambia su propio esquema y se relaja, disfrutando de la conversación, intentado resolver todas las incógnitas que Juan ha creado en su cabeza a lo largo de los años de encontrárselo en la playa.
Cuando en el local no cabe ni un alfiler propone seguir la marcha en Torremolinos, salen a la calle, caminan mientras Juan le cuenta cómo es la ciudad que le adoptó, Zurich, y cómo es su vida allí, Julián se siente muy cómodo a su lado, parece que se conocieran de antes por la naturalidad con que la conversación fluye, no hay que hacer esfuerzos para continuarla. Se sorprende a si mismo pues nota que no necesita intentar gustar, no necesita contar lo mejor de si mismo, ni maquillar ni adornar nada, se siente seguro de quién es, y de su propia vida, y eso hace que se abra más y muestre su interior sin tapujos, sin miedo. Llegan al coche de Julián, a Juan le parece muy grande, a Julián no le gustan los coches pequeños, acerca al otro a su coche y conducen en fila india hasta llegar a Torremolinos. Después de aparcar entran en un local, pero está vacío, de camino al otro Juan coge de la mano a Julián y ambos se sienten raros, es el primer contacto que tienen, más allá de algún roce en la cintura mientras hablaban en el bar, pero se sienten a gusto. Piden una copa y siguen charlando junto a la barra, en un silencio ambos se miran, y entienden que ha llegado la hora de darse el primer beso, con lo que se aseguran de que hay un interés más allá del amistoso. Se besan por un rato, Juan huele a un perfume dulce, intenso, y en las caricias Julián percibe la firmeza de su cuerpo, un abdomen liso, unos pectorales trabajados y una piel suave, muy suave, los sentidos están alerta captando toda la información posible.
Los dejamos así, besándose, y nos retiraremos en silencio, sin hacer ruido, para no estropear ese momento de intimidad que surge en el primer beso de toda historia. Dejemos que fluyan las sensaciones y que la naturaleza ejerza su influencia en los instintos y en la química de las personas.

lunes 25 de mayo de 2009

Una fría tarde suiza


Él llega a la playa, camina por ella con su amigo buscando una parcelita donde extender sus toallas dispuestos a pasar un día extra de sol, un día con el que no contaba. Encuentra un espacio junto a un chico cuya cara le resulta familiar, donde finalmente acampan. Si va a estar unas cuantas horas en la playa siempre es mejor tener unas buenas vistas.
Tras la aplicación de la protección solar intenta relajarse, pero se da cuenta de que no lo consigue, sus ojos no pueden evitar posarse en su vecino de parcela, recuerda que lo ha visto antes, mucho antes, en esa misma playa, y siempre con la misma mirada de observador desconfiado, en actitud altiva.
El chico observado saca una manzana de su mochila y se la come a bocados, desde su posición puede oírlos, ¡crac!, suenan a fruta fresca y dientes fuertes. Se vuelve boacabajo, esforzándose en relajarse, una deliciosa sensación de morriña le envuelve y se va durmiendo en un sueño poco profundo, que le permite de vez en cuando abrir los ojos para constatar que el objeto de sus miradas sigue a su lado.
Entre sueños nota que su vecino se aplica protección solar en los hombros y en la parte de la espalda a la que consigue llegar, dejando un pegote de crema en el centro, piensa que le gustaría tener la decisión para levantarse y ofrecerse a aplicarle la crema en la espalda. Incluso se imagina la frase: "el domingo pasado me quemé la espalda por no tener quién me aplicara la crema, no me gustaría que te pasara a ti, ¿te ayudo?"
Finalmente, no se lanza, el otro termina de aplicarse su crema como puede y la deja, y él vuelve a su ensoñación y a robarle imágenes furtivas al compañero de sol.
Un rato más tarde, el otro se levanta y se mete en el mar, él no puede evitar espabilarse para disfrutar de todo su esplendor, y lo ve de pie, de espaldas entrando al agua. Piensa que tiene que ser muy valiente para meterse en un agua tan fría. A la vuelta, sigue disfrutando descaradamente de la silueta del chico, ahora con el bañador húmedo y la tela pegada a sus contornos, insinuando los volúmenes de deseo.
Al tumbarse, el chico extiende los brazos y los sacude repetidamente, y él se pregunta qué función tendrá ese gesto, pues no parece que se haya manchado de arena, y tampoco que quiera sacudirse las gotas de agua salada. Es algo que vuelve a repetir a lo largo de la tarde.
Después, el chico retoma el libro que tenía aparcado en la toalla, y lo lee tumbado bocaabajo con el bolígrafo en la mano, o en los labios según el momento, pero se fija en que tiene otro boli clavado en la arena, con la punta hacia arriba, algo que le desconcierta. Desde esa perspectiva no puede evitar como una tibia erección se apodera de él al ver cómo el bañador de su vecino queda justo por debajo de la cintura, mostrando el comienzo de su trasero, un culo redondo y apetecible, envuelto en un bañador celeste, tipo brasileño. Se imagina a si mismo acariciándolo, y esa evocación no le ayuda mucho con el problema de la erección, por lo que decide darse la vuelta poniéndose bocabajo.
En un momento se levanta, va hacia la orilla y toca el agua con los pies, está demasiado fría, sería incapaz de zambullirse, pero se da la vuelta y vuelve a mirar descaradamente a su vecino, éste, por una vez, le mantiene la mirada, una mirada intensa, quizás por no llevar las gafas que ha dejado en la toalla y que le impide ver con nitidez, pero esta vez no rehuye al contacto visual. Mantienen la mirada por unos segundos, él piensa que podría sonreírle para intentar romper el hielo y reunir valor para acercarse, pero finalmente desiste, no se ve invitado a hacerlo.
Más tarde, su compañero de sol empieza a recoger sus cosas, saca de su bolsa un llavero de Avis con las llaves del coche, lo que le hace pensar que es de alquiler, guarda su ropa interior en la mochila, con lo que sabe que no va a tener la suerte de verlo cambiar su bañador por la ropa interior. Se ajusta unas bermudas azul marino, clásicas, que le realzan el trasero que no ha podido dejar de mirar en toda la tarde, recoge su toalla y sus cosas y se va. Él se queda con la esperanza de que de tanto mirarlo, al menos le haga un gesto de despedida, pero tampoco, eso no ocurre, y se recrimina a si mismo ser tan tímido como para no acercarse e intentar conocer a ese chico misterioso que de cuando en cuando, a lo largo de los últimos años, ha aparecido en la playa y que no habla con nadie, ni nadie lo conoce.
Quizás otro día sea capaz de reunir el valor para presentarse, pero hoy no ha podido ser. ¿O quizás si? Quién sabe lo que deparan las casualidades.

domingo 17 de mayo de 2009

QUEDA INAUGURADA LA TEMPORADA CABOPINO 2009


Hoy es el 45 aniversario de bodas de mis padres, fruto de la cual nacimos 4 hijos. Siguen juntos pese a las dificultades de la vida.
Cuando tuve mi primera relación sólida, pensé que aquél sería el hombre de mi vida, pero 7 años después aquello se acabó, y supe que nunca tendría lo que se llama "el hombre de mi vida". Descubrí que las relaciones son ciclos temporales en los que dos personas se encuentran y comienzan a girar en la misma órbita, pero que en algún momento alguno cambia de órbita y el otro se queda solo en el universo, girando sobre si mismo para mantenerse en equilibrio.
Hoy, también, hace 6 años que inicié mi última relación, nos encontramos en esta playa en la que estoy tumbado tomando el sol y escribiendo, y empezamos una charla que nos llevó a unir nuestros labios en un beso que duró 4 años. La noche anterior salí con el nerviosismo provocado por la esperanza de encontrármelo, y finalmente fue así. Lo malo (en ese momento) fue que ya estaba ocupado, pero yo, pacientemente, pedí mi turno, que me llegó al día siguiente. Empezamos tímidamente, sin querer poner nombres y etiquetas a lo que vivíamos, pero pronto se convirtió en una relación de amor. Creí ver una señal en que iniciáramos una relación en la fecha del aniversario de mis padres, al igual que creí ver otra cuando supe que sus padres se casaron el día de mi nacimiento. Números, las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero esta memoria traicionera me asalta de repente jugándome malas pasadas.
Hace 2 años que se acabó y, a veces, me pregunto cómo sería mi vida si hoy estuviéramos cumpliendo 6 años de relación. La respuesta es bastante sencilla: seguiríamos viviendo una historia descafeínada, malograda por el paso del tiempo y la rutina.
Y yo, en particular, no hubiera sufrido las varias evoluciones que me han cambiado en estos 24 meses. Seguiría secuestrado por esa involución en la que me refugié en los últimos meses en pareja, sintiéndome distanciado de la sociedad, con la percepción de que no había en ella nada que me interesase.
En cambio, en lugar de ello, me abrí al mundo, me preocupé de crear un tejido social, exploré en mi sexualidad, viví un montón de emociones nuevas, y me sentí más seguro de mi mismo. Y lo que es más importante, reforcé mi carácter, y valientemente me enfrenté a la soledad. Le eché un pulso que terminó en tablas: no la vencí, pero ella a mi tampoco.
No estoy pasando por mi mejor momento personal, los ha habido mejores, pero no estoy mal, estoy contento con la vida que me he ido construyendo, y sé que aún, solo he puesto los cimientos, vendrán muchas más cosas a decorar este nuevo edificio.
Playa de Cabopino, oyendo a Amaral.

ESCAPADA A BARCELONA


Nada más llegar, camino a casa a dejar la maleta, me envuelve el olor del salitre, es sábado muy temprano y la carretera está desierta. Pasamos por la vía subterránea junto a la costa, y por arriba voy viendo pedazos de esculturas que decoran la ciudad, llenas de colorido, fiel reflejo del gusto artístico de esta tierra.
Los primeros pasos los hago por el Paseo de Gracia, incursión entre el turisteo y escaparates de firmas, no puedo evitar pararme ante ellos y acariciar con mis ojos objetos de deseo que no voy a adquirir. Nos adentramos en el Raval, sus calles están llenas de imágenes algo decadentes, pero el colorido en las ropas y en las pieles rezuma pluralidad en equilibrio.
Almuerzo en un restaurante moderno, menú de mediodía a 17.50 Euros, una rica ensalada y carne que de poco hecha parece un carpaccio (nos lo habían avisado) pero sabrosa. Seguimos el paseo y nos adentramos por la Ciutat Vella, la máquina del tiempo nos pare en el mismo centro del medioevo, callejuelas estrechas, paredes cargadas de historias y sociedades, cada rincón es una fotografía, entre todo, muchos turistas para recordarnos que estamos en el siglo XXI.
Entre tanto paseo, Joan comparte conmigo un montón de vivencias, y yo le relato muchas historias que parecen inconexas, pero pieza a pieza conforman el puzzle del Adriano en el que hoy me he convertido.
Café en un bar en cuyo interior hay un teatro, y el camarero confunde a Joan por un guiri, con lo que a él le molesta... Regresamos a casa con la intención de salir, pero tras mi siesta en el sofá, cenamos, y la conversación se va alargando hasta que nos damos cuenta de que es absurdo salir, mejor estar descansado para el domingo.
El domingo vamos a Sant Pol de Mar, un pueblecito costero al que vamos en moto y disfrutamos de un domingo soleado y cálido. El pueblo es de postal, paseamos por sus calles, atravesamos las vías del tren que en esa costa discurre junto a la playa, tiene un toque novecentista que me encanta. Almorzamos en un restaurante en primera línea de playa, una casa antigua restaurada, muy bien restaurada, y cuando subo al baño disfruto de suelos de mosaicos y una escalera que es idéntica a la que tiene mi abuela en su casa.
De vuelta a Barcelona nos paseamos por alrededor de la torre Acbar, rodeados de edificios nuevos, altos, de cristal, paisajes urbanos que son un placer para la vista, y obras de arte aquitectónicas.
Acabamos en el Plata, en el Eixample (gayxample) tomando un par de copas, hablando y riéndonos, un cierre muy divertido para un buen día.
El lunes visité la exposición de Caixa Forum, solo por el edificio merece la pena visitarlo, pero además había varias exposiciones muy interesantes. Después, horas pateando la ciudad y retratándola, dejándome llevar por la misma ciudad que iba guiándome los pasos, como si intuyera cuales eran mis objetivos turísticos. Gente alrededor de todo tipo, una mezcla de colores, tendencias y actitudes muy enriquecedora. Joan dice que la moda ahora mismo es lanzar al aire un puñado de prendas, y vestirte con aquello que te caiga encima, sin tener en cuenta la coordinación de colores o estampados, y yo le doy la razón.
A la tarde me encuentro con él para ver Los abrazos rotos, y disfruto de la película, pues es un homenaje a mi peli favorita de Almodóvar "Mujeres al borde...". Joan disfruta de la peli y de ver cómo disfruto de la peli, sabía que me iba a encantar, y se ríe a mi lado de mis risas provocadas por el lenguaje gestual de Mariola Fuentes y Blanca Portillo. Penélope está estupenda en la peli, por mucho que digan, es una buena actriz, hace tiempo que se ganó para mi ese título.
El martes por la mañana me entretengo entre las calles y me siento en El Central a tomar un café, es una cafetería librería que Joan me mostró como uno de sus sitios favoritos de Barcelona, y ya se ha convertido también en uno de los míos. Comemos juntos y me pasea por Mont Juic, vemos los paisajes en varios miradores y me lleva a otra librería cafetería a merendar, antes de tomar el vuelo de vuelta.
Ha sido una escapada fantástica, una ciudad acogedora para mi, pues tiene una luz muy parecida a la de Málaga, y el Mediterráneo a sus pies me hace sentirme en casa. La compañía de Joan ha sido la esencia de mi bienestar allí, un cuidador nato que se anticipa a las necesidades o deseos, una buena persona que además escribe poesía aunque no use la métrica. Su blog, Contracciones de ciudad, está lleno de imágenes y evocaciones, que él logra transmitir magistralmente.
Espero volver pronto por allí, bona tarda Joan, un petó moll fort.




martes 12 de mayo de 2009

HORÓSCOPO DEL DÍA


Esta mañana le echo un vistazo al periódico, directamente busco el horóscopo y ¡sorpresa!
CANCER: Tu pretendida libertad no es más que la negación de tus necesidades emocionales.
Y se me escapa en voz alta: ¡Cuéntame algo que no sepa!
A partir de ahí empiezo a pensar en mi vida y me hago la pregunta de rigor: ¿Qué busco? Me voy contestando poco a poco, y voy desgranando los recuerdos de los últimos dos años. No busco una relación porque es ponerme a imaginarme teniendo pareja y me pongo nervioso, me entran los sudores y me da el ataque de asma. Reconozco que hay días en los que me gustaría tener alguien con quien compartir momentos, planear vacaciones, de quien recibir atención, y con quien poder practicar sexo con la cotidianeidad del cuerpo conocido y la tranquilidad de no pensar en las ETS.
Después me pregunto si esa intranquilidad que me produce la idea de tener pareja tiene que ver con mi última ruptura, y me gustaría pensar que no es así, no quiero que esa relación influya en mi vida ni de forma negativa ni positiva, preferiría que ese recuerdo me resulte neutro, ni fú ni fa. Y lo que menos me gustaría es que inconscientemente esté cargando de culpas ajenas a personas futuras, pues yo siempre he considerado que tengo un fuerte sentido de la justicia, y eso no encajaría.
Pensando pensando, llego a la conclusión de que me he acomodado a conocer gente nueva continuamente, a conocer muchas vidas diferentes, historias nuevas que me aportan cantidad de información y de puntos de vista, con quienes intercambio respectivas filosofías de vida, y también sexo, claro. El sexo ocasional que produce el morbo de lo desconocido, y un empezar cada día sin un plan, dejándome llevar por lo que el destino me va poniendo por el camino.
Llegados a este punto, habiendo iniciado este análisis como consecuencia de mi horóscopo del día, me vuelvo a preguntar: ¿amor o sexo? Ya sé que el amor incluye sexo, pero también sé por experiencia que la sexualidad en pareja se va relajando y perdiendo intensidad, por algo dicen por ahí: "Follas menos que un casado". Ahí es donde entra en juego la sensación de caducidad del tiempo, porque yo quiero disfrutar plenamente de mi sexualidad, pero sé que voy teniendo una edad que probablemente me permitirá jugar al "aqui te pillo aqui te mato" unos cuantos años más (pocos, supongo), por lo que me veo empujado a aprovechar cada ocasión que se me otorgue, bastantes años he pasado en pareja a lo largo de mi vida (y siendo fiel).
Cotte seguramente verá un desequilibrio psicológico en lo que me da vueltas a la cabeza, Antonio dirá que tengo una patología psiquiátrica, Fernando dirá que me gusta que me den caña (como me dijo el viernes pasado), Joan me dirá que todo es questión de querer, Paco dirá que no era el momento oportuno (cuestión de timing)...
No sé lo que ocurrirá en el futuro, pero intento hacer hoy lo que me va surgiendo y apeteciendo en cada momento, y creo que es lo único que me permite ser auténtico de verdad.


sábado 25 de abril de 2009

Mi café con Edu Boxer


Salgo de la oficina con mis compañeros a tomar el café de rigor, si te quedas la media hora de descanso tienes que trabajar, si no, tienes que irte fuera, esa son las cosas absurdas de esta organización para la que trabajo. En lugar de escoger si reduzco mi jornada la media hora del desayuno porque lo hago en casa, me obligan a ir a una cafetería a sentarme durante media hora a escuchar historias que a veces me saturan y aburren.
Al llegar a la cafetería la mesa habitual está ocupada, nos sentamos, mi sitio queda a espaldas del local, lo que me impide ver al público de rutina: ese ancianito que siempre aparece con la bufanda a pesar de que ya va haciendo calor, esa señora que se sienta sola con el periódico y un cuaderno y no para de hablar y reírse sola, los empleados de la empresa de ascensores entre los que hay uno que todas las mañanas me alegra la vista. Hoy me lo pierdo, y me pierdo también las vistas al ventanal por el que veo pasar a la gente, diariamente desfilan las mismas personas, aunque hace tiempo que no veo al chico moderno con el que cada día nos cruzábamos la mirada, y al que esperaba todos los días ver pasar imaginándome que un día se sentaba a la mesa conmigo.
Al levantarme para pagar me doy la vuelta y veo en la mesa que tenía justo detrás de mi una cara que me llama la atención; en un segundo mi memoria hace una escaneo rápido para intentar localizar esa cara de entre el archivo enorme que tengo (tengo muy buena memoria visual), porque sé que, aunque conocida, no corresponde al entorno en el que me encuentro. Moreno, con unos ojos azul oscuro que se posan en mi, y en ese mismo instante caigo en la cuenta de que es Edu Boxer, al mirarme me da la impresión de que nota que le he reconocido, aún así, no se ve afectado por mi mirada que dura un segundo de más, y me voy a pagar.

Voy al cuarto de baño, y un minuto después noto que él me ha seguido y se me acerca por detrás diciéndome al oído: "tú ya me conoces, ahora me toca a mi conocerte..." y me empieza a tocar sobre la ropa. Yo me dejo hacer, y empieza a abrirme los botones del vaquero, dejándolos caer, luego hace lo mismo con los suyos, y yo, mientras, estoy paralizado por la sorpresa.


