01 febrero 2009

CAFÉ ONÍRICO


"Caminábamos por la costa, habíamos quedado con tus amigos para tomar un café en un local recién abierto, que se había convertido en el sitio de moda. Si querías ver a alguien en especial lo podías encontrar allí. El día era claro, la luz intensa, un día de verano típico de enero, en el que el sol irradia felicidad, dinamismo y ganas de diversión. Llevábamos pantalones cortos, chanclas y camisetas de tirantes, y charlábamos mientras nos acercábamos al local.

El local estaba en prímera línea, en los bajos de un hotel famoso y conocido en la ciudad, donde se alojaban los personajes del mundo de la farándula que visitaban la ciudad, y en el que se rodaba la temporada de verano de ese programa diario que tanto te divertía. Su presentadora era una viejita toda estirada, que debe de tener muy mal carácter cuando todas esas cámaras que la rodean no están en on, pero que en cuanto invadía los salones familiares a través de la caja tonta forzaba su sonrisa más falsa.

En la reforma del local habían convertido la mayoría de sus paredes exteriores en enormes cristaleras que dejaban pasar la luz al interior, y que permitía ver quién había dentro, provocando el deseo general de participar de ese ambiente. Estaba vestido de superficies lisas de madera, en donde se reflejaba la luz exterior, mesas sobre las que colgaban lámparas de cristal verde en las que bailaban los reflejos cuando te movías por el interior.

Tus amigos ya estaban dentro esperándonos, y después de saludarlos fuimos a por nuestros cafés. La lista de bebidas colgaba encima de la barra con sus correspondientes precios, a modo de franquicia norteamericana, y tras escoger la bebida la abonamos en caja. Escogimos el café selva negra. Con el vuelto nos entregaron un cazo con el que tenías que recoger la materia prima del café, que posteriormente molías en una máquina dispuesta para ello, y una vez molido el café te lo hacías en la cafetera de uso común. Obviamente, desde el cazo, pasando por el molinillo y terminando con la cafetera, todo era muy chic, en absoluto se usaban elementos que remitieran a cafeterías convencionales, todo tenía un diseño exquisito, fabricado especialmente para la cadena. La filosofía del local era que con el café se comparten momentos, e intimidades, pues tomamos café con amigos a los que hace tiempo que no vemos, y con los que queremos compartir nuestras intimidades, y el participar de la elaboración hace que nos vayamos abriendo.

Al recoger la materia prima, ésta estaba compuesta por diversos materiales y formas: había granos de café, contenía pequeñas tacitas de porcelana, algunos tornillos, muchas tuercas, trocitos de ramas, algunos tipos de flores secas. Al ponerlos a moler, veía como se iban deshaciendo todo, covirtiéndose en un polvo homogéneo, de muchos colores diferentes. Pero en algunos momentos el molinillo se atascaba, y el proceso se hacía muy largo. En lugar de preocuparme por cómo afectaría esa suma de materiales en mi organismo, me inquietaba porque tardabamos mucho en hacer el café, y tus amigos estaban esperando."
Extraído de un sueño tenido en una noche cualquiera.

11 comentarios:

Stultifer dijo...

...un día de verano típico de enero... Es lo que tienen los sueños.

Stanley Kowalski dijo...

Me gusta mucho como narrás, nada nuevo, ya lo sabés. Algún sueño erótico que quieras contar?

BESOS

Thiago dijo...

jajaa Genial, cari.... Es lo que son ahora todos esos locales de moda. ¡Puro café-Ikea! jajaaj Hagalo usted mismo, en un sitio incomomdo, donde los modelos que tenemos por camareros le miran por encima del hombro...¡Pero no se olvide de pagar el sablazo que le pagamos con euros auténticos! JAJAJAA

Muy divertido y original tu post y en absoluto nada onírico.... jaja

Bezos

theodore dijo...

La materia prima era de lo más inquietante. Seguro que tiene un significado muy profundo. O no. En cualquier caso, te ha quedado un post chulísimo ;-)

Un besote.

ADRIANO dijo...

Stulti, los sueños son así, no siempre tienen sentido, o quizás tengan más sentido de lo que en apariencia pensaríamos.
Kowalski, es algo que tengo en mente. Me gusta cambiar de registro, son retos a los que me apetece enfrentarme.
Thiago, no lo había visto desde esa perspectiva, pero tienes toda la razón.
Theo, yo me sé de uno que seguro que le encuentra un significado, consultando el libro de los sueños. Lo que no tengo tan claro es si quiero conocer esos "significados". Freud me haría un psicoanálisis con menos datos, jejeje.
Besoso

Stanley Kowalski dijo...

Gracias Adriano, sos un encanto de persona.

BESOS

Darío Fas Marín dijo...

Me temo que como tantas otras cosas en la vida no hay nada que aclarar. Son cosas que pasan (o no). ¡Gracias!
Curioso sueño, los recuerdos asimilados unos con mas dificultades que otros para crear un presente homogeneo. Muy sugerente.

sardinita dijo...

niño que se ma quemao la tortilla papas, oinch
muak

Rafa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
raangul dijo...

que frio hace en sevilla!! Sardi?.. tú por aquí!! .. cuanta gente no?.. (el de arriba que ha eliminado la entrada soy yo también... saludoo)

ADRIANO dijo...

Kowalski, es que te lo mereces.
Darío, gracias por tu visita, me gustó mucho tu relato.
Sardi, no te preocupes, a mi me gusta un poco requemada, prefiero que el huevo no esté crudo.
Raangul, qué gusto tenerte por aqui, ya te echaba de menos. Lo del frío tiene remedio, pero hay que querer.
Besos.