25 enero 2009

LA ERA DE LA COMUNICACION


El año pasado me adentré en el misterioso mundo de los portales de contacto, y como en todos los campos, tuve que ir aprendiendo los códigos, las formas de relacionarse en ese espacio. Tenía un perfil creado del año la nana, de mi soltería anterior, pero en aquella época aún me daba un no sé qué poner fotos mías en una página así. Me parecía un riesgo que cualquiera pudiera verte, y saber que estabas buscando aquello que estuvieras buscando.
El año pasado parece que ese miedo había desaparecido, o quizás el constatar que ya no funciona el contacto persona a persona en los bares me hizo perder el miedo, si no hay otra forma de relacionarse, pues uno tiene que hacer lo que tenga que hacer. Y si se trata de modas, con más razón, no quiero ser un looser de las películas americanas.
De entrada, analicé qué es lo que buscaba, y al principio lo tenía claro, buscaba conocer gente, divertirme, y si además me tocaba una pareja en la lotería, pues mejor. Puse fotos muy vestido, con la ropa más formal que tenía, recuerdo una hecha en un viaje a Roma, dentro de una cafetería elegante, vistiendo un jersey cuello uve, de lo más formal. Me hice otra a propósito para el perfil, en la que aparecía sentado en mi sillón de lectura (ese que compré con mucha ilusión, pero que nunca he usado de incómodo que es; Ikea puede tener un bonito diseño, pero lo que se dice cómodo... no es) con un libro de Ian Gibson que estaba leyendo, en plan intelectual, intentando mostrar que todos no buscábamos sexo a saco y carne al peso.
Cuando vi que la cosa no terminaba de funcionar, porque o no recibía mensajes, o los perfiles que se interesaban por mi no me interesaban a mi, fui readaptando el perfil. En el campo de lo que busco, en el que tenía amistad y pareja, empecé a añadir sexo con uno, sexo con pareja, y todas las demás opciones que hubiera, preferia descartar yo en un momento dado, a que me descartaran a mi de entrada. De igual forma, mis fotos fueron cambiando, empecé a aparecer con una ropa más informal, algó más ceñida (los efectos de mi vuelta al gimnasio iban manifestándose), y empecé a recibir mensajes de perfiles más interesantes.
Llegó el momento de quedar en persona, mi fisiología me lo pedía, y además, para eso estaba invirtiéndole horas a ese medio. La primera cita es dura, no estás aún acostumbrado, no sabes qué contar, piensas que si hablas mucho el otro va a pensar que eres un charlatán, y si hablas poco que eres hosco. Eso es lo que piensas antes de tener esa persona delante, después, te da igual, porque la imagen que te habías hecho a raíz de un par de fotos no tiene nada que ver con la realidad, viendo a esa persona desde diferentes ángulos, en movimiento, oyendo su voz, y su forma de desenvolverse. Igual que hay expertos en anatomía, en reconocimiento de voz, te vuelves un experto en identificar retoques de photoshop, o recortes para no mostrar aquello que no vende.
Y ya, cuando empiezas a analizar las fotos con tus amigos, los cuales también están tan metidos como tú en ese mundo, te oyes decir cosas como: si no enseña más abajo del pecho, por algo será; esa postura no es muy masculina que digamos; si no le veo el calzado no me puedo fiar de sus gustos estéticos; si dice tipo de cuerpo medio, es que no ha ido al gimnasio en su vida; si en el tamaño del pene dice medio, es que la tiene pequeña (no sé yo qué sistema de medida usa la gente últimamente, pero seguro que no es el sistema métrico internacional).
Y un día, mucho tiempo después, cuando entras a tu perfil, ves que tienes fotos de primeros planos, con poca ropa, o más bien en bañador tipo speedo (lo siento, me pierden esos bañadores, y si imagino la marca que queda debajo, me pongo palote), y te preguntas ¿cómo he llegado yo aquí?
Dejaré para otro día el relato de algunas de mis experiencias personales, si no se va a hacer muy largo, pero hay una reciente que no puedo pasar por alto. En noviembre me fui a Sevilla con JC, y nos quedamos en casa de sardi, con la que echamos muy buenos ratos. Conocí a un amigo de un amigo, con el que cenamos y nos fuimos de marcha. La verdad es que a mi me puso mucho, me gustó, y no solo físicamente. Conversando, llegamos al tema perfiles, y ni corto ni perezoso, se sacó su Iphone del bolsillo y me pidió el nombre de mi perfil para visitarlo, cosa que hizo inmediatamente, delante de mi. Parece que ya no nos fiamos de la realidad, necesitamos ver a esa persona en sus fotos con poca ropa, y conocer de antemano el rol, tamaño, gustos sexuales. Ni que decir tiene que cuando regresé a casa hice lo mismo, usando el historial de mi perfil, ya que no tengo Iphone.

11 comentarios:

Stultifer dijo...