Regreso a la oficina disfrutando de las casualidades de la vida, ¿cuántas veces me puede pasar que en la mesa de al lado, en la cafetería junto a la oficina a la que voy todos los días, me encuentre con uno de mis actores porno favoritos?, y eso teniendo en cuenta que trabajo en una pequeña ciudad, y estoy siempre metido en una oficina en la que nunca pasa nada; hay pequeñas cosas en la vida que hacen que ésta merezca la pena, y hoy, martes 21 de abril, precisamente en el día de su cumpleaños, comparto café con Edu Boxer, el actor de Bookleroos, de Muscle Up, Parashooter y otras tantas tan buenas. (Ay pillines, vosotros también las conoceis todas, ¿eh?). Hoy es un día especial.


sábado 18 de abril de 2009

MI NIÑA DITA


Llevaba uno meses viviendo con Rafa a mis 21 años, recién emancipado me encapriché de tener perro, ya tenía la idea completa: sería una hembra de cocker spaniel, negra, y se llamaría Dita. A través de anuncios del periódico contactamos con unos vendedores en un pueblo de los alrededores, fuimos a comprarla Rafa (había decidido regalármela), Raúl y yo. Cuando vi la camada no tuve ninguna duda, me miró a los ojos con una mirada mezcla de curiosidad, bondad, alegría y la escogí de entre todos los cachorritos.
De camino a casa ella bautizó a Raúl, que la llevaba en brazos, ya que habíamos decidido que él fuera su padrino, haciéndose su primer pipí. Los primeros tiempos la alimentaba con papilla de 5 cereales de Nestle, como no podía bañarla ni sacarla a la calle hasta terminar con las vacunas, siempre la envolvía un aroma dulce de cachorro y papillas. Terminada la fase vacunación le dimos el primer baño, aún lo tengo grabado en vídeo, no le gustaba mucho el agua, y lloraba como si la estuvieran apaleando, pero como soy un sargento en cuanto a la educación se refiere, no tuvo más remedio que claudicar. Me enamoré de ella, no podía pasar mas de un puñado de horas sin verla, en algunos descansos del trabajo corría a casa para cerciorarme de que estaba bien, abría la puerta y ella venía a saludarme moviendo su culillo y yo respiraba tranquilo. Salía de marcha y no paraba de mirar el reloj, con ansiedad de regresar para estar con ella.
Desde su primer paseo me premió con un pipi en la calle, pues siempre había sido muy despierta, y en unos días ya estaba educada a hacer sus necesidades en la calle, hicera frío o calor, lluvia o viento, ella y yo salíamos de paseo, aunque solo fuera una salida higiénica. Sabía que mientras no la sacara a paseo se aguantaría, y no me relajaba hasta que la hubiera paseado.
Se casó felizmente con Byron, que era el cocker spaniel de Rafa, un perro elegante lleno de rizos, con aire aristocrático, pero ella nunca estuvo realmente enamorada. En realidad se enamoró del perro más feo de la ubanización, la podías ver subida a la terraza mirando hacia el jardín comunitario donde pulgui (el perro feo y comunitario) se sentaba a adorarla. En un descuido se fugó y le fue infiel a su marido, pero éste nunca se lo tuvo en cuenta. Después la cubrió como imponiendo sus derechos maritales, de cuyo fruto nacieron 5 cachorritos tan preciosos como ella. Aún tengo cerca dos de sus hijos.
Vivió mi primera separación, mi segunda soltería, luego mi segundo matrimonio, con Jorge se llevaba estupendamente, pues él es un enamorado de los animales, jugaba mucho con ella y la entrenaba en saltos y otros menesteres.
Vivió mi segunda separación y mi tercera soltería, los cambios de casa, mis épocas de hibernación y las de salidas continuas. Por muy buen plan que me surgiera, yo siempre volvía a casa, porque sabía que ella estaba allí, aguantándose y esperándome a que la sacara de paseo.
En mis vacaciones se iba con la abuela, no había cosa que le gustara más, pues ella la malcriaba dándole comida fuera de horas, y tapitas de york que a ella tanto le gustaba. Aún así, cuando la recogía no tenía ningún reparo en volverse conmigo, sabía que con la abuela eran vacaciones temporales, pero que su hogar estaba a mi lado.
Vivió mi tercera separación, recuerdo que la primera vez que Fernando entró en casa y la vio se puso a acariciarla, diciéndole "pero que linda que sos", y claro, ella sucumbió a esas palabras, le pasó como a su amo, no pudimos remediar enamorarnos como tontos. Esos años él se encargaba la mayoría de las veces del baño, de secarla y peinarla. ¡Quien no iba a adorar al chulazo que te dedica tiempo, te dice cosas lindas y te pone guapo!
Dicen que los perros se acaban pareciendo a sus amos, pero yo creo que es al revés, que sus amos toman cosas de sus perros, y casi podía ver reflejada en mi mirada la mirada de ella.
En cada mala época que pasaba estaba ella allí para estar a mi lado, y con solo cogerla en brazos y estrecharla me invadía una sensación de bienestar, de consuelo. En invierno me encantaba tumbarme en el sofá, subirla encima de mi y echarnos la siesta disfrutando del calorcillo que ella desprendía, sobre todo cuando me ponía bocaabajo y ella sobre mi espalda.
El fin de semana pasado la noté rara, estaba hinchada, y después de hacerle una ecografía me dijeron que no podían hacer nada por ella, a sus 15 años ya no podían intervenirla, que decidiera yo el momento de aplicarle la eutanasia. Siempre he apoyado la eutanasia, creo que hay que vivir con dignidad, y morir de igual forma. He necesitado unos días, y he presenciado un deterioro rápido, que me iba rompiendo por dentro, todo el día atento para saber si hacía sus necesidades, si comía o bebía, si caminaba o no, si se tambaleaba y perdía el equilibrio.
Lo difícil es escoger el momento, pues si todavía le quedan ganas de vivir no arrebatárselas, ni esperar a cuando ya esté sufriendo. Esta noche no ha dormido apenas, se la notaba incómoda sentada, tumbada, iba de acá para allá sin acabar de descansar, y esta mañana supe que era el momento adecuado. Ya no se tenía en pie, se caía, su mirada reflejaba la tristeza de una vida sin sentido, un cansancio de sufrimiento, y llamé a la veterinaria. Si esperaba al lunes iba a prolongar un fin de semana de sufrimientos, y tenía que hacerlo por ella, se lo debía a ella.
Salimos al último paseo, movía su cola con la antigua alegría, pero apenas podía caminar y se le doblaban las patitas. Aparqué junto a la clínica, y ya no quiso andar más, la tomé en brazos y entré, la veterinaria me saludó pero ya no pude hablar. Primero le puso el sedante, y me dejó a solas con ella, se fue durmiendo en mis brazos, mientras yo le cubría la cara de besos, ella tenía que sentir que no estaba sola, que su papá le acompañaba hasta el último instante, y así se fue durmiendo. Luego le pusieron la otra inyección, un líquido de color rojo que fue entrando poco a poco y que yo no podía evitar mirar, mientras le sujetaba la cabeza y la miraba a los ojos como antaño. Se durmió en un sueño enterno, dulce, reparador.
Por más que intentaba prepararme,no hay forma, pero al menos he tenido una semana para despedirme de ella. Duele, duele mucho, esta casa hoy está vacía, en cada rincón hay un recuerdo de ella, húmedo de mis lágrimas.

sábado 11 de abril de 2009

DIFERENCIACIÓN



Jueves Santo, quedo con Mayte para salir por Torremolinos. Primera parada en Men´s para saludar a un amigo en común y estando allí siento como cruzo el umbral del tiempo y me instalo en un bar de ambiente de los años 80: pelis porno, una media de edad de 60 años, y cuarto oscuro donde se entretienen aquellos a los que por desgracia les tocó vivir una homosexualidad escondida, compuesta de sexo furtivo y ocasional.
Nos vamos al Planet, un bar de chicas donde los tios tenemos que pagar 5 euros para entrar, consumición obligada, pero merecía la pena, a ver si Mayte conocía alguna chica estupenda. El bar lleno de chicas jóvenes, muchas guapas, y nos tomamos unas copas riéndonos mientras suena una especie de regueton, lo que me sorprende es que conozco alguna canción (¿en qué vida he escuchado yo regueton?).
Nos vamos a Parthenon, quieren hacerle pagar a ella 10 euros por entrar, pero si esto siempre esta lleno de amigas de gays, ¿qué pasa esta noche? Cuando estábamos por irnos a otro sitio nos dejaron pasar, saludo a algunos conocidos, ignoro a otros, te encuentras personas con energía negativa a las que evitar. No está completamente lleno pero se está cómodo.
Volvemos al Mens y esperamos a que el colega de Mayte termine de currar, nos tomamos otra copa y Mayte tiene que bajar al baño. A la vuelta el encargado le pide que la próxima vez que vaya al baño se lo diga para que use otro aseo, el de empleados, que está más limpio (y tiene toallitas), porque una mujer junto al cuarto oscuro espanta a los clientes, y me los imagino como las palomas en la plaza cuando suena un ruido, todas echando a volar...
Volvemos a Parthenon y Mayte se empieza a sentir mal, tantas copas pasan factura, nos vamos a la calle y me siento frente a la puerta del bar a esperar a que se le pase el malestar. Parezco de nuevo un adolescente, y me doy cuenta de que la clave para ligar es convertirte en el último cartucho. Todo aquel que sale con intención de regresar a casa, me mira, sigue caminando y vuelve a mirarme. A esa hora, después de toda la noche descartando, no nos queda nada más a lo que agarrarnos que a la última cara que te encuentras, es decir, a mi. La próxima vez que salga de marchita me sentaré frente a la puerta a partir de las cinco y media, seguro que ligo más.
De vuelta al coche me encuentro a Mode que quiere regresar con nosotros, como no bebe alcohol conduce él, regresamos a casa sanos, salvos, y solos, pero muy divertidos.

sábado 4 de abril de 2009

UN AMOUR A TAIRE (UN AMOR POR OCULTAR)



Título original: Un amour a taire
Año: 2005
País: Francia
Director: Christian Faure

Acabo de ver esta película que me recomendó JC, aunque he necesitado meses para estar suficientemente preparado para afrontar la historia que se cuenta.
El Holocausto Nazi también se ensañó con la población homosexual, a nadie le es ajeno el triángulo invertido color rosa con el que etiquetaban a los gays. Éstos eran trasladados a campos de trabajo donde se les intentaban "reeducar", y a los que se negaban a ello se les trasladaban a campos de concentración en los que ensayaban "tratamientos" para convertirlos en personas "normales", dignas de esa super raza que se pretendía depurar.
La historia está bien ambientada en la época, el tratamiento que se le da es impecable, pues no intenta aprovechar la sensiblería, y tampoco se recrea en la violencia nazi, aunque haya escenas que son necesarias para trasladarnos la idea de lo que ocurrió.
Es bueno que nos recuerden de vez en cuando que ser diferente ha costado muchos sufrimientos a generaciones anteriores, y esa es la herencia que hemos recibidos aquellos que tenemos la suerte de vivir en un mundo libre. Sé que aún queda mucho por hacer para conseguir la igualdad en la mente de la sociedad, y también sé que aún ocurren cosas como las relatadas en la película en algunos lugares de este planeta, en esta misma época.
Nos gusta etiquetarlo todo pero esas etiquetas que usamos para categorizar el mundo han sido muy crueles hacia los objetos etiquetados: judío, homosexual, etc., llegará el día en que sólo haya una etiqueta: persona.

Una frase de la película del personaje gay dirigiéndose a su hermano al descubrir su homosexualidad: "¿Has escogido tú el azul de tus ojos?"


jueves 2 de abril de 2009

Y LLEGÓ LA PRIMAVERA


Llegó la primavera y en lugar de deshacer el hielo que me envolvía se produjo una nueva glaciación, mis sentimientos se adormecieron en un no sentir que me recordaba a los efectos secundarios del tratamiento para la rinitis alérgica. Por eso enmudecí, no pensaba, no tenía nada que compartir.
Hoy he visitado a mi compañera de trabajo que se ha convertido en mi amiga, está de baja por maternidad y, aunque ya había conocido a su bebé porque lo trajo a la oficina, no había tenido ocasión de charlar con ella a solas, y de ponernos al día de los acontecimientos de los últimos meses. Su hija, Alejandra, lleva casi cuatro meses en este mundo, un mundo difícil al que tendrá que enfrentarse, pero viéndola, parece imposible que le puedan pasar cosas malas.
Me invitó a almorzar en su casa, con su marido, era la primera vez que entraba en su intimidad, en palabras si que había entrado antes, pero en la realidad de su casa aún no. Me recibió con la niña en los brazos, yo llegaba con su marido, el cual se apresuró a terminar la comida, y nos sentamos a comer. Presencié una estampa familiar que, aunque no es nueva para mi porque tengo sobrinos y otros amigos con hijos, me hizo sentir parte de esa familia.
Después de comer, él se fue al trabajo y nos quedamos ella y yo solos, con la niña, y me contó toda la experiencia de lo que fue el parto, los primeros días, y cómo su mundo está envuelto de perfume de bebé. Ella está feliz, exhultante, sigue siendo la misma, pero transmite un sentimiento amoroso que contagia.
Yo compartí con ella los capítulos de mi vida que se había perdido en todos estos meses, un pequeño resumen de muchas sensaciones, una especie de balance de mi mismo.
Cuando me despedí de ella horas más tarde, conduciendo mi coche, sentí la emoción de saber que formo parte de su vida, tan distinta a la mía, y tan auténticas ambas. Siento que ese adormecimiento en el que me encontraba ha desaparecido de golpe.
Me gustaría decirle a él que uno no escoge de quién se enamora. Estos días he pensado que quizás tenga un bloqueo emocional que me impide dejarme llevar cuando conozco a alguien que merece la pena. Ya me ha pasado antes y no creo que sea casualidad, por mucho que uno intente que las experiencias pasadas no te marquen, hay veces que dejan una huella imborrable que condicionan tu modo de actuar. Si fuera tan fácil que las cosas salieran como uno quiere quizás no sería tan intensa la sensación de enamoramiento. Pero no es así, uno no escoge de quién se enamora, solo puede intentarlo con la esperanza de que si no sale como debería, al menos queden aquellos momentos de intimidad como el recuerdo bonito de lo que podría haber sido.

jueves 19 de marzo de 2009

EN AMERICA, de Susan Sontag



[El otro día me enteré de algo muy interesante, Bogdan. Según Henryk, hasta hace poco la nostalgia se consideraba una enfermedad grave, a veces fatal. Se consideraba que el otoño era la estación más peligrosa, y la profesión militar vulnerable de una manera especial. Prácticamente cualquier cosa, una carta de amor, un cuadro, una canción, una cucharada de las sabrosas gachas que uno tomaba en la infancia, unas pocas sílabas de la región natal oídas en la calle, podía provocar el inicio de la enfermedad. Los historiales que él ha leído han sido publicados en revistas médicas francesas, pero parece improbable que sólo los franceses puedieran morirse por su apego al pasado. Convinimos en que los polacos deben de haber sido incluso más susceptibles a esa enfermedad, de la misma manera que los americanos han destacado por su capacidad de liberarse del pasado.]

martes 10 de marzo de 2009

LA NOCHE DEL ORÁCULO


Acabo de leer La noche del oráculo, últimamente me ha dado por leer a Paul Auster, y por suerte en mi biblioteca hay un montón de títulos que aún me quedan por descubrir. Su prosa es limpia, cuidada, se entiende muy fácilmente, sin oscuridades ni opacidades, pero no resulta simplona, sino más bien lo contrario. Este libro está escrito en una actualidad reciente, pero ambientado en los años 80, cuando aún no habían móviles, ni faxes. Trata de un escritor que ha sufrido un accidente que lo ha llevado a las puertas de la muerte, del que se va recuperando lentamente, y que le ha impedido escribir en una larga temporada. De casualidad encuentra el Palacio del Papel, donde compra un cuaderno de tapas azules procedente de una fábrica de Portugal ya clausurada en el que empieza a escribir una historia que se entremezcla con la suya real. Es una historia que contiene en su interior otra, como las muñecas rusas, y el cuaderno parece tomar las riendas de su vida, llegando a un callejón sin salida tanto en la historia que escribe como en la suya propia.
La semana pasada me costó mucho escribir, mi cuaderno de tapas rojas parecía no querer que violara la pureza de sus páginas, y mi vida parecía también haber llegado a una encrucijada. En días atrás he vuelto a escribir, poco, pero algo es algo, quizás es el símbolo de que estoy dejando atrás esa asechanza.

lunes 9 de marzo de 2009

LA EXPLOSIÓN DE UN AMANECER


Salgo de la oficina y ficho en el reloj que marca la diferencia entre el bien y el mal, recorro los 500 metros que me separan de la cafetería y, al llegar, los camareros están tan nsimismados en sus quehaceres que no me tienen en cuenta, me siento invisible, espero unos segundos y como no me ven, alzo la voz para saludarles, así empienzan a preparar mi café. Escojo la mesa de la esquina, la más apartada, saco de mi bolsa el cuaderno y escribo:
"Esta mañana, mientras conducía por la autovía que recorre la costa me quitó la respiraación la visión de una amanecer casi primaveral. Hace pocos días que el amanecer me encuentra conduciendo en la carretera, hasta hace dos semanas me encontraba ya en mi puesto de trabajo, por lo que me los perdía diariamente. Pero hoy, mientras conducía, el sol estaba saliendo en el horizonte que divide el mar del cielo, era como una explosión volcánica, en el centro de ese horizonte se elevaban unos rayos que coincidían con una masa de nubes, un lienzo algondonoso que dejaba trazos aquí y allá, y que tomaban color rosado y grisáceo, dependiendo de la densidad de éstas.
Algo más adelante en el camino, la carretera sube a la montaña y arroja las vistas que recorren toda la bahía de Málaga, adentrándose en el mar, sobre cuyas montañas flotaba una excrecencia de nubes que aparentaban ser los brazos del cuerpo que el sol iluminaba, adoptaban los mismos colores que fulguraban en el horizonte, pero con distintas tonalidades. Ese amanecer me hubiera gustado retratarlo, porque ahora sé que no todos los días comienzan de la misma forma, algunos tienen una belleza más sosegada, otros como hoy, son bellos e impactantes amaneceres.
Mientras escribo te recuerdo, quizás estemos compartiendo un café a cierta distancia, pero eso no impide que mantengamos una conversación con la fuerza de la imaginación. Te miro. Te pregunto y me respondes, te hablo y me escuchas. Nos hacemos mutua compañía en esa afición común por la soledad".
Miro el reloj, es la hora de volver, recojo mis cosas, pago el café y abandono la cafetería, por el camino los pájaros cantan para que mi paseo sea más agradable.

domingo 8 de marzo de 2009

UN VIERNES CUALQUIERA (4)


Jose se despierta en su cama, entra luz por las rendijas de la persiana, y decide quedarse un rato más antes de levantarse. Está feliz, exhultante, piensa en Miguel y una oleada de pasión le recorre desde la punta de los pies. Hace un recorrido por los últimos años de su vida, desde que abandonó la adolescencia y se asentó en su vida de adulto.
Pasó la adolescencia en el muro que separaba su barrio del descampado junto a las vías del tren, esas vías dividían la zona oeste de la ciudad en dos, y constituían una incisión que separaban ambas partes de la ciudad, como su propia vida: la pública, esa que mostraba a la familia y amigos, y la íntima, esa a la que sólo accedía él mismo. Cuando se relacionaba con sus amigos actuaba como todos los demás, las mismas gracias, el mismo pavo, los mismos comentarios de machito, pero cuando estaba a solas se permitía a sí mismo pensar en su profesor de lengua, por el que sentía una atracción irrefrenable. No había ningún código escrito de qué podía y qué no podía mostrar a los demás, pero existía un sentido común que desde pequeño le hacía saber que sus intereses no concordaban con lo que los demás veían como "normal", y temía perder la amistad con su pandilla si se mostraba transparente. Parecía como si en los genes, junto al responsable de de la orientación sexual, se incorporara otro de serie que se encargara del sentido común. Se disgustaba consigo mismo por no compartir con sus colegas y hermanos todo lo que pasaba por su cabeza, pero sentía que esa información podría abrir una brecha entre él y sus seres queridos, y que éstos no comprenderían su particular forma de sentir. No quería sufrir el aislamiento, como esa parte de la ciudad en la que vivía con respecto a la de enfrente, separada por unas vías de tren que divisaba desde su ventana. Con los años habían construído puentes peatonales para comunicar ambas zonas, y es lo que él hizo, fue construyendo puentes de intimidad con aquellas personas de su entorno que le parecían más preparadas para recibir toda esa información.


No fue algo premeditado, sino que se vio obligado a hacerlo. Una noche salió por un pub, el Torero, era un local en el que se mezclaba el ambiente gay con un ambiente hetero filogay, y en aquella primera noche, a la que se enfrentó con los nervios típicos del acercamiento al mundo gay, pero con muchísima curiosidad al mismo tiempo, conoció al primer chico del que se enamoraría, y con el que disfrutaría de la sexualidad tanto tiempo anhelada. Siempre había conseguido evitar cualquier intento de emparejamiento con alguna chica del grupo, había tenido que ser bastante delicado para, por un lado no herir orgullos, y por otro para no sembrar la semilla de una idea a la que le tenía miedo.
Ese chico era el camarero del local, con él aprendió a besar, a compartir la sexualidad con un igual, a explorar en el sexo. Fue una relación tórrida y pasional, que desembocó en su salida del armario. Su familia, ante tantas ausencias de Jose, se empezó a plantear que estuviera metido en problemas, y para evitar que ésta se hiciera una idea equivocada, tuvo que afrontar la verdad, y decirles que tenía pareja, y que ésta era un chico. Tras una temporada dura, en la que tuvo que explicar quién era realmente, y cómo sentía, la familia fue asumiendo la realidad, y aceptándola. Fue una época de lágrimas, explicaciones, juicios, muy dura, pero desmbocó en la felicidad de poder ser él mismo, ser transparente, dejar atrás las mentiras, y encontrar en su familia un apoyo incondicional que le enorgulleció e intensificó ese sentimiento de apego a los suyos.
Tras dejar atrás aquella relación unos meses antes, se sentía preparado para iniciar una nueva relación con Miguel, teniendo ya una base de conocimientos previa, y disfrutando de poder integrar a su nueva pareja dentro del entorno familiar y de amistades, otorgándole el papel que le correspondía.
Se hace tarde, Jose se levanta para empezar con sus quehaceres diarios.

jueves 5 de marzo de 2009

CARTA A UN AMIGO


Querido Juan,
hoy me vas a permitir que me tome la confianza de decirte muchas cosas que me han venido rondando por la cabeza en estos meses, y que en alguna ocasión te he insinuado. Hace ya más de un año y medio que cambió tu vida, y sé que no ha sido fácil acostumbrarte a ello. A ti, los cambios te resultan mucho más difíciles que al resto de la gente que conocemos, tienes ese absurdo apego al pasado y a las vivencias, te cuesta mucho dejar atrás lo vivido y comenzar de nuevo, pero esta vida está en continuo cambio, y cuanto antes lo asumas, más fácil te resultará seguir adelante. Nada es para siempre, todo es efímero, lo importante son los momentos, y el recuerdo que de ellos permanece en nosotros, me gusta atesorarlos y repasarlos de vez en cuando, porque cuando lo hago revivo esos instantes me hicieron feliz, y vuelvo a serlo por un tiempo. Pero tampoco es bueno vivir en ellos, hay saber cuando ha llegado el momento de pasar página.
¿De qué tienes miedo? Crees que estás llegando a una edad en la que te quedan menos opciones para reconstruir las piezas de un puzzle deshecho, pero te equivocas, porque por suerte, nos ha tocado vivir una generación de libertad, y eso implica que a medida que vayan pasando los años, nuestro entorno seguirá cumpliéndolos igual que nosotros, por lo que siempre habrá posibilidades de no estar solo, ya sea acompañado de amigos o de pareja, sin olvidar a la familia, que por suerte la tienes siempre a tu lado.
Será el azar, o quizás has puesto mucho de tu parte para construirte un mundo en el que estás bien acompañado, tienes unos amigos de verdad, que llevan contigo muchos años y que conocen por lo que has pasado a lo largo de tu vida, eso debería darte seguridad en tu caminar diario, porque no todo el mundo tiene esa ventaja. A veces las acciones del pasado pasan factura, otras, como es tu caso, arrojan un saldo positivo, y esa abundancia que tienes debe servirte para que esos cambios te resulten menos dolorosos. Hay que saber apoyarse en ellos, y no tener pudor a la hora de pedir ayuda, yo, si pagas bien, me alquilo como amigo.
Has conseguido dominar el miedo a la soledad, le has dado la vuelta, y esa soledad que tanto temías no solo se ha reconciliado contigo, sino que te ha servido para volver a encontrarte, volver a ser tú en esencia, ese tú que conozco de siempre, y al que hace tiempo que le había perdido la pista, creo que te pareces más al Juan de los 18 años que al de los 34. Volver a encontrarse con uno mismo, volver a ser consciente de quién eres y qué quieres es una oportunidad que no siempre se consigue, porque no todo el mundo tiene la opciónde volver a regenerarse, volver a analizarse, y hacer aquello que nos gusta en lugar de hacer aquello a lo que nos hemos acostumbrado. Esos cambios, aunque dolorosos, también tienen una parte buena, que es volver a reconducir tus intereses a aquello que siempre te ha gustado, y que a veces, por la rutina, por no darte cuenta, o por complacer al de enfrente, acabas poniendo en segundo plano hasta que lo olvidas.
Sé que estás conociendo a alguien, es demasiado pronto para pensar con vistas al futuro, pero tienes que darte la oportunidad, porque ya va siendo hora. Ni siquiera Charlotte, la de Sexo en Nueva York, necesita tanto tiempo para dejar atrás una relación, su teoría es que uno necesita la mitad del tiempo que ha estado en pareja para olvidarse de ella, así que tú ya estás llegando a ese punto.
No tengas miedo a que te hagan daño, ya te lo han hecho y has salido de ello, sí, algunas noches de insomnio, muchas ilusiones rotas, pero al final todo pasa. Por tanto, date la oportunidad a ti mismo de que alguien consiga volver a enamorarte, porque sabes que ese es tu estado ideal, que eres mejor persona cuando estás enamorado, porque eres capaz de hacer por esa persona más de lo que harías por ti mismo. Que es mucho más joven que tú, bueno, pues mejor para ti, al fin y al cabo, te durará más tiempo con un aspecto lozano. Que no quieres volver a vivir cosas que ya has vivido, pues mira, la vida se repite, se emula a si misma, porque no hay nada más aparte de trabajar, dormir, comer, disfrutar de los amigos y familia, enamorarte y compartir tu vida con alguien, esas son las herramientas que tenemos para rellenar esos espacios de tiempo que la vida nos brinda, sin decirnos si van a ser muchos o pocos, así que intenta llenar el máximo espacio posible de cosas buenas, porque los huecos que te queden en blanco no vas a poder volver atrás para rellenarlos.
Espero que no te moleste lo que he querido decirte desde hace tiempo, pero es más fácil ver las cosas desde fuera, y los amigos estamos para decirlas, tanto las buenas como las malas.
Un abrazo.

miércoles 4 de marzo de 2009

LA SIESTA


Algunos días ni siquiera lo siento, parece que queda atrás esa vida anterior y me siento cómodo en esta otra vida que poco a poco, y con mucho esfuerzo, me he ido construyendo.
Otros, todavía me enfado contigo por escoger el otro camino, aquél que se separaba del mío. La melancolía me visita por sorpresa, y me hace revivir episodios de mi pasado. Es difícil olvidar nuestras siestas, cuando llegaba a casa y te veía durmiendo en nuestra cama, en la que yo me metía abrazándote, dándote un beso casto y paternal para no despertarte, y así, mecido por tu respiración, me iba durmiendo, con la certeza de encontrarte al despertar. Luego, me despertaba antes que tú, y me iba a la cocina a preparar café, el mío solo, con poca azúcar, el tuyo con leche y mucho azúcar, en aquella taza desportillada que tu mamá te trajo de Disney y que te acompañó en los 12.ooo km que recorriste para llegar hasta aquí.


Cuando ya estaba servido el café en la bandeja, con las galletas que te gustaba mojar en él, yo me acercaba sigilosamente, y vestía tu cara de besos tenues, para que regresaras al mundo consciente poco a poco, tenías tan mal despertar. Siempre la misma pregunta: "gordo, ya son las 5, ¿te traigo el café a la cama o te levantas?" Y tú contestabas con la lengua aún de trapo: "mmmm, no mmmm, me... levan...to". Y yo te esperaba en el salón a donde llegabas con la cara de niño recién levantado, el pelo revuelto, los ojos pegados. Tu aliento era denso, y yo disfrutaba de él acercándome a tus labios y absorbiéndolo, como intentando arrancarte una parte de ti, una parte de tu espíritu. Comías despacio, muy despacio, se te caían los trozos de galletas, y se te derramaba el café, ¡siempre fuiste tan torpe! Y así, despacito, volvías a la consciencia plena, para empezar la tarde a la que le quedaba poco de luz.
Ya no tomo café por la tarde, aunque sigo echándome la siesta, solo y en el sofá.


Evocación en una tarde de diciembre 2008, después de la siesta.

sábado 28 de febrero de 2009

MATRIMONIO ENTRE ESTULTIFER Y THIAGO


Ayer tenía el día libre, porque la fiesta de hoy (día de Andalucía) me la pasan al viernes, dado que yo no trabajo en fin de semana, así de chula es mi empresa, y por eso me gusta. Decidí invertir bien mi día de descanso extra, y me fui a Málaga a pasar el día con Cotte. Llegué a las 13:00, y pasé por delante de un mercado que está congelado en el tiempo, es exactamente igual a todos los que conocí de pequeño, y no pude evitar entrar. Los puestos aún con su mármol blanco, inmaculado, pero gastado por el paso de los años, donde se exponían los diferentes tipos de pescados, cabezas colgando, cuerpos abiertos, el aroma que envolvía el lugar era como el que retiene mi memoria, denso, mezcla de muerte marina y fruta fresca. Como me dio hambre me compré una supermanzana que me fui comiendo por la calle, y la gente con la que me cruzaba me miraba, no sé si le parecía extraño que comiera por la calle una manzana (quizás lesparecería más normal que me comiera una palmera de chocolate, y lo hubiera preferido, claro, pero el verano acecha) o me miraban con apetito (me refiero a la manzana, no a mi). Paseando por la Alameda hice fotos a los árboles que le dan sombra en verano, son enormes, no sé si serán centenarios, pero cuando los miras con detalle te das cuenta de lo hermosa que es la naturaleza. Llegué a la Plaza de la Marina, en cuyas escaleras había unos skaters practicando saltos, así que decidí practicar con la velocidad de obturación de mi cámara sacándoles fotos, y de camino unir a Stultifer y a Thiago en un matrimonio indisoluble.



Más adelante me adentré en el Parque del Oeste, había florecillas blancas con filos violetas que dulcificaban un paraje verde uniforme, y se las veía giradas buscando el sol, casi me quedo un rato para verlas moverse.
Después me dirigí a la puerta de Correos donde había quedado con Cotte para ir a comer y mientras lo esperaba decidí que el tema del día (a fotografiar) sería el color amarillo. Empecé a ver los anuncios de los autobuses nuevos, las motos, los coches, los semáforos, todo era amarillo ayer, hasta el casco con el que apareció el novio de Cotte era amarillo.
Comimos en un restaurante vegetariano chino (cuántos conceptos englobados en el mismo local) regentado por una china muy graciosa que hablaba español con acento muy andaluz entremezclado con la fonética china. Ella no paraba de decirnos "tú come más", parecía una madre preocupada por los hijos.



Después del café nos quedamos a solas Cotte y yo, y pasamos toda la tarde de café, paseo y vuelta a una cafetería charlando, necesitábamos ponernos al día de los últimos meses, porque aunque habíamos hablado por teléfono, siempre nos faltaba tiempo para ahondar en los temas, y profundizar en todo aquello que nos preocupa, o de lo que disfrutamos. Él está encantando con la carrera que está estudiando (y con la vida que lleva con su pareja) y está adquiriendo tantos conocimientos que me da respuesta a un montón de preguntas no formuladas. A medida que han ido pasando los cursos académicos ha desarrollado la capacidad de escuchar, reflexionar y llegar a conclusiones, esa que siempre había tenido, pero mejorándola con una base de conocimientos científicos.
La conclusión a la que hemos llegado después de toda una tarde de charlas, es que nos pasamos toda la vida buscando la estabilidad, y ésta solo llega con la muerte. Lo que deberíamos hacer es encontrar lo positivo del dinamismo, porque en la naturaleza no existe la estabilidad, igual que tampoco existe el ángulo recto.

Post escrito en el tren de regreso a Fuengirola.

jueves 26 de febrero de 2009

HOMBRE GAY SOLTERO BUSCA


La búsqueda de vivienda es una de las inversiones más importantes en la vida de una persona, por lo que requiere un estudio minucioso antes de tomar una decisión, pues ésta se va a llevar una gran parte de los ingresos, y aunque no sea para toda la vida, supondrá un largo período de tiempo.
Uno tiene que hacer una lista de prioridades cuando se lanza a la búsqueda de la candidatura perfecta, debiendo construir esa lista de requisitos desde la base de una decisión objetiva, tomando distancia de los sentimientos que una candidatra atractiva pueda provocar, y hacer muchas visitas, no hay que quedarse con la primera opción.
Es importante decidir la orientación de la vivienda, hay quien prefiere sol por la mañana, yo personalmente lo prefiero después de comer, para después echar la siesta. También habrá que decidir si la vivienda incluye aparcamiento, porque no hay nada mejor que meter tu vehículo en tu propio espacio sabiendo que nadie más lo va a usar, yo huyo de la multipropiedad, y mejor si se puede abrir la puerta con solo pulsar un botón, así ahorras tiempo y esfuerzo en conseguir la dichosa apertura.
El diseño exterior puede ser una baza importante, pero no es prioritaria para mi, porque el paso del tiempo todo lo estropea, los adornos que inicialmente decoraban la arquitectura al devenir del tiempo lo afean, y necesitan ser remozados eventualmente para que no se pierda la memoria de lo que el edificio fue en su día.
La distribución hay que tenerla en cuenta, no es lo mismo una vivienda segmentada en varios ambientes, que una vivienda diáfana, en la que se vea todo a simple vista pero esto también es cuestión de gustos. Me decanto por las que se aprecian de un vistazo, sin tener que ir recorriéndola espacio a espacio.
Alegrarse la vista al despertar por la mañana tiene su precio, y puede ser bastante alto, pero si uno se lo puede permitir, no debe escatimar, porque esas vistas matinales son las que acompañarán nuestro despertar vespertino. No me gustaría sobresaltarme cada mañana al abrir los ojos y contemplar unas vistas poco agraciadas.
Hay que ser consecuente con lo que uno se puede permitir, porque está bien aspirar a lo máximo, pero nuestras circunstancias personales pueden limitarnos. Me encantaría tener un ático con vistas a Central Park, pero sé que está totalmente fuera de mi alcance, por lo que mejor quedarse con un apartamento que pueda financiar con mi hipoteca, que meterme en ese ático deseado sabiendo que seré el huesped por un par de noches a lo sumo. Prefiero no vivir por encima de mis posibilidades.
Una buena candidatura deberá estar bien equipada, tener todo lo necesario para vivir, que sea fresca en verano, cálida en invierno, que tenga su puerta blindada contra terceros, que la cocina tenga de todo, y no le falte la caldera o algún fuego. Estaría bien que la vivienda tuviera posibilidades, para ir evolucionando a lo largo de la vida, pudiendo ser ampliada según las necesidades, o que admita diferentes estilos de decoracion según las tendencias. Si la vivienda no fuera nueva, hay que cerciorarse de que todas sus canalizaciones están en perfecto estado de uso, que no tenga pérdidas para evitar problemas con los vecinos, y que su sistema eléctrico funcione correctamente, con el voltaje correcto para evitar incendios.
Por último, lo mejor sería poder probarla antes de comprar, porque digo yo que si te pruebas los zapatos antes de comprarlos, y solo te los pones en los pies... ¿por qué no probar esa candidatura antes de adquirirla, para constatar si las energías que la habitan te hacen sentir bien?
Igual que con las parejas.

lunes 23 de febrero de 2009

MI AMIGO INVISIBLE


Hoy volvía del gimnasio con mi amigo invisible, con el que suelo entrenar. Creo que aún no he contado aquí que tengo un amigo invisible, me acompaña al gimnasio, a veces hemos salido de marcha juntos, también ha venido conmigo de vacaciones, y la mayor parte del tiempo hablamos en inglés. Yo no sé por qué será que nos ponemos a charlar y acabamos en un spanglish que ni pa ti ni pa mi, un poco de aquí y un poco de allá, ora un "ya tá tú ahí", ora un "are you there already". La cuestión es que mi amigo invisible tiene un poco de mal carácter, siempre anda quejándose por todo, tiene una fobia espantosa contra la gente gorda y fea, y yo no paro de decirle que todo el mundo no puede ser tan perfecto como él, con sus ojos azules y su pelo rubio, su estatura por encima de la media y su culo bien plantado. Pero me ha salido un amigo invisible opuesto totalmente a mi, resulta que no le gusta que el vecindario se haya llenado de marroquíes, de gente de color (negros, vamos), de señoras con el culo gordo y gritonas, y adolescentes que ya no lo son tanto pero que se reúnen en una esquina a compartir el porro de la tarde.
A mi me revienta que un miembro de una minoría como él (porque mi amigo invisible también es gay) sea xenófobo (¿puede existir una minoría menor que la suya, invisible y gay?) , yo que siempre he tenido una especial empatía con aquellos miembros de cualquier minoría (claro, para algo pertenezco yo a una también), y ahora resulta que me lo tengo que comer dentro de casa. Es un decir, porque lo mismo está en casa, que en el coche, que en el gimnasio, como solo lo puedo ver cuando él decide manisfestarse...
La cuestión es que hoy, de regreso del gimnasio, íbamos en coche (¡viva el ejercicio!) y delante de nosotros se para una moto en medio de la calzada, el conductor parecía estar buscándose algo entre todos los bolsillos, y al echarlo de menos se paró en seco. Consiguiente frenazo nuestro, y comentario de mi amigo: "No tiene otro sitio donde parar, y encima es gordo y feo, fucking hell! " Sorprendido por su reacción le digo que parece que tiene mucha ira acumulada contra el mundo, y le suelto la perorata: "Tienes ira acumulada porque te equivocas al fijar tu mirada, la pones en lo negativo de la sociedad (que hay mucho) en lugar de enfocarla en las cosas positivas y bonitas de este mundo y de esta sociedad como la sonrisa de un niño, un atardecer de fuego, una polla grande y gorda... Esto.... mmmm, ¿lo he dicho o lo he pensado?" Y mi amigo invisible me contesta: "lo has dicho, pero tienes toda la razón, you are totally right, mate, there is nothing better than a big and thick cock".

domingo 22 de febrero de 2009

NOCHE


Te imaginaba oscura, fría, envuelta en un olor rancio, ansiosa y egoísta, deseosa de quedarte con todo lo que se cruzaba a tu paso.

Siempre te rehuí, te tenía miedo, sólo imaginarte me recorría un escalofrío por la espalda.

Un día me encontraste por fin, no pude escabullirme, me alcanzaste y me hiciste tuyo. Una vez poseído por ti, no tengo frío ni miedo, no hay hambre ni sufrimiento.

Tu caricia me reconforta, tu abrazo lo busco, tu beso me emociona.

Buenas noches, soledad.

miércoles 18 de febrero de 2009

BOTAS DE CUERO


Comienza la madrugada y un cosquilleo en el estómago me impide concentrarme en leer o en ver una peli, es una sensación conocida por mi y sé lo que tengo que hacer para librarme de él. Tras la ducha escojo un suspensorio negro, pero antes me coloco mi cock ring favorito, me visto con un vaquero ajustado que me realza el culo y me marca el paquete. Elijo una camisa a cuadros que se ajusta a mis hombros, bíceps y pectoral, tiene la estrechez perfecta, marca la musculatura sin ser excesivamente estrecha, sugiere un cuerpo trabajado de gimnasio. Completo la vestimenta con unas botas de piel negra estilo motorista.
Entro en la discoteca, los viernes no hay mucha gente, pero seguro que se llenará algo más en un rato, así que me pido una cerveza, me acerco a la pista y dejo que mi cabeza se mueva al ritmo de la música, sin muchos aspavientos. Miro a mi alrededor y descarto: ese no, ese tampoco, ese podría ser, ese es demasiado moderno, ese demasiado femenino.
Me voy a la otra sala donde la gente se sienta a la barra a beber y a ver la peli porno que proyectan en una gran pantalla. Me pido otra cerveza y me dejo llevar por la porno, la conozco, la tengo en casa, la de veces que me habré satisfecho con ella mis fantasías, se desarrolla en la cárcel, el actor principal es Zak Spears, pero hay un rubio bajito con pinta de duro que tiene mucho morbo, y se folla a Zak a conciencia. Me empalmo, mis vaqueros apretados impiden que se alce la tienda de campaña, pero se aprecia la forma de mi erección.
Voy al baño, las cervezas hacen efecto, me coloco en un urinario de pared, a cada lado se sitúa un tío, por el espejo de enfrente puedo ver sus caras, un tío raro de mi edad y un hombre bastante mayor, los veo bajar la vista para verme la polla, pero a mi no me importa, me excita la idea de que se pajeen pensando en mi, así que tardo mucho en acabar, me la sacudo bien, para que tengan suficiente material para sus fantasías.
Al volver a la pista hay más gente, descubro a un chaval con camiseta de tirantes negra, moreno de pelo, piel muy blanca, cara angulosa y nariz recta y grande, un perfil griego muy morboso. Lo miro, me mira, sostenemos la mirada, bajo la vista a su paquete, tiene un buen bulto, la vuelvo a subir y le muestro una sonrisa dura, a él se le encienden los ojos. Está con otro chico, así que no me acerco.

Un rato después lo veo ir a la otra sala, espero unos minutos y me dirijo hacia el baño, lo veo apoyado junto a la puerta, solo, esperándome. Me acerco "hola, soy Adriano", él contesta "hola, me llamo Antonio", tiene 30 años, yo pensaba que menos, vive en Madrid y está de paso. Le pregunto "¿te gustan los hombres mayores?, él contesta "me encantan como tú, altos, mediana edad, con barba, rapados y vello en el cuerpo".
No hace falta hablar más, no hemos venido a hablar, venimos a lo que venimos, y ya estamos besándonos, jugando con nuestras lenguas, mientras recorro con mis manos bajo la camiseta su cuerpo. Está duro, parece definido, no musculado pero con una bonita forma, y nada de vello. "Vas al gimnasio ¿verdad?", me pregunta él, y yo le contesto "sí, y veo que tú también". Él dice "llevo solo 3 semanas, lo mío es genética" y yo me alegro de ello. Bajo mi mano a su abdomen, liso y firme, y cuelo mis dedos por la cinturilla de su vaquero, acaricio los rizos de su pubis, y siento el calor de su polla, ahora durísima, mientras él me toca el pecho con una mano y acaricia mi paquete con la otra. Me muerde el cuello, me dice que me ha hecho un chupetón, pero sé que hace falta más tiempo para dejar marca, me pone muy caliente, y bajo mi mano por su espalda, metiéndola en su hucha, su culo es duro y lampiño.
Me separo y voy hacia la sala de cabinas, me sigue, me meto en la primera que encuentro libre, cierra la puerta tras de si. La luz es tenue, pero permite ver lo que tengo delante, le quito la camiseta por fin, el me abre los botones de la camisa y empiezo a lamerle el pecho, recreándome en sus pezones, pequeños y duros, para luego subir a los hombros y bajar a su axila, donde la lengua se me vuelve espesa por los restos del desodorante, lleva sanex, y un punto de olor corporal que me vuelve loco. Bajo por su abdomen, juego con el ombligo, le abro el pantalón y empiezo a chupar por encima de su calzoncillo gris de CK. En un momento está todo húmedo, y le agarro el rabo, lo huelo, empiezo a besar su pubis y me trago la polla de una vez, él gime de placer y empiezo a comérsela aumentando el ritmo. Nos llegan gemidos de la cabina de al lado, y eso aumenta mi excitación. Me levanta, me come la oreja, baja por el cuello hasta mi pecho, se entretiene en un pezón, luego el otro, me abre el pantalón y me los baja, me la saca por un lado del suspensorio y empieza a chupármela, luego me da la vuelta y me recorre la espalda, bajando hacia la zona más interna mía, yo me acuclillo y disfruto del repaso. Me pregunta si llevo condón, y yo le digo que sí, me incorporo y lo pongo de cara a la pared, le susurro al oído "aquí el activo soy yo". Saco el condón, el sobre de lubricante, me lo coloco, y humedezco su culo con la crema, introduzco un dedo, luego dos, él empieza a disfrutar, y cuando está algo dilatado, entro en él, poco a poco, para acabar metiéndosela toda, él gruñe y yo suspiro de placer. Aumento el ritmo, luego la saco y se la vuelvo a meter de una vez, a él le hace daño pero le gusta por los gemidos que escucho, mi erección es ilimitada gracias a mi cock ring, después de un rato él se corre, yo que quito el condón, le doy la vuelta y me corro encima de su pecho. Estamos muy sudados, y seguimos besándonos un rato. Nos vestimos y salimos de la cabina, dejando un rastro de semen y sudor. Intercambiamos teléfonos a sabiendas de que no lo vamos a usar. Cuando regreso a casa ya no tengo cosquilleo, puedo dormir a pierna suelta.

lunes 16 de febrero de 2009

SAN VALENTIN SEVILLANO


El viernes por la tarde me recoge JC, nos acompañan Lizz Wright y Bel Canto, por fin tenemos unas horas para charlar, últimamente nos vemos poco. Desde la carretera en el horizonte se disfruta de un bonito atardecer, y paramos en un bar de carretera a tomar un café. En ese momento de intimidad nos contamos cómo conocimos a nuestros respectivos amores del pasado. Tantas horas de conversación y aún no habíamos compartido esos hitos tan importantes de nuestras historias personales.
Llegamos a casa de la China, nos reciben achispados porque ya han tomado la tarta de cumpleaños y han caído varias botellas de cava. Nos tomamos una copa y vamos a casa de Sardi a descargar el equipaje, JC le da su regalo de San Valentín: una bolsa de naranjas y mandarinas de su campo, buenísimas.
Cenamos en el Diablito, ensalada y unas pizzas riquísimas, unas cervezas y amigas de Sardi (a sus amigas no nos las comemos, obviamente). Del República nos vamos a Utopía, donde conocemos a Rafa y Dan, un sevillano y un estadounidense que son pareja y viven en Sevilla. Sardi se va a dormir y JC y yo nos vamos al Barón, Hercúles Mítico y Man to Man. Acabamos en Ítaca, hasta las tantas, cargados de cervezas y risas. Qué gusto no ver caras conocidas, así si me apetece salir de marcha. Las 6 de la madrugada y me voy a casa solo, con ganas de pillar la cama.
El sábado me levanto y ya está de vuelta JC, tras desayunar nos vamos a dar una vuelta antes de que nos recojan para ir a una venta en Coria, y por el camino voy haciendo fotos a cualquier cosa que me llame la atención: convierto a Sardi en un fantasma, veo una pintada anarquista contra la crisis. En un mercado me envuelve el perfume de mi infancia, de cuando acompañaba a mi madre a comprar, está en obras y resulta extraño ver los puestos de flores junto al pescado, en un raro contraste de imágenes y olores.
Pepa nos recoge y nos perdemos en un barrio intentado encontrar a su marido. De camino a Coria Sardi se queja porque no quiere ir a cualquier lugar en el campo sin vistas al campo, ella prefiere quedarse en Manhattan, no le gusta ir a Brooklyn. Comemos un arroz con pato y otro con faisán (¿eso se come?), la China sopla las velas y nos reímos en la sobremesa. Pablo nos cuenta como conoció a Pepa: los portales de internet a veces tienen un resultado muy positivo.
De vuelta a Manhattan vamos al Chile, pero JC y yo preferimos patear la ciudad, ya es hora de movernos un poco. Vamos de un puente a otro y por el camino atrapo momentos ajenos, le robo a esa ciudad algunos reflejos y llegamos a mi calle: Adriano.
En el centro nos pilla un rojo atardecer entre una exposición de esculturas en la calle. En la Campana compro una caja de bombones para Sardi, ese día tenía que tener su regalo de San Valentín, ya que en Sevilla no hay heterosexuales, buenorros, solteros e inteligentes.
JC se echa una siesta y Sardi nos llama "venid al pimiento", siguen de juerga y vamos a tomarnos unas tapas. Cuando llegamos están contentas, pero nos ponemos a nivel rápidamente. El camarero flirtea con JC, y él se divierte. Aparecen Rafa y Dan y nos reímos haciéndonos fotos temáticas, la cara de Dan sorprendido es de Óscar (por lo de americano, la mía sería para un Goya).
Nos quedamos solos JC y yo, y empezamos el recorrido nocturno de la noche anterior. Ya nos encontramos con caras conocidas, y nos reconocen, en dos fines de semana ya me conocería a la mayoría de solteros fiesteros. A última hora me quedo solo en la pista de la discoteca, no puedo irme a dormir porque aún mi nivel etílico es alto. La música es rayante y a mi alrededor no hay nadie conocido, ni nadie que me apetezca conocer. En el guardarropa han perdido mi chaqueta, afortunadamente después de una larga búsqueda aparece, se había caído de la percha y estaba en el montón de chaquetas sin numerar. Las 7 de la mañana y yo solo pienso en comerme unos churros con chocolate, pero no encuentro ningún lugar abierto ¿en Sevilla la gente no desayuna?
Domingo de resaca en la calle, al solecito entro en trance, Amelia, la hija de la China pinta un cohete espacial (para mi especial) en el que dibuja a todos menos a mi, ella se ha dado cuenta de que yo ya estoy en órbita, para ser tan pequeña tiene mucha intuición.
De vuelta a casa de Sardi grabamos un videoclip con la canción Eden de Hooverphonic, y nos descojonamos (ella se desovaria) de la risa, no quiero ni ver cuando cuelgue el resultado en su blog. Al recoger el coche, los vándalos han roto el parabrisas del coche de JC, no hay ningún sitio abierto para cambiarlo, la opción es quedarnos hasta el lunes (pero no podemos, hay que trabajar) o intentar regresar con dificultad de visión por las grietas, que es lo que finalmente hacemos. JC está flipando con los reflejos y destellos que las luces producen en la luna resquebrajada, pero en los Montes de Málaga comienza a chispear y la cosa se pone fea, porque no podemos usar el limpiaparabrisas. Se me quita el sueño de golpe, pero llegamos sanos y salvos, mis perros me dan la bienvenida y es hora de meterme en la cama, tengo que recuperar horas de sueño.
¡Qué gusto disfrutar de lo que los amigos ofrecen! Sardi, gracias por compartirte con nosotros, tu casa y tus amigos.

sábado 14 de febrero de 2009

FELIZ SAN VALENTIN


Este finde estaré un poco desconectado, porque me he exiliado en Sevilla. En la foto, nosotros recién levantados después de una noche de fiesta sevillana, riéndonos mientras desayunamos y nos preparamos para afrontar San Valentín en el desierto de Sardinita. Feliz San Valentín, quereos mucho, dejad que os quieran, y si estáis solteros demostrad vuestro amor amistoso a vuestros colegas. Yo así lo estoy haciendo.

jueves 12 de febrero de 2009

FACEBOOK, SUSTITUTO DE GAYDAR



Ya hice un post dedicado a la era de la comunicación, y Theodoro me pidió que contara alguna experiencia de aquellas que tuve en ese peculiar mundo de los perfiles, aunque tengo pensado escribir algo sobre ello, hoy no lo voy a hacer.
La tecnología avanza que es una barbaridad, y lo que comenzó como web de chat ha ido creciendo y evolucionando. En aquellas salas de chat accedías con un nick, cuya elección no era simple, porque con una palabra que se convertía en tu nombre en la red debías resumir el papel que correspondiera a lo que buscabas, a la personalidad que querías vender, fuera ésta real o imaginada, y ese nombre virtual se convertía en tu tarjeta de visita con la que podías atraer a otros usuarios o repelerlos. Sólo hay que imaginarse una sala llena de gente con una pegatina en el pecho (como en las reuniones norteamericanas) en la que podías leer nombres del tipo: guapogym, raboterapia, soloporgusto, culohambriento, tragoncete, medianaranja..., y saber que dependiendo de la elección ibas a encontrar un tipo de conversación u otra. Tras charlar en público podías abrir una charla en privado con aquél que te hubiera parecido interesante, o que aparentara ofrecer aquello que buscaras. No sabías nada de la persona, lo mismo podía ser un hombre de edad madura haciéndose pasar por un chaval, que una chica haciéndose pasar por un chico.
Los chats eran bastante limitados, y comenzaron a hacerse populares las páginas de contacto tipo Gaydar, en las que te registrabas con un nick que, aunque importante, no lo era tanto porque ya podías colgar fotos que eran más importante que el nick en sí mismo. Los primeros años la gente era reacia a colgar fotos por el miedo al uso fraudulento de las imágenes, porque podían verte conocidos que con un solo golpe de click podían saber datos personales tuyos, del tipo tamaño del miembro, rol, preferencias sexuales... Había muchos perfiles sin fotos, que como fantasmas estaban ahí pero no podías verlos, y cuando te escribían era como cuando una puerta se cierra de repente en tu casa sin que haya una corriente de aire: inquietante. Poco a poco se fue democratizando el uso de las páginas de contacto, cada vez los usuarios eran más jóvenes, había diferentes webs dependiendo del perfil del usuario, y gradualmente la mayoría de gays practicantes solteros (y muchas parejas) fueron perdiendo la reticencia inicial a exponerse en público como si de una vitrina. carnal se tratara. Gaydar es una página bien producida, con un diseño trabajado, en la que sus usuarios suelen ser de edad media, y lo mismo buscan una relación que sexo ocasional sin compromiso y Bakala es una página más enfocada al público juvenil, con un diseño más básico, incluso cutre. Gaydar sería como un bar de copas de diseño, de esos que pululan aquí y allá por los barrios gay del mundo, y Bakala sería el cuarto oscuro de algún bar del Yumbo en Playa del Inglés. Una vez registrado en alguna de esas páginas, solo tenías que mandar mensajes, recibirlos, y tras contactar con alguien, intercambiar dirección de correo electrónico para seguir charlando por messenger. Estas páginas eran una forma de entrar en contacto con el resto de personas, como estar en un bar esperando a conocer gente, y el intercambio de msn es el antiguo intercambio de teléfonos, para seguir el contacto. Esas charlas podían hacerse interminables, para nunca llegar a conocer a la otra persona, o servir de herramienta para finalmente conocer al otro en persona.



Desde hace relativamente poco tiempo, se ha dado otra vuelta de tuerca a esta forma de mantener contacto con el mundo exterior sin moverte de casa: las redes sociales. El facebook es un portal en el que asocias tu correo electrónico a un perfil, en el que puedes colgar fotos, vídeos, comentarios, y estás en contacto con las personas que hayas agregado como amigos. Es como asomarse a la ventana del patio para ver qué hacen tus amigos, puedes cotillear sus fotos, ver un vídeo que les haya resultado interesante, saber quién ha conocido a quién, y cotillear los comentarios que unos se hacen a otros. También sirve para estar en contacto con tus amigos, pues te permite en cada momento dejar dicho qué estás haciendo, o qué vas a hacer y, al mismo tiempo interactuar con otros. Lo que en un principio se construyó para tejer una red de amistad, y que ésta estuviera en contacto permanente entre sus miembros, ha pasado a ser el sustituto de las salas de chat y de las webs de contacto. Eres amigo de alguien, y esa información es visible para sus otros amigos, si a alguno de ellos le pareces interesante puede enviarte una invitación de amistad, y sabiendo que viene de la mano de otro amigo, facilita la aceptación de amistad. Dentro de ese mundo, está el amigo muy popular que es amigo de todo aquel que tenga perfil en facebook, si buscas a alguien, hazlo entre sus amigos. También está el amigo que se hace fan de la cosa más extravagante o rebuscada, y que te trae el recuerdo de aquellos objetos que formaron parte de tu infancia (el naranjito) o de aquella famosa presentadora (un, dos, tres..). Dentro de este mundo de las redes sociales, también hay diferencias sociales: el Tuenti está más enfocadao a adolescentes, o universitarios, y el facebook parece tener usuarios adultos emancipados.
¿Ha sustituido el Facebook a Gaydar en 2009? Si es así, Facebook es a Gaydar lo que Tuenti a Bakala.
Lo que queda claro es que cada vez hay más solteros, que necesitan recrear en el mundo virtual unas relaciones sociales que en el mundo real cada vez son más difíciles de crear, y mantener. Me quedo con la certeza de que sea a través de internet o en persona, todos necesitamos relacionarnos.

martes 10 de febrero de 2009

UN VIERNES CUALQUIERA (3)

Miguel conduce de vuelta a casa, la noche ha caído y le ha pillado desprevenido, el tiempo ha volado mientras estaba rodeado por el abrazo de Jose. En su boca permanece el sabor y el tacto de la lengua de Jose, el perfume de su aliento se ha grabado en su recuerdo, le excita y no puede bajar la erección que esa evocación le produce.
En su regreso, además de los sabores y olores del chico, le acompaña música para enamorados, escucha los Grandes Éxitos de Sade, y esas melodías amplifican y potencian los sentimientos que acaban de ser engendrados.
Sentimientos.
Se pregunta si será capaz de volver a sentir, y la media sonrisa que se esboza en su cara le contesta que sí.
Va a hacer más de dos años que lo perdió todo. Un día se despertó, y ese mundo que con tanto esfuerzo había ido construyendo se desmoronó en unos minutos. Es la típica historia de llegar a casa antes de lo habitual y encontrarse a su pareja metido en la cama con otro. Pero aunque sea habitual en las películas de Antena 3, es algo nuevo para Miguel. Esa visión se queda grabada a fuego en su memoria, puede recrear como sus neuronas se activan para revivir esa imagen desagradable: Vuelve a sentir náuseas, decepción, desilusión, tristeza, ira, y el pecho se le cierra impidiéndole respirar. Le asaltan las lágrimas y hace todo lo posible por no llorar. Saca de algún recóndito lugar una voz neutra, sin emociones, con la que pide a su pareja (ya ex), que el tercero en discordia los deje solos. Éste pide a su amante que se vista y se vaya. Ese fue el final, y a la vez el principio.
Comenzó una nueva vida, después de hablar, discutir, reprochar, para acabar finalmente esa relación, pone a la venta la casa en común, dividen la colección de Cd´s, fotografías y menaje de hogar. Traslada sus tristes trastos tras de sí, almacenándolos en cajas en un trastero al que nunca más vuelve.
Y ahora, después de dos años de andar de aquí para allá, conociendo candidatos a los que rápidamente descarta, se encuentra en una disyuntiva. ¿Cómo conseguir bajar la coraza que se impuso como consecuencia de una experiencia dolorosa? ¿Será capaz de volver a confiar en alguien? Y si lo es, ¿será capaz de enamorarse del que probablemente se convierta en su propio enemigo? Volver a enamorarse significa volver a empatizar con su pareja, a que le importe todo lo que a Jose le preocupe, a apoyarlo en todas sus inquietudes, miedos, a permitirle compartir su cama, a cederle espacio en su hogar, a ceder parte de su necesidad sexual en pro del que tiene delante. Sabe que es un sacrificio que hay que hacer para construir otra vida en común, pero ¿estará dispuesto o preparado para afrontarlo?

Son preguntas retóricas que no necesitan ser contestadas, porque ya nota como ese virus le ha contagiado, y se propaga a través de todas las células de su cuerpo, ese virus que le hace suspirar a cada rato, que le hace recordar un gesto, una caricia de Jose, un virus contra el que ya no tiene capacidad de protegerse.
Todo esto pasa por su cabeza, al enfilar la avenida que le lleva hasta su casa, mientras Sade entona Sweetest taboo.

ASÍ VEO A THIAGO


He leído que a Thiago le gusta que le hagan guiños, así que el post de hoy va dedicado a él. Y como yo no sé dibujar, pues lo voy a bosquejar con palabras. Así veo yo a Thiago:
Thiago es un chico de 20 años, al que le gusta el surf, el skate y el fútbol, por ese motivo me lo imagino delgado, pero con unas piernas fuertes (y con poco vello, porque aún le está saliendo). Es de estatura media, sobre 1.75 m, con la cara fina, la piel blanca y uniforme, el pelo oscuro, medio crecido y suele llevarlo despeinado pero algo tieso. Su sentido del humor y su continua observación del mundo que le rodea me hace imaginarlo con unos ojos grandes, castaños, en los que la picardía brilla, su mirada seguro que no deja indiferente a ninguno de sus amigos de pandilla (gays o no), blogueros amantes, y a cualquiera que se cruce por su camino. Usa gorras de rejilla, que se coloca ladeada con la visera levantada. Suele llevar los pantalones muy caídos, tan solo un cinturón ancho y cuajado de tachuelas impide que se le caigan al suelo y le haga tropezar, muestra la parte superior de sus boxers, los cuales cubre con sudaderas de un solo color. Sus zapatillas favoritas son las deportivas grandes, de la firma Vans, con la lengüeta tiesa, por delante de los bajos del pantalón. Eso en lo exterior. Su interior está plagado de facetas, de caras, ángulos y recovecos, es un ser poliédrico, igual te muestra su lado más íntimo, que te lo retira inmediatamente para mostrar su parte más superficial y divertida, reivindica una causa, o denosta algo que no le acabe de gustar. Sorprende, engancha, y a pesar de la diferencia de edad conmigo (yo 36) confieso que siempre estoy pendiente para ver con qué me sorprenderá en su próximo post, nunca me aburre. Sus ideas son jóvenes, frescas, llenas de creatividad, entre sus palabras escritas conviven la jerga callejera tanto como los cultismos (por mucho que reniegue de los intelectuales tuberculosos, está a punto de convertirse en uno), es ambivalente, y por eso lo admiro. Pronto serán 200, y yo lo veré desde esta ventana.

lunes 9 de febrero de 2009

MI PRIMER MEME


Éste es el primer premio-meme que recibo, y me ha hecho mucha ilusión, ya casi parezco un bloguero de verdad. El premio me lo han otorgado Didac Valmont del blog Corralas de Mayrit, y Stultifer, del blog Donde Nadie me ve. El premio incluye un meme en el que se me pide que cuente 8 sueños por realizar, y tras darle muchas vueltas, son éstos:
  1. Continuar la carrera (ya que estoy de año sabático).
  2. Acabar la carrera, porque una cosa es continuarla, y otra muy diferente acabarla.
  3. Volver a enamorarme, y ser correspondido.
  4. Obtener un ascenso en el trabajo, pero por mis méritos laborales y no sociales, como la mayoría de mi empresa.
  5. Seguir escribiendo este blog, que no llegue un momento en que se haga el silencio.
  6. Dormir 8 horas diarias.
  7. Que un día no muy lejano el ser humano no muera de hambre.
  8. La paz mundial (frase robada de la peli Miss Agente Especial).
Este meme implica entregar este premio con sus respectivas obligaciones a otros 8 blogs, y son los siguientes:
  1. Cotte, del blog www.cotte.blogspot.com
  2. Arguifonte, del blog Instalado en Plutón.
  3. Sardinita en Afganistan, del blog Sardina en el desierto.
  4. Sule, del blog Amanece un nuevo día.
  5. Teodoro, del blog Teodoro y amigos.
  6. Ulises, del blog Ulises1b.
  7. Guacanastaco, del blog Heterogay.
  8. Chema B, del blog memorias de un transeunte.
Enhorabuena a todos los premiados, estoy deseando conocer vuestros sueños.



sábado 7 de febrero de 2009

EL FUTURO NO ESTÁ ESCRITO



Cada mañana el mismo ritual, después de aparcar el coche siempre me quedan unos minutos para empezar a trabajar, así que me voy dando un paseo hasta mi oficina. Me gusta caminar sintiendo el frío en la cara, y notar mi cuerpo abrigado bajo las capas de ropa, mientras escucho música. Es muy temprano, aún no son las siete y media, es noche cerrada y la ciudad duerme.
Me cruzo con personas aquí y allá, todas abrigadas con bufandas, abrigos con los cuellos alzados, cuerpos encogidos por el frío, caras que reflejan el sueño de haber sido expulsadas de sus respectivas camas antes de lo que quisieran, ojos acostumbrándose a la escasez de luz. Todos tienen en común el paso rápido al caminar, para no llegar tarde al trabajo.
Tengo toda la jornada por delante que puede estar llena de expectativas, todo está por escribir, y dependerá de mi, exclusivamente de mi, el que al final del día, tras un balance, el resultado final sea positivo. Ya no planifico el futuro a largo plazo, a semanas o meses vista, mi futuro inmediato es el ahora, el mediodía o la tarde, no planeo más allá. Antes lo planeaba todo, desde la ropa del día siguiente, el ocio del próximo fin de semana, el viaje de noviembre en enero, e incluso las próximas navidades. La vida te enseña que los planes no sirven para nada, que de aquello que planees nada saldrá tal como imaginaste o diseñaste.
El cambio de perspectiva no ha sido fácil, he tenido que recurrir a la técnica que usé para dejar de fumar, no pensar en que mañana no voy a fumar, sino enfocarme en que hoy no voy a fumar, mañana ya veré. Si miraba la vida pensando en que no volvería a fumar nunca, la fuerza de voluntad flaqueaba, y la necesidad apremiaba. Si pensaba que sólo tenía que esforzarme en ese único día, me iba a la cama contento por no haber caído. Al día siguiente me despertaba con las fuerzas renovadas, dispuesto a enfrentarme a otro día sin fumar. Poco a poco, dejé de pensar en los cigarrillos, y de igual forma he dejado de pensar en el futuro.
Ya estoy cerca de mi oficina, en la plaza unos pájaros juegan, o se pelean o inician una danza de cortejo, no sé muy bien lo que hacen, pero me paro a observarlos y minutos después desaparecen, cuando llego al trabajo no sé si lo he visto o lo he imaginado.

jueves 5 de febrero de 2009

ZONA CERO


He recibido el premio al mejor contenido, otorgado por el blog Zona Cero. Quiero agradecer a Darri James el tiempo que ha invertido leyéndome, y su valoración para llegar a otorgarme el mencionado premio. Soy fiel lector de su blog, a través del cual he aprendido mucho de este mundo virtual, y he disfrutado mucho leyendo sus post mayoritariamente dedicados al mundo del blog y sus autores.
Muchas gracias, Darri.

miércoles 4 de febrero de 2009

VELOCIDAD


Me gusta sentir la velocidad al volante, conducir escuchando mi música favorita, y girar un poco la cabeza para ver como todo se va quedando atrás. Si me siento agobiado por los recuerdos cojo el coche y conduzco sin un destino, parece que éstos también se quedan atrás, pongo el control de crucero, y suelto el pedal del acelerador, la velocidad se mantiene constante y solo tengo que preocuparme de mantenerme dentro del carril. El motor ruge con ímpetu, el velocímetro marca una velocidad prohibida, el contador de revoluciones se acerca a la zona roja.
Sé que a esas velocidades tan altas cualquier imprevisto puede ser mortal, y me imagino la sensación de ver cómo el camión que tienes a tu derecha da un volantazo contra el que no puedes evitar estrellarte. Pienso como serán esas décimas de segundos en los que sabes que el impacto va a ser mortal, la adrenalina pega un subidón, la mente se aclara y se vuelve muy rápida, y por tu cabeza pasan imágenes de tu propia vida. ¿Cuál sería la imagen útima que se me pasaría por la mente? ¿Qué recuerdo me llevaría en mi último instante? ¿Cuál sería el que yo escogería si pudiera elegirlo? ¿Qué música se convertiría en la banda sonora de mi propia muerte?
Sonaría un gran estruendo, tras el cual solo quedaría silencio, un estruendoso silencio, en el que ya no estaría aquí, solo mi cuerpo permanecería entrelazado con los restos de un automóvil que nadie reconocería. Minutos después, comenzarían a escucharse sirenas que se irían acercando al cuerpo sin alma, y quizás, desde fuera de mi, como un holograma invisible, presenciaría el protocolo que el personal sanitario tantas veces ha practicado.
Al colegir un vehículo de la Guardia Civil, reduzco y vuelvo a situarme dentro de la velocidad permitida. Mis preocupaciones se quedaron atrás, vuelvo a concentrarme en la música.

martes 3 de febrero de 2009

BLOG DEL DÍA


En la noche de ayer, a las 0:45, se hizo público el prestigioso galardón al mejor blog del día, concedido por Stultifer en NO SIN MI CAMARA, que recayó en el blog LA MEMORIA DE ADRIANO. A las 12 horas de hoy nos ponemos en contacto con el afortunado galardonado, el cual declara no tener conocimiento de tan deseado premio.
La entrega de dicho galardón fue efectuada en la tarde de hoy, en un multitudinario y emotivo acto al que Adriano asisitió vistiendo smoking de Hugo Boss, camisa de Dior, y zapatos negros de Caramelo. Tras la entrega, estas fueron sus palabras: "Quiero agradecer este preciado premio, tan deseado por todos en ese mundo virtual que es la Blogosfera, y que me llena de orgullo y emoción a partes iguales. En este momento dulce, quiero recordar a quienes han sido promotores de que este sueño se haya hecho realidad; en primer lugar, agradecer a Cotte, del blog Cotte.blogspot.com, su empeño en hacer de mi una persona creativa, animándome a sacar a la luz todo aquello que moría por contar; a Fernando, que siempre me apoyó en mi camino solitario de la escritura, regalándome mi primer cuaderno, mis plumas estilográficas, y aquel fantástico portátil; a Raangul, del blog A la chita callando, gracias al cual entré en contacto con este medio que tan maravillosos momentos me ha proporcionado (ya lo dice el saber popular: tiran más dos tetas, que dos carretas); a David, que me regaló mi cuaderno rojo de Moleskine, en el que vengo desarrollando ideas que posteriormente plasmo en el blog; a los millones y millones de lectores que vienen siguiéndome en este ya largo recorrido (dos meses) desde todos los rincones del planeta, y parte de la galaxia conocida; y finalmente, quiero agradecer a quien me otorga tan ansiado premio, Stultifer, que me ha animado a seguir, y a quien en agradecimiento le regalo mi última escalera".

Tras recibir su premio, tuvo que ser ayudado por Stultifer a colocarlo en la correspondiente estantería, como si de un mueble de IKEA se tratara: el archivo jüklund lo pegas en el gadget akländ. Tras la entrega, la fiesta de celebración siguió en los salones del conocido hotel Rich de Málaga.

Max
Jefe de sección de Cultura, del periódico 20 cm.

lunes 2 de febrero de 2009

LA CENA


Esta noche estoy hambriento, si me invitas a cenar prometo no dejarme nada en el plato. En los entrantes iremos abriendo boca, los degustaremos pausadamente, abriré el bollo recién salido del horno con los dedos, quemándomelos, y la mantequilla se irá derritiendo. Un trago a la copa de vino, para enjuagar mi paladar de la mezcla de nuestros sabores, y prepararlo para el plato principal.
Escogeré la carne, pero cuando llegue, estaré tan ansioso que tragaré sin apenas masticar y, mientras tanto, no dejaré de mirarte, sonreírte, susurrarte, suspirarte. Intercambiaremos los platos, primero el mío, después el tuyo, luego otra vez el mío, los simultanearemos, en una danza tras la que acabaremos con todo, la lengua rasposa, los dedos pringosos, y fragancias en el olfato. Pasaremos del postre, no quedará hueco.
No me olvidaré de la servilleta, para no mancharme cuando nos derramemos.

domingo 1 de febrero de 2009

CAFÉ ONÍRICO


"Caminábamos por la costa, habíamos quedado con tus amigos para tomar un café en un local recién abierto, que se había convertido en el sitio de moda. Si querías ver a alguien en especial lo podías encontrar allí. El día era claro, la luz intensa, un día de verano típico de enero, en el que el sol irradia felicidad, dinamismo y ganas de diversión. Llevábamos pantalones cortos, chanclas y camisetas de tirantes, y charlábamos mientras nos acercábamos al local.

El local estaba en prímera línea, en los bajos de un hotel famoso y conocido en la ciudad, donde se alojaban los personajes del mundo de la farándula que visitaban la ciudad, y en el que se rodaba la temporada de verano de ese programa diario que tanto te divertía. Su presentadora era una viejita toda estirada, que debe de tener muy mal carácter cuando todas esas cámaras que la rodean no están en on, pero que en cuanto invadía los salones familiares a través de la caja tonta forzaba su sonrisa más falsa.

En la reforma del local habían convertido la mayoría de sus paredes exteriores en enormes cristaleras que dejaban pasar la luz al interior, y que permitía ver quién había dentro, provocando el deseo general de participar de ese ambiente. Estaba vestido de superficies lisas de madera, en donde se reflejaba la luz exterior, mesas sobre las que colgaban lámparas de cristal verde en las que bailaban los reflejos cuando te movías por el interior.

Tus amigos ya estaban dentro esperándonos, y después de saludarlos fuimos a por nuestros cafés. La lista de bebidas colgaba encima de la barra con sus correspondientes precios, a modo de franquicia norteamericana, y tras escoger la bebida la abonamos en caja. Escogimos el café selva negra. Con el vuelto nos entregaron un cazo con el que tenías que recoger la materia prima del café, que posteriormente molías en una máquina dispuesta para ello, y una vez molido el café te lo hacías en la cafetera de uso común. Obviamente, desde el cazo, pasando por el molinillo y terminando con la cafetera, todo era muy chic, en absoluto se usaban elementos que remitieran a cafeterías convencionales, todo tenía un diseño exquisito, fabricado especialmente para la cadena. La filosofía del local era que con el café se comparten momentos, e intimidades, pues tomamos café con amigos a los que hace tiempo que no vemos, y con los que queremos compartir nuestras intimidades, y el participar de la elaboración hace que nos vayamos abriendo.

Al recoger la materia prima, ésta estaba compuesta por diversos materiales y formas: había granos de café, contenía pequeñas tacitas de porcelana, algunos tornillos, muchas tuercas, trocitos de ramas, algunos tipos de flores secas. Al ponerlos a moler, veía como se iban deshaciendo todo, covirtiéndose en un polvo homogéneo, de muchos colores diferentes. Pero en algunos momentos el molinillo se atascaba, y el proceso se hacía muy largo. En lugar de preocuparme por cómo afectaría esa suma de materiales en mi organismo, me inquietaba porque tardabamos mucho en hacer el café, y tus amigos estaban esperando."
Extraído de un sueño tenido en una noche cualquiera.

sábado 31 de enero de 2009

CONSOLATOR VERSUS EX


Yo tengo un superpoder, aunque parezco un ciudadano normal de los de a pie, pero es que todos los superhéroes necesitamos ir de incógnito porque de otra forma no podríamos hacer una vida seminormal. Me pasó como al resto de los superpoderosos, que tardas años en darte cuenta de ese superpoder, piensas que lo que te pasa a ti es lo que le pasa a los demás, y no le das importancia hasta que con el tiempo llegas a la conclusión de que no eres normal.
Como ya pertenezco al selecto y exclusivo mundo de los superhéroes, tengo cierta relación con otros, con los que comparto impresiones, experiencias, anécdotas. Me costó un poco entrar en ese mundo, porque yo pensaba que mi superpoder era un poco chorra, que en realidad no tenía comparación con los de los otros. Superman por ejemplo tiene un montón de poderes: vuela, tiene una fuerza excepcional, visión láser, audición ilimitada, no tiene la capacidad de enfermar excepto por la kriptonita (por cierto, el otro día un ex suyo, a mala idea, le mandó como regalo un colgante con una piedra que en apariencia era inofensiva, pero que resultó ser kriptonita, y no veas lo malo que se puso, algunas maricas son tan malas...). Spiderman es otro que en principio no tiene tanto poder, ya ves, se pega a las paredes, pero eso tampoco es nada del otro mundo, yo conozco a un montón de gente corriente que conoce a alguien y se pega a él, y no por ello es un superhéroe. Porque aparte de pegarse a las paredes, lo que utiliza es la tela de araña, pero eso es un invento, no es intrínseco suyo. Si se habrá pegado batacazos cuando se le agotan las reservas del producto que utiliza para fabricar la tela, el pobre está marcaíto por todos lados. Otro de los superhéroes que conozco es catwoman, que tiene un estilazo la tía que me encanta, no puedo dejar de observarla cuando me la encuentro en los super chill out a los que últimamente me invitan. Ella llega a la sala y se mueve con una elegancia y un glamour que, a pesar de estar todo dios acostumbrado a verla, no podemos evitar seguirla con la mirada. Claro, yo me suelo fijar en los taconazos que lleva, que mira que tiene que ser difícil pegar saltos de balcón a balcón con esos tacones de aguja. Yo la admiro mucho por su elegancia, pero es un poco estúpida, no hay quien intime con ella, siempre está marcando distancias, como está muy buena se lo tiene creído, pero lo que es a mi, más allá de que me gustaría peinarla, y probarme sus tacones, no me interesa. Seguro que con el tiempo nos haremos amigos, porque cuando vea que no me pone para nada se relajará y me buscará para contarme sus intimidades. Yo creo que tiene o ha tenido algo con batman, porque antes se los veía hablar mucho, y ahora ni se saludan. Ese es otro que tal baila, resulta que no tiene ni un superpoder, es todo inventado, fachada vamos, se pone un traje con unos pectorales como rocas, pero todo de mentira, porque luego se quita el traje y se queda en nada. Que he coincidido con él en los vestuarios (a los super chill out llegamos de incógnito, es allí donde nos cambiamos, por aquello de no llamar la atención de los paparazzis) y me he fijao bastante bien. Si le quitas el mayordomo especializado en ingeniería, no sabe ni utilizar el abridor para abrirse una cerveza. Como tiene mucha pasta, se puede permitir comprarse todos los caprichitos tecnológicos, el Iphone lo diseñaron específicamente para él, aunque ahora la mayoría de los mortales lo utilice.

Volviendo a mi, que en realidad es lo que más importa, ya que al resto de superhéroes los conocéis, y no voy a contaros nada de ellos (yo respeto mucho la privacidad de mis colegas y no me gusta "referir"), yo tardé en descubrirme. Conocí a un chaval que había terminado con su pareja hacía poco, pero que lo tenía todo muy claro. Nos gustamos y follamos, claro, lo normal, pero después de unas cuantas citas, me dijo que había decido volver con su pareja. Otro año, a principios de verano, conocí a un chico que lo había dejado con su novio porque éste se iba a trabajar el verano a Ibiza. Estuvimos enrollados una semana, al cabo de la cual me dijo que había decidido irse a Ibiza a trabajar y a pasar el verano con el que había sido su ex, y que volvía a ser su novio. Ya le habíado dado tiempo a organizar con él la búsqueda de trabajo, el vuelo, todo. Conocí a un chico que tenía novio y, aunque no me hace mucha gracia el tema, pensé que como yo no era el del compromiso, no era problema mío. Llegué a la conclusión de que este último chico dejaría a su novio para estar conmigo, lo normal que pasa en las películas. Porque una relación larga se ve mermada por la rutina, la falta de pasión, la cotidianeidad, y lo más normal es que, al conocerme, me convierta en la novedad, con mi cuerpecito trabajado de gimnasio (no necesito un pectoral prefabricado como otros), mi casa en propiedad, mi coche recién comprado, mis historias nuevas para él, la pasión del sexo desconocido, mi procacidad en la cama... Vamos, que me digo, está chupado, en un mes ni se acuerda del novio, y me lo quedo para mi. Pues no, resulta que al final decide quedarse con su novio, con el que se aburre soberanamente, pero al que le unen un montón de recuerdos, y vínculos difíciles de cortar.

Ese, amigos, es mi superpoder: consigo que cualquiera que tenga una ruptura, o se la plantee, vuelva con su ex, o se reafirme en su relación. Así que, si estáis en crisis con vuestra pareja, presentadme a vuestro novio, que en unos días haré que vuelva feliz a vuestro lado.

miércoles 28 de enero de 2009

UN VIERNES CUALQUIERA (2)



Las 15:30, suena el teléfono de la casa de Jose y éste lo descuelga con cierta emoción, esperando que la llamada sea para él.
-¿Diga?
-Hola, ¿Jose?, soy Miguel.
-Hola Miguel, ¿qué tal?
-Pues bien, te llamaba para invitarte a tomar algo esta tarde, ¿te viene bien?
-Sí, esperaba tu llamada.
-Ok, entonces nos vemos a las 6 en la Pz de la Merced, esquina con CL Granada.
-Vale, pues nos vemos allí, hasta luego.
-Hasta luego.


Miguel llevaba todo el día pensando cuál sería la mejor hora para llamarlo, miraba el reloj y pensaba "aún es pronto", y no podía concentrarse en nada. Intentaba seguir con la lectura del libro que tenía entre manos, pero después de varias páginas se dio cuenta de que no había entendido nada de lo leído, la mente volaba libre, imaginando su propia historia, aún por escribir. Dejó el libro y puso algo de música para ver si así se le templaban los nervios.
Jose se había levantado tarde, había estado tirado en el sofá, viendo distraídamente la tele, y charlando con una de sus hermanas, con la que mantenía una relación de amor-odio. No podían estar uno sin el otro, pero chocaban continuamente. Recordó la noche anterior, en la que conoció a ese chico tan interesante.
Miguel ya había pensado en qué ponerse: sus vaqueros preferidos y una camiseta que tenía por estrenar (era una buena ocasión para hacerlo), con las deportivas más gastadas, de las que no podía desprenderse. Salió temprano para evitar los nervios de la impuntualidad, y para buscar aparcamiento tranquilamente. Mientras concucía escuchaba el último álbum de Madonna, Ray of light le daba subidón de buen rollo, la mejor música para ese momento. Como un rayo de luz, Jose había entrado en su vida, haciéndole vibrar.
Tuvo suerte, encontró un espacio cerca de la Pz de la Merced, junto a la parte trasera del Teatro Cervantes, y como tenía tiempo de sobra se fue dando un rodeo para disfrutar de la tarde. Llegó con 5 minutos de antelación y ya estaba Jose esperándolo. Lo vio a lo lejos, se le subió una sonrisa a la cara que no pudo esconder, y se fue acercando despacio, disfrutando de la visión, aprovechando que éste miraba distraído hacia el lado opuesto. En un rápido rápido vistazo sacó en conclusión varias cosas: que seguía siendo muy guapo a la luz del día; que su ropa le gustaba: un vaquero azul, una camiseta lisa del mismo color, y unas chanclas de playa que le daban un aspecto relajado; que aún no se había acercado a él ya estaba deseando tocarlo, besarlo y rozarle ese culo respingón.

Al situarse frente a él, éste se sobresaltó, pues esperaba verlo aparecer desde la dirección opuesta. Se dieron dos castos besos a modo de saludo, el último de los cuales duró un segundo de más, a través del cual sintió el roce de la barba de Jose en su cara, y su particular aroma, un perfume de ropa recién lavada y secada al sol, entre flores.
Comenzaron a pasear y a compartir sus gustos y aficiones. A Jose le gustaban mucho los animales y las plantas. Su patio era su propio jardín, en él tenía un ficus, un pacífico, margaritas moradas, geráneos, muchos tipos de plantas a las que mimaba y cuidaba hablándoles, lavando sus hojas, disfrutando del resultado de sus cuidados, pues cada vez que una flor brotaba, era su particula recompensa. Miguel disfrutaba de sus tarde libres nadando, asistía a cursos de natación en los que competía consigo mismo, intentando conseguir más fondo, más velocidad, o mejorar su técnica. También le gustaba tumbarse en el sofá con un libro abierto, a través del cual viajaba a tierras lejanas, o vivía experiencias ajenas que le resultaban claras como sus propios recuerdos.

Paseaban a lo largo del paseo marítimo bajo un cielo azul totalmente descubierto, la luz de la tarde tenía la fuerte intensidad del final del verano, tardes en las que el sol se esfuerza con un último estertor de moribundo en no perecer. Iban uno caminando al lado del otro, y de vez en cuando se rozaban sus manos con la cadencia y oscilación del caminar, roces robados en los que Miguel concentraba toda su sensibilidad, disfrutándolos. De vez en cuando se giraba para constatar que era Jose el que iba a su lado, sus ojos marrones encendían su espíritu, y su grave voz iba arrumándolo en un delicioso instante, fugaz.

Se cruzaron con una señora a la que Jose dio las buenas tardes, tenía aspecto desaliñado, vestía chaqueta roja como el fuego, y llevaba el cabello corto y cano, todo revuelto, calzando unas zapatillas de andar por casa que iba arrastrando en su lento caminar. Jose le contó que era un vecina del barrio, que había sido profesora, y que había perdido a su familia en un accidente de tráfico, de lo que nunca se recuperó. A raíz de ello dejó de trabajar y se volcó en el alcohol para paliar su tristeza, y ahora vagaba mañana y tarde por las calles del barrio, como un espíritu invisible, que se manifestaba solo cuando quería pedir dinero para beber.

Entre charla y charla llegaron a un espigón donde se sentaron a ver la tarde caer, y sus voces fueron bajando de intensidad, susurrantes, la intimidad les fue envolviendo, y allí, entre los grandes bloques de hormigón que protegían a la playa de los temporales, se quedaron callados. Resguardados de la vista de la gente, Jose se acercó a Miguel, mirándole a los ojos, y rozó sus labios. Miguel los cerró y sintió la suave caricia, la calidez de su aliento, el aroma del mar, y fue abriendo los labios, atrapando los de Jose con los suyos propios. Las puntas de sus lenguas se rozaron, comenzando un baile nunca antes ensayado, en el que el ritmo fue subiendo, y la intensidad multiplicándose. La pasión fue desatándose, y pronto se besaban como desesperados, con las bocas bien abiertas y bien apretadas, cada uno con la mano en la nuca del otro, apretándose, como queriendo traspasar la barrera de la piel.



REBELDÍA

Hoy no me ha dado la gana de ir al gimnasio, me he levantado rebelde. Esta mañana, al despertarme escogí unos vaqueros grises y gastados, con un jersey negro y mis botas favoritas de esta temporada (las que me regaló mi hermana como regalo prenavideño), nada formal ni elegante. Al mirarme al espejo vi el remolino que la almohada había construído en mi pelo, y decidí no luchar contra él en una pugna perdida de antemano (además, el remolino me daba cierto toque infantil).

Al llegar a la oficina me puse a ojear/hojear (tanto da, de ojos ojear, y de hojas hojear) el pasado, es decir, los periódicos gratuitos de ayer, esos que cada día voy recolectando, solo para leer el horóscopo, y saber lo que no va a ocurrirme (no dan una). Entró el compañero que cada día viene a darme la lata y lo ignoré, a veces hay que ser tajante.
Durante la mañana decidí robarle al curro un rato para escribir un post, quería hacer una continuación de Un viernes cualquiera, y me puse a teclear. El lugar no era el más inspirador, porque no hay ni un compañero que me provoque el más mínimo interés (también es mala suerte que seamos unos 40 entre hombres y mujeres, y no haya ni un solo tío que me despierte la líbido), pero algo escribí, luego lo repasaré por si se puede salvar algo.
Al salir, en lugar de caminar deprisa hacia el coche, me fui dando un paseo tranquilo, escuchando música, y observando como el viento hacía a las nubes deslizarse. Una nube grande cubrió la ciudad, y cuando el viento la arrastró la luz volvió a brillar con mucha intensidad, como si una mano divina (divina de dios, no de monísima) hubiera dado al interruptor.
Comida familiar, se debatían temas que no vienen al caso, y como siempre tuve que ser la voz discordante, pero alguien tendrá que decir lo que realmente piensa, y no lo que los otros quieren escuchar.
Al volver a casa me tiro al sofá a escribir este insulso post, y decido que no voy a ir al gimnasio, hoy me rebelo contra todas las obligaciones que me marco, y voy a dedicar la tarde a disfrutar de mis blogs favoritos. Consecuencia de esta rebeldía ha sido comprarme en la pastelería de abajo una caña y un donut, ambos rellenos de chocolate. La excusa: mi cuerpo me pide azúcar. La realidad: me toca los c...... la dieta.


lunes 26 de enero de 2009

ARENA EN MIS ZAPATOS


¿Recuerdas cuando te acercaste a mi en aquel bar? Me dijiste que éramos compañeros de gimnasio y aún no sé de dónde sacaste ese desparpajo que nunca más asomó.
¿Recuerdas cuando te propuse regresar de la playa conmigo? Te invité a un café en casa y con los nervios pegué un volantazo que casi nos hace salirnos de la carretera.
¿Recuerdas como ese café se alargó en una charla interminable, durante la cual jugábamos al gato y al ratón en el sofá? Yo no sé de dónde saqué ese desparpajo.
¿Recuerdas que ese café se convirtió en una cena improvisada? Durante la cena me pedías que no te mirara con tanta intensidad, y yo no podía controlar lo que mis ojos dejaban translucir.
¿Recuerdas que al retirar los platos me situé a tu lado y sin darnos cuenta aparecimos con las lenguas anudadas en un beso eterno? De la mesa nos fuimos contra la pared del salón, en la que, con el remache de tu vaquero, dejaste una marca de 30 cm que aún existe.
¿Recuerdas cuando me buscabas en la playa esperando a que apareciera allá a lo lejos? Llegaba y nos metíamos al mar, y no podíamos salir de lo empalmados que estábamos con solo mirarnos.
¿Recuerdas aquella noche que viniste corriendo a casa para darme un beso de buenas noches, y regresar inmediatamente a la tuya?
¿Recuerdas cuando viajaste a tu país para solicitar la residencia en el mío? Temblabas cada vez que veías un policía, y te dije que así no se podía vivir, arriesgándonos a que no te dejasen volver por tener el visado cumplido. Cuando te recogí en el aeropuerto estabas todo transpirado de los nervios, y esa noche viniste a casa y no volviste a marcharte.
¿Recuerdas nuestra primera escapada? Visitamos Granada, y la Alhambra, y paseamos de noche a su alrededor a la luz de la luna llena. Tú hablabas, y hablabas, y yo viajaba a tu país a través de tus palabras. Éramos tan felices.
¿Recuerdas cuando cumpliste 26? Notaba que días antes te embargaba la nostalgia por tu gente, y me dediqué a mandarles a tus amigos y familia tarjetas de teléfono prepagadas, pidiéndoles que no se olvidaran de llamarte ese día, que estabas mal. Nunca te lo dije, porque ver tu cara al recibir tantas llamadas era premio suficiente para mi.
¿Recuerdas cuando me pedías que hiciéramos "cucharita", y así nos quedábamos dormidos, con tu culo en mi entrepierna, y yo tocándote los pies con los míos?
¿Recuerdas cuando tenías la manía de rascarte las durezas que el trabajo provocaban en tus manos, usando mis uñas? Disfrutaba poniéndote crema reparadora en tus manos curtidas por el frío, el viento, y el trabajo duro.
¿Recuerdas cuando tenías el sueño de comprarte un departamento en tu país? Te llevé al banco, solicitamos el préstamo y lo compraste, y un año después fuimos felices durante las tres semanas de vacaciones que pasamos en él.
¿Recuerdas cuando me regalaste un portátil para mi cumpleaños? Yo sabía lo que ese desembolso suponía para tu economía, tan frágil en aquel momento, pero no quería herir tu orgullo rechazándolo.
¿Recuerdas cuando no nos iba bien y te animé a que me dejaras? Me había dado cuenta de que como pareja no podía ofrecerte más, que mi capacidad de hacerte feliz se había evaporado, y que necesitabas seguir evolucionando en otro sitio. Llorabas al irnos a dormir, porque se acercaba la fecha que habíamos fijado para nuestra separación, y yo intentaba animarte, diciéndote que todo iba a ir bien, que nada era definitivo, mientras se me rompía el alma, e interiormente lloraba ríos de lágrimas. Así te quería yo.
Son ráfagas de momentos vividos que me vienen, mi memoria me traiciona, y a veces me gustaría amputarme esos recuerdos. Es arena en el interior de mis zapatos, que no me impide caminar, pero me estorba, y me recuerda que aún sigues ahí.
Justificar a ambos lados

domingo 25 de enero de 2009

LA ERA DE LA COMUNICACION


El año pasado me adentré en el misterioso mundo de los portales de contacto, y como en todos los campos, tuve que ir aprendiendo los códigos, las formas de relacionarse en ese espacio. Tenía un perfil creado del año la nana, de mi soltería anterior, pero en aquella época aún me daba un no sé qué poner fotos mías en una página así. Me parecía un riesgo que cualquiera pudiera verte, y saber que estabas buscando aquello que estuvieras buscando.
El año pasado parece que ese miedo había desaparecido, o quizás el constatar que ya no funciona el contacto persona a persona en los bares me hizo perder el miedo, si no hay otra forma de relacionarse, pues uno tiene que hacer lo que tenga que hacer. Y si se trata de modas, con más razón, no quiero ser un looser de las películas americanas.
De entrada, analicé qué es lo que buscaba, y al principio lo tenía claro, buscaba conocer gente, divertirme, y si además me tocaba una pareja en la lotería, pues mejor. Puse fotos muy vestido, con la ropa más formal que tenía, recuerdo una hecha en un viaje a Roma, dentro de una cafetería elegante, vistiendo un jersey cuello uve, de lo más formal. Me hice otra a propósito para el perfil, en la que aparecía sentado en mi sillón de lectura (ese que compré con mucha ilusión, pero que nunca he usado de incómodo que es; Ikea puede tener un bonito diseño, pero lo que se dice cómodo... no es) con un libro de Ian Gibson que estaba leyendo, en plan intelectual, intentando mostrar que todos no buscábamos sexo a saco y carne al peso.
Cuando vi que la cosa no terminaba de funcionar, porque o no recibía mensajes, o los perfiles que se interesaban por mi no me interesaban a mi, fui readaptando el perfil. En el campo de lo que busco, en el que tenía amistad y pareja, empecé a añadir sexo con uno, sexo con pareja, y todas las demás opciones que hubiera, preferia descartar yo en un momento dado, a que me descartaran a mi de entrada. De igual forma, mis fotos fueron cambiando, empecé a aparecer con una ropa más informal, algó más ceñida (los efectos de mi vuelta al gimnasio iban manifestándose), y empecé a recibir mensajes de perfiles más interesantes.
Llegó el momento de quedar en persona, mi fisiología me lo pedía, y además, para eso estaba invirtiéndole horas a ese medio. La primera cita es dura, no estás aún acostumbrado, no sabes qué contar, piensas que si hablas mucho el otro va a pensar que eres un charlatán, y si hablas poco que eres hosco. Eso es lo que piensas antes de tener esa persona delante, después, te da igual, porque la imagen que te habías hecho a raíz de un par de fotos no tiene nada que ver con la realidad, viendo a esa persona desde diferentes ángulos, en movimiento, oyendo su voz, y su forma de desenvolverse. Igual que hay expertos en anatomía, en reconocimiento de voz, te vuelves un experto en identificar retoques de photoshop, o recortes para no mostrar aquello que no vende.
Y ya, cuando empiezas a analizar las fotos con tus amigos, los cuales también están tan metidos como tú en ese mundo, te oyes decir cosas como: si no enseña más abajo del pecho, por algo será; esa postura no es muy masculina que digamos; si no le veo el calzado no me puedo fiar de sus gustos estéticos; si dice tipo de cuerpo medio, es que no ha ido al gimnasio en su vida; si en el tamaño del pene dice medio, es que la tiene pequeña (no sé yo qué sistema de medida usa la gente últimamente, pero seguro que no es el sistema métrico internacional).
Y un día, mucho tiempo después, cuando entras a tu perfil, ves que tienes fotos de primeros planos, con poca ropa, o más bien en bañador tipo speedo (lo siento, me pierden esos bañadores, y si imagino la marca que queda debajo, me pongo palote), y te preguntas ¿cómo he llegado yo aquí?
Dejaré para otro día el relato de algunas de mis experiencias personales, si no se va a hacer muy largo, pero hay una reciente que no puedo pasar por alto. En noviembre me fui a Sevilla con JC, y nos quedamos en casa de sardi, con la que echamos muy buenos ratos. Conocí a un amigo de un amigo, con el que cenamos y nos fuimos de marcha. La verdad es que a mi me puso mucho, me gustó, y no solo físicamente. Conversando, llegamos al tema perfiles, y ni corto ni perezoso, se sacó su Iphone del bolsillo y me pidió el nombre de mi perfil para visitarlo, cosa que hizo inmediatamente, delante de mi. Parece que ya no nos fiamos de la realidad, necesitamos ver a esa persona en sus fotos con poca ropa, y conocer de antemano el rol, tamaño, gustos sexuales. Ni que decir tiene que cuando regresé a casa hice lo mismo, usando el historial de mi perfil, ya que no tengo Iphone.

sábado 24 de enero de 2009

STULTIFER


Una tosca escalera de acceso a la playa, de las que subes siempre con el mismo pie, con lo incómodo que es eso, y más después de todo un día de playa. Stultifer, la tomé acordándome de ti, hace un par de semanas.

viernes 23 de enero de 2009

EVASIÓN


A veces la realidad me parece tan vulgar o tan antipática que necesito evadirme de ella, hay quienes utilizan sustancias químicas, y quienes utilizamos la imaginación. En mi caso, suelo meterme en un libro e imaginarme todo aquello que se relata en él, o también suelo ponerme música y voy desgranando línea por línea los sentimientos y vivencias que en ella se cuentan.
Me he vuelto tan adicto a ello, que ya no me sale caminar por la calle sin envolverme en una música que aderece el paseo, o conducir sin una banda sonora que entretenga el trayecto. Lo primero que hago al salir de casa, antes de montarme en el ascensor, es buscar en mi Ipod con qué musica quiero empezar el día, porque sé que de ello depende el estado de ánimo que me acompañará toda la jornada.
Esta tarde he ido al Mercadona de mi distrito, si, pienso que los Mercadonas están puestos por distritos al igual que los centros de salud, y que dependiendo de tu domicilio te corresponde uno u otro. Es tan así que cada vez que me he mudado he cambiado de Mercadona, y me ha dado miedo volver al anterior por si al llegar a caja no quisieran cobrarme por no corresponder a mi nuevo domicilio.
Antes de entrar al supermercado me pongo a Roisin Murphy, necesitaba darle a ese momento compra de cebollas, pimientos, y huevos, un toque de sofisticación, ya que no me puedo permitir comprar en el supermercado de Hipercor. Entonces voy recorriendo los pasillos, aislado de la música ambiental, sintiéndome que soy diferente al resto, y que mi diferencia reside en mi elección de la música, me rebelo contra la música de Bisbal que vomitan los altavoces y la sustituyo por mi Roisin. La pobre debe de estar afónica de tanto que la hago trabajar.
Y me voy sintiendo ajeno a lo que me rodea, como si fuera un mero espectador de lo que a mi alrededor ocurre, tomo distancia de todo y analizo lo que llevan los carros de los demás, si contienen unas grandes dosis de grasas saturadas, o por el contrario están llenos de productos light, si es una pareja hetero, o es un hombre solo. La sociedad española ha cambiado mucho en los últimos años, se constata simplemente con el hecho de ver hombres solos haciendo la compra, cuando hace unos años eso sería impensable.
Compruebo la lista de la compra que hice esta mañana en un descanso del trabajo, porque mi memoria ya no da para mucho, y veo que al final lo tengo todo excepto las salchichas de pollo (light, por supuesto).
Cuando llego a caja, sintiéndome tranquilo porque en mi DNI pone la dirección que corresponde al distrito de este Mercadona, saludo a Rosa, la cajera que ya se va haciendo cotidiana en mi vida, y que me pregunta por mis vacaciones, o busca a mi alrededor la compañía que perdí hace tiempo. Y sonriendo me dice: "¿Has visto cómo me han dejado en la peluquería?, me han puesto como a la Madonna". Yo me sonrío y le contesto que sí, que está muy guapa (realmente lo está, con el estilo de Madonna en Hung up), y que me gusta mucho su nuevo estilo. Y vuelvo a sentirme integrado en esta sociedad de la que a veces huyo.

jueves 22 de enero de 2009

MI PRIMERA VEZ


Quedé con Alejandro para ver alguna de las obras del Festival de Teatro de Málaga, él es un fanático del cine, la música y el teatro, y escogimos Mi primera vez, nos reiríamos, y de paso desfrutaría de ver en directo a ese actor que tanto me gusta: Bart Santana. Antes de ir al Cervantes nos fuimos a una tetería, y disfruté de un té moruno y una riquísima tarta de limón, y allí nos pusimos al día de los últimos acontecimientos. Este chico va a llegar lejos, lo sé, y se lo he dicho.
Al entrar al Cervantes, el actor Javi Martín nos recibe entregándonos unas tarjetas en las que debemos contestar preguntas del tipo: A qué edad, donde y con quién fue tu primera vez.
Tras apagarse las luces, los cuatro actores se sitúan frente al público sentados en unos simples bancos y comienzan a representar múltiples y variados personajes, contando sus experiencias. Tardas un segundo de más en darte cuenta que lo que dice uno no está relacionado con lo que dice el otro, y que cada intervención representa a un personaje diferente.
El escenario, con muy pocos elementos va cambiando: volcando un banco se convierte en una silla de ruedas, poniéndolos en línea confeccionan una cama, o una bici, o una sala de espera de aeropuerto.
Sobre las tablas se desarrollan una serie de diferentes proposiciones escénicas: monólogos, historias en pareja, cuartetos... Se recrea el doblaje de una película con dos actores haciendo las voces y otros dos desarrollando la historia contada, en una especie de mimo que resulta muy divertido. Esta escena hace un guiño a Mujeres al borde... de Almodóvar, pues las dos primeras líneas son las que Pepa tiene que doblar con Iván, cuando se queda dormida a causa de los somníferos.
La escena que más divertida me resultó fue la recreación de dos amigas chonis que van al "Diario a diario", parodia del "famoso" programa El Diario de Patricia, recreando una pareja de amigas barriobajeras y poligoneras que cuentan la primera vez de una de ellas, y que me provocó un ataque de risa que me resultó imposible disimular en el silencio de la sala.
Lo que más morbo me dio fue ver como Bart Santana y Javi Martín se enrollan en una de las escenas, de la que me quedé con ganas de más, y me volví a casa con un calentón...
Hablar de sexo y de la primera vez da mucho juego para el humor y la risa, permite jugar al doble sentido, y echando la vista atrás te das cuenta de que todos, a determinada edad, hemos tenido las mismas dudas o miedos, con respecto a la pérdida de la virginidad. A lo largo de la obra se leen tarjetas de las que el público ha entregado, y van deshojando experiencias de los asistentes. La mía no trascendió, pero es que es tan normal, que no me extraña, aunque eso será tema para un futuro post.
Lo mejor: Descubrir a Mar Abascal, a la que no conocía, y que tiene un abanico de registros ilimitado. Miren Ibarguren, la pija de escenas de matrimonio, consiguió que estuviera pendiente no solo de su voz, sino de su interpretación gestual, sus caras y miradas no tenían desperdicio.
En cuanto a los chicos, me sorprendió el desnudo integral de Javier Martín en los primeros minutos de representación, y me gustó (muuuuuuchooooooo) el desnundo de Bart Santana al final. Me encanta ese actor (aunque tenga sus limitaciones interpretativas, las compensa con una cara interesante y una actitud simpática), así que podréis imaginar los esfuerzos que tuve que hacer para no lanzarme al escenario (estaba en la fila 2, central, y lo tenía justo enfrente), y tirarme encima de él. Eso sí que es "discriminación positiva", la de desnudar a los chicos en lugar de a las chicas.
Lo peor: Que se acabó, que la hora y media que duró me supo a poco.
Hoy tengo muchas ganas de reírme, estoy de muy buen humor, y sé que está relacionado con las carcajadas de anoche.

miércoles 21 de enero de 2009

MI PENDRIVE ES MCGYVER.


Mi pendrive es Mcgyver, ayer me lo encontré dentro de la lavadora. No sé cómo llegó allí, supongo que estaría dentro de mis vaqueros, pero no recuerdo cómo llegó a mis vaqueros. Cuando lo vi supuse que me había quedado sin él, pues había sufrido 40 grados de lavado, y un centrifugado de 1000 rpm, no hay quien sobreviva a un lavado de este tipo, excepto mis vaqueros. Por si acaso lo dejé al aire, esperando a que se terminara de secar para comprobar lo peor. Hoy lo conecto y resulta que funciona perfectamente, y además el contenido no ha sufrido daño alguno. Tenía unas fotos que se ven perfectamente, en las que los motivos fotografiados no aparecen ni mojados ni llenos de espuma.
Digo yo que eso será una señal, pues llevo un año y medio metido en una lavadora, sufriendo ahora el frío, ahora el calor, y alguien dándome vueltas y vueltas parar llegar al final del programa. Pues resulta que ayer, casualmente, también se acabó el progama de lavado para mi, y tengo la impresión de que alguien me ha abierto la puerta de la lavadora, y me ha sacado de ella, poniéndome a airear. Si hay esperanzas para el pendrive, digo yo que también las habrá para mi. Lo dicho, mi pendrive es Mcgyver.

lunes 19 de enero de 2009

LLUVIA


Ya me había avisado Ulises desde su blog que iba a llover. A él le gusta contemplar las nubes, y últimamente me ha dado por mirar el paisaje y dejarme llevar por las formas que éstas van adoptando, sus densidades, sus tonalidades. Hoy él hubiera querido ser el dios del tiempo para hacer que en Málaga cayera una buena tromba, y quizás lo haya conseguido.
Me voy a pasear al frío de la noche, me relaja y me apacigua toda la tensión del día, de no haber dormido bien. Uno no siempre puede controlar lo que siente, ni lo que otros le hacen sentir, y muchas cosas se van sumando y sumando, llegando un momento en el que no puedes procesar tanto, no puedes evitar que ese cúmulo de sensaciones atenace tu garganta y te impida respirar, con un nudo en el pecho que a lo largo del día se hace más prieto.
Ando por la avenida, los coches pasan rápido a mi alrededor, sus luces me deslumbran pero me gusta sentir la velocidad con que pasan a mi lado. No los oigo porque voy escuchando un álbum antiguo de Dido, No Angel, ya que mi afición a su último álbum me ha hecho bucear en su discografía, y apreciar su música, que es atemporal. Cuenta muchas historias que describen mis vivencias, parece haberlas compuesto y cantarlas para mi. Últimamente no paro de escuchar White Flag, e intento oírla desde el otro lado del espejo, pues es la canción que me cantaría a mi mismo desde los labios de otro.
Empiezan a caer gotas tímidas, que van dejando sus pequeñas huellas en el asfalto, en la acera, y se me pasa por la cabeza darme la vuelta y volver a casa. Decido seguir adelante, el frío húmedo quizás me aclare las ideas, y me despeje la mente. Me cruzo por la calle con personas a las que observo, todo el mundo camina rápidamente, con caras de cansancio, de desconfianza, pues la noche se va cerrando y la lluvia empieza a caer con más intensidad.
Gordos goterones van mojándome el cabello, la cara, las manos, y me van recorriendo hilillos de agua fría por el cuello hacia abajo, humedeciendo mi ropa. El abrigo que llevo es impermeable pero el interior comienza a absorber el agua que entra por el cuello. Toda mi energía es negativa, está revuelta y oscura, pero empiezo a notar como esa lluvia la va lavando y limpiando, y una sensación de renacer, de que todo va a salir bien, de que aún me queda capacidad, voluntad y optimismo para seguir adelante me empieza a envolver.
Termina el álbum, y con mi energía recién limpia vuelvo a casa.

domingo 18 de enero de 2009

MARIANA PINEDA, DE LORCA.


El viernes por la noche fui a ver la Mariana Pineda de Lorca en el salón de actos de la Casa de la Cultura, acto organizado por la Concejalía de Juventud. Jóvenes, lo que se dice jóvenes, eran pocos, me atrevería a decir que sería un 20 % de los asistentes, el resto eran mayores, prejubilados, pero todos con muy buen gusto.
La obra la representaron Amagares Teatro, chicos jóvenes con mucho talento que, a pesar de contar con pocos medios escénicos, son ricos en ardor, voluntad y profesionalidad. El peso de la obra recae sobre Mª José Castro, que representa a Mariana Pineda, y que tiene la capacidad de transmitir un gran variedad de sentimientos: amor maternal, filial, fraternal, pasión y, lo mejor, sus lamentos, de intensidad tan alta que consiguieron arrancarme alguna lágrima. Su actuación es convincente, apasionada, orgullosa, íntegra. Los papeles masculinos los representan unos chicos que muestran muy bien la diferencia de perfil entre cada uno: Fernando es el amigo enamorado y leal; D. Pedro de Sotomayor es el cabecilla del alzamiento, de actitud chulesca, impulsivo e idealista, que se convierte en un cobarde; Ramón Pedrosa es el corrupto que imparte ley, y que intenta conseguir con su poder lo que no puede conseguir con sus atributos. El actor que representaba a Ramón Pedrosa me lo crucé en el semáforo cuando iba a sacar la entrada, y ya me había parecido atractivo por la calle. El actor que representaba a D. Pedro de Sotomayor resultó ser el chico que trabajaba en la papelería que había junto a mi antiguo piso, al que le compraba la Zero todos los meses (antes de que se convirtiera en una revista muy cara, llena de publicidad) y del que siempre me quedaba con ganas entablar conversación. Ahora que sé que es actor de teatro me parece incluso más interesante.
Mariana Pineda representa la lucha de una mujer por la libertad, pero yo añadiría: la libertad de amar. Acaba envuelta en un complot político como resultado de su amor por uno de los cabecillas, y de seguro que sin esa pasión no hubiera participado de las revueltas, dada su situación y clase social. Defiende la libertad, pero su propia definición de libertad es la de ser libre de amar a una persona, involucrarse con ella completamente, sin importar los riesgos. Me recuerda, salvando mucho las distancias, a la Candela de Almodóvar, esa de Mujeres al borde... que se enamora de un terrorista chiíta.
Los amores que Lorca pinta con palabras suelen ser difíciles, conflictivos, prohibidos, quizás como él sentía el amor en la época que le tocó vivir, y que acaban mal, pero cuyo final trágico es una redención personal del protagonista. El teatro de Lorca es pura poesía andaluza, cuidada, inteligente, llena de pasión, muy natural y simple (que no simplista). No necesita de artificios barrocos para hacernos evocar imágenes intensas, reales y realistas.

UN BUEN DÍA DE PATINES Y BICICLETAS

Después del gimnasio me llamó Andrew para que me fuera con él y Gerardo a pasar el día en Málaga. Gerardo vive en el Limonar, en un entorno preciosista, que remite a una Málaga novecentista, de arquitectura señorial y lujosa, pero a la vez sencilla y cercana. El plan era un paseo en bici a lo largo del Paseo Marítimo, y como yo no tengo bici (aún) iría con mis patines. Cargué el coche con los patines, la cámara, como le dije a Gerardo en cuanto descargué en su casa mis cosas: he venido con todos los juguetes de los Reyes Magos.
Tanto tiempo sin patinar, estuve a punto de matarme por las calles del barrio antes de llegar al paseo marítimo, pues no notaba las pendientes hasta que estaba lanzado por ellas, y lo peor, las rampas antideslizantes de cada esquina, en patines se convierten en una trampa mortal.
Una vez en el paseo marítimo, todo cambió, el suelo plano, mucho espacio para moverte y muchos tios buenorros haciendo deporte con los que me cruzaba, así no hay quien mantenga el equilibrio (el físico, para no caerme, y el emocional, para no caer a los pies de alguno). Un día soleado pero no caluroso, perfecto para tomar unas cuantas fotos y conseguir unas buenas agujetas en las piernas. Después de unas horas en patines ya no sentía dolor, en realidad, ya no sentía nada, de botas para abajo.
Después del paseo, unas cervecitas en un bar del Palo, a pie de playa, consiguieron hacerme replantear el significado de la felicidad, se puede ser feliz con tan poco: una buena compañía, un día hermoso, una cerveza fresquita.
Comida en casa de Gerardo, un puchero de los que te levantan la moral (y yo ya la tenía alta) y un rato de sofá y ordenador; lo que no ha conseguido Cotte lo va a conseguir Gerardo: que me pase de PC a Mac.

¡¡¡¡¡¡ ME DEJAS MUERTO!!!!!

miércoles 14 de enero de 2009


Suena el despertador, las 6:15, ufff, qué sueño, primera sensación: las agujetas de las piernas me acribillan. Estoy todo húmedo, he debido de sudar toda la noche, qué frío al levantarme con la ropa mojada. Visita al baño, abluciones matinales, me visto (qué coño me pongo hoy), desayuno rápido, como los pavos, bowl de cereales, tortilla, tostadas y té, agh, no me entra tanta comida, pero ya he ganado dos kilos y no se notan en la cintura del pantalón, ¡bien!
Paseo los perros, vaya mierda de frío, ¿cuando volverá a ser la Costa del Sol? Subo al coche, conecto el Ipod, se me cae de las manos, de tan frías que las tengo se vuelven torpes, salgo a la autovía, acelero, sobrepaso el límite de velocidad, pero es que si no llegaré tarde, ¿dónde voy a aparcar?, he tenido suerte, un espacio libre cerca de la oficina, llego a la oficina y ficho (parezco 007, con el lector de huellas, pero la pantalla plana para cuándo), cojo mi llave, la de la oficina contigua para desconectar la alarma, la desconecto, entro en mi oficina, conecto la calefacción, me siento, enciendo el ordenador... Ufff! las siete y media y mi umbral de estréss ha sido desbordado, solo me queda toda la jornada para relajarme...
Al menos tengo almuerzco con compañía, después de casi un mes ya va siendo hora de que dé señales de vida, salgo del trabajo, camino rápido hasta el cajero (con qué pago el almuerzo sino), desando el camino de vuelta al coche, conecto el Ipod, esta vez no se me cae, mis manos no están heladas, coduzco hasta el paseo marítimo, encuentro el sitio y me encuentro con él, me da el regalo de Navidad, me conoce bien, me gusta el regalo, nos sentamos a la mesa en una terraza, por fin hay un poco de sol, le escucho mientras absorbo la energía del sol, me cuenta cosas, le cuento cosas, nos miramos a los ojos, nos reímos, nos callamos (poco), tardamos en despedirnos, vuelvo al coche, regreso a casa, me cambio y me voy al gimnasio, entreno pectoral, sudo, me sube la temperatura, veo a los demás, saludo a alguno, termino, lleno el tanque de gasolina, me equivoco de surtidor, viene la empleada de la gasolinera y me dice que me equivoco de surtidor, agarro el correcto, lleno el tanque, llego a casa, la ordeno un poco, paseo los perros, me pongo una porno, me masturbo, me meto en la ducha, me pongo el pijama, hago la cena, devoro la cena, recojo la cocina, me conecto, leo unos blogs, leo unos posts, contesto alguno, cuelgo alguno, me tumbo en el sofa oyendo a Lizz Wright, escribo esto.
Estoy preparado para dormir
PD: Al menos las nubes me tranquilizan de tanto estrés.

lunes 12 de enero de 2009

UN VIERNES CUALQUIERA


Miguel salió ese viernes como de costumbre, el verano daba los últimos coletazos y sabía que a medida que pasaran los días los bares se irían vaciando de turistas. Había sido un verano divertido para él, había conocido mucha gente, había tenido sus rolletes pero no había cuajado nada en serio.
Estaba junto a la pista, rodeado por sus amigos, cuando vio a un morenazo que le resultaba familiar. Haciendo memoria recordó haberlo visto unos meses atrás, en un caluroso día en el que cambió la playa por el frescor de un centro comercial. Estaba comiendo en una cantina mejicana cuando lo vio recorrer el pasillo junto al que se encontraba, caminando con decisión y energía, y no pudo quitarle la vista de encima en todo el recorrido que hizo frente a él.
Y allí estaba el moreno, bailando en la pista ajeno a lo que rondaba por la cabeza de Miguel. Como no tenía soltura ni costumbre en las artes del ligoteo, sabía que lo más probable era que el chaval acabara yéndose sin tener la oportunidad de conocerlo, y quién sabe cuándo volvería a encontrárselo. Se acercó a su amigo y le dijo al oído, intentando que la música no tapara su voz: "¿Has visto al moreno de la camiseta negra? Lo ví un día en el Centro Comercial y me encantó, es mi tipo ideal". Su amigo contestó que sí, que se había fijado en él. "Y quién no", pensaba.
Se sentía intranquilo, con esos nervios que se apoderan de tu estómago cuando sabes que se han alineado los astros, dándote una oportunidad irrepetible, pero después de un rato, notando que el moreno no le prestaba atención se relajó y siguió a lo suyo, bailando y riendo con sus amigos de cualquier tontería que hicieran, o riéndose de algún modelón que hubiera alrededor.
Más tarde, todavía con la vista puesta en el moreno, vio como se le acercaba, decidido, otro chico, y durante el segundo y medio que duró el trayecto, Miguel pensó: "¿Por qué éste y no el otro? Además, este es el amigo del que me gusta".
El chico se presentó, "me llamo Jesús, y me gustaría presentarte a mi amigo". Miguel no quería creerse que hubiera tenido tanta suerte, si ni siquiera había notado que el otro lo mirara.
Hechas las presentaciones supo que "su moreno" se llamaba Jose, que vivía a unos 30 km de distancia, que era estudiante y vivía en familia. Normal, sólo tenía 21 años.
La conversación fue fluyendo, y Miguel le propuso salir al fresco para seguir charlando cómodamente. Una vez fuera, Jose se sentó en una moto cualquiera que había aparcada cerca de la puerta del bar. En ese momento Miguel empezó a enamorarse.
Observándolo, vio que Jose llevaba sandalias, unos pantalones tipo cargo, muy anchos, ajustados a la cintura por un cordón, de un tejido con mucha caída que se adhería a su cuerpo, e insinuaba un culo prominente sin excesos, aunque bastante respingón. Una camiseta negra básica ceñía sus hombros, y marcaba el contorno de sus brazos, en armonía con un pectoral desarrollado, y un abdomen fino. Miguel no dejaba de mirar a Jose a los ojos durante la conversación, recorriendo sus facciones e intentando memorizarlas. Tenía el pelo muy negro, lo llevaba muy corto pero se intuía que era muy rizado; sus cejas, muy pobladas, enmarcaban unos ojos grandes y negros, ribeteados por unas pestañas muy tupidas. Su mirada era profunda, y transparente, como dos brocales que recibieran la luz del mediodía, si bien, dependiendo del ángulo en que lo mirara, parecía que se torcían levemente, dándole un toque de niño travieso. Su boca sobresalía orgullosamente de su cara, en unos labios gruesos, muy étnicos, que cuando se abrían en una preciosa sonrisa dejaban pudorasamente al descubierto una hilera de dientes muy blancos, cuyos incisivos estaban separados, como dos amigos enfadados.
Mientras, Jose le iba contando que estudiaba un grado de F.P. de Técnico en comercio, del que sólo le faltaban las prácticas para acabar, lo cual ocurriría en los meses siguientes, para luego centrarse en la búsqueda de trabajo, eso si no tenía la suerte de quedarse donde hiciera las prácticas.
Durante lo que parecían haber sido minutos, habían pasado un par de horas, el tiempo tiene una forma rara de medirse, es como un chicle que se estira cuando estás esperando alguien, o que encoge cuando estás disfrutando de un momento que no quieres que acabe. Y ya estaban los amigos de Miguel, diciéndole que se tenían que ir y que cortara el rollo, pues iban en el mismo coche.
-¿Me das tu teléfono y quedamos?-le preguntó Miguel, cruzando los dedos disimuladamente.
-Claro, pero no tengo móvil, te doy el teléfono de casa, llámame mañana y quedamos -contestó Jose.
Después de tomar nota del número, Miguel se acercó y le dio un beso en los labios, que Jose acogió con gusto, un beso que le supo a Miguel a helado de turrón, su favorito, dulce y denso, cálido y refrescante a la vez.

sábado 10 de enero de 2009

SÉ INFIEL Y NO MIRES CON QUIÉN


Viernes noche y me invitan a una obra de teatro. Por el título me imagino lo que voy a ver en escena, pero nunca desdeñaría un espéctaculo así, el trabajo ajeno tiene su valor, aun cuando no cuadre con tus gustos. Después ver la obra pienso que no me he equivocado en mi prejuicio, es una comedia de enredo muy previsible, llena de estereotipos, pero aún así, me he reído en alguna ocasión, y reconozco que las tablas del escenario me atrapan. En cuanto suena el timbre y se vuelve la sala oscura, me salgo de mi mismo y se me olvida el cansancio de la semana.
Lo peor, guión cuajado de estereotipos, desde el típico marido calavera e infiel, pasando por el diseñador de interiores con su poquita pluma al que le preguntan si es "mariquita" (la de tiempo que hacía que no oia esa palabra), hasta el propio final, todos acaban felices y en pareja, porque la felicidad en soltería parece imposible.
Lo mejor, Jesús Cisneros, que me sonaba de la tele pero no sabía mucho de él. Me parecía un tipo blando, pero en cuanto salió a escena me atrapó su voz y su actuación, reconozco que ayer lo hubiera invitado a cenar.
¿Me estaré haciendo mayor?


BROOKLYN FOLLIES


- Otro ex - se lamentó Harry, emitiendo un suspiro de nostalgia-. A nuestra edad, Nathan, no somos más que una serie de ex. En mi caso, probablemente podría recitar de un tirón más de una docena. Ex marido. Ex marchante. Ex marino. Ex escaparatista. Ex vendedor de pefumería. Ex millonario. Ex residente de Buffalo. Ex residente de Chicago. Ex presidiario. A lo largo de mi existencia he tenido mis líos y pasado mis apuros, como todo el mundo. No me duele admitirlo. [...] He pagado mi deuda con la sociedad y tengo la conciencia tranquila. Pero la equis de ex, amigo mío, es la cruz que nos marca. Ahora y siempre, la cruz marca el lugar.

Paul Auster
BROOKLYN FOLLIES

PD: Aún estoy dando forma a mi Hotel Existencia.

jueves 8 de enero de 2009

MALETAS Y MALETAS


He oído en las noticias que la industria pornográfica está sufriendo también los efectos de los cambios en la economía (no quiero seguir ahondando en la herida, y usar esa palabra que antes se usaba solamente en el terreno conyugal, y que ahora aparece en cada una de las noticias, comentarios, viajes de ascensor). Y pensando, pensando, llego a la conclusión de que la tensión y el miedo económico está dejando huellas también en las camas de la sociedad. Seguro que si publicaran una hipotética encuesta, el share de la líbido de los españoles, éste indicaría que ha bajado en un porcentaje alto.
Charlando con mi compañera de trabajo, que está casada y tiene dos hijos, me cuenta que ahora se hacen unas reuniones del tipo tupperware, a la que ella llama meriendas de la maleta roja. La cosa consiste en que una chica cede su casa para reunirse, las demás llevan algo para merendar: un bizcocho, una tarta, unas torrijas, unos churros con chocolate (esto lo añado yo porque me gusta más), y aparece la chica de la maleta roja. En lugar de sacar de ella todo tipo de recipientes para la cocina, de diferentes formas y tamaños, aptos para el microondas, de esos que se van acumulando en el interior de los armarios de la cocina, lo que se cuece (por seguir en el terreno culinario) tiene poco que ver con la alimentación. Bueno, en realidad sí tiene que ver.
En esas reuniones lo que se presenta al público asistente son juguetes y complementos, para sorprender y potenciar la sexualidad de la pareja. De la maleta van saliendo objetos con forma de penes de diferentes colores, tamaños, densidades, rugosidades, con vibración, sin vibración, anatómicamente más conseguidos, menos conseguidos... También se muestran varios tipos de cremas, aceites de masajes, que pueden "animar" y estimular esa líbido que hoy en día se encuentra por los suelos, sin obviar los tangas comestibles, y demás lencería sexy. Después de un recorrido por todos los juguetes que contiene esa maleta, se ha llegado a la conclusión por parte de mis compañeros (uno no se pronuncia, pues perdería la objetividad necesaria para este blog) de que el objeto que se lleva la palma es un huevo de plástico (con forma de huevo de gallina, no tengáis demasiada imaginación) que se introduce en la mujer y cuya vibración controla su pareja con un mando a distancia. Por lo visto, el no va más es usarlo fuera de casa, por ejemplo, durante la cena en un restaurante, con lo que al llegar a casa hay fuegos artificiales.
Y digo yo: ¿para cuando reuniones estilo tupperware pero con la maleta "rosa"?

martes 6 de enero de 2009

CONVERSACIÓN DE MESSENGER


GUAPO DE CARA dice:
¿Cómo sabes si le gustas a alguien?
ADRIANO dice:
¿Me lo preguntas a mi? Si mi vida sentimental es un desastre
GUAPO DE CARA dice:
Al menos tienes vida sentimental
ADRIANO dice: Sabes que le gustas a alguien cuando, al mirarte a los ojos, percibes en él una profundidad especial, cuando ves que sus pupilas se dilatan aunque haya suficiente luz. Empieza por el principio, ¿hay alguien que te gusta, pero no sabes si es recíproco?
GUAPO DE CARA dice: La historia es así: nos hemos conocido y hemos follado varias veces, pero está aquí por trabajo, y en unos meses se irá.
ADRIANO: Primero plantéate qué quieres tú. Pensaba que no querías una relación, sino concer gente sin compromisos.
GUAPO DE CARA dice: Yo no he dicho eso, me dejo llevar por las circunstancias, y ver cómo fluyen las cosas.
ADRIANO dice: Pero qué le has mostrado a él, ¿posibilidad de relación, o sexo sin ataduras?
GUAPO DE CARA dice: Dentro de mi frialdad, con él me he mostrado cariñoso.
ADRIANO dice: ¿Y cómo se comporta él?
GUAPO DE CARA dice: Fuego de noche... nieve de día.
ADRIANO dice: Es complicado. Si habéis repetido es que os gustáis, pero quizás se muestra frío porque no quiere involucrarse, sabiendo que es algo temporal.
GUAPO DE CARA dice: ¿Por qué es tan difícil todo?
ADRIANO dice: Porque todos tenemos miedo a sufrir, y desde esa perspectiva, no queremos dejarnos llevar, y que luego nos hagan daño.
GUAPO DE CARA dice: ¿Siempre hay que sufrir tanto?
ADRIANO dice: La vida está compuesta de sufrimiento y disfrute, y no siempre al 50 %.
GUAPO DE CARA dice: Yo nunca he tenido la suerte de enamorarme y ser correspondido.
ADRIANO dice: Creo que el mejor sentimiento en la vida es el enamoramiento, prefiero estar enamorado aunque no sea correspondido, que no sentir nada. Cuando me enamoero, me siento vivo, cuando no siento nada por nadie, estoy muerto por dentro. Me gustaría mucho que te enamoraras y fueras correspondido, porque es lo mejor que se puede sentir en este mundo. Yo lo he sentido en más de una ocasión. Pero es verdad que ocurre pocas veces, por eso mismo es algo mágico, no estamos predispuestos a enamorarnos de cualquiera, ni cualquiera de nosotros.
GUAPO DE CARA dice: No sé si hablarlo con él, porque entonces seguro que algo cambiaría.
ADRIANO dice: Es cierto, algo cambiaría. También puedes dejarte llevar, disfrutar de los momentos compartidos, y cuando se acerque la hora de irse enfocar la situación. Si no podemos cambiar las cosas, sí que podemos disfrutar de los momentos que pueda compartir, aunque luego te resulte difícil. No hay que tener miedo, aunque duela, no mata. Yo intento hacer todo aquello que me da miedo, porque si vence el temor, cada vez se van sumando más cosas que me dan miedo, y al final acabo paralizado por el pánico.
GUAPO DE CARA dice: Estoy de acuerdo con eso.
ADRIANO dice: Todos somos Dorothy, caminando por el sendero de adoquines amarillos, acompañados por el espantapájaros, el león y el hombre de hojalata, que en este caso son nuestros alter ego. Queremos inteligencia para que la cabeza se imponga sobre el corazón, queremos valor cuando encontramos a alguien que merezca la pena, y queremos un corazón cuando ese miedo nos vuelve fríos.
GUAPO DE CARA DICE: "Somewhere over the rainbow"...

lunes 5 de enero de 2009

NOCHE DE REYES


Para el 5 de enero ya me había encargado de enviar la carta a los Reyes Magos con mucha antelación, pues siempre me gustó la comunicación epistolar, y he sido muy impaciente, por si acaso a los Reyes se le acumulaban tantas cartas que no puedieran leer la mía. En esa carta, todavía inocentemente, pedía para mi y para mis hermanos. Siempre me acordaba de pedir para los demás, en parte porque así los Reyes pensarían que era un niño de buenos sentimientos y me traerían más cosas, en parte porque no hubiera disfrutado tanto si algún miembro de la familia se hubiera quedado sin regalo. Lo extraño es que yo tengo un trauma con lo de pedir, no me gusta y aún me cuesta hacerlo, pero eso será tema para otro día.
En Nochebuena se disfrutaba de la familia, pero con los ojos puestos en las dos semanas que quedaban para la gran noche. En nochevieja entendía que era una noche para los adultos, mis dos hermanos mayores ya salían, y me contagiaban esa inquietud por escoger la ropa adecuada, por tomarse las uvas y salir pitando allá donde fueran a pasar la última noche del año.
Pero la noche del 5 era nuestra noche, la noche de los niños. Por fin había llegado ese día mágico en el que nuestros deseos se cumplían en mayor o menor medida, pero en la que siempre habían sorpresas y emoción.
Ese día se hacía largo, las horas no pasaban, y en el almuerzo ya no me entraba la comida de los nervios que se acrecentaban en mi interior. A la tarde nos llevaban a la cabalgata de Reyes, donde cogíamos todos los caramelos que pudiéramos, siempre pendiente de las ruedas de los tractores, no fueran a pisotearnos los pies o las manos. Hoy en día parece que los caramelos que lanzan, la mayoría esponsorizados por alguna marca, son pequeños y de los más corrientes del mercado, pero yo tengo el recuerdo de unos caramelos grandes y sabrosos, con piñones, con sabor a caramelo, a cola o a menta. No sé si el tamaño de los caramelos era el mismo, o al crecer yo me parecen más pequeños, pero seguro que eran muy peligrosos cuando te daban en la frente lanzados con todas las fuerzas del paje.
Después de la cabalgata pasábamos por la pastelería, donde mi madre ya había reservado unos cuantos merengues de esos que llevan plumas de colores (nunca me llamó la atención ni el merengue ni las plumas), y un gran roscón de reyes, bien relleno de nata. Volviamos a casa y, por supuesto, no podía cenar nada. Me habían inculcado la costumbre de limpiar los zapatos (en aquella época sólo teníamos un par, el de los domingos) y poner los de toda la familia junto a la ventana, antes de irnos a dormir. Los colocaba ordenados junto al balcón, empezando por los de mi padre, siguiendo con los de mi madre, detrás los nuestros, ordenados por edad. Ya era así de germánico cuando era pequeño. También dejábamos un tentempié para los Reyes, turrón del duro (porque el que más nos gustaba era el de Suchard, y nunca quedaba ni un resto para compartirlo con los Reyes).
Tenía la obsesión de irme a la cama cuanto antes, para dormirme y que la noche pasara rápido, muy rápido, y antes de rayar el día empezar a abrir los regalos.
De pequeño tenía fetichismo con las linternas, porque me imaginaba viviendo aventuras, investigando misterios del tipo de la colección de Los Cinco, y ahorraba dinero del desayuno para darme el capricho de comprar una pequeña linterna en la tienda de la esquina, Foto Ramos. La noche de Reyes la tenía preparada para que no fallaran las pilas, y me dormía con ella en la mesita de noche. En algún momento me despertaban los ruidos amortiguados del salón, pero no podía levantarme aunque casi me diera un síncope de los nervios, por si eran los Reyes, pues decían que si te levantabas y los veías, al años siguiente no te traían regalos. Cuando volvía a despertarme de madrugada, comprobando que el salón estaba en silencio, me levantaba sigilosamente, agarraba la linterna e intentaba despertar a mi hermano pequeño, al que la emoción no le impedía dormir a pierna suelta. Si no conseguía despertarlo, hacía mi recorrido en soledad, intentando ahogar la emoción cuando, iluminando con mi linternita, descubría que quello que había pedido con más fervor lo tenía dispuesto en el salón. Una vez volqué un caja, cuyo "buuummmm" retumbó por todo el piso, por lo que tuve que huir a mi cama, escuchando por el camino la voz de mi madre: "Vuelve a la cama, que hace demasiado frío para los regalos".
Sobre las 6 de la madrugada no aguantaba más, y acababa despertando a mi hermano para que juntos empezáramos a abrir los regalos, y a montar el barco pirata de los clics de famobil, o el fuerte, o aquello que cada año nos traían.
Durante ese largo proceso del montaje, buscaba los regalos de los demás, porque recibir regalos en exclusiva no me hubiera hecho feliz, y me alegraba muchísimo cuando en el zapato de mi madre encontraba alguna cajita bien envuelta,en la que solía haber alguna joyita. Entonces respiraba tranquilo, los Reyes se habían acordado de todos nosotros.
Este año ya he recibido algún que otro regalo por anticipado, y tengo otro pendiente por desenvolver, aunque lo haré el día 6 por la mañana, pero no tan temprano como cuando era niño. Aún me embarga la emoción de la noche de Reyes, aunque este año no les haya escrto ninguna carta.