El mercado de la carne.
Ni "en el interior está la belleza" ni "solo amistad". Eso no vende ni compra. El mercado de la carne es así, al descarte. A diferencia del ligue en discoteca, que depende de la hora que sea para tener el nivel más o menos alto, en tu ordenador tienes todo el tiempo del mundo y un sinfín de perfiles (gaydar, gayromeo, bkl...) y miles y miles de "posibilidades". Este si, éste no. ¿éste...? a ver el siguiente... Horas y horas para decidirte a enviar un mensaje. Total, nadie contesta...
¿Cómo se descarta?
A los delgadísimos, a los gordos, a los pelirrojos, a los que no están cachas, a los que enseñan el pene, a los que no lo enseñan, a los menores de 20, a los mayores de 35, a los que viven muy cerca, a los que viven lejos.

45.000 usuarios registrados en mi página de contactos y yo sin novio.

Guanacasteco dijo...

La verdad es que si los militares del pentágono se hubiesen imaginado que internet se convertiría en un medio por el que los "invertidos" ligamos, se hubiesen cortado la lengua a la hora de desarrollarlo! :P.

Pero resulta curioso como para este mundo cibernético como para los demás, hay técnicas de marketing y de publicidad ... y si la verdad es que Ian Gibson no "vende" :P

Chema "B" dijo...

Es realmente curioso la de gente y gentes que uno puede llegar a conocer en esto del "internete".

Me ha gustado mucho tu entrada y si te digo la verdad, recuerdo esa foto tuya que comentabas del sillón de IKEA, te hacia bastante interesante, estabas muy formalito y parecías todo un intelectual. Nunca hemos llegado a tener un bis a bis colofón a los ratos de charla que pasamos por el msn, así que espero que no me destripes en una de tus futuras entradas hablando del tema!... jajaja.

Por cierto, muchas gracias por tu comentarios, especialmente en mi penúltima entrada.
Un beso.

ADRIANO dijo...

Stulti, un año y medio de relaciones sociales y sigo sin novio. Parece que cuanto más opciones hay, menos posibilidades.
Guaca, será que no tengo sentido del marketing por lo que estoy en la situación que le digo a stulti.
Chema, ¿por qué tienes tanta memoria?

Sero dijo...

se deducen muchas cosas de tu historia
uno, un iphone debe de ser algo imprescindible
dos, tienes que ser tu mismo ya que la crítica constante y demoledora te va a venir igual y del mismo modo, o sea, por todas partes.

ulises1b dijo...

me han entrado unas ganas enormes de quitar el perfil que puse hace una semana, de veras, enormes.

Lo que cuentas lo he vivido yo también, paso a paso, creo que estoy forzando un poco la situación.

Lo que ocurre es que cuando me preguntan eso de ¿cuánto tiempo llevas sin pareja? y yo respondo: 34 años, se me viene el mundo abajo...pero es lo que hay y no puedo cambiarlo, he tenido la mala suerte de topar con personas que al final no me han correspondido. Pero ahora mismo, leyéndote, no sé si quiero el perfil...

en fin

un besote, guapo

Ra dijo...

El maravilloso mundo de los páginas de contacto. Pues otro más... yo tb tengo un perfil y por lo que veo es de lo más habitual hoy por hoy.

Solo he tenido una experiencia a través de este medio que duró siete meses y no estuvo mal. He de reconocer que hay mucha mentira, y es cierto que la imagen que te formas en tu cabecita mientras chateas nunca suele ser equiparable a la realidad.

A veces pienso que estoy buscando a la persona perfecta y cada vez tengo mas claro que eso es imposible.

No nos queda más que seguir buscando...

Encantado de conocerte Adriano

Un saludo

Ra

Stanley Kowalski dijo...

Adriano sos genial! Me encantó como relataste la búsqueda del perfil, las fotos cada vez con menos ropas para terminar con un iPhone. Es maravilloso como transmitís espontaneidad y frescura!

Te mando un beso.

ADRIANO dijo...

Sero, yo soy yo mismo siempre, solo que a veces intento dosificarme. Lo del Iphone por ahora va a ser que no.
Ulises, no sé por qué se te quitan las ganas, yo sigo teniéndolo, una puerta más a cruzar para conocer gente. No me ha ido mal.
Ra, gracias por la visita. Todos estamos así, llega una edad en la que escoger tiene mucha más importancia, no sabemos si tendremos más opciones.
Kowalsky, gracias por tu valoración, ahora mismo me voy a leerte, que estaba deseoso de un nuevo relato tuyo.

Besos

theodore dijo...

Yo no he llegado a entrar en ese mundo (aunque he miroteado páginas con sus maromos y horrendas correspondientes, eso claro que sí), así que no puedo opinar sobre el tema, pero el post me ha parecido de lo mejor que te he leido hasta ahora, y tu listón ya estaba alto, me ha dejado con unas ganas locas de que cuentes algunas de esas historias. Por favor, y creo que hablo en nombre de todos tus lectores.....UNA SEGUNDA PARTE YA!!

ADRIANO dijo...

Jajaja, Theodore, estoy en ello, solo tengo que afinar, y ver hasta donde soy capaz de contar.
Besos