domingo 4 de enero de 2009

ATARDECER DE SÁBADO


Esta tarde intenté empezar una nueva entrada y no había forma, estaba yermo, no tenía nada que decir, no me salía ningún pensamiento. Esta noche me fui con JC y sardi a picotear algo, y a tomar unas cervezas. Después de toda la noche charlando y contándonos nuestras intimidades he llegado a dos conclusiones:
1. Que por fin parece que he recuperado mi espacio.
2. Que no hay que tirarse a los ex.
Cuando él se fue de casa tardé tiempo, mucho, quizás demasiado, en empezar a recuperar mis espacios. Yo llevaba viviendo en esta casa unos cuantos meses cuando lo conocí, y a los pocos meses acabó viviendo en ella. No es que decidiéramos vivir juntos, más bien es que un día llegamos a la conclusión de que él vivía allí. Poco a poco fue ocupando espacios, una mesita de noche le correspondió a él, una parte de los armarios, unos cuantos cajones, utensilios de repostería que ni sabía que existían aparecían cuando abría los armarios de la cocina.
Mi cama provenía de mi casa anterior, a él no le parecía cómoda, y a mi me incomodaba haberla compartido con mi anterior pareja, así que me pareció buena idea comprar una nueva. Yo creo mucho en los símbolos, por eso pensé que comprar una cama nueva simbolizaría para mi el empezar de cero, olvidando todo lo anterior, y construir un nuevo futuro asentado en unos cimientos firmes, sin huellas ajenas.
Cuando él se fue de casa me enfrenté a un montón de espacios compartidos que ya no lo serían más, cada rincón de la casa estaba plagado de momentos, de recuerdos, de vivencias, y todas me remitían a él. Sé que es duro una ruptura cuando tienes que buscar piso pero, al menos, esa nueva vivienda no contiene el recuerdo de lo vivido. Probablemente sea más duro permanecer en el mismo sitio donde has construido una relación de la que solo quedan escombros con los que continuamente te tropiezas en tu deambular diario. Hubo momentos en que se me pasó por la cabeza venderla, o alquilarla e irme a vivir con mis padres por una temporada, pero nunca me ha gustado huir de los problemas.
Hace un par de meses (llevo sin pareja un año y medio) que vacié su mesita de noche, pero aún no he sido capaz de invadir "su" espacio de la cama, cada día me despierto acurrucado en el lado que me correspondía cuando vivía en pareja. Por suerte, ya duermo del tirón, sin despertarme cada ciertas horas.
Sé que he vuelto a reconquistar mi espacio porque ahora puedo quedarme en casa solo, y estar en equilibrio, con mi paz interior, y no necesito salir el sábado noche a la calle, para evitar oír el sonido de la soledad en casa, ese que aparentemente no se escucha, pero que a partir de las 12 de la noche del sábado empieza a retumbar en mis oídos.
Tras caer la tarde, el día ha ido muriendo, escondiédose el sol por entre las montañas. Es sábado por la noche, son más de las 12 y en mis oídos solo retumban las risas de JC, de sardi y las mías.
Como dice la Pepa (Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios): "No pienso vender este ático, me encantan las vistas".

jueves 1 de enero de 2009

EL PRIMER AMANECER DEL AÑO


Así comienza este año, con un cielo lleno de nubes entre las que se cuelan los rayos de un sol que se despereza y que me guiará por el camino correcto. Mientras, esa luz se refleja en el mar, que está en calma, recorrido por una solitaria ola que va tomando más fuerza, y que desaparecerá al llegar a la orilla, perfecta metáfora para describir mi estado de ánimo.
PD: Esta foto la tomé con mi nueva cámara, después de toda la noche de fiesta, justo antes de irme a dormir.

martes 30 de diciembre de 2008

FELIZ AÑO NUEVE


Mañana es el último día del año, así que corresponde hacer balance, y sentar las bases de lo que será el próximo, vamos, los típicos propósitos para el nuevo año.
Este año que acaba lo empecé bajo de ánimos, y parece que lo acabo de igual forma, pero no ha sido así a lo largo de todo el 2008. Básicamente lo he dedicado a salir, creo que he salido tanto como en los últimos 5 años anteriores, y he disfrutado muchísimo. Cuando empecé a salir de nuevo me sentía un poco perdido, desentrenado, no encontraba el punto de la noche, las conversaciones me parecían insípidas, la gente muy joven. Poco a poco fui empezando a encontrar mi hueco, y a entender el sistema. Todo había cambiado en unos cuantos años que había durado mi última relación, cuando abandoné el mercado de la carne la gente salía para divertirse con sus amigos y para conocer a otra gente. Al regresar al mismo, me encontré que la gente sale con los deberes hechos en casa, es decir, te creas tu perfil en una página de contactos (todos conocemos alguna, no hace falta que haga publicidad), te hinchas de enviar o recibir mensajitos, y luego contrastas por la noche, lo que ves en foto, lo puedes comparar con las tres dimensiones cuando sales. Llegó un momento en que más que ver personas, veía perfiles de internet, me dio la misma sensación de la película Matrix, la conocida imagen en la que una serie de códigos remitían a situaciones concretas dentro de matrix. Pues así pasaban las noches de marcha, bailando y riendo con Juan Carlos, bebiendo cerveza (que tiene menos calorías que los cubatas, por mucho que algunos le echen la culpa de las barrigas), y comiéndonos un kebab cuando nos hartábamos de la marcha. Ése era nuestro momento psicólogo, mientras comíamos, un banco de la calle o un vulgar bordillo de la acera hacía las veces de un diván, y entre bocados y risas analizábamos el mundo, nuestros sentimientos, y los actos y actitudes de nuestros respectivos ex.
Es cierto que he tenido abandonados los estudios (aún siguen abandonados), el cine o la lectura, pero parece que poco a poco voy retomándolos, dedicándoles más tiempo cada vez, y menos a la noche. Como dicen las abuelas: "en la noche no hay ná gueno".
Aún no he concretado mi lista de propósitos para el nuevo año, pero hay uno que seguro que entrará en ella, y que se hará efectivo: volver a dejar de fumar. Una noche de marcha alguien me pidió un cigarrillo, y me dijo que no llevaba porque lo estaba dejando, yo le di uno y le contesté que los llevaba porque estaba volviendo. Soy así, lo dejo unos años y lo retomo una temporada.
Otro de los propósitos es no volver a dejarme llevar por conocidos que actúan de amigos, nunca he dado por sentada una amistad que no llevara cociéndose a fuego lento como mínimo unos años para aceptarla como tal. Este año, equivocadamente, deslicé esa norma, dando por hecho que una conexión momentánea podía conllevar una amistad, pero el resultado no ha sido positivo. Por ello, vuelvo a instituir esa norma.
Y el último propósito que me he propuesto es seguir construyendo este medio, de reciente creación, pero que me está ofreciendo una interesante vía de escribirme a mi mismo cosas del día a día que, de otra forma, no volvería a recordar. Son polaroids de mi vida, fotos de poca calidad que reflejan fielmente un momento determinado.

lunes 29 de diciembre de 2008

OPTIMISMO Y OTRAS FANTASÍAS

Me levanté y me sentía raro, estaba como incómodo, no sabía qué era pero sabía que no era como todos los días. Al llegar a la oficina, casi discuto con mi compañero en los primeros quince minutos, hay días que no tengo paciencia para el desinterés ajeno. A media mañana me dolía la cabeza, me dolía el estómago, tenía náuseas. Después se pasó el malestar.
Al llegar a casa, de vuelta del trabajo recibo la carta. Después de leerla, se apoderó de mi la decepción. ¿Cuánta decepción es capaz de asimiliar una misma persona? ¿Habrá alguna manera de medir la cantidad que llevas, y cuánto queda para que rebose?
Hoy Sardinita me entenderá bien, a lo largo de la tarde ha retumbado en mi cabeza algunas de sus entradas del blog. Aunque siempre la he entendido, intento poner una buena dosis de optimismo a mi día a día, pero esta tarde se me acabó, no queda ni gota. Como Chus Lampreave, a la que no le quedaba ni gota de vista en La flor de mi secreto, a mi no me queda ni gota de optimismo.
Espero que mañana, al levantarme, el nivel de optimismo haya vuelto a la medida correcta.
Sardi, esta noche, más que nunca, me acuerdo de ti.

domingo 28 de diciembre de 2008

Por fin puedo usar tildes y eñes... Yuppppiiiiii!!!!!!!

sábado 27 de diciembre de 2008

CHEERS EDDIE!


Llevaba con la botella en el frigorífico alrededor de una año, quizás desde la última Navidad, seguro que me la dieron en una cesta, o alguien la trajo a casa en alguna reunión. La cuestión es que llevaba un año viendo la botella de cava cada vez que abría la puerta, y nunca encontraba un motivo para descorcharla.
Hoy me he reunido con Rafa C, Cotte y Luciano, hacía un año que no veía a este último, y a pesar de que me daba pereza encajarme en Málaga, pensé que volver a verlo era un buen motivo para hacer el esfuerzo. Nos reencontramos, almorzamos en el Laboratorio y estuvimos horas hablando. Luciano sigue inspirándome mucho a pesar de hablar poco, pero siempre ha ejercido una influencia positiva hacia mi persona. Cotte es el culpable de siga buscando mi don, ese que hará que mi creatividad (si es que la tengo) me aligere el espíritu. Rafa C. es quien, apenas hablando, siempre está ahí, aportando su granito de arena, y animándome a que siga... A lo que iba, que la historia de la botella no tiene nada que ver con mi reencuentro, ¿o quizás si?
Al volver a casa, he visitado a Rafa, porque me apetecía una copa de vino, y no quería tomármela solo, pero éste estaba tirado en el sofá con pocas ganas de nada. Así que entré a casa y, después de saludar a mis niños, me puse a hacerme la cena. Al abrir la puerta del frigorífico, volví a ver la dichosa botella de cava, y justo en ese instante encontré el motivo: no, no era el reencuentro, era otro más personal. Nunca me ha gustado beber alcohol en soledad, porque creo que Sue Ellen debió empezar así, pero eso es tema para otro día.
He encontrado el AMOR, sí, así como lo lees, es alguien que ha estado siempre conmigo, que nunca me ha fallado, y que nunca me defraudará. A veces uno no se da cuenta de lo que tiene delante de las narices, por más señales que reciba, aunque eso de las señales me suena demasiado a literatura de autoayuda. He descorchado la botella, me he servido una copa de cava usando la cristalería fina que de tan poco usarla casi tiene telarañas, y he brindado mientras sonaba de fondo Robin Mckelle.
Brindo por mi amor hacia mi mismo, el único verdadero, fiel y que no me defraudará.

viernes 26 de diciembre de 2008

PAUSA PARA EL CAFE


En el descanso del trabajo me voy solo a tomarme un cafe, porque prefiero desayunar en casa, en las cafeterias no se puede hacer un desayuno decente. No voy tan solo, porque me acompanan mi Ipod y mi libro, como no necesito pedir porque el camarero ya sabe lo que quiero, no tengo que interrumpir lo que estoy oyendo, me siento y abro el libro que tenga entre manos, (siempre tengo mas de uno, a veces tres), y empiezo a abstraerme de mi entorno. Por desgracia no estoy en una cafeteria de una gran ciudad, y la gente que me rodea no me resulta interesante, asi que necesito esa pequena ayuda para evadirme, ademas, suele ser la misma gente la que cada dia me rodea, por lo que no hay posibilidad de entretenerme inventandome la historia de cada uno. Esta manana, mientras leia, estaba escuchando el ultimo album de Dido, Safe trip home, al que me he aficionado mucho porque refleja muy bien mi estado de animo actual, una especie de optimismo, positivismo, acompanado de nostalgia. De pronto comenzo Grafton Street, que es una de mis favoritas, y alli estaba yo, en una cafeteria de pueblo, sentado frente al ventanal, viendo como se encendia el dia con un cielo azul sin macula, e intentando entender alguna que otra linea de la cancion. Tanto me abstraje que llegue a verme desde fuera, con mi libro, mi musica y mi mirada al cielo, entristeciendome por la perdida, y alegrandome por los recuerdos evocados en la cancion.
Hoy ha sido un dia precioso.

jueves 25 de diciembre de 2008

AMANECER EN NAVIDAD


Era un experimento sociologico, o mas bien psicologico y personal. Toda la vida temiendo el momento de estar solo en Nochebuena, hacia que siempre la pasara con un punto de tristeza por lo que vendria en el futuro. Cuanto tiempo seguiria siendo invitado a las cenas de amigos, familiares, ex-parejas...? Uno nunca sabe, por lo que me plantee que lo mejor seria vivirlo algun ano para comprobar si era tan triste como lo imaginaba en mi cabeza, asi que este ano decidi que iba a hacer lo que me daba cierto miedo, y comprobaria si la realidad era tan temida como lo que imaginaba.
A la familia les dije que cenaba con amigos, a los amigos que cenaba con la familia, y me dispuse a pasar la Nochebuena en compania de mis perrillos, mi pelicula y mi libro. La cena no fue nada del otro mundo, pero es lo que mas me apetecia: una pizza recien salida del horno, una copa de vino, y una tableta de chocolate. A las 9 lleve la bandeja con la cena a la mesita del sofa, tenia la pelicula preparada y presione el play del DVD. Habia escogido Vida y Color, no tanto por el titulo, sino porque uno de los personajes lo interpretaba Miguel Angel Silvestre. No era la pelicula ideal para esa noche, pero mejor que una tipica navidena. Tuve una regresion a mi infancia, porque la pelicula se desarrolla en el 75, durante los ultimos dias de Franco, y volvi a ver objetos y escenas que bien podian tratarse de mi pasado, y que ya habia olvidado. Desde la ropa del protagonista, con esos jerseys de cuello alto, la cartera rigida y de piel que llevabamos a la espalda en aquellos anos, y que aun me encanta, el ultramarinos donde compra el chorizo pamplonica, exactamente igual al de Loli, en la calle de los arbolitos, donde compraba yo mi desayuno, hasta los juegos con los que se divertian los ninos: las estampas, las canicas o el latigo.
Cuando termino la peli serian alrededor de las 11. Fuera no dejaban de sonar los tipicos petardos de celebracion, aqui y alla, esos que tanto asustan a los perros, menos mal que Dita ya se ha quedado sorda, asi ya no se aterroriza por ellos.
Despues de leer un ratito me fui a dormir, y pase la noche del tiron, con un sueno tranquilo y reparador, por lo que al levantarme estaba como nuevo. He sobrevivido a la Nochebuena, y lo mejor es que no es tan malo como lo imaginaba. Se que las proximas cenas navidenas las vivire de otra forma, disfrutare de estar en compania igual que disfruto en la soledad.

miércoles 24 de diciembre de 2008

TOKYO BLUES

-La manana es la parte del dia que mas me gusta -dijo Naoko-. Todo parece que acabe de empezar. Por eso, cuando llega el mediodia, me siento triste. El atardecer es la parte del dia que mas detesto. Todos los dias pienso lo mismo.
-Y, mientras tanto, todos nos hacemos mayores. Pensando si llega el dia o cae la noche -comento Reiko con expresion risuena-. El tiempo vuela.
-A ti parece que te divierta hacerte mayor -dijo Naoko.
-No me divierte, pero no me gustaria volver a ser joven -anadio Reiko.
-Por que? -le pregunte.
-Por pereza, claro -respondio Reiko. Y sin dejar de silbar Proud Mary, arrojo la escoba dentro del cobertizo y cerro la puerta.

Haruki Murakami
Tokyo Blues

martes 23 de diciembre de 2008

NAVIDAD


De pequeno mi obsesion era que pasara la Navidad y la Nochevieja para que cuanto antes fuera la Noche de Reyes, con esa edad no podia evitar sentirme mas motivado por los regalos que por el epiritu religioso de estas fechas. Ya con cierta edad, me seguia atrayendo la Noche de Reyes, pero no tenia tanta ansiedad, claro, como los regalos iban disminuyendo... Por otro lado, en la Nochebuena disfrutaba de la compania de la familia y del agape, siempre oyendo la misma frase de mi madre: "no se como estaran los langostinos, a ver si me han enganado en la pescaderia", porque en casa competiamos (todavia lo hacemos) para ver quien pelaba mas rapido, y como consecuencia, era capaz de comer mayor cantidad. Poco a poco los hermanos se fueron casando, y claro, habia que repartirse, una Navidad en casa de los padres de sus respectivos/as, otra en la nuestra. Poco a poco eramos menos en casa, aunque lo compensabamos cuando nos tocaba a nosotros, porque fueron llegando los sobrinos y la familia fue creciendo. Para que no hubiera problemas familiares se opto porque la familia nos reunieramos siempre en Nochevieja, en lugar de Nochebuena, con lo que poco a poco el esquema fue cambiando. Un ano decidi viajar y pasar la Nochevieja fuera de Espana, y el siguiente mi madre no quiso celebrarlo por la perdida de un familiar. Parece que esta Navidad nos volveremos a reunir la familia al completo, aunque sea en Nochevieja, despues de una temporada sin tener Navidad en familia. Aun no se lo que hare en la Nochebuena, pero como todo es cuestion de esquemas, en el mio la reunion familiar se produce el 31, por lo que he trasladado la Nochebuena de fecha.
Feliz Navidad!!!!

JUNTOS, NADA MAS


Cuando vi la pelicula, no sabia que estaba basada en la novela de Anna Gavalda Juntos, nada mas. Me gusto tanto el film, que cuando supe lo del libro lo busque, y lo encontre en la biblioteca municipal. Si, aunque parezca extrano, aun existen esos sitios en los que de forma gratuita puedes tomar prestado un libro, o una peli, consumirlos y !sorpresa!, no cuesta absolutamente nada. No son salas de estudio solamente.
En la historia se tratan una serie de personajes, desahuciados por la sociedad por diferentes y absurdos motivos, que entretejen diferentes tipos de relaciones, y construyen un mundo intimo y personal. Me resulto muy original la forma en que la escritora aborda el mundo interior de los personajes, que reflexionan y te hacen participe de sus resultados, como si abrieran una ventana al interior de su mente, como hacemos todos cuando nos hablamos a nosotros mismos. Es uno de esos libros que cuando lo acabas se te queda una media sonrisa en la cara, y que consigue que veas el mundo con optimismo.

domingo 21 de diciembre de 2008

LO QUE ME GUSTA


Siguiendo la recomendacion de mi amigo Juan (de San Sebastian), quiero hacer una lista de cosas que me gustan, asi siempre que me sienta un poco perdido podre rescatarla, recordar aquellas cosas que me hacen sentir bien, y recuperar un poco el norte.
Me encantan los aeropuertos, ver a la gente que va de aca para alla, cada uno con sus cosas, ideas, preocupaciones, o ilusiones. Me gusta imaginarme los destinos de los demas, y visualizarme a mi mismo en ellos. Parte de la aficion a los aeropuertos es sentirme como en la maquina teletransportadora, te levantas en tu casa y en unas pocas horas dentro de esa maquina, apareces en un mundo totalmente diferente, en el que quizas, ni siquiera las cisternas de los ba;os sean como en tu casa.
Tambien me gustan las estaciones de cualquier tipo, autobuses, trenes, por el mismo motivo, me gusta sentirme rodeado de gente a la que observar, y de la que puedo construirme historias inventadas: estos son pareja recien casada, esta es estudiante y vuelve a casa, aquel tiene cara de viajar por una mala noticia, estos son ejecutivos que van a una reunion importante...
Me encantan los dias soleados en invierno, como hoy, de esos en los que hace frio pero al solecito te sientes como entre los brazos de tu churri, y los dias lluviosos del verano, en los que hay un respiro de tanta luz, y te da la nostalgia del final de verano (al estilo Verano Azul). Supongo que lo que me atrae es el contraste, la ruptura con la monotonia de una estacion.
Me gusta despertarme temprano en el fin de semana, y agarrar el libro que tenga en la mesita de noche, para empezar el dia leyendo, relajado, con tranquilidad, y cuando me de el hambre tenga que hacerme el desayuno corriendo, porque me parece que me voy a desmayar de inanicion.
Disfruto de oir historias, de que los demas me llamen por telefono o me busquen para contarme lo que les esta pasando, lo que estan viviendo, o lo que les ha pasado ultimamente.
Me gusta estrenar calzado nuevo, e imaginarme los pasos que dare con el, a donde me llevaran esas nuevas deportivas, y que territorios nuevos pisare con ellas. Como en el refran:"me siento como un ni;o con zapatos nuevos